El Segundo de los Reyes

o, según la versión griega de los LXX, EL CUARTO DE LOS REYES

1 Y Moab+ empezó a sublevarse+ contra Israel después de la muerte de Acab.+

Entonces Ocozías se cayó+ por el enrejado de su cámara del techo+ que estaba en Samaria, y enfermó. Por lo tanto, envió mensajeros y dijo a estos: “Vayan, inquieran+ de Baal-zebub,*+ el dios* de Eqrón,+ si reviviré de esta enfermedad”.+ En cuanto al ángel+ de Jehová, habló a Elías* el tisbita:+ “Levántate, sube al encuentro de los mensajeros del rey de Samaria y diles: ‘¿Será por no haber Dios+ alguno en Israel por lo que ustedes están yendo a inquirir de Baal-zebub, el dios de Eqrón? Así, pues, esto es lo que ha dicho Jehová: “En cuanto al lecho al cual has subido, no bajarás de él, porque positivamente morirás”’”.+ Con eso, Elías se fue.

Cuando los mensajeros volvieron a él, les dijo inmediatamente: “¿Por qué han vuelto?”. Por lo cual le dijeron: “Hubo un hombre que subió a nuestro encuentro, y procedió a decirnos: ‘Vayan, vuélvanse al rey que los envió, y tienen que hablarle: “Esto es lo que ha dicho Jehová:+ ‘¿Será por no haber Dios alguno en Israel por lo que estás enviando a inquirir de Baal-zebub, el dios de Eqrón? Por lo tanto, en cuanto al lecho al cual has subido, no bajarás de él, porque positivamente morirás’”’”.+ Ante esto, les habló él: “¿Cuál era la apariencia del hombre que subió a su encuentro y entonces les habló estas palabras?”. De modo que le dijeron: “Un hombre que poseía una prenda de vestir de pelo,*+ con un cinto de cuero ceñido a sus lomos”.+ Al instante él dijo: “Fue Elías el tisbita”.

Y procedió a enviarle un jefe* de cincuenta con sus cincuenta.+ Cuando este subió a donde él estaba, allí estaba sentado sobre la cima de la montaña. Él ahora le habló: “Hombre del Dios [verdadero],*+ el rey mismo ha hablado: ‘Dígnate bajar’”. 10 Pero Elías contestó y habló al jefe de los cincuenta: “Bien, si soy hombre de Dios,* que baje fuego+ de los cielos y se los coma a ti y a tus cincuenta”. Y vino descendiendo fuego de los cielos y procedió a comérselos a él y a sus cincuenta.+

11 De modo que [el rey] volvió a enviarle otro jefe de cincuenta con sus cincuenta.+ A su vez, este contestó y le habló: “Hombre del Dios [verdadero], esto es lo que ha dicho el rey: ‘Baja, sí, presto’”.+ 12 Pero Elías contestó y les habló: “Si soy hombre del Dios [verdadero], que baje fuego de los cielos y se los coma a ti y a tus cincuenta”. Y fuego de Dios vino descendiendo de los cielos y procedió a comérselos a él y a sus cincuenta.

13 Y [el rey] se puso a enviar de nuevo un tercer jefe de cincuenta y sus cincuenta.+ Pero el tercer jefe de cincuenta subió y llegó y se hincó de rodillas+ enfrente de Elías* y empezó a suplicar+ favor de él y a hablarle: “Hombre del Dios [verdadero], por favor permite que mi alma+ y el alma de estos cincuenta siervos tuyos sea preciosa+ a tus ojos. 14 He aquí que bajó fuego de los cielos y procedió a comerse+ a los dos jefes de cincuenta anteriores y a sus cincuentenas, pero ahora permite que sea preciosa mi alma a tus ojos”.

15 Ante esto, el ángel de Jehová habló a Elías: “Baja con él. No tengas miedo a causa de él”.+ De modo que [Elías] se levantó y bajó con él a donde el rey. 16 Entonces le habló a este: “Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Por motivo de que has enviado mensajeros+ para inquirir de Baal-zebub, el dios* de Eqrón,+ ¿será por no haber Dios alguno en Israel de cuya palabra inquirir? Por lo tanto, en cuanto al lecho al cual has subido, no bajarás de él, porque positivamente morirás’”. 17 Y gradualmente murió,+ conforme a la palabra+ de Jehová que Elías había hablado; y Jehoram*+ empezó a reinar en lugar de él, en el año segundo de Jehoram+ hijo de Jehosafat el rey de Judá, porque él no había llegado a tener hijo.

18 En cuanto al resto de las cosas de Ocozías+ que él hizo, ¿no están escritas en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Israel?

2 Y cuando Jehová había de llevarse a Elías+ a los cielos en una tempestad de viento,+ aconteció que Elías y Eliseo*+ procedieron a partir de Guilgal.*+ Y Elías empezó a decir a Eliseo: “Siéntate aquí, por favor, porque Jehová mismo me ha enviado aun hasta Betel”. Pero Eliseo dijo: “Tan ciertamente como que vive Jehová+ y como que vive tu alma,+ yo ciertamente no te dejaré”.+ De modo que bajaron a Betel.+ Entonces los hijos de los profetas+ que se hallaban en Betel salieron a Eliseo y le dijeron: “¿Realmente sabes tú que hoy Jehová va a quitar a tu amo* de la jefatura sobre ti?”.+ A lo que él dijo: “Bien lo sé yo también.+ Guarden silencio”.

Elías ahora le dijo: “Eliseo, siéntate aquí, por favor, porque Jehová mismo me ha enviado a Jericó”.+ Pero él dijo: “Tan ciertamente como que vive Jehová y como que vive tu alma, yo ciertamente no te dejaré”. De modo que llegaron a Jericó. Entonces los hijos de los profetas que se hallaban en Jericó se acercaron a Eliseo y le dijeron: “¿Realmente sabes tú que hoy Jehová va a quitar a tu amo de la jefatura sobre ti?”. A lo que dijo: “Bien lo sé yo también. Guarden silencio”.+

Elías ahora le dijo: “Siéntate aquí, por favor, porque Jehová mismo me ha enviado al Jordán”.+ Pero él dijo: “Tan ciertamente como que vive Jehová y como que vive tu alma, yo ciertamente no te dejaré”.+ De modo que los dos siguieron adelante. Y había cincuenta hombres de los hijos de los profetas que fueron y se quedaron parados a la vista, a cierta distancia;+ pero, en cuanto a ellos dos, estuvieron parados junto al Jordán. Entonces Elías tomó su prenda de vestir oficial+ y la envolvió y golpeó las aguas, y estas se dividieron gradualmente para acá y para allá, de manera que ambos cruzaron por el suelo seco.+

Y aconteció que, en cuanto habían cruzado, Elías mismo dijo a Eliseo: “Pide lo que he de hacer por ti antes que sea quitado de ti”.+ A lo que dijo Eliseo: “Por favor, que dos partes+ de tu espíritu+ vengan a mí”.+ 10 A lo que él dijo: “Has pedido+ una cosa difícil. Si me ves cuando sea quitado de ti, te sucederá así; pero si no [me ves], no sucederá”.

11 Y aconteció que, mientras ellos iban andando, hablando al andar, pues, ¡mire!, un carro de guerra de fuego+ y caballos de fuego, y estos procedieron a hacer una separación entre los dos; y Elías fue ascendiendo a los cielos en la tempestad de viento.+ 12 Durante todo este tiempo Eliseo estaba viendo esto, y clamaba: “¡Padre mío, padre mío,+ el carro de guerra* de Israel y sus hombres de a caballo!”.+ Y no lo vio más. En consecuencia, asió sus propias prendas de vestir y las rasgó en dos pedazos.+ 13 Después de eso alzó la prenda de vestir oficial+ de Elías que se le había caído, y regresó y se situó junto a la orilla del Jordán. 14 Entonces tomó la prenda de vestir oficial de Elías que se le había caído y golpeó las aguas+ y dijo: “¿Dónde está Jehová el Dios de Elías, aun Él?”.+ Cuando golpeó las aguas, entonces estas se dividieron gradualmente para acá y para allá, de manera que Eliseo cruzó.

15 Cuando los hijos de los profetas que estaban en Jericó lo vieron desde alguna distancia, empezaron a decir: “El espíritu+ de Elías se ha posado sobre Eliseo”. Por consiguiente, fueron a su encuentro y se inclinaron*+ a tierra ante él. 16 Y pasaron a decirle: “Aquí ves que hay con tus siervos cincuenta hombres, personas valientes. Permite que vayan, por favor, y busquen a tu amo. Quizás el espíritu*+ de Jehová lo haya alzado y entonces arrojado sobre una de las montañas o en uno de los valles”. Pero él dijo: “No deben enviarlos”. 17 Y siguieron instándolo hasta que él se abochornó, de modo que dijo: “Envíen”. Ellos ahora enviaron a cincuenta hombres; y siguieron buscando por tres días, pero no lo hallaron. 18 Cuando volvieron a él, él estaba morando en Jericó.+ Entonces les dijo: “¿No les dije: ‘No vayan’?”.

19 Con el tiempo los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: “Mira, pues, la situación de la ciudad es buena,+ tal como ve mi amo; pero el agua+ es mala, y la tierra está causando abortos”.+ 20 Ante eso, él dijo: “Tráiganme una escudilla nueva y pongan sal en ella”. De modo que se la trajeron. 21 Entonces él salió a la fuente del agua y echó sal en ella+ y dijo: “Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘De veras hago saludable esta agua.+ Ya no resultará en muerte ni en causar abortos’”. 22 Y el agua continúa saneada hasta el día de hoy,+ conforme a la palabra de Eliseo que él habló.

23 Y procedió a subir de allí a Betel.+ Mientras iba subiendo por el camino, hubo unos muchachitos+ que salieron de la ciudad y empezaron a mofarse+ de él y que siguieron diciéndole: “¡Sube, calvo!+ ¡Sube, calvo!”. 24 Por fin él se volvió hacia atrás y los vio e invocó el mal+ contra ellos en el nombre de Jehová. Entonces dos osas+ salieron del bosque y se pusieron a despedazar a cuarenta y dos niños del número de ellos.+ 25 Y él siguió yendo de allí al monte Carmelo,+ y de allí se volvió a Samaria.

3 En cuanto a Jehoram+ hijo de Acab, él llegó a ser rey sobre Israel en Samaria en el año dieciocho de Jehosafat el rey de Judá, y continuó reinando por doce años. Y siguió haciendo lo que era malo a los ojos de Jehová,+ aunque no como su padre+ o como su madre, pues quitó la columna sagrada+ de Baal que su padre había hecho.+ Solo que se adhirió a los pecados de Jeroboán+ hijo de Nebat, con que este hizo pecar a Israel.+ No se apartó de ellos.

En cuanto a Mesá+ el rey de Moab, se hizo ganadero de ovejas, y pagó al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros sin esquilar.* Y aconteció que, tan pronto como murió Acab,+ el rey de Moab empezó a sublevarse+ contra el rey de Israel. Por consiguiente, el rey Jehoram salió de Samaria en aquel día y reunió con fines militares+ a todo Israel. Fue más adelante y ahora envió a decir a Jehosafat el rey de Judá: “El rey de Moab mismo se ha sublevado contra mí. ¿Quieres ir conmigo a Moab en guerra?”. A esto él dijo: “Iré.+ Yo soy lo mismo que tú; mi pueblo es lo mismo que tu pueblo;+ mis caballos son lo mismo que tus caballos”. Y pasó a decir: “¿Precisamente por qué camino subiremos?”. De modo que él dijo: “Por el camino del desierto de Edom”.+

Y el rey de Israel y el rey de Judá y el rey de Edom+ procedieron a ir, y siguieron yendo por su camino alrededor por siete días, y resultó que no había agua para el campamento ni para los animales domésticos que seguían sus pasos. 10 Por fin el rey de Israel dijo: “¡Qué desdicha que Jehová haya llamado a estos tres reyes para darlos en la mano de Moab!”.+ 11 A lo que dijo Jehosafat:+ “¿No hay aquí un profeta de Jehová?+ Entonces inquiramos de Jehová por medio de él”.+ Por lo tanto, uno de los siervos del rey de Israel contestó y dijo: “Está aquí Eliseo+ hijo de Safat, que derramaba agua sobre las manos de Elías”.+ 12 Entonces dijo Jehosafat: “La palabra de Jehová existe con él”. Por lo tanto, el rey de Israel y Jehosafat y el rey de Edom bajaron a él.

13 Y Eliseo procedió a decir al rey de Israel: “¿Qué tengo yo que ver contigo?*+ Ve a los profetas+ de tu padre y a los profetas de tu madre”. Pero el rey de Israel le dijo: “No, porque Jehová ha llamado a estos tres reyes para darlos en la mano de Moab”.+ 14 A esto Eliseo dijo: “Tan ciertamente como que vive Jehová de los ejércitos,+ delante de quien en efecto estoy de pie,* si no fuera que le tengo consideración al rostro de Jehosafat el rey de Judá,+ no te miraría ni te vería.+ 15 Y ahora tráiganme un tañedor de instrumento de cuerdas”.+ Y sucedió que, tan pronto como el tañedor de instrumento de cuerdas tocó, la mano+ de Jehová vino a estar sobre él. 16 Y él pasó a decir: “Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Que haya un hacer* que este valle torrencial esté lleno de zanjas;*+ 17 porque esto es lo que ha dicho Jehová: “No verán ustedes un viento, y no verán un aguacero; no obstante, ese valle torrencial se llenará de agua,+ y ustedes ciertamente beberán [de ella],+ ustedes y su ganado y sus animales domésticos”’. 18 Y esto verdaderamente será cosa insignificante a los ojos de Jehová,+ y él ciertamente dará a Moab en su mano.+ 19 Y tendrán que derribar toda ciudad fortificada+ y toda ciudad selecta; y todo árbol bueno+ lo deben talar,+ y todos los manantiales de agua los deben cegar, y toda buena porción de terreno la deben echar a perder con piedras”.

20 Y por la mañana,+ al tiempo en que asciende la ofrenda de grano,+ aconteció que, ¡mire!, venía agua de la dirección de Edom, y la tierra quedó llena del agua.

21 En cuanto a todos los moabitas, ellos oyeron que los reyes habían subido para pelear contra ellos. Por lo tanto convocaron [hombres] de cuantos ceñían+ cinto en adelante, y empezaron a plantarse en el límite. 22 Cuando se levantaron muy de mañana, el sol mismo fulguró sobre el agua, de manera que los moabitas desde el lado opuesto vieron el agua roja como sangre. 23 Y empezaron a decir: “¡Esto es sangre! Indisputablemente los reyes han sido dados a la espada, y fueron derribándose unos a otros. Así es que ahora, ¡al despojo,+ oh Moab!”. 24 Cuando entraron en el campamento de Israel, los israelitas+ se levantaron inmediatamente y empezaron a derribar a los moabitas, de modo que estos se pusieron a huir de delante de ellos.+ Así entraron en Moab,* derribando a los moabitas al entrar.* 25 Y fueron echando abajo las ciudades,+ y, en cuanto a toda buena porción de terreno, arrojaban cada cual su piedra y realmente la llenaban; y todo manantial de agua lo cegaban,+ y todo árbol bueno lo talaban,+ hasta que solo dejaron permanecer en ella las piedras de Quir-haréset;+ y los honderos empezaron a ir alrededor de ella y a derribarla.

26 Cuando el rey de Moab vio que la batalla había resultado demasiado fuerte para él, en seguida tomó consigo setecientos hombres que desenvainaban espada, para abrirse paso hacia el rey de Edom;+ pero no pudieron hacerlo. 27 Por fin él tomó a su hijo primogénito, que había de reinar en lugar de él, y lo ofreció+ como sacrificio quemado sobre el muro. Y llegó a haber gran indignación contra Israel, de manera que ellos se retiraron de contra él y se volvieron a su país.

4 Ahora bien, hubo cierta mujer de las esposas de los hijos+ de los profetas que clamó a Eliseo, y dijo: “Tu siervo, mi esposo, está muerto; y tú mismo bien sabes que tu propio siervo había temido+ a Jehová continuamente, y el acreedor+ mismo ha venido a tomar ambos hijos míos por esclavos suyos”. A lo que dijo Eliseo: “¿Qué haré por ti?+ Decláramelo; ¿qué tienes en la casa?”. A lo que ella dijo: “Tu sierva no tiene nada en absoluto en la casa sino un jarro de pico [que contiene] aceite”.+ Entonces él dijo: “Ve, pide vasijas para ti de afuera, de todas tus vecinas, vasijas vacías. No te limites a unas cuantas. Y tienes que ir y cerrar la puerta detrás de ti y tus hijos, y tienes que verter [el aceite] en todas estas vasijas, y debes apartar las llenas”. Con esto, ella se fue de él.

Cuando ella cerró la puerta detrás de sí y sus hijos, ellos le fueron acercando [las vasijas], y ella fue vertiendo+ [el aceite]. Y aconteció que, tan pronto como estuvieron llenas las vasijas, ella pasó a decir a su hijo: “Ea, acércame una vasija más”.+ Pero él le dijo: “No hay otra vasija”. Con esto cesó el aceite.+ Así que ella entró y lo informó al hombre del Dios [verdadero], y él ahora dijo: “Ve, vende el aceite y paga tus deudas,+ y tú [y] tus hijos deben vivir de lo que quede”.+

Y un día aconteció que Eliseo fue pasando hasta Sunem,+ donde había una mujer prominente, y ella se puso a constreñirlo+ para que comiera pan. Y aconteció que, siempre que él pasaba, se desviaba hacia allá para comer pan. Por fin ella dijo a su esposo:+ “Ve esto: bien sé yo que es un santo hombre de Dios+ el que va pasando junto a nosotros constantemente. 10 Por favor, hagamos una pequeña cámara en el techo+ sobre el muro y pongámosle allí un lecho y una mesa y una silla y un candelabro;+ y tendrá que suceder que siempre que entre a donde nosotros podrá desviarse hacia allí”.+

11 Y un día aconteció que, como de costumbre, él entró allí y se desvió a la cámara del techo y se acostó allí. 12 De modo que dijo a Guehazí+ su servidor: “Llámame a esta sunamita”.+ Ante eso, este la llamó para que estuviera de pie delante de él. 13 Entonces él le dijo a aquel: “Por favor, dile a ella: ‘Mira que te has restringido por nosotros con toda esta restricción.+ ¿Qué hay que se pueda hacer por ti?+ ¿Hay algo que se pueda hablar por ti al rey+ o al jefe+ del ejército?’”. A lo que dijo ella: “En medio de mi propio pueblo estoy morando”.+ 14 Y él pasó a decir: “Entonces, ¿qué hay que se pueda hacer por ella?”. Guehazí ahora dijo: “De hecho, no tiene hijo,+ y su esposo es viejo”. 15 Al instante él dijo: “Llámala”. De modo que él la llamó, y ella se quedó de pie a la entrada. 16 Entonces él dijo: “A este tiempo señalado el año que viene* estarás abrazando a un hijo”.+ Pero ella dijo: “¡No, amo mío, oh hombre del Dios [verdadero]! No digas mentiras respecto a tu sierva”.

17 Sin embargo, la mujer llegó a estar encinta y dio a luz un hijo,+ a este tiempo señalado, el año siguiente, tal como le había hablado Eliseo.+ 18 Y el niño siguió creciendo, y un día aconteció que salió como de costumbre a su padre con los segadores.+ 19 Y siguió diciendo a su padre: “¡Mi cabeza, ay mi cabeza!”.+ Por fin [el padre] dijo al servidor: “Cárgalo hasta su madre”.+ 20 Por lo tanto, él lo cargó y lo llevó a su madre. Y [el niño] se quedó sentado sobre las rodillas de ella hasta el mediodía, y gradualmente murió.+ 21 Entonces ella subió y lo acostó sobre el lecho+ del hombre del Dios [verdadero]+ y le cerró la puerta y salió. 22 Entonces llamó a su esposo y dijo: “Envíame, sí, por favor, uno de los servidores y una de las asnas, y déjame correr hasta donde está el hombre del Dios [verdadero], y volver”.+ 23 Pero él dijo: “¿Por qué vas a él hoy? No es luna nueva+ ni sábado”. Sin embargo, ella dijo: “Está bien”. 24 De modo que ella aparejó el asna+ y dijo a su servidor: “Guía y sigue adelante. No te detengas de cabalgar a causa de mí, a no ser que te lo haya dicho”.

25 Y ella procedió a irse y llegar al hombre del Dios [verdadero] en el monte Carmelo. Y aconteció que, tan pronto como el hombre del Dios [verdadero] la vio a la distancia, inmediatamente dijo a Guehazí su servidor:+ “¡Mira! La sunamita allá. 26 Ahora, por favor, corre a su encuentro y dile: ‘¿Te va bien? ¿Le va bien a tu esposo? ¿Le va bien al niño?’”. A lo cual ella dijo: “Va bien”. 27 Cuando ella llegó al hombre del Dios [verdadero] en la montaña, en seguida lo asió de los pies.+ Ante esto, Guehazí se acercó para empujarla de allí,+ pero el hombre del Dios [verdadero]+ dijo: “Déjala,+ porque amargada+ está su alma dentro de ella; y Jehová mismo me lo ha escondido+ y no me lo ha informado”. 28 Ella entonces dijo: “¿Pedí yo un hijo por medio de mi señor? ¿No dije yo: ‘No debes conducirme a una esperanza falsa’?”.+

29 Al punto él dijo a Guehazí:+ “Ciñe tus lomos+ y toma mi bastón+ en tu mano y vete. En caso de encontrarte con alguien, no debes saludarlo;+ y en caso de que alguien te salude, no debes contestarle. Y tienes que colocar mi bastón sobre el rostro del muchacho”.+ 30 En esto la madre del muchacho dijo: “Tan ciertamente como que vive Jehová+ y como que vive tu alma,+ yo ciertamente no te dejaré”.+ Por lo tanto él se levantó y se fue con ella.* 31 Y Guehazí mismo pasó delante de ellos y entonces puso el bastón sobre el rostro del muchacho, pero no hubo voz ni prestar atención.+ Por eso se volvió atrás a encontrarlo y se lo informó, diciendo: “El muchacho no despertó”.+

32 Por fin Eliseo entró en la casa, y el muchacho estaba allí muerto, tendido sobre su lecho.+ 33 Entonces él entró y cerró la puerta tras ellos dos+ y empezó a orar a Jehová.+ 34 Por fin subió y se acostó sobre el niño,+ y puso su propia boca sobre la boca de él, y sus propios ojos sobre los ojos de él, y las palmas de sus propias manos sobre las palmas de las manos de él, y se quedó doblado sobre él, y la carne del niño se calentó gradualmente. 35 Entonces [Eliseo] se puso a andar de nuevo en la casa, una vez hacia acá y una vez hacia allá, después de lo cual subió y se dobló sobre él. Y el muchacho se puso a estornudar* hasta siete veces, después de lo cual el muchacho abrió los ojos.+ 36 Ahora él llamó a Guehazí y dijo: “Llama a esta sunamita”.+ De modo que él la llamó, y ella entró a donde él. Entonces él dijo: “Alza a tu hijo”.+ 37 Y ella procedió a entrar y caer a sus pies e inclinarse a tierra ante él,+ después de lo cual alzó a su hijo y salió.+

38 Y Eliseo mismo regresó a Guilgal,*+ y había hambre+ en el país. Puesto que los hijos+ de los profetas estaban sentados delante de él,+ con el tiempo dijo a su servidor:+ “Pon la olla grande y cuece un guisado para los hijos de los profetas”.+ 39 Por lo tanto, uno salió al campo a recoger malva,+ y llegó a hallar una enredadera silvestre y se puso a recoger de ella calabazas silvestres, su prenda de vestir llena, y luego vino y las rebanó en la olla del guisado, porque no las conocían. 40 Más tarde se lo vertieron a los hombres para que comieran. Y aconteció que, tan pronto como comieron del guisado, ellos mismos clamaron y empezaron a decir: “Hay muerte en la olla,+ oh hombre del Dios [verdadero]”.+ Y no pudieron comer. 41 De manera que él dijo: “Pues traigan harina”. Después que la echó en la olla, pasó a decir: “Viértelo a la gente para que coma”. Y no resultó haber nada dañino en la olla.+

42 Y hubo un hombre que vino de Baal-salisá,+ y vino trayendo+ al hombre del Dios [verdadero] pan de los primeros frutos maduros,+ veinte panes de cebada,+ y grano nuevo en su bolsa de pan. Entonces él dijo: “Dalo a la gente para que coma”.+ 43 Sin embargo, su criado dijo: “¿Cómo pondré esto delante de cien hombres?”.+ A esto él dijo: “Dalo a la gente para que coma, porque esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Habrá comer y sobrar’”.*+ 44 Ante eso, lo puso delante de ellos, y empezaron a comer, y hubo sobras, conforme a la palabra de Jehová.+

5 Ahora bien, cierto Naamán,+ el jefe del ejército del rey de Siria, había llegado a ser hombre grande delante de su señor* y a ser tenido en estima,* porque por medio de él Jehová había dado salvación* a Siria;+ y el hombre mismo había resultado ser hombre valiente y poderoso, aunque leproso.* Y los sirios, por su parte, habían salido como partidas merodeadoras,+ y llegaron a tomar cautiva de la tierra de Israel a una muchachita,+ y esta llegó a estar delante de la esposa de Naamán. Con el tiempo ella dijo+ a su ama: “¡Si solo mi señor estuviera delante del profeta+ que hay en Samaria! En ese caso él le daría recobro de su lepra”.+ Posteriormente, alguien vino y se lo informó a su señor, y dijo: “Así y así fue como habló la muchacha+ que es de la tierra de Israel”.

Entonces el rey de Siria dijo: “¡Anda! Ven, y déjame enviar una carta al rey de Israel”. De manera que él procedió a ir y tomar en su mano+ diez talentos de plata y seis mil piezas de oro+ y diez mudas de prendas de vestir.+ Y vino trayendo al rey de Israel la carta+ que decía: “Y ahora bien, al mismo tiempo que te llegue esta carta, aquí realmente te envío a Naamán mi siervo, para que le des recobro de su lepra”. Y aconteció que, en cuanto el rey de Israel leyó la carta, inmediatamente rasgó+ sus prendas de vestir y dijo: “¿Soy yo Dios,+ para dar muerte y conservar vivo?+ Pues esta persona envía a mí para que dé recobro de su lepra a un hombre; porque nada más fíjense, por favor, y vean cómo anda buscando una riña conmigo”.+

Y aconteció que, tan pronto como Eliseo el hombre del Dios [verdadero] oyó que el rey de Israel había rasgado sus prendas de vestir,+ en seguida envió a decir al rey: “¿Por qué rasgaste tus prendas de vestir? Permite que venga a mí, por favor, para que él sepa que existe profeta en Israel”.+ De manera que Naamán fue con sus caballos y sus carros de guerra y se paró a la entrada de la casa de Eliseo. 10 Sin embargo, Eliseo le envió un mensajero, que dijo: “Yendo allá,* tienes que bañarte+ siete veces+ en el Jordán para que vuelva a ti tu carne;+ y sé limpio”. 11 Ante esto, Naamán se indignó+ y empezó a irse y a decir: “Mira que yo [me] había dicho:+ ‘Saldrá a mí hasta afuera, y ciertamente estará de pie e invocará el nombre de Jehová su Dios, y moverá su mano de acá para allá sobre el lugar, y realmente dará recobro al leproso’. 12 ¿No son el Abaná* y el Farpar, los ríos de Damasco,+ mejores que todas las aguas+ de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y ciertamente ser limpio?”.+ Con eso se volvió y se fue furioso.+

13 Sus siervos ahora se acercaron y le hablaron y dijeron: “Padre mío,+ si hubiera sido una cosa grande la que te hubiera hablado el profeta mismo, ¿no la harías? ¿Cuánto más, pues, dado que te dijo: ‘Báñate y sé limpio’?”. 14 Por lo cual él bajó y empezó a sumergirse* en el Jordán siete veces, conforme a la palabra del hombre del Dios [verdadero];+ después de lo cual su carne se volvió como la carne de un muchachito,+ y quedó limpio.+

15 Entonces se volvió al hombre del Dios [verdadero],+ él con todo su campamento, y vino y estuvo de pie delante de él y dijo: “Mira aquí, sé con certeza que no hay Dios en ninguna parte de la tierra sino en Israel.+ Y ahora acepta, por favor, un regalo de bendición+ de parte de tu siervo”. 16 Sin embargo, él dijo: “Tan ciertamente como que vive Jehová+ delante de quien en verdad estoy de pie,* yo ciertamente no lo aceptaré”.+ Y él se puso a instarlo a que lo aceptara, pero él siguió rehusando. 17 Por fin Naamán dijo: “Si no, por favor, que se dé a tu siervo un poco de tierra,+ la carga de un par de mulos; porque tu siervo ya no ofrecerá ofrenda quemada o sacrificio a otros dioses sino a Jehová.+ 18 En esta cosa que Jehová perdone a tu siervo: Cuando mi señor entre en la casa de Rimón+ para inclinarse allí, y él esté apoyándose+ sobre mi mano, y tenga yo que inclinarme+ en la casa de Rimón, cuando me incline en la casa de Rimón, que Jehová, por favor, perdone a tu siervo en cuanto a esto”.+ 19 Ante esto, él le dijo: “Vete en paz”.+ Por lo tanto, se alejó de él por un buen trecho de tierra.

20 Entonces Guehazí+ el servidor de Eliseo el hombre del Dios [verdadero]+ dijo: “Mira que mi amo* le ha perdonado [gastos] a este sirio Naamán+ al no aceptar de su mano lo que trajo. Tan ciertamente como que vive Jehová,+ yo ciertamente correré tras él y tomaré algo de él”.+ 21 Y Guehazí se fue corriendo tras Naamán. Cuando Naamán vio que alguien corría tras él, en seguida bajó de su carro para ir a su encuentro, y entonces dijo: “¿Va todo bien?”.+ 22 A lo que dijo él: “Todo va bien. Mi amo+ mismo me ha enviado,+ diciendo: ‘¡Mira! Ahora mismo acaban de venir a mí dos jóvenes de la región montañosa de Efraín, de los hijos de los profetas.+ Dales, sí, por favor, un talento* de plata y dos mudas de prendas de vestir’”.+ 23 Ante eso, Naamán dijo: “Anda, toma dos talentos”. Y siguió instándolo,+ y por fin ató dos talentos de plata en dos talegas, con dos mudas de prendas de vestir, y dio esto a dos de sus servidores, para que lo llevaran delante de él.

24 Cuando él llegó a Ofel,* en seguida lo tomó de la mano de ellos, y lo depositó en la casa,+ y despidió a los hombres. De manera que ellos se fueron. 25 Y él mismo entró y entonces estuvo de pie junto a su amo.+ Eliseo ahora le dijo: “¿De dónde [vienes], Guehazí?”. Pero él dijo: “Tu siervo no fue a ninguna parte”.+ 26 Ante esto, él le dijo: “¿No te acompañó mi corazón mismo al momento que se volvió el hombre [para bajar] de su carro para recibirte? ¿Es tiempo de aceptar plata o de aceptar prendas de vestir u olivares o viñas u ovejas o ganado o siervos o siervas?+ 27 De manera que la lepra+ de Naamán se te pegará a ti y a tu prole hasta tiempo indefinido”.+ Inmediatamente salió de delante de él, leproso, blanco como la nieve.+

6 Y los hijos+ de los profetas empezaron a decir a Eliseo: “¡Mira esto! El lugar+ donde estamos morando delante de ti es demasiado estrecho+ para nosotros. Permítenos ir, por favor, hasta el Jordán y tomar de allí cada uno una viga y hacernos+ allí un lugar donde morar”. De modo que él dijo: “Vayan”. Y uno pasó a decir: “Decídete, por favor, y ven con tus siervos”. A lo que él dijo: “Yo mismo iré”. Por consiguiente, fue con ellos, y por fin llegaron al Jordán y empezaron a cortar los árboles.+ Y aconteció que uno estaba talando su viga, y la cabeza misma del hacha*+ cayó en el agua. Y él se puso a clamar y decir: “¡Ay, amo mío,+ porque era prestada!”.+ Entonces el hombre del Dios [verdadero] dijo: “¿Dónde cayó?”. De modo que le mostró el lugar. Inmediatamente él cortó un pedazo de madera y lo tiró allí e hizo flotar la cabeza del hacha.+ Ahora dijo: “Álzala para ti”. En seguida él alargó la mano y la tomó.

Y el rey de Siria,+ por su parte, llegó a estar envuelto en guerra contra Israel. Por lo tanto entró en consejo con sus siervos,+ y dijo: “En tal y tal lugar ustedes acamparán conmigo”.*+ Entonces el hombre del Dios [verdadero]+ envió a decir al rey de Israel: “Guárdate de pasar por este lugar,+ porque es allí adonde están bajando los sirios”.+ 10 De manera que el rey de Israel envió al lugar que le había dicho el hombre del Dios [verdadero].+ Y él le advirtió,+ y él se mantuvo alejado de allí, no una vez ni dos.

11 En consecuencia, el corazón del rey de Siria se enfureció por este asunto,+ de manera que llamó a sus siervos y les dijo: “¿No me declararán quién de los que nos pertenecen está a favor del rey de Israel?”.+ 12 Entonces uno de sus siervos dijo: “Ninguno, mi señor el rey, sino que Eliseo+ el profeta que está en Israel informa+ al rey de Israel las cosas que hablas en tu alcoba interior”.+ 13 Por lo tanto él dijo: “Vayan y vean dónde está, para que yo envíe y lo tome”.+ Más tarde se le hizo el informe, diciendo: “Allí está en Dotán”.+ 14 Inmediatamente él envió allá caballos y carros de guerra y una pesada fuerza militar;+ y procedieron a venir de noche y a rodear la ciudad.

15 Cuando el ministro+ del hombre del Dios [verdadero] madrugó para levantarse, y salió afuera, pues, allí estaba una fuerza militar que cercaba a la ciudad con caballos y carros de guerra. En seguida su servidor le dijo: “¡Ay, amo mío!+ ¿Qué haremos?”. 16 Pero él dijo: “No tengas miedo,+ porque hay más que están con nosotros que los que están con ellos”.+ 17 Y Eliseo se puso a orar+ y decir: “Oh Jehová, ábrele los ojos,+ por favor, para que vea”. Inmediatamente Jehová abrió los ojos al servidor, de manera que él vio; y, ¡mire!, la región montañosa estaba llena de caballos y carros de guerra+ de fuego todo en derredor de Eliseo.+

18 Cuando empezaron a bajar a él, Eliseo se puso a orar a Jehová y decir: “Por favor, hiere a esta nación* con ceguera”.+ De modo que él los hirió con ceguera, conforme a la palabra de Eliseo. 19 Eliseo ahora les dijo: “Este no es el camino, y esta no es la ciudad. Síganme, y permítanme conducirlos al hombre que ustedes buscan”. Sin embargo, los condujo a Samaria.+

20 Y aconteció que, tan pronto como llegaron a Samaria, Eliseo entonces dijo: “Oh Jehová, abre los ojos de estos para que vean”.+ Inmediatamente Jehová les abrió los ojos, y llegaron a ver; y aquí estaban en medio de Samaria. 21 El rey de Israel ahora dijo a Eliseo, luego que los vio: “¿[Los] derribo, [los] derribo,+ padre mío?”.+ 22 Pero él dijo: “No debes derribar[los]. ¿Es a los que has hecho cautivos con tu espada y con tu arco a quienes vas a derribar?+ Coloca pan y agua delante de ellos para que coman y beban+ y se vayan a su señor”. 23 Por lo tanto, les hizo un gran banquete; y se pusieron a comer y beber, después de lo cual los envió, y ellos se fueron a su señor. Y ni una sola vez volvieron a entrar las partidas merodeadoras+ de los sirios en la tierra de Israel.

24 Y después de esto aconteció que Ben-hadad el rey de Siria procedió a juntar todo su campamento y a subir y sitiar+ a Samaria. 25 Con el tiempo surgió una gran hambre en Samaria,+ y, ¡mire!, estuvieron sitiándola hasta que la cabeza de un asno+ llegó a valer ochenta piezas de plata, y el cuarto de una medida de cab* de estiércol+ de paloma valía cinco piezas de plata. 26 Y aconteció que, al ir pasando el rey de Israel sobre el muro, cierta mujer le gritó, y dijo: “¡Salva, sí, oh mi señor el rey!”.+ 27 A lo que él dijo: “Si Jehová no te salva, ¿de qué [fuente] te salvaré yo?,+ ¿de la era, o del lagar de vino o de aceite?”. 28 Y el rey siguió diciéndole: “¿Qué te pasa?”. A lo que dijo ella: “Esta mujer misma me dijo: ‘Da tu hijo para que nos lo comamos hoy, y a mi propio hijo nos lo comeremos mañana’.+ 29 Por lo tanto cocimos+ a mi hijo y nos lo comimos.+ Entonces le dije yo al día siguiente: ‘Da tu hijo para que nos lo comamos’. Pero ella escondió a su hijo”.

30 Y aconteció que, en cuanto el rey oyó las palabras de la mujer, al instante rasgó+ sus prendas de vestir; y al ir pasando él sobre el muro, el pueblo llegó a ver, y, ¡mire!, había saco debajo, sobre su carne. 31 Y él pasó a decir: “¡Así me haga Dios, y así añada a ello, si la cabeza de Eliseo hijo de Safat permanece sobre él hoy!”.+

32 Y Eliseo estaba sentado en su propia casa, y los ancianos* estaban sentados con él,+ cuando él envió a un hombre de delante de sí. Antes que el mensajero pudiera entrar a donde él, él mismo dijo a los ancianos: “¿Han visto ustedes cómo este hijo de un asesino+ ha enviado a quitarme la cabeza? Vean: tan pronto como llegue el mensajero, cierren la puerta, y tienen que aguantarlo con la puerta. ¿No se oye el sonido+ de los pies de su señor detrás de él?”. 33 Mientras todavía estaba hablando con ellos, aquí venía el mensajero* bajando a él, y [el rey]* procedió a decir: “Mira, esta es la calamidad procedente de Jehová.+ ¿Por qué debo esperar más a Jehová?”.+

7 Eliseo ahora dijo: “Escuchen la palabra de Jehová.+ Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Mañana como a esta hora una medida de sea de flor de harina valdrá un siclo, y dos medidas de sea* de cebada valdrán un siclo* en el paso de entrada de Samaria’”.+ Ante eso, el adjutor sobre cuya mano estaba apoyándose+ el rey contestó al hombre del Dios [verdadero] y dijo: “Si Jehová estuviera haciendo compuertas en los cielos,+ ¿pudiera suceder esta cosa?”.+ A lo que dijo él: “Mira que lo vas a ver con tus propios ojos,+ pero de ello no comerás”.+

Y había cuatro hombres, leprosos, que se hallaban en la entrada de la puerta;+ y empezaron a decirse el uno al otro: “¿Por qué nos quedamos sentados aquí hasta que hayamos muerto? Si hubiéramos dicho: ‘Entremos en la ciudad’, cuando el hambre está en la ciudad, entonces tendríamos que morir allí.+ Y si en efecto nos sentamos aquí, también tendremos que morir. Ahora, pues, vengan e invadamos el campamento de los sirios. Si nos conservan vivos, viviremos; pero si nos dan muerte, entonces tendremos que morir”.+ Por lo tanto, se levantaron en la oscuridad vespertina para penetrar en el campamento de los sirios; y lograron llegar hasta las afueras del campamento de los sirios, y, ¡mire!, no había nadie allí.

Y Jehová* mismo había hecho que el campamento de los sirios oyera+ el sonido de carros de guerra, el sonido de caballos, el sonido de una gran fuerza militar,+ de manera que se dijeron unos a otros: “¡Miren! ¡El rey de Israel ha alquilado contra nosotros a los reyes de los hititas+ y a los reyes de Egipto+ para que vengan contra nosotros!”. Inmediatamente se levantaron y echaron a huir en la oscuridad vespertina,+ dejando sus tiendas y sus caballos+ y sus asnos —el campamento tal como estaba— y siguieron huyendo por su alma.*+

Cuando estos leprosos llegaron hasta las afueras del campamento, entonces entraron en una tienda y se pusieron a comer y a beber y a llevarse de allí plata y oro y prendas de vestir, y a marcharse y esconderlos. Después de eso volvieron y entraron en otra tienda y se llevaron cosas de allí y se marcharon y las escondieron.+

Por fin empezaron a decirse el uno al otro: “No es recto lo que estamos haciendo. ¡Este día es un día de buenas noticias!+ Si titubeamos, y realmente esperamos hasta la luz de la mañana, entonces tendrá que alcanzarnos la culpa.+ Vamos ahora, pues, y entremos y demos informe a la casa del rey”. 10 De manera que fueron y llamaron a los porteros+ de la ciudad y se lo informaron, diciendo: “Entramos en el campamento de los sirios, y, ¡miren!, no había nadie allí, ni sonido de hombre, sino solo los caballos atados y los asnos atados y las tiendas tal como estaban”.+ 11 En seguida los porteros gritaron y se lo informaron a la casa del rey adentro.

12 El rey se levantó inmediatamente de noche y dijo a sus siervos:+ “Permítanme declararles, por favor, lo que nos han hecho los sirios.+ Bien saben ellos que tenemos hambre;+ y por eso salieron del campamento para esconderse en el campo,+ diciendo: ‘Saldrán de la ciudad y los prenderemos vivos, y entraremos en la ciudad’”. 13 Entonces uno de sus siervos contestó y dijo: “Permite que tomen, por favor, cinco de los caballos restantes que han quedado en la ciudad.+ ¡Mira! Son lo mismo que toda la multitud de Israel que ha quedado en ella. ¡Mira! Son lo mismo que toda la multitud de Israel que ha perecido.+ Y enviemos y veamos”. 14 Por consiguiente, tomaron dos carros con caballos y el rey los envió tras el campamento de los sirios, diciendo: “Vayan y vean”. 15 Con eso, ellos los siguieron hasta el Jordán; y, ¡mire!, todo el camino estaba lleno de prendas de vestir y utensilios+ que los sirios habían arrojado al irse precipitadamente.+ Entonces los mensajeros volvieron y se lo informaron al rey.

16 Y el pueblo procedió a salir y a saquear+ el campamento de los sirios; y así una medida de sea de flor de harina vino a valer un siclo, y dos medidas de sea de cebada a valer un siclo, conforme a la palabra+ de Jehová. 17 Y el rey mismo había nombrado al adjutor sobre cuya mano estaba apoyándose+ a que tuviera a su cargo el paso de entrada; y el pueblo siguió atropellándolo+ en el paso de entrada, de modo que murió, tal como había hablado el hombre del Dios [verdadero],+ cuando habló al tiempo en que el rey bajó a él. 18 Así aconteció tal como había hablado el hombre del Dios [verdadero] al rey, cuando dijo: “Dos medidas de sea de cebada al valor de un siclo y una medida de sea de flor de harina al valor de un siclo llegará a haber mañana, a esta hora, en el paso de entrada de Samaria”.+ 19 Pero el adjutor contestó al hombre del Dios [verdadero] y dijo: “Aunque Jehová estuviera haciendo compuertas en los cielos, ¿pudiera suceder conforme a esta palabra?”.+ A lo que él dijo: “Mira que lo vas a ver con tus propios ojos, pero de ello no comerás”.+ 20 Así sucedió,+ pues, cuando el pueblo siguió atropellándolo+ en el paso de entrada, de modo que murió.

8 Y Eliseo mismo había hablado a la mujer a cuyo hijo había revivificado,+ diciendo: “Levántate y vete, tú con tu casa, y reside como forastera dondequiera que puedas residir como forastera;+ porque Jehová ha llamado un hambre,+ y, además, tendrá que venir* sobre el país por siete años”.+ De manera que la mujer se levantó e hizo conforme a la palabra del hombre del Dios [verdadero] y se fue,+ ella con su casa,+ y se quedó residiendo como forastera en la tierra de los filisteos+ por siete años.

Y aconteció que, al cabo de siete años, la mujer procedió a regresar de la tierra de los filisteos y a salir a clamar al rey+ por su casa y por su campo. Ahora bien, el rey estaba hablando a Guehazí+ el servidor del hombre del Dios [verdadero], diciendo: “Cuéntame, por favor, todas las cosas grandes que ha hecho Eliseo”.+ Y aconteció que, al contar él al rey cómo había revivificado al muerto,+ pues, aquí estaba la mujer a cuyo hijo había revivificado, clamando al rey por su casa y por su campo.+ En seguida dijo Guehazí: “Mi señor+ el rey, esta es la mujer, y este es su hijo a quien Eliseo revivificó”. Ante eso, el rey preguntó a la mujer, y ella se puso a contarle el relato.+ Entonces el rey le dio un oficial de la corte,+ y dijo: “Devuélvele todo lo que le pertenece y todos los productos del campo desde el día en que dejó la tierra hasta ahora”.+

Y Eliseo procedió a ir a Damasco;+ y Ben-hadad+ el rey de Siria estaba enfermo. Por lo tanto, se le dio informe a este, diciendo: “El hombre del Dios [verdadero]+ ha llegado hasta aquí”. Ante eso, el rey dijo a Hazael:+ “Toma un regalo+ en tu mano y ve al encuentro del hombre del Dios [verdadero], y tienes que inquirir+ de Jehová por medio de él, y decir: ‘¿Reviviré de esta enfermedad?’”. Hazael, pues, se fue a su encuentro y tomó un regalo en la mano, aun toda suerte de cosa buena de Damasco, la carga de cuarenta camellos, y llegó y se paró delante de él y dijo: “Tu hijo,+ Ben-hadad, el rey de Siria, me ha enviado a ti a decir: ‘¿Reviviré de esta enfermedad?’”. 10 Entonces Eliseo le dijo: “Ve, dile: ‘Positivamente revivirás’,* y Jehová me ha mostrado+ que positivamente morirá”.+ 11 Y mantuvo una mirada fija y la mantuvo inmóvil al grado de causar bochorno. Entonces el hombre del Dios [verdadero] rompió a llorar.+ 12 Por esto Hazael dijo: “¿Por qué llora mi señor?”. A lo que él dijo: “Porque bien sé qué daño+ harás a los hijos de Israel. Sus lugares fortificados entregarás al fuego, y a sus hombres selectos matarás a espada, y a sus hijos estrellarás,+ y a sus mujeres encintas rajarás”.+ 13 Ante eso, Hazael dijo: “¿Qué es tu siervo, [que es meramente un] perro,+ para que pueda hacer esta cosa grande?”. Pero Eliseo dijo: “Jehová me ha mostrado a ti como rey sobre Siria”.+

14 Después de eso él se fue de Eliseo y llegó a su propio señor, que entonces le dijo: “¿Qué te dijo Eliseo?”. A lo que él dijo: “Me dijo: ‘Positivamente revivirás’”.+ 15 Y aconteció que al día siguiente procedió a tomar una sobrecama* y a meterla* en agua y a tenderla sobre el rostro de él,+ de manera que murió.+ Y Hazael+ empezó a reinar en lugar de él.

16 Y en el año quinto de Jehoram*+ hijo de Acab el rey de Israel, mientras Jehosafat era rey de Judá, Jehoram+ hijo de Jehosafat el rey de Judá llegó a ser rey. 17 Treinta y dos años de edad tenía cuando llegó a ser rey, y por ocho años reinó en Jerusalén.+ 18 Y se puso a andar en el camino de los reyes de Israel,+ así como habían hecho los de la casa de Acab;+ porque la hija de Acab llegó a ser su esposa,+ y él siguió haciendo lo que era malo a los ojos de Jehová. 19 Y Jehová no quiso arruinar a Judá,+ por causa de David su siervo,+ tal como le había prometido que daría una lámpara+ a él [y] a sus hijos* siempre.*

20 En sus días Edom+ se sublevó de debajo de la mano de Judá, y entonces hicieron reinar sobre sí un rey.+ 21 En consecuencia, Jehoram pasó a Zaír, como lo hicieron todos los carros con él. Y aconteció que él mismo se levantó de noche y logró derribar a los edomitas que los tenían cercados a él y a los jefes de los carros; y la gente se puso a huir a sus tiendas. 22 Pero Edom siguió su sublevación de debajo de la mano de Judá hasta el día de hoy. Entonces fue cuando Libná*+ empezó a sublevarse en aquel tiempo.

23 Y el resto de los asuntos de Jehoram y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Judá? 24 Por fin Jehoram yació con sus antepasados,+ y fue enterrado con sus antepasados en la Ciudad de David.+ Y Ocozías*+ su hijo empezó a reinar en lugar de él.

25 En el año doce de Jehoram hijo de Acab el rey de Israel, Ocozías hijo de Jehoram el rey de Judá llegó a ser rey.+ 26 Veintidós años de edad tenía Ocozías cuando empezó a reinar, y por un año reinó en Jerusalén.+ Y el nombre de su madre era Atalía+ la nieta* de Omrí+ el rey de Israel. 27 Y él se puso a andar en el camino de la casa de Acab+ y siguió haciendo lo que era malo a los ojos de Jehová,+ como la casa de Acab, pues era pariente de la casa de Acab por vía de casamiento.+ 28 Por consiguiente, él fue con Jehoram hijo de Acab a la guerra contra Hazael+ el rey de Siria en Ramot-galaad,+ pero los sirios derribaron+ a Jehoram. 29 De manera que Jehoram+ el rey se volvió para sanarse en Jezreel+ de las heridas que los sirios habían logrado infligirle en Ramá* cuando peleó contra Hazael el rey de Siria. En cuanto a Ocozías+ hijo de Jehoram el rey de Judá, él bajó a ver a Jehoram hijo de Acab en Jezreel, porque estaba enfermo.

9 Y Eliseo el profeta, por su parte, llamó a uno de los hijos+ de los profetas y entonces le dijo: “Ciñe tus lomos+ y toma este frasco*+ de aceite en tu mano y ve a Ramot-galaad.+ Cuando hayas entrado allí, ve allí a Jehú+ hijo de Jehosafat hijo de Nimsí; y tienes que entrar y hacer que él se levante de en medio de sus hermanos, y lo introducirás en la cámara más recóndita.+ Y tienes que tomar el frasco de aceite y derramarlo sobre su cabeza+ y decir: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová: “De veras te unjo+ por rey+ sobre Israel”’. Y tienes que abrir la puerta y huir y no esperar”.

Y el servidor, el servidor del profeta, procedió a irse a Ramot-galaad. Cuando entró, pues, allí estaban sentados los jefes de la fuerza militar. Él ahora dijo: “Hay una palabra que tengo para ti,+ oh jefe”. Ante esto, Jehú dijo: “¿Para cuál de todos nosotros?”. Entonces él dijo: “Para ti, oh jefe”. De manera que él se levantó y entró en la casa; y él procedió a derramar el aceite sobre la cabeza de él y a decirle: “Esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de Israel: ‘De veras te unjo por rey+ sobre el pueblo de Jehová,+ es decir, sobre Israel. Y tienes que derribar a la casa de Acab tu señor, y yo tengo que vengar+ la sangre* de mis siervos los profetas y la sangre de todos los siervos de Jehová de la mano de Jezabel.+ Y toda la casa de Acab tiene que perecer; y tengo que cortar de la casa de Acab+ a cualquiera que orina contra una pared*+ y a todo imposibilitado e inútil*+ en Israel. Y tengo que constituir a la casa de Acab como la casa de Jeroboán+ hijo de Nebat y como la casa de Baasá+ hijo de Ahíya. 10 Y a Jezabel se la comerán los perros+ en la porción de terreno de Jezreel, y no habrá quien la entierre’”. Con eso, abrió la puerta y echó a huir.+

11 En cuanto a Jehú, él salió a donde los siervos de su señor, y ellos empezaron a decirle: “¿Está todo bien?+ ¿Por qué entró a donde ti ese loco?”.+ Pero él les dijo: “Ustedes mismos bien conocen al hombre y su clase de habla”. 12 Pero ellos dijeron: “¡Eso es falso!* Infórmanos, por favor”. Entonces él dijo: “Así y así fue como me habló, diciendo: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová: “De veras te unjo por rey sobre Israel”’”.+ 13 Ante eso, ellos tomaron apresuradamente cada cual su prenda de vestir+ y la pusieron debajo de él, sobre los escalones pelados, y se pusieron a tocar el cuerno+ y a decir: “¡Jehú ha llegado a ser rey!”.+ 14 Y Jehú+ hijo de Jehosafat hijo de Nimsí+ procedió a conspirar+ contra Jehoram.*

Y sucedía que Jehoram mismo había estado vigilando en Ramot-galaad,+ él con todo Israel, a causa de Hazael+ el rey de Siria. 15 Más tarde Jehoram+ el rey se volvió para sanarse en Jezreel+ de las heridas que los sirios lograron infligirle cuando peleó contra Hazael el rey de Siria.+

Jehú ahora dijo: “Si el alma de ustedes está de acuerdo,*+ no dejen que nadie salga en escape de la ciudad para ir a dar informe en Jezreel”. 16 Y Jehú procedió a montar [en su carro] e irse a Jezreel; porque Jehoram estaba acostado allí, y Ocozías*+ mismo el rey de Judá había bajado a ver a Jehoram. 17 Y el atalaya+ estaba de pie en la torre+ de Jezreel,+ y llegó a ver la oleada en masa [de los hombres] de Jehú a medida que él venía, y en seguida dijo: “Hay una oleada en masa [de hombres] que estoy viendo”. A lo que dijo Jehoram: “Toma a un soldado de caballería y envíalo a su encuentro, y que diga: ‘¿Hay paz?’”.+ 18 Por consiguiente, uno montado a caballo fue a su encuentro y dijo: “Esto es lo que ha dicho el rey: ‘¿Hay paz?’”. Pero Jehú dijo: “¿Qué tienes que ver tú con ‘paz’?*+ ¡Da la vuelta a detrás de mí!”.

Y el atalaya+ pasó a dar informe, diciendo: “El mensajero llegó hasta ellos, pero no ha vuelto”. 19 De modo que él envió un segundo hombre montado a caballo, que, cuando llegó a ellos, procedió a decir: “Esto es lo que ha dicho el rey: ‘¿Hay paz?’”. Pero Jehú dijo: “¿Qué tienes que ver tú con ‘paz’?+ ¡Da la vuelta a detrás de mí!”.

20 Y el atalaya pasó a dar informe, diciendo: “Llegó hasta ellos, pero no ha vuelto; y el guiar se parece al guiar de Jehú+ el nieto* de Nimsí,+ porque es con locura como guía”.+ 21 Ante eso, Jehoram dijo: “¡Engancha!”.+ De manera que su carro de guerra fue enganchado, y Jehoram el rey de Israel y Ocozías+ el rey de Judá salieron, cada uno en su propio carro de guerra. Continuando al encuentro de Jehú, llegaron a hallarlo en la porción de terreno de Nabot+ el jezreelita.

22 Y aconteció que, al momento en que Jehoram vio a Jehú, en seguida dijo: “¿Hay paz, Jehú?”. Pero él dijo: “¿Qué paz+ podría haber mientras haya las fornicaciones de Jezabel+ tu madre y sus muchas hechicerías?”.+ 23 En seguida Jehoram dio la vuelta con las manos, para huir, y dijo a Ocozías: “¡Hay trampa,+ Ocozías!”. 24 Y Jehú mismo llenó su mano con un arco+ y procedió a asaetear a Jehoram entre los brazos, de manera que la saeta le salió por el corazón, y él se desplomó en su carro de guerra.+ 25 Ahora dijo a Bidqar* su adjutor:+ “Álzalo; arrójalo en la porción del campo de Nabot el jezreelita;+ pues, recuerda: Yo y tú íbamos guiando tiros [de caballos] detrás de Acab su padre, y Jehová mismo alzó esta declaración formal+ contra él: 26 ‘“Ciertamente vi ayer la sangre+ de Nabot y la sangre de sus hijos+ —es la expresión de Jehová—, y yo ciertamente te lo pagaré+ en esta porción de terreno”, es la expresión de Jehová’. Ahora, pues, álzalo; arrójalo en la porción de terreno, conforme a la palabra de Jehová”.+

27 Y Ocozías+ el rey de Judá mismo lo vio, y emprendió la fuga por el camino de la casa del jardín.+ (Más tarde* Jehú se fue en seguimiento de él y dijo: “¡A él también! ¡Derríbenlo!”. De manera que lo derribaron* mientras estaba en el carro, camino arriba a Gur, que está cerca de Ibleam.+ Y él continuó su huida hasta Meguidó+ y llegó a morir allí.+ 28 Entonces sus siervos lo llevaron en un carro a Jerusalén, y así lo enterraron en su sepulcro con sus antepasados en la Ciudad de David.+ 29 Y había sido en el año undécimo de Jehoram+ hijo de Acab cuando Ocozías+ había llegado a ser rey sobre Judá.)

30 Por fin Jehú llegó a Jezreel,+ y Jezabel+ misma lo supo. Y ella procedió a pintarse+ los ojos con pintura negra, y a arreglarse la cabeza hermosamente,+ y a mirar abajo por la ventana.+ 31 Y Jehú mismo entró por la puerta. Ella ahora dijo: “¿Le fue bien a Zimrí,+ el que mató a su señor?”. 32 Ante eso, él alzó el rostro hacia la ventana y dijo: “¿Quién está conmigo? ¿Quién?”.+ Inmediatamente dos o tres oficiales de la corte+ miraron abajo, a él. 33 Por lo tanto él dijo: “¡Déjenla caer!”.+ Entonces la dejaron caer, y parte de su sangre fue salpicando sobre la pared y sobre los caballos; y él ahora la holló.+ 34 Después de eso pasó adentro y comió y bebió, y entonces dijo: “Ustedes, por favor, encárguense de esta maldita+ y entiérrenla, porque es hija de rey”.+ 35 Cuando fueron a enterrarla, no hallaron nada de ella sino el cráneo y los pies y las palmas de las manos.+ 36 Cuando volvieron y se lo informaron, él pasó a decir: “Es la palabra de Jehová que él habló por medio+ de su siervo Elías* el tisbita, cuando dijo: ‘En la porción de terreno de Jezreel los perros se comerán la carne de Jezabel.+ 37 Y el cuerpo muerto de Jezabel ciertamente llegará a ser como estiércol+ sobre la faz del campo en la porción de terreno de Jezreel, para que no puedan decir: “Esta es Jezabel”’”.+

10 Ahora bien, Acab tenía setenta+ hijos en Samaria.+ Por lo tanto, Jehú escribió cartas y las envió a Samaria, a los príncipes+ de Jezreel, a los ancianos+ y a los cuidadores de Acab,* y dijo: “Ahora bien, al mismo tiempo que les llegue esta carta están con ustedes los hijos de su señor, y están con ustedes los carros de guerra y los caballos+ y una ciudad fortificada y la armadura. Y tienen que ver ustedes cuál es el mejor y el más recto de los hijos de su señor y ponerlo sobre el trono de su padre.+ Entonces peleen por la casa de su señor”.

Y a ellos les dio muchísimo miedo y empezaron a decir: “¡Miren! Dos reyes+ mismos no pudieron mantenerse en pie delante de él, y ¿cómo podremos nosotros mismos mantenernos en pie?”.+ Por consiguiente, el que estaba sobre la casa y el que estaba sobre la ciudad y los ancianos y los cuidadores+ enviaron a decir a Jehú: “Somos tus siervos, y todo lo que nos digas lo haremos. No haremos rey a ninguno. Lo que sea bueno a tus propios ojos, hazlo”.

Por lo cual él les escribió una segunda carta, y dijo: “Si ustedes me pertenecen,+ y es mi voz la que están obedeciendo, tomen las cabezas de los hombres que son hijos+ de su señor y vengan a mí mañana a esta hora, a Jezreel”.+

Ahora bien, los hijos del rey, setenta hombres, estaban con los hombres distinguidos de la ciudad que los estaban criando. Y aconteció que, tan pronto como a estos les llegó la carta, se pusieron a tomar a los hijos del rey y a degollar[los], a setenta hombres,+ después de lo cual pusieron sus cabezas en cestos y se las enviaron a él en Jezreel. Entonces el mensajero+ entró y se lo informó, diciendo: “Han traído las cabezas+ de los hijos del rey”. De modo que él dijo: “Pónganlas en dos montones a la entrada de la puerta, hasta la mañana”.+ Y por la mañana aconteció que él procedió a salir. Entonces se quedó parado y dijo a todo el pueblo: “Ustedes son justos.*+ Aquí yo mismo conspiré+ contra mi señor, y logré matarlo;+ pero, ¿quién derribó a todos estos? 10 Sepan, pues, que no caerá a tierra [sin cumplirse] nada de la palabra de Jehová+ que Jehová ha hablado contra la casa de Acab;+ y Jehová mismo ha hecho lo que habló por medio de su siervo Elías”.+ 11 Además, siguiendo adelante, Jehú derribó a todos los que quedaban de la casa de Acab en Jezreel y a todos sus hombres distinguidos+ y sus conocidos y sus sacerdotes,+ hasta que no hubo dejado de él ningún sobreviviente.+

12 Y procedió a levantarse y a entrar, entonces a partir para Samaria. La casa para atar de los pastores estaba en el camino.* 13 Y Jehú mismo encontró a los hermanos+ de Ocozías+ el rey de Judá. Cuando les dijo: “¿Quiénes son ustedes?”, entonces ellos dijeron: “Somos los hermanos de Ocozías, y vamos bajando para preguntar si todo les va bien a* los hijos del rey y a los hijos de la dama”. 14 Inmediatamente dijo él: “¡Préndanlos vivos!”.+ De manera que los prendieron vivos y los degollaron junto a la cisterna de la casa para atar,* a cuarenta y dos hombres, y él no dejó que quedara ni uno solo de ellos.+

15 Al ir pasando desde allí, llegó a encontrar a Jehonadab*+ hijo de Recab+ [que venía] a su encuentro. Cuando lo bendijo,+ él de consiguiente le dijo: “¿Es tu corazón recto conmigo, como mi propio corazón lo es con tu corazón?”.+

A esto Jehonadab dijo: “Lo es”.

“Si lo es, dame tu mano, sí.”

De manera que él le dio la mano. Con eso, [Jehú] lo hizo subir al carro consigo.+ 16 Entonces dijo: “Ven conmigo, sí, y ve como no tolero rivalidad+ respecto a Jehová”. Y lo hicieron* seguir montado con él en su carro de guerra. 17 Por fin [Jehú] llegó a Samaria. Ahora se puso a derribar a todos los que quedaban de Acab en Samaria, hasta que los hubo aniquilado,+ conforme a la palabra de Jehová que él había hablado a Elías.+

18 Además, Jehú juntó a toda la gente y le dijo: “Acab, por una parte, adoró* a Baal* un poco.+ Jehú, por otra parte, lo adorará muchísimo. 19 Así es que ahora llamen a mí a todos los profetas+ de Baal, a todos sus adoradores+ y a todos sus sacerdotes.+ Que no falte ni uno solo, porque tengo un gran sacrificio para Baal. Quienquiera que falte no seguirá viviendo”. En cuanto a Jehú, él actuó con astucia engañadora,+ con el propósito de destruir a los adoradores de Baal.

20 Y Jehú pasó a decir: “Santifiquen una asamblea solemne para Baal”. Por consiguiente, la proclamaron. 21 Después de aquello Jehú envió por todo Israel,+ de modo que entraron todos los adoradores de Baal. Y no quedó ni uno que no entrara. Y siguieron entrando en la casa de Baal,+ y la casa de Baal llegó a estar llena de bote en bote.* 22 Él ahora dijo al que estaba sobre el guardarropa: “Saca prendas de vestir para todos los adoradores de Baal”. De manera que les sacó el atavío. 23 Entonces Jehú entró en la casa de Baal con Jehonadab,+ hijo de Recab. Ahora dijo a los adoradores de Baal: “Busquen cuidadosamente y vean que no haya aquí con ustedes ninguno de los adoradores de Jehová, sino únicamente los adoradores de Baal”.+ 24 Por fin entraron para ofrecer sacrificios y ofrendas quemadas, y Jehú mismo apostó ochenta* hombres afuera a su disposición, y pasó a decir: “En cuanto al hombre que escape de los hombres que estoy poniendo en manos de ustedes, irá el alma de uno por el alma del otro”.+

25 Y aconteció que tan pronto como acabó de ofrecer la ofrenda quemada, Jehú inmediatamente dijo a los corredores y a los adjutores: “¡Entren, derríbenlos! No dejen salir ni uno solo”.+ Y los corredores y los adjutores+ empezaron a derribarlos a filo de espada y a arrojarlos afuera, y siguieron yendo hasta la ciudad de la casa de Baal. 26 Entonces sacaron las columnas sagradas*+ de la casa de Baal y quemaron+ cada una* [de ellas]. 27 Además, demolieron la columna sagrada de Baal+ y demolieron la casa de Baal,+ y la mantuvieron aparte para excusados+ hasta el día de hoy.

28 Así exterminó Jehú a Baal de Israel. 29 Fue solamente de seguir los pecados de Jeroboán+ hijo de Nebat, con que él hizo pecar a Israel,+ de lo que Jehú no se apartó, [es decir,] los becerros de oro+ de los cuales uno estaba en Betel y uno en Dan.+ 30 En consecuencia, Jehová dijo a Jehú: “Por la razón de que has obrado bien y hecho lo que es recto a mis ojos,+ [y] conforme a todo lo que estaba en mi corazón se lo has hecho a la casa de Acab,+ hijos mismos hasta la cuarta generación se sentarán para ti sobre el trono de Israel”.+ 31 Y Jehú mismo no puso cuidado en andar en la ley de Jehová el Dios de Israel con todo su corazón.+ No se apartó de los pecados de Jeroboán, con que él hizo pecar a Israel.+

32 En aquellos días Jehová comenzó a cortar a Israel pedazo por pedazo; y Hazael+ siguió hiriéndolos en todo el territorio de Israel, 33 desde el Jordán hacia el nacimiento del sol, toda la tierra de Galaad,+ los gaditas+ y los rubenitas+ y los manasitas,+ desde Aroer,+ que está junto al valle torrencial de Arnón, aun a Galaad y Basán.+

34 Y el resto de los asuntos de Jehú y todo lo que hizo y todo su poderío, ¿no están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Israel? 35 Por fin Jehú yació con sus antepasados,+ y lo enterraron en Samaria; y Jehoacaz+ su hijo empezó a reinar en lugar de él. 36 Y los días que había reinado Jehú sobre Israel fueron veintiocho años en Samaria.

11 Ahora bien, en cuanto a Atalía+ la madre de Ocozías,+ ella vio que su hijo había muerto. De manera que se levantó y destruyó a toda la prole del reino.+ Sin embargo, Jehoseba+ hija del rey Jehoram, la hermana de Ocozías, tomó a Jehoás*+ hijo de Ocozías y lo hurtó de entre los hijos del rey a quienes iban a dar muerte, aun a él y su nodriza, [y lo metió] dentro del cuarto interior para los lechos, y lo mantuvieron* ocultado+ del rostro de Atalía, y no fue muerto. Y él continuó con ella en la casa de Jehová, escondido por seis años, mientras Atalía reinaba sobre el país.+

Y al año séptimo Jehoiadá+ envió y entonces tomó a los jefes de centenas de la guardia de corps caria+ y de los corredores,+ y los trajo a sí a la casa de Jehová y celebró con ellos un pacto+ y los hizo jurar+ en la casa de Jehová, después de lo cual les mostró al hijo del rey. Y pasó a mandarles, diciendo: “Esta es la cosa que ustedes harán: Una tercera parte de ustedes va a entrar el sábado y guardar bajo rigurosa vigilancia la casa del rey;+ y una tercera parte estará a la Puerta+ del Fundamento,* y una tercera parte estará a la puerta detrás de los corredores; y ustedes tienen que guardar la casa+ bajo rigurosa vigilancia por turnos. Y entre ustedes hay dos divisiones de las que todos saldrán el sábado, y ellos tienen que guardar bajo rigurosa vigilancia la casa de Jehová en pro del rey. Y ustedes tienen que rodear al rey todo en derredor, cada uno con sus armas en la mano; y cualquiera que entre dentro de las filas será muerto. Y continúen con el rey cuando salga y cuando entre”.

Y los jefes de centenas+ procedieron a hacer conforme a todo lo que había mandado Jehoiadá el sacerdote. De manera que tomaron cada uno a sus hombres que estaban entrando el sábado,+ junto con los que estaban saliendo el sábado, y luego entraron a donde Jehoiadá el sacerdote. 10 El sacerdote ahora dio a los jefes de centenas las lanzas y los escudos circulares que habían pertenecido al rey David, que estaban en la casa de Jehová.+ 11 Y los corredores+ se quedaron de pie, cada uno con sus armas en la mano, desde el lado derecho* de la casa hasta el mismo lado izquierdo* de la casa, junto al altar+ y junto a la casa, todo en derredor cerca del rey. 12 Entonces él sacó al hijo+ del rey y puso sobre él la diadema+ y el Testimonio;+ y así lo hicieron* rey+ y lo ungieron.*+ Y se pusieron a batir las manos+ y a decir: “¡Viva el rey!”.+

13 Cuando Atalía oyó el sonido de la gente que corría, en seguida fue a la gente en la casa de Jehová.+ 14 Entonces ella vio, y allí estaba el rey de pie junto a la columna+ conforme a la costumbre, y los jefes y las trompetas*+ junto al rey, y toda la gente de la tierra regocijándose+ y tocando las trompetas. Al instante Atalía+ rasgó sus prendas de vestir y se puso a gritar: “¡Conspiración! ¡Conspiración!”.+ 15 Pero Jehoiadá el sacerdote dio orden a los jefes de centenas, los nombrados de la fuerza militar,+ y les dijo: “¡Sáquenla de dentro de las filas, y, en cuanto a cualquiera que vaya tras ella, que haya una ejecución de muerte* a espada!”.+ Porque el sacerdote había dicho: “Que no se le dé muerte en la casa de Jehová”. 16 De manera que le echaron manos, y ella vino por el camino de la entrada de los caballos+ de la casa del rey,+ y allí le dieron muerte.+

17 Entonces Jehoiadá celebró el pacto+ entre Jehová+ y el rey+ y el pueblo, de que resultaran ser el pueblo de Jehová; y también entre el rey y el pueblo.+ 18 Después de aquello toda la gente de la tierra vino a la casa de Baal y demolieron sus altares;+ y sus imágenes las quebraron completamente,+ y a Matán,+ el sacerdote de Baal, lo mataron delante de los altares.+

Y el sacerdote procedió a poner superintendentes* sobre la casa de Jehová.+ 19 Además, tomó a los jefes de centenas y a la guardia de corps caria+ y a los corredores+ y a toda la gente de la tierra, para que hicieran bajar al rey de la casa de Jehová; y ellos vinieron paulatinamente por el camino de la puerta+ de los corredores a la casa del rey; y él empezó a sentarse sobre el trono+ de los reyes. 20 Y toda la gente de la tierra continuó regocijándose;+ y la ciudad, por su parte, no tuvo disturbio, y a Atalía misma le habían dado muerte a espada junto a la casa del rey.*+

21 Siete años de edad tenía Jehoás*+ cuando empezó a reinar.+

12 En el año séptimo de Jehú,+ Jehoás+ llegó a ser rey, y por cuarenta años reinó en Jerusalén. Y el nombre de su madre era Zibíah de Beer-seba. Y Jehoás continuó haciendo lo que era recto a los ojos de Jehová todos sus días mientras lo instruyó Jehoiadá el sacerdote.+ 3  Solo los lugares altos no desaparecieron.+ El pueblo todavía estaba sacrificando y haciendo humo de sacrificio en los lugares altos.

Y Jehoás procedió a decir a los sacerdotes:+ “Todo el dinero* para las ofrendas santas+ que se trae a la casa de Jehová,+ el dinero que se fija a cada uno como impuesto personal,*+ el dinero por las almas según valoración individual,+ todo el dinero que suba al corazón de cada uno traer a la casa de Jehová,+ que lo tomen los sacerdotes para sí, cada uno de su conocido;+ y que ellos, por su parte, reparen las rajaduras de la casa dondequiera que se halle una rajadura”.+

Y aconteció que, para el año veintitrés del rey Jehoás, los sacerdotes todavía no habían reparado las rajaduras de la casa.+ De manera que el rey Jehoás llamó a Jehoiadá+ el sacerdote y a los sacerdotes y les dijo: “¿Por qué no están ustedes reparando las rajaduras de la casa? Ahora, pues, no tomen más dinero de sus conocidos; más bien, ustedes deben darlo para las rajaduras de la casa”.+ Por lo cual los sacerdotes consintieron en no tomar más dinero del pueblo y en no reparar las rajaduras de la casa.

Jehoiadá el sacerdote ahora tomó un cofre*+ y le horadó un agujero en la tapa y lo puso al lado del altar, a la derecha de uno al entrar en la casa de Jehová, y allí los sacerdotes, los porteros,*+ echaban todo el dinero+ que se introducía en la casa de Jehová. 10 Y acontecía que, en cuanto veían que había una gran cantidad de dinero en el cofre, el secretario+ del rey y el sumo sacerdote* subían, y lo ataban y contaban el dinero que se hallaba en la casa de Jehová.+ 11 Y el dinero que había sido contado lo entregaban en manos de los hacedores+ del trabajo que estaban nombrados [a] la casa de Jehová. A su vez, ellos lo pagaban a los que trabajaban en madera y a los constructores que estaban trabajando en la casa de Jehová, 12 y a los albañiles y a los canteros,+ y para comprar maderas y piedras labradas para reparar las rajaduras de la casa de Jehová, y para todo lo que se gastaba en la casa para repararla.

13 Solo que en lo tocante a la casa de Jehová no se hicieron fuentes de plata, apagadores,+ tazones,+ trompetas,+ ninguna clase de objeto de oro ni objeto de plata del dinero que se estaba trayendo a la casa de Jehová;+ 14 porque era a los hacedores de la obra a quienes lo daban, y con él ellos reparaban la casa de Jehová.+ 15 Y no pedían cuentas+ a los hombres en cuya mano daban el dinero para darlo a los hacedores de la obra,+ porque con fidelidad+ estaban trabajando. 16 En cuanto al dinero para las ofrendas por la culpa+ y el dinero para las ofrendas por el pecado, no se llevaba a la casa de Jehová. De manera que llegó a pertenecer a los sacerdotes.+

17 Entonces fue cuando Hazael+ el rey de Siria procedió a subir y pelear contra Gat+ y a tomarla, después de lo cual Hazael fijó el rostro+ en subir contra Jerusalén.+ 18 Ante eso, Jehoás el rey de Judá tomó todas las ofrendas santas+ que Jehosafat y Jehoram y Ocozías, sus antepasados, los reyes de Judá, habían santificado, y sus propias ofrendas santas y todo el oro que se hallaba en los tesoros de la casa de Jehová y de la casa del rey, y se los envió+ a Hazael el rey de Siria. De manera que este se retiró de contra Jerusalén.

19 En cuanto al resto de los asuntos de Jehoás* y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Judá? 20 Sin embargo, sus siervos+ se levantaron y se coligaron en una conspiración+ y derribaron a Jehoás en la casa+ del Montículo,*+ [en el camino] que baja a Silá. 21 Y Jozacar* hijo de Simeat y Jehozabad+ hijo de Somer, sus siervos, fueron los que lo derribaron, de manera que murió. Por lo tanto lo enterraron con sus antepasados en la Ciudad de David; y Amasías+ su hijo empezó a reinar en lugar de él.

13 En el año veintitrés de Jehoás+ hijo de Ocozías+ el rey de Judá, Jehoacaz+ hijo de Jehú+ llegó a ser rey sobre Israel en Samaria por diecisiete años. Y continuó haciendo lo que era malo a los ojos de Jehová,+ y se puso a andar en pos del pecado de Jeroboán+ hijo de Nebat, con que él hizo pecar a Israel.+ No se apartó de él. Y la cólera de Jehová+ se enardeció contra Israel, de modo que los dio en mano de Hazael+ el rey de Siria y en mano de Ben-hadad+ hijo de Hazael todos los días de ellos.

Con el tiempo Jehoacaz ablandó+ el rostro de Jehová, de manera que Jehová le escuchó;+ pues había visto la opresión sobre Israel,+ porque el rey de Siria los había oprimido.+ Por lo tanto, Jehová dio a Israel un salvador,+ de modo que ellos salieron de debajo de la mano de Siria, y los hijos de Israel continuaron morando en sus hogares* como antes.+ (Solo que no se apartaron del pecado de la casa de Jeroboán, con que él hizo pecar a Israel.+ En él anduvo;+ y hasta el poste sagrado*+ mismo quedó de pie en Samaria.) Porque no le había dejado a Jehoacaz gente alguna sino cincuenta hombres de a caballo y diez carros y diez mil hombres de a pie,+ porque el rey de Siria los había destruido,+ para hacerlos como el polvo cuando se trilla.+

En cuanto al resto de los asuntos de Jehoacaz y todo lo que hizo, y su poderío, ¿no están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Israel? Por fin Jehoacaz yació con sus antepasados, y lo enterraron en Samaria;+ y Jehoás+ su hijo empezó a reinar en lugar de él.

10 En el año treinta y siete de Jehoás el rey de Judá, Jehoás+ hijo de Jehoacaz llegó a ser rey sobre Israel en Samaria por dieciséis años. 11 Y continuó haciendo lo que era malo a los ojos de Jehová.+ No se apartó de todos los pecados de Jeroboán hijo de Nebat, con que él hizo pecar a Israel.+ En ellos anduvo.

12 En cuanto al resto de los asuntos de Jehoás y todo lo que hizo, y su poderío, [y] cómo peleó+ contra Amasías el rey de Judá, ¿no están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Israel? 13 Por fin Jehoás yació con sus antepasados, y Jeroboán*+ mismo se sentó sobre su trono. A su vez, Jehoás fue enterrado en Samaria con los reyes de Israel.+

14 En cuanto a Eliseo,+ él había enfermado de la enfermedad de que había de morir.+ De modo que Jehoás el rey de Israel bajó a él y empezó a llorar sobre su rostro y a decir: “¡Padre mío,+ padre mío, el carro de guerra* de Israel y sus hombres de a caballo!”.+ 15 Y Eliseo procedió a decirle: “Toma un arco y flechas”. De modo que él tomó para sí un arco y flechas. 16 Y [Eliseo] pasó a decir al rey de Israel: “Pon tu mano en el arco”.* Por lo tanto, él puso su mano en él, después de lo cual Eliseo puso sus manos sobre las manos+ del rey. 17 Entonces [Eliseo] dijo: “Abre la ventana hacia el este”. De modo que él la abrió. Por fin Eliseo dijo: “¡Dispara!”. De manera que él disparó. [Eliseo] ahora dijo: “¡La flecha de salvación de Jehová, aun la flecha de salvación+ contra Siria! Y ciertamente derribarás a Siria en Afeq+ hasta el punto de acabar”.

18 Y siguió diciendo: “Toma las flechas”. Por lo cual [las] tomó. Entonces dijo él al rey de Israel: “Golpea la tierra”. De manera que él golpeó tres veces, y se detuvo.+ 19 Y el hombre del Dios [verdadero]+ se indignó con él; por eso dijo: “¡Era entendido que se golpearía cinco o seis veces!* En ese caso ciertamente derribarías a Siria hasta el punto de acabar, pero ahora [sólo] tres veces derribarás a Siria”.+

20 Después de aquello Eliseo murió, y lo enterraron.+ Y había partidas merodeadoras+ de los moabitas+ que penetraban en el país con regularidad a la entrada del año. 21 Y aconteció que, mientras estaban enterrando a un hombre, pues, aquí vieron la partida merodeadora. Al punto arrojaron al hombre en la sepultura de Eliseo, y se fueron. Cuando el hombre tocó los huesos de Eliseo, inmediatamente llegó a vivir,+ y se levantó sobre sus pies.+

22 En cuanto a Hazael+ el rey de Siria, él oprimió+ a Israel todos los días de Jehoacaz. 23 Sin embargo, Jehová les mostró favor+ y les tuvo misericordia+ y se volvió a ellos a causa de su pacto+ con Abrahán,+ Isaac+ y Jacob;+ y no quiso arruinarlos,+ y no los echó de delante de su rostro hasta ahora. 24 Por fin murió Hazael el rey de Siria, y Ben-hadad su hijo empezó a reinar en lugar de él. 25 Y Jehoás hijo de Jehoacaz procedió a tomar de nuevo de la mano de Ben-hadad hijo de Hazael las ciudades que él había tomado de la mano de Jehoacaz su padre en guerra. Tres veces lo derribó Jehoás, y logró recobrar las ciudades de Israel.+

14 En el año segundo de Jehoás+ hijo de Jehoacaz* el rey de Israel, Amasías*+ hijo de Jehoás el rey de Judá llegó a ser rey. Veinticinco años de edad tenía cuando empezó a reinar, y por veintinueve años reinó en Jerusalén. Y el nombre de su madre era Jehoadín+ de Jerusalén. Y él continuó haciendo lo que era recto a los ojos de Jehová,+ solo que no como David su antepasado.+ Conforme a todo lo que había hecho Jehoás su padre, él hizo.+ Solo los lugares altos no desaparecieron.+ El pueblo todavía estaba sacrificando y haciendo humo de sacrificio en los lugares altos.+ Y aconteció que luego que hubo quedado firme en su mano el reino, él empezó a derribar+ a sus siervos que habían derribado al rey su padre.+ Y a los hijos de los que lo derribaron no dio muerte, conforme a lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés que Jehová impuso como mandato, diciendo:+ “Padres no deben ser muertos por hijos, e hijos mismos no deben ser muertos por padres; sino que por su propio pecado cada uno debe ser muerto”.+ Él mismo derribó a los edomitas+ en el valle de la Sal,+ a diez mil hombres, y logró apoderarse de Sela en la guerra, y a esta llegó a llamársele por nombre Joqteel hasta el día de hoy.

Entonces fue cuando Amasías envió mensajeros a Jehoás hijo de Jehoacaz hijo de Jehú el rey de Israel, a decir: “Ven, sí. Mirémonos al rostro uno al otro”.+ Ante eso, Jehoás el rey de Israel envió a decir a Amasías el rey de Judá: “El yerbajo espinoso mismo que estaba en el Líbano envió a decir al cedro+ que estaba en el Líbano: ‘Da, sí, tu hija a mi hijo por esposa’. Sin embargo, una bestia salvaje del campo que estaba en el Líbano pasó y holló al yerbajo espinoso.+ 10 Inequívocamente has derribado+ a Edom, y tu corazón te ha alzado.+ Disfruta de tu honra+ y mora en tu propia casa. ¿Por qué, pues, debes ocuparte en contienda+ bajo condiciones desfavorables+ y tener que caer, tú y Judá contigo?”. 11 Y Amasías no escuchó.+

Por lo tanto, Jehoás el rey de Israel subió, y procedieron a mirarse al rostro uno al otro,+ él y Amasías el rey de Judá, en Bet-semes,+ que pertenece a Judá. 12 Y Judá llegó a ser derrotado delante de Israel,+ de manera que echaron a huir, cada uno a su tienda. 13 Y fue a Amasías el rey de Judá hijo de Jehoás hijo de Ocozías a quien Jehoás el rey de Israel capturó en Bet-semes, después de lo cual vinieron a Jerusalén, y él hizo una brecha en el muro de Jerusalén, desde la Puerta de Efraín+ hasta la misma Puerta de la Esquina,+ cuatrocientos codos.* 14 Y tomó todo el oro y la plata y todos los objetos que se hallaban en la casa de Jehová+ y en los tesoros de la casa del rey, y los rehenes,* y entonces se volvió a Samaria.

15 En cuanto al resto de los asuntos de Jehoás, lo que hizo, y su poderío, y cómo peleó contra Amasías el rey de Judá, ¿no están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Israel? 16 Por fin Jehoás yació con sus antepasados,+ y fue enterrado en Samaria+ con los reyes de Israel, y Jeroboán*+ su hijo empezó a reinar en lugar de él.

17 Y Amasías+ hijo de Jehoás el rey de Judá continuó viviendo después de la muerte de Jehoás+ hijo de Jehoacaz el rey de Israel por quince años.+ 18 En cuanto al resto de los asuntos de Amasías, ¿no están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Judá?+ 19 Por fin se coligaron contra él en una conspiración+ en Jerusalén, y él se fue huyendo a Lakís;+ pero enviaron en perseguimiento de él hasta Lakís y le dieron muerte allí.+ 20 Así que lo llevaron sobre caballos, y fue enterrado+ en Jerusalén con sus antepasados en la Ciudad de David.+ 21 Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Azarías,+ que en aquel tiempo tenía dieciséis años de edad,+ y lo hicieron rey en lugar de su padre Amasías.+ 22 Él mismo edificó a Elat+ y logró restituirla a Judá, después que el rey yació con sus antepasados.

23 En el año quince de Amasías hijo de Jehoás el rey de Judá, Jeroboán+ hijo de Jehoás el rey de Israel llegó a ser rey en Samaria por cuarenta y un años. 24 Y continuó haciendo lo que era malo a los ojos de Jehová. No se apartó de todos los pecados de Jeroboán hijo de Nebat, con que él hizo pecar a Israel.+ 25 Él fue quien restauró el límite de Israel, desde el punto de entrada de Hamat+ hasta el mismo mar del Arabá,+ conforme a la palabra de Jehová el Dios de Israel que él habló por medio de su siervo Jonás+ hijo de Amitai, el profeta que era de Gat-héfer.+ 26 Porque Jehová había visto la muy amarga aflicción de Israel.+ No había ni un desvalido ni un inútil,* ni había ayudante para Israel.+ 27 Y Jehová había prometido no borrar el nombre de Israel de debajo de los cielos.+ Por lo tanto los salvó+ por la mano de Jeroboán hijo de Jehoás.

28 En cuanto al resto de los asuntos de Jeroboán y todo lo que hizo, y su poderío, cómo peleó y cómo restituyó Damasco+ y Hamat+ a Judá en Israel, ¿no están escritos en el libro de los asuntos de los días de los reyes de Israel? 29 Por fin Jeroboán yació con sus antepasados, con los reyes de Israel, y Zacarías+ su hijo empezó a reinar en lugar de él.

15 En el año veintisiete de Jeroboán el rey de Israel, Azarías+ hijo de Amasías+ el rey de Judá llegó a ser rey. Dieciséis años de edad tenía cuando empezó a reinar, y por cincuenta y dos años reinó en Jerusalén.+ Y el nombre de su madre era Jecolías* de Jerusalén. Y él continuó haciendo lo que era recto a los ojos de Jehová, conforme a todo lo que había hecho Amasías su padre.+ Fue solo que los lugares altos no desaparecieron.+ El pueblo todavía estaba sacrificando y haciendo humo de sacrificio en los lugares altos.+ Por fin Jehová plagó al rey,+ y este continuó leproso+ hasta el día de su muerte, y siguió morando en su casa, exento de deberes,+ mientras Jotán+ el hijo del rey estaba sobre la casa y juzgaba+ a la gente de la tierra.* En cuanto al resto de los asuntos de Azarías* y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Judá? Por fin Azarías yació con sus antepasados,+ y lo enterraron con sus antepasados en la Ciudad de David; y Jotán su hijo empezó a reinar en lugar de él.+

En el año treinta y ocho de Azarías+ el rey de Judá, Zacarías*+ hijo de Jeroboán llegó a ser rey sobre Israel en Samaria por seis meses. Y siguió haciendo lo que era malo a los ojos de Jehová, tal como habían hecho sus antepasados.+ No se apartó de los pecados de Jeroboán+ hijo de Nebat, con que él hizo pecar a Israel.+ 10 Entonces Salum hijo de Jabés conspiró+ contra él y lo derribó+ en Ibleam*+ y le dio muerte y empezó a reinar en lugar de él. 11 En cuanto al resto de los asuntos de Zacarías, allí están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Israel. 12 Esa fue la palabra de Jehová+ que él había hablado a Jehú, al decir:+ “Hijos+ mismos hasta la cuarta generación se sentarán para ti sobre el trono de Israel”. Y llegó a ser así.+

13 En cuanto a Salum hijo de Jabés, él llegó a ser rey el año treinta y nueve de Uzías*+ el rey de Judá, y continuó reinando un mes lunar completo* en Samaria.+ 14 Entonces Menahem+ hijo de Gadí subió de Tirzá+ y vino a Samaria y derribó a Salum+ hijo de Jabés en Samaria, y le dio muerte; y empezó a reinar en lugar de él. 15 En cuanto al resto de los asuntos de Salum y su conspiración+ con que conspiró, allí están escritos en el libro de los asuntos de los días de los reyes de Israel. 16 Fue entonces cuando Menahem procedió a derribar a Tifsah y a todo lo que había en ella, y a su territorio desde Tirzá afuera, porque ella no abrió,* y él se puso a derribarla. A todas sus mujeres encintas las rajó.+

17 En el año treinta y nueve+ de Azarías* el rey de Judá, Menahem hijo de Gadí llegó a ser rey sobre Israel por diez años en Samaria. 18 Y continuó haciendo lo que era malo a los ojos de Jehová.+ Nunca se apartó de todos los pecados de Jeroboán+ hijo de Nebat, con que él hizo pecar a Israel,+ en todos sus días. 19 Pul+ el rey de Asiria+ entró en el país. En consecuencia, Menahem dio+ a Pul mil talentos de plata,+ para que sus manos resultaran estar con él para fortalecer el reino en su propia mano.+ 20 De manera que Menahem sacó la plata a expensas de Israel, a expensas de todos los hombres valientes y poderosos,+ para dar al rey de Asiria cincuenta siclos* de plata por cada hombre. Con esto el rey de Asiria se volvió, y no se quedó allí en el país. 21 En cuanto al resto de los asuntos de Menahem+ y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Israel? 22 Por fin Menahem yació con sus antepasados, y Peqahías+ su hijo empezó a reinar en lugar de él.

23 En el año cincuenta de Azarías el rey de Judá, Peqahías hijo de Menahem llegó a ser rey sobre Israel en Samaria por dos+ años. 24 Y continuó haciendo lo que era malo a los ojos de Jehová.+ No se apartó de los pecados de Jeroboán+ hijo de Nebat, con que él hizo pecar a Israel.+ 25 Entonces Péqah+ hijo de Remalías* su adjutor+ conspiró+ contra él y lo derribó en Samaria, en la torre de habitación de la casa del rey,+ con Argob y Arieh, y con él había cincuenta hombres de los hijos de Galaad.* Le dio muerte, pues, y empezó a reinar en lugar de él. 26 En cuanto al resto de los asuntos de Peqahías y todo lo que hizo, allí están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Israel.

27 En el año cincuenta y dos de Azarías el rey de Judá, Péqah+ hijo de Remalías+ llegó a ser rey sobre Israel en Samaria por veinte años. 28 Y continuó haciendo lo que era malo a los ojos de Jehová.+ No se apartó de los pecados de Jeroboán+ hijo de Nebat, con que él hizo pecar a Israel.+ 29 En los días de Péqah el rey de Israel, Tiglat-piléser+ el rey de Asiria+ entró y procedió a tomar a Ijón+ y Abel-bet-maacá+ y Janóah y Quedes+ y Hazor+ y Galaad+ y Galilea,*+ toda la tierra de Neftalí,+ y a llevárselos al destierro en Asiria.+ 30 Por fin Hosea+ hijo de Elah formó una conspiración+ contra Péqah hijo de Remalías y lo hirió+ y le dio muerte; y empezó a reinar en lugar de él en el año veinte de Jotán+ hijo de Uzías.* 31 En cuanto al resto de los asuntos de Péqah y todo lo que hizo, allí están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Israel.

32 En el año segundo de Péqah hijo de Remalías el rey de Israel, Jotán+ hijo de Uzías+ el rey de Judá llegó a ser rey. 33 Veinticinco años de edad tenía cuando empezó a reinar, y por dieciséis años reinó en Jerusalén. Y el nombre de su madre era Jerusá hija de Sadoc.+ 34 Y él continuó haciendo lo que era recto a los ojos de Jehová.+ Conforme a todo lo que había hecho Uzías su padre, él hizo.+ 35 Fue solo que los lugares altos no desaparecieron. El pueblo todavía estaba sacrificando y haciendo humo de sacrificio en los lugares altos.+ Él fue quien edificó la puerta superior de la casa de Jehová.+ 36 En cuanto al resto de los asuntos de Jotán, lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de los asuntos de los días de los reyes de Judá?+ 37 En aquellos días Jehová comenzó a enviar+ contra Judá a Rezín+ el rey de Siria y a Péqah+ hijo de Remalías. 38 Por fin Jotán yació con sus antepasados y fue enterrado con sus antepasados en la Ciudad de David su antepasado;+ y Acaz+ su hijo empezó a reinar en lugar de él.

16 En el año diecisiete de Péqah hijo de Remalías, Acaz+ hijo de Jotán el rey de Judá llegó a ser rey. Veinte años de edad tenía Acaz cuando empezó a reinar, y por dieciséis años reinó en Jerusalén; y no hizo lo que era recto a los ojos de Jehová su Dios, como David su antepasado.+ Y se puso a andar en el camino de los reyes de Israel,+ e hizo pasar aun a su propio hijo por el fuego,+ conforme a las cosas detestables+ de las naciones que Jehová había expulsado a causa de los hijos de Israel. Y siguió sacrificando y haciendo humo de sacrificio en los lugares altos+ y sobre las colinas+ y debajo de todo árbol frondoso.+

Fue entonces cuando Rezín+ el rey de Siria y Péqah+ hijo de Remalías el rey de Israel procedieron a subir contra Jerusalén en guerra y le pusieron sitio a Acaz, pero no pudieron pelear.+ En aquel tiempo Rezín el rey de Siria restituyó Elat+ a Edom,* después de lo cual eliminó de Elat a los judíos; y los edomitas, por su parte, entraron en Elat y siguieron morando allí hasta este día. Por lo tanto, Acaz envió mensajeros a Tiglat-piléser+ el rey de Asiria, a decir: “Soy tu siervo+ y tu hijo. Sube y sálvame+ de la palma de la mano del rey de Siria y de la palma de la mano del rey de Israel, que están levantándose contra mí”. Por consiguiente, Acaz tomó la plata y el oro que se hallaba en la casa de Jehová y en los tesoros de la casa del rey,+ y envió al rey de Asiria un soborno.+ Ante eso, el rey de Asiria le escuchó, y el rey de Asiria subió a Damasco+ y la tomó+ y llevó a [la gente] de esta al destierro a Quir,+ y dio muerte a Rezín.+

10 Entonces el rey Acaz+ fue al encuentro de Tiglat-piléser+ el rey de Asiria en Damasco, y llegó a ver el altar+ que había en Damasco. De manera que el rey Acaz envió a Uriya el sacerdote el diseño* del altar y su modelo en cuanto a toda su hechura.+ 11 Y Uriya+ el sacerdote procedió a construir el altar.+ Conforme a todo lo que el rey Acaz había enviado de Damasco, así lo hizo Uriya el sacerdote, en el intervalo de tiempo hasta que viniera el rey Acaz de Damasco. 12 Cuando el rey vino de Damasco, el rey llegó a ver el altar; y el rey empezó a acercarse al altar+ y a hacer ofrendas sobre él.+ 13 Y continuó haciendo humear+ su ofrenda quemada+ y su ofrenda de grano+ y derramando su libación+ y rociando la sangre de los sacrificios de comunión que eran suyos sobre el altar. 14 Y el altar de cobre+ que estaba delante de Jehová, él ahora lo acercó de enfrente de la casa, de entre su altar y la casa de Jehová,+ y lo puso al lado del norte de su altar. 15 Y el rey Acaz pasó a mandar, aun a Uriya+ el sacerdote, y a decir: “Sobre el gran altar haz humear la ofrenda quemada de la mañana,+ también la ofrenda de grano de la tarde,+ y la ofrenda quemada del rey+ y su ofrenda de grano, y la ofrenda quemada de toda la gente de la tierra y su ofrenda de grano y sus libaciones; y toda la sangre de ofrenda quemada y toda la sangre de un sacrificio la debes rociar sobre él. En cuanto al altar de cobre, llegará a ser algo que yo tome en consideración”. 16 Y Uriya+ el sacerdote se puso a hacer conforme a todo lo que había mandado el rey Acaz.+

17 Además, el rey Acaz cortó+ en pedazos las paredes laterales+ de las carretillas+ y quitó de sobre ellas las fuentes;+ y quitó el mar+ de sobre los toros de cobre+ que estaban debajo de él y entonces lo puso sobre un pavimento de piedra. 18 Y la estructura cubierta para el sábado, que habían edificado en la casa, y el paso de entrada exterior del rey, él los cambió de la casa de Jehová por causa del rey de Asiria.

19 En cuanto al resto de los asuntos de Acaz, lo que hizo, ¿no están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Judá? 20 Por fin yació Acaz con sus antepasados y fue enterrado con sus antepasados en la Ciudad de David;+ y Ezequías*+ su hijo empezó a reinar en lugar de él.

17 En el año doce de Acaz el rey de Judá, Hosea+ hijo de Elah llegó a ser rey en Samaria,+ sobre Israel, por nueve años. Y continuó haciendo lo que era malo a los ojos de Jehová, solo que no como los reyes de Israel que lo antecedieron.+ Fue contra él contra quien subió Salmanasar+ el rey de Asiria,+ y Hosea llegó a ser su siervo y empezó a pagarle tributo.+ Sin embargo, el rey de Asiria llegó a hallar conspiración+ en el caso de Hosea, porque este había enviado mensajeros a So el rey de Egipto,+ y no hizo subir el tributo al rey de Asiria como en años anteriores. Por lo tanto, el rey de Asiria lo encerró y lo mantuvo atado en la casa de detención.+

Y el rey de Asiria procedió a subir contra todo el país y a subir a Samaria y tenerla sitiada+ por tres años. En el año noveno de Hosea, el rey de Asiria tomó a Samaria+ y entonces condujo a Israel al destierro,+ a Asiria, y los tuvo morando en Halah+ y en Habor, junto al río Gozán,+ y en las ciudades de los medos.+

Ahora bien, esto aconteció porque los hijos de Israel habían pecado+ contra Jehová su Dios, que los había hecho subir de la tierra de Egipto de debajo de la mano de Faraón el rey de Egipto,+ y habían empezado a temer a otros dioses;+ y siguieron andando en los estatutos+ de las naciones que Jehová había expulsado de delante de los hijos de Israel, y [en los estatutos de] los reyes de Israel que estos habían hecho; y los hijos de Israel se pusieron a escudriñar las cosas que no eran rectas para con Jehová su Dios+ y siguieron edificándose lugares altos+ en todas sus ciudades, desde la torre+ de los atalayas hasta la misma ciudad fortificada; 10 y siguieron erigiéndose columnas sagradas+ y postes sagrados+ sobre toda colina alta+ y debajo de todo árbol frondoso;+ 11 y allí en todos los lugares altos continuaron haciendo humo de sacrificio, lo mismo que las naciones+ que Jehová había llevado al destierro a causa de ellos, y siguieron haciendo cosas malas para ofender+ a Jehová;

12 y continuaron sirviendo* a ídolos estercolizos,+ acerca de los cuales Jehová les había dicho: “Ustedes no deben hacer esta cosa”;+ 13 y Jehová siguió advirtiendo+ a Israel+ y Judá+ por medio de todos sus profetas+ [y] todo hombre de visiones,+ diciendo: “Vuélvanse de sus malos caminos+ y guarden mis mandamientos,+ mis estatutos,+ conforme a toda la ley+ que mandé a sus antepasados+ y que he enviado a ustedes por medio de mis siervos los profetas”;+ 14 y ellos no escucharon, sino que siguieron endureciendo la cerviz+ como la cerviz de sus antepasados que no habían ejercido fe+ en Jehová su Dios; 15 y continuaron rechazando sus disposiciones reglamentarias y su pacto+ que él había celebrado con sus antepasados y sus recordatorios*+ con que les había dado advertencia, y se pusieron a seguir vanos ídolos+ y se hicieron vanos+ ellos mismos, aun en imitación de las naciones que estaban todo en derredor de ellos, respecto de las cuales Jehová les había mandado que no hicieran lo mismo que ellas;+

16 y siguieron dejando todos los mandamientos+ de Jehová su Dios, y procedieron a hacerse estatuas fundidas,+ dos becerros,+ y a hacer un poste sagrado,+ y empezaron a inclinarse ante todo el ejército de los cielos+ y a servir a Baal;+ 17 y continuaron haciendo pasar a sus hijos y a sus hijas por el fuego+ y practicando la adivinación+ y buscando agüeros,+ y siguieron vendiéndose+ a hacer lo que era malo a los ojos de Jehová, para ofenderlo;+

18 por lo tanto Jehová se enojó mucho+ contra Israel, de modo que los quitó de su vista.+ No dejó que ninguno quedara, sino la tribu de Judá sola.+

19 Ni aun Judá mismo guardó los mandamientos de Jehová su Dios,+ sino que se pusieron a andar en los estatutos de Israel,+ que ellos habían hecho. 20 En consecuencia, Jehová rechazó a toda la descendencia*+ de Israel y siguió afligiéndolos y dándolos en la mano de pilladores, hasta que los hubo echado de delante de sí.+ 21 Porque él arrancó a Israel de la casa de David, y ellos procedieron a hacer rey a Jeroboán hijo de Nebat; y Jeroboán+ procedió a separar a Israel de seguir a Jehová, y los hizo pecar con un gran pecado.+ 22 Y los hijos de Israel se pusieron a andar en todos los pecados de Jeroboán que él había cometido.+ No se apartaron de ellos, 23 hasta que Jehová quitó a Israel de su vista,+ tal como había hablado por medio de todos sus siervos los profetas.+ De manera que Israel se fue de su propio suelo al destierro en Asiria hasta el día de hoy.+

24 Subsiguientemente, el rey de Asiria trajo [gente] de Babilonia*+ y de Cutá y de Avá+ y de Hamat+ y de Sefarvaim,+ y los hizo morar en las ciudades de Samaria+ en lugar de los hijos de Israel; y ellos empezaron a tomar posesión de Samaria y a morar en sus ciudades. 25 Y aconteció que, al comienzo de su morada allí, no temían+ a Jehová. Por lo tanto Jehová envió leones+ entre ellos, y estos llegaron a ser matadores entre ellos. 26 De manera que ellos mandaron palabra al rey de Asiria, y dijeron: “Las naciones que has desterrado y entonces establecido en las ciudades de Samaria no han conocido la religión* del Dios* del país, de modo que él sigue enviando leones entre ellos;+ y, ¡mira!, les están dando muerte, puesto que no hay nadie que conozca la religión del Dios del país”.

27 Ante eso, el rey de Asiria dio orden, y dijo: “Hagan ir allá a uno de los sacerdotes+ que ustedes condujeron al destierro de allí, para que vaya y more allí y les enseñe a ellos la religión del Dios del país”. 28 Por consiguiente, uno de los sacerdotes que ellos habían conducido de Samaria al destierro vino y se puso a morar en Betel,+ y llegó a ser maestro de ellos respecto de cómo habían de temer a Jehová.+

29 Sin embargo, cada nación diferente llegó a ser hacedora de su propio dios,*+ el cual entonces depositaron en la casa de los lugares altos que los samaritanos* habían hecho, cada nación diferente,* en sus ciudades donde estaban morando. 30 Y los hombres de Babilonia, por su parte, hicieron a Sucot-benot, y los hombres de Cut,+ por su parte, hicieron a Nergal, y los hombres de Hamat, por su parte, hicieron a Asimá. 31 En cuanto a los aveos,+ ellos hicieron a Nibhaz y a Tartaq; y los sefarvitas+ estaban quemando a sus hijos en el fuego+ a Adramélec y Anamélec, los dioses de Sefarvaim. 32 Y llegaron a ser temedores de Jehová, y del pueblo en general se pusieron a hacer sacerdotes+ de los lugares altos, y estos llegaron a ser funcionarios para ellos en la casa de los lugares altos. 33 De Jehová se hicieron temedores,+ pero de sus propios dioses resultaron ser adoradores,+ conforme a la religión de las naciones de entre las cuales los habían conducido al destierro.+

34 Hasta el día de hoy están haciendo conforme a sus religiones anteriores.+ No hubo quienes temieran a Jehová+ ni quienes hicieran conforme a sus* estatutos y sus* decisiones judiciales+ ni [según] la ley+ y el mandamiento+ que Jehová había mandado a los hijos de Jacob,+ cuyo nombre él hizo Israel;+ 35 cuando Jehová celebró un pacto+ con ellos y les mandó, diciendo: “No deben temer a otros dioses,+ y no deben inclinarse ante ellos ni servirles* ni hacerles sacrificios.+ 36 Antes bien, a Jehová, que los hizo subir de la tierra de Egipto con gran poder y brazo extendido,+ a Ese es a quien deben temer,+ y ante quien deben inclinarse,+ y a él deben hacer sacrificios.+ 37 Y las disposiciones reglamentarias+ y las decisiones judiciales+ y la ley y el mandamiento que él escribió para ustedes,+ deben cuidar de ponerlos por obra siempre;+ y no deben temer a otros dioses. 38 Y el pacto que yo he celebrado con ustedes, no lo deben olvidar;+ y no deben temer a otros dioses.+ 39 Antes bien, es a Jehová+ su Dios a quien ustedes deben temer, puesto que él es el que los librará de la mano de todos sus enemigos”.+

40 Y no obedecieron; antes bien, era conforme a su religión anterior que estaban haciendo.+ 41 Y estas naciones llegaron a ser temedoras de Jehová,+ pero fue a sus propias imágenes esculpidas a quienes resultaron estar sirviendo. En cuanto a sus hijos y también a sus nietos, tal como habían hecho sus antepasados ellos mismos están haciendo hasta el día de hoy.

18 Y en el tercer año de Hosea+ hijo de Elah el rey de Israel aconteció que Ezequías+ hijo de Acaz+ el rey de Judá llegó a ser rey. Veinticinco años de edad tenía cuando empezó a reinar, y por veintinueve años reinó en Jerusalén. Y el nombre de su madre era Abí* hija de Zacarías.+ Y él continuó haciendo lo que era recto a los ojos de Jehová,+ conforme a todo lo que había hecho David su antepasado.+ Él fue quien quitó los lugares altos+ e hizo pedazos las columnas sagradas+ y cortó el poste sagrado+ y trituró la serpiente de cobre+ que Moisés había hecho;+ porque hasta aquellos días los hijos de Israel de continuo habían estado haciéndole humo de sacrificio,+ y solía llamársele el ídolo-serpiente de cobre.*+ En Jehová el Dios de Israel confió él;+ y después de él resultó que no hubo nadie como él entre todos los reyes de Judá,+ aun los que habían sido antes de él.+ Y él siguió adhiriéndose a Jehová.+ No se desvió de seguirlo, sino que continuó guardando sus mandamientos que Jehová había mandado a Moisés.+ Y Jehová resultó estar con él.+ Adondequiera que salía actuaba prudentemente;+ y procedió a rebelarse contra el rey de Asiria y no le sirvió.+ Fue él quien derribó a los filisteos+ aun hasta Gaza,+ y también sus territorios, desde la torre+ de los atalayas aun hasta la ciudad fortificada.

Y en el año cuarto del rey Ezequías,* es decir, el año séptimo de Hosea+ hijo de Elah el rey de Israel, aconteció que Salmanasar+ el rey de Asiria subió contra Samaria y empezó a ponerle sitio.+ 10 Y lograron tomarla+ al cabo de tres años; en el año sexto de Ezequías, es decir, el año noveno de Hosea el rey de Israel, fue tomada Samaria.+ 11 Después de aquello el rey de Asiria+ se llevó a Israel al destierro+ en Asiria y los estableció en Halah+ y en Habor,+ junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos,+ 12 debido a que no habían escuchado+ la voz de Jehová su Dios, sino que siguieron traspasando su pacto,+ aun todo lo que había mandado+ Moisés+ el siervo de Jehová. Ni escucharon ni ejecutaron.

13 Y en el año catorce del rey Ezequías, Senaquerib+ el rey de Asiria+ subió contra todas las ciudades fortificadas de Judá y procedió a apoderarse de ellas. 14 De manera que Ezequías el rey de Judá envió a decir al rey de Asiria en Lakís: “He pecado. Vuélvete de contra mí. Lo que me impongas llevaré”.+ Por lo tanto, el rey de Asiria impuso a Ezequías el rey de Judá trescientos talentos* de plata+ y treinta talentos de oro. 15 Por eso Ezequías dio toda la plata que se hallaba en la casa de Jehová+ y en los tesoros de la casa del rey.+ 16 En aquel tiempo Ezequías cortó las puertas del templo* de Jehová+ y las jambas de puerta que Ezequías el rey de Judá había revestido,+ y entonces las dio al rey de Asiria.

17 Y el rey de Asiria+ procedió a enviar a Tartán*+ y a Rabsarís* y a Rabsaqué*+ desde Lakís+ al rey Ezequías con una pesada fuerza militar a Jerusalén, para que subieran y llegaran a Jerusalén. De manera que subieron y llegaron y se detuvieron junto al conducto+ del estanque superior,+ que está en la calzada del campo del lavandero.+ 18 Y se pusieron a llamar vigorosamente al rey, pero salieron a ellos Eliaquim+ hijo de Hilquías,* que estaba sobre la casa, y Sebnah+ el secretario, y Joah hijo de Asaf el registrador.

19 Por consiguiente, Rabsaqué+ les dijo: “Por favor, digan a Ezequías: ‘Esto es lo que ha dicho el gran rey,+ el rey de Asiria: “¿Cuál es esta confianza en que has confiado?+ 20 Has dicho (pero es la palabra de labios): ‘Hay consejo+ y poderío para la guerra’. Ahora bien, ¿en quién has cifrado tu confianza, para que te hayas rebelado+ contra mí? 21 Ahora, ¡mira!, has cifrado tu confianza en el sostén de esta caña quebrantada,+ Egipto,+ la cual, si un hombre se apoyara en ella, ciertamente entraría en la palma de su mano y la traspasaría. Así es Faraón+ el rey de Egipto para todos los que cifran su confianza en él. 22 Y en caso de que me digan ustedes: ‘Es en Jehová+ nuestro Dios en quien hemos cifrado nuestra confianza’,+ ¿no es este aquel cuyos lugares altos+ y cuyos altares Ezequías+ ha quitado, mientras dice a Judá y Jerusalén: ‘Ante este altar deben ustedes inclinarse en Jerusalén’?”’.+ 23 Ahora, pues, sírvete hacer una apuesta+ con mi señor el rey de Asiria, y déjame darte dos mil caballos [para ver] si puedes, por tu parte, poner jinetes sobre ellos.+ 24 ¿Cómo, pues, podrías volver atrás el rostro de un solo gobernador de los siervos más pequeños de mi señor,+ mientras tú, por tu parte, cifras tu confianza en Egipto por carros+ y por hombres de a caballo?+ 25 Ahora bien, ¿será sin autorización de parte de Jehová como he subido contra este lugar para arruinarlo? Jehová mismo me dijo:+ ‘Sube contra este país, y tienes que arruinarlo’”.

26 Ante esto, Eliaquim+ hijo de Hilquías, y Sebnah+ y Joah+ dijeron a Rabsaqué:+ “Sírvete hablar con tus siervos en el lenguaje siríaco,*+ porque podemos escuchar;* y no nos hables en el lenguaje de los judíos*+ a oídos de la gente que está sobre el muro”. 27 Pero les dijo Rabsaqué: “¿Acaso es a tu señor y a ti a quienes me ha enviado mi señor a hablar estas palabras? ¿No es a los hombres que se hallan sentados sobre el muro, para que ellos coman su propio excremento+ y beban sus propios orines con ustedes?”.+

28 Y Rabsaqué continuó estando de pie y clamando en alta voz en el lenguaje de los judíos;+ y pasó a hablar y decir: “Oigan la palabra del gran rey,+ el rey de Asiria. 29 Esto es lo que ha dicho el rey: ‘No los engañe Ezequías, porque él no puede librarlos de mi mano.+ 30 Y no los haga confiar Ezequías en Jehová,+ diciendo: “Sin falta Jehová nos librará,+ y esta ciudad no será dada en la mano del rey de Asiria”.+ 31 No escuchen a Ezequías; porque esto es lo que ha dicho el rey de Asiria: “Háganme una capitulación,* y salgan a mí, y coma cada cual de su propia vid y cada cual de su propia higuera,+ y beba cada cual el agua de su propia cisterna,+ 32 hasta que yo venga y realmente los lleve a una tierra semejante a su propia tierra,+ una tierra de grano y vino nuevo, una tierra de pan+ y viñas,+ una tierra de olivos aceiteros y miel;+ y sigan viviendo para que no mueran. Y no escuchen a Ezequías, porque los ilusiona al decir: ‘Jehová mismo nos librará’.+ 33 ¿Acaso los dioses de las naciones han librado+ de manera alguna cada cual a su propio país de la mano del rey de Asiria?+ 34 ¿Dónde están los dioses de Hamat+ y de Arpad?+ ¿Dónde están los dioses de Sefarvaim,+ de Hená+ y de Ivá?+ ¿Han librado ellos a Samaria de mi mano?+ 35 ¿Quiénes hay entre todos los dioses de los países que hayan librado su país de mi mano,+ para que Jehová libre a Jerusalén de mi mano?”’”.+

36 Y la gente se quedó callada+ y no le respondió+ palabra, pues fue el mandamiento del rey, que dijo: “No deben contestarle”.+ 37 Pero Eliaquim+ hijo de Hilquías, que estaba sobre la casa, y Sebnah+ el secretario, y Joah+ hijo de Asaf el registrador llegaron a donde Ezequías con sus prendas de vestir rasgadas,+ y le refirieron las palabras de Rabsaqué.

19 Y aconteció que, tan pronto como el rey Ezequías+ lo oyó, inmediatamente rasgó sus prendas de vestir+ y se cubrió de saco+ y entró en la casa de Jehová.+ Además, envió a Eliaquim,+ que estaba sobre la casa, y a Sebnah+ el secretario, y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de saco, a Isaías*+ el profeta hijo de Amoz.+ Y ellos procedieron a decirle: “Esto es lo que ha dicho Ezequías: ‘Este día es día de angustia+ y de reprensión+ y de insolencia desdeñosa;+ porque los hijos han llegado hasta la boca de la matriz,+ y no hay poder para dar a luz.+ Tal vez Jehová tu Dios oiga+ todas las palabras de Rabsaqué, a quien el rey de Asiria su señor envió para desafiar con escarnio+ al Dios vivo, y realmente le pida cuenta por las palabras que Jehová tu Dios ha oído.+ Y tienes que elevar oración+ a favor del resto+ que se puede hallar’”.

De manera que los siervos del rey Ezequías entraron a donde Isaías.+ Entonces Isaías les dijo: “Esto es lo que deben decir a su señor: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová:+ “No tengas miedo+ a causa de las palabras que has oído, con las cuales hablaron injuriosamente de mí los servidores del rey de Asiria.+ Aquí estoy poniendo en él un espíritu,+ y tendrá que oír un informe+ y regresar a su propia tierra; y ciertamente haré que caiga a espada en su propia tierra”’”.+

Después de aquello Rabsaqué+ regresó y halló al rey de Asiria peleando contra Libná;+ pues había oído que este había partido de Lakís.+ Oyó decir respecto a Tirhaqá el rey de Etiopía:* “Mira que ha salido a pelear contra ti”. Por lo tanto, volvió a enviar mensajeros+ a Ezequías, diciendo: 10 “Esto es lo que ustedes deben decir a Ezequías el rey de Judá: ‘No te engañe tu Dios en quien estás confiando,+ diciendo: “Jerusalén+ no será dada en la mano del rey de Asiria”.+ 11 ¡Mira! Tú mismo has oído lo que hicieron los reyes de Asiria a todos los países al darlos por entero a la destrucción;+ ¿y acaso tú mismo serás librado?+ 12 ¿Acaso los dioses+ de las naciones que mis antepasados arruinaron las han librado a ellas, aun a Gozán+ y a Harán+ y a Rézef y a los hijos de Edén+ que estaban en Tel-asar?+ 13 ¿Dónde está él... el rey de Hamat+ y el rey de Arpad+ y el rey de las ciudades de Sefarvaim, Hená e Ivá?’”.+

14 Entonces Ezequías tomó las cartas de la mano de los mensajeros y las leyó,+ después de lo cual Ezequías subió a la casa de Jehová y extendió aquello delante de Jehová.+ 15 Y Ezequías se puso a orar+ delante de Jehová y a decir: “Oh Jehová el Dios de Israel,+ sentado sobre los querubines,+ tú solo eres el Dios [verdadero] de todos los reinos+ de la tierra.+ Tú mismo has hecho los cielos+ y la tierra.+ 16 Inclina tu oído, oh Jehová, y oye.+ Abre tus ojos,+ oh Jehová, y ve, y oye las palabras de Senaquerib que él ha enviado para desafiar con escarnio+ al Dios vivo.* 17 Es un hecho, oh Jehová: los reyes de Asiria han devastado las naciones y su tierra.+ 18 Y han entregado sus dioses al fuego, porque no eran dioses,*+ sino la hechura de manos de hombre,+ madera y piedra; de modo que los destruyeron. 19 Y ahora, oh Jehová nuestro Dios,+ sálvanos,+ por favor, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que tú, oh Jehová, eres Dios, tú solo”.+

20 E Isaías hijo de Amoz procedió a enviar a decir a Ezequías: “Esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de Israel:+ ‘La oración+ que me has hecho respecto a Senaquerib el rey de Asiria la he oído.+ 21 Esta es la palabra que Jehová ha hablado contra él:

“La virgen hija de Sión te ha despreciado,+ te ha hecho escarnio.+

Detrás de ti la hija de Jerusalén+ ha meneado la cabeza.+

22 ¿A quién has desafiado con escarnio+ y de quién has hablado injuriosamente?+

¿Y contra quién has alzado la voz+

y levantas en alto los ojos?+

¡Es contra el Santo de Israel!+

23 Por medio de tus mensajeros+ has desafiado con escarnio a Jehová* y dices:+

‘Con la multitud* de mis carros de guerra yo mismo...+

yo ciertamente ascenderé a la altura de regiones montañosas,+

las partes más remotas del Líbano;+

y cortaré sus cedros encumbrados,+ sus enebros selectos.+

Y ciertamente entraré en su lugar de alojamiento final, el bosque de su huerto.+

24 Yo mismo ciertamente cavaré y beberé aguas extrañas,

y secaré con las plantas de mis pies todos los canales del Nilo de Egipto’.+

25 ¿No has oído?+ Desde tiempos remotos es lo que ciertamente haré.+

Desde días pasados aun lo he formado.+

Ahora ciertamente lo haré entrar.+

Y tú servirás para hacer que ciudades fortificadas queden desoladas como montones de ruinas.+

26 Y sus habitantes se hallarán débiles de mano;+

simplemente estarán aterrorizados y avergonzados.+

Tienen que llegar a ser como la vegetación del campo y tierna hierba verde,+

hierba de los techos,+ cuando hay un abrasamiento ante el viento del este.+

27 Y tu sentarte quieto y tu salir+ y tu entrar conozco bien,+

y tu excitarte contra mí,+

28 porque tu excitarte contra mí+ y tu rugido han subido y entrado en mis oídos.+

Y ciertamente pondré mi garfio en tu nariz y mi freno entre tus labios,+

y realmente te conduciré de vuelta por el camino por el cual has venido”.+

29 ”’Y esta será la señal para ti:+ Este año habrá un comer* de lo que crece de los granos caídos,+ y en el segundo año grano que brota de sí mismo; pero en el tercer año siembren+ y sieguen y planten viñas y coman su fruto.+ 30 Y los que escapen de la casa de Judá, los que queden,+ ciertamente echarán raíces hacia abajo y producirán fruto hacia arriba.+ 31 Porque de Jerusalén saldrá un resto,+ y los que escapen del monte Sión.+ El mismísimo celo+ de Jehová de los ejércitos* hará esto.

32 ”’Por lo tanto, esto es lo que ha dicho Jehová respecto al rey de Asiria:+ “No entrará en esta ciudad,+ ni disparará allí una flecha,+ ni se presentará contra ella con escudo, ni alzará contra ella cerco de sitiar.+ 33 Por el camino por el cual procedió a venir, regresará, y en esta ciudad no entrará, es la expresión de Jehová.+ 34 Y ciertamente defenderé+ esta ciudad para salvarla por causa de mí mismo+ y por causa de David mi siervo”’”.+

35 Y aconteció que en aquella noche el ángel de Jehová procedió a salir y a derribar a ciento ochenta y cinco mil [hombres] en el campamento+ de los asirios.+ Cuando unas personas se levantaron muy de mañana, pues, allí todos eran cadáveres muertos.+ 36 Por lo tanto Senaquerib+ el rey de Asiria partió y se fue y regresó,+ y se puso a morar en Nínive.+ 37 Y aconteció que, mientras se inclinaba en la casa de Nisroc+ su dios,*+ Adramélec y Sarézer, sus hijos,* lo derribaron ellos mismos a espada,+ y ellos mismos escaparon a la tierra de Ararat.*+ Y Esar-hadón+ su hijo empezó a reinar en lugar de él.

20 En aquellos días Ezequías enfermó de muerte.+ Por consiguiente, Isaías+ hijo de Amoz el profeta entró a donde él y le dijo: “Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Da mandatos a tu casa,+ porque tú mismo realmente morirás y no vivirás’”.+ Ante aquello, él volvió el rostro a la pared+ y empezó a orar a Jehová,+ diciendo: “Te ruego, oh Jehová, recuerda,+ por favor, cómo he andado+ delante de ti en veracidad+ y con corazón completo,+ y lo que era bueno a tus ojos he hecho”.+ Y Ezequías se puso a llorar profusamente.*+

Y aconteció que Isaías mismo aún no había salido al atrio* de en medio cuando le vino la palabra misma de Jehová,+ que decía: “Vuelve, y tienes que decir a Ezequías el caudillo+ de mi pueblo: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová el Dios+ de David tu antepasado: “He oído+ tu oración.+ He visto tus lágrimas.+ Aquí estoy sanándote.+ Al tercer día subirás a la casa de Jehová.+ Y ciertamente añadiré quince años a tus días, y de la palma de la mano del rey de Asiria los libraré a ti y a esta ciudad, y ciertamente defenderé+ esta ciudad por causa de mí mismo y por causa de David mi siervo”’”.+

E Isaías pasó a decir: “Tomen una torta de higos secos comprimidos”.+ De manera que la tomaron y la pusieron sobre el divieso,+ después de lo cual él revivió gradualmente.+

Mientras tanto, Ezequías dijo a Isaías: “¿Cuál es la señal+ de que Jehová me sanará y de que al tercer día ciertamente subiré a la casa de Jehová?”. A lo que dijo Isaías: “Esto te es señal+ de parte de Jehová de que Jehová efectuará la palabra que ha hablado: ¿Realmente avanzará la sombra diez gradas [de la escalera], o debe retroceder diez gradas?”. 10 Entonces Ezequías* dijo: “Es cosa fácil que la sombra se extienda diez gradas, pero no que la sombra retroceda diez gradas”.+ 11 En esto Isaías el profeta se puso a clamar a Jehová; y él hizo que la sombra que había bajado retrocediera gradualmente sobre las gradas, es decir, sobre las gradas [de la escalera] de Acaz, diez gradas hacia atrás.+

12 En aquel tiempo Berodac-baladán+ hijo de Baladán el rey de Babilonia*+ envió cartas+ y un regalo a Ezequías;* porque había oído que Ezequías había estado enfermo. 13 Y Ezequías procedió a escucharles* y a mostrarles toda su casa del tesoro,+ la plata y el oro+ y el aceite balsámico+ y el buen aceite y su arsenal y todo cuanto se hallaba en sus tesoros. Resultó que no hubo cosa alguna que Ezequías no les mostrara en su propia casa y en todo su dominio.+

14 Después de aquello Isaías el profeta entró a donde el rey Ezequías y le dijo:+ “¿Qué dijeron estos hombres, y de dónde procedieron a venir a ti?”.+ De modo que Ezequías dijo: “De una tierra distante vinieron, de Babilonia”. 15 Y él pasó a decir: “¿Qué vieron en tu casa?”. A lo que dijo Ezequías: “Todo lo que hay en mi casa vieron. Resultó que no hubo cosa alguna que no les mostrara en mis tesoros”.+

16 Isaías ahora dijo a Ezequías: “Oye la palabra de Jehová:+ 17 ‘¡Mira! Vienen días, y todo lo que hay en tu propia casa+ y que tus antepasados han acumulado hasta este día realmente será llevado a Babilonia.+ No quedará nada+ —ha dicho Jehová—. 18 Y algunos de tus propios hijos que saldrán de ti, de quienes llegarás a ser padre, serán tomados+ ellos mismos y realmente llegarán a ser oficiales de la corte+ en el palacio* del rey de Babilonia’”.+

19 Ante eso, Ezequías dijo a Isaías: “La palabra de Jehová que has hablado es buena”.+ Y pasó a decir: “¿No lo es, si la paz y la verdad+ mismas han de continuar en mis propios días?”.+

20 En cuanto al resto de los asuntos de Ezequías y todo su poderío y cómo hizo el estanque+ y el conducto+ y luego introdujo el agua en la ciudad, ¿no están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Judá? 21 Por fin Ezequías yació con sus antepasados;+ y Manasés+ su hijo empezó a reinar en lugar de él.

21 Doce años de edad tenía Manasés+ cuando empezó a reinar, y por cincuenta y cinco años reinó en Jerusalén. Y el nombre de su madre era Hefziba. Y él procedió a hacer lo que era malo a los ojos de Jehová,+ conforme a las cosas detestables de las naciones+ que Jehová había expulsado de delante de los hijos de Israel. Así que volvió a construir los lugares altos que Ezequías su padre había destruido,+ y erigió altares a Baal e hizo un poste sagrado, tal como había hecho Acab+ el rey de Israel; y se puso a inclinarse+ ante todo el ejército de los cielos+ y a servirles.*+ Y edificó altares en la casa de Jehová,+ respecto a la cual Jehová había dicho: “En Jerusalén pondré mi nombre”.+ Y pasó a edificar altares a todo el ejército de los cielos+ en dos patios de la casa de Jehová.+ E hizo pasar a su propio hijo por el fuego,+ y practicó la magia+ y buscó agüeros e hizo médium espiritistas+ y pronosticadores+ profesionales de sucesos. Hizo en gran escala lo que era malo a los ojos de Jehová, para ofenderlo.

Además, puso la imagen tallada+ del poste sagrado, que él había hecho, en la casa+ de la cual Jehová había dicho a David y a Salomón su hijo: “En esta casa y en Jerusalén, que he escogido de entre todas las tribus de Israel, pondré mi nombre hasta tiempo indefinido.+ Y no volveré a hacer que el pie de Israel ande errante del suelo que yo di a sus antepasados,+ con tal que solo cuiden de hacer conforme a todo lo que les he mandado,+ aun respecto a toda la ley que mi siervo Moisés les mandó”. Y no escucharon,+ sino que Manasés siguió seduciéndolos a hacer lo que era malo,+ más que las naciones+ que Jehová había aniquilado de delante de los hijos de Israel.

10 Y Jehová siguió hablando por medio de sus siervos los profetas,+ y dijo: 11 “Por la razón de que Manasés+ el rey de Judá ha hecho estas cosas detestables,+ él ha obrado más inicuamente que todo lo que hicieron los amorreos+ que fueron antes de él, y procedió a hacer pecar aun a Judá+ con los ídolos estercolizos de él. 12 Por lo tanto, esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de Israel: ‘Aquí voy a traer una calamidad sobre Jerusalén+ y Judá, de la cual, si alguien oye, ambos oídos le retiñirán.+ 13 Y ciertamente extenderé sobre Jerusalén el cordel de medir+ que se aplicó a Samaria+ y también el instrumento de nivelar que se aplicó a la casa de Acab;+ y simplemente limpiaré+ a Jerusalén así como uno limpia el tazón sin asa, limpiándolo y volviéndolo boca abajo.*+ 14 Y realmente abandonaré al resto+ de mi herencia+ y los daré en la mano de sus enemigos, y simplemente llegarán a ser botín y presa para todos sus enemigos,+ 15 por razón de que hicieron lo que era malo a mis ojos y de continuo estuvieron ofendiéndome desde el día en que sus antepasados salieron de Egipto hasta el día de hoy’”.+

16 Y hubo también sangre inocente que Manasés derramó+ en grandísima cantidad, hasta que hubo llenado a Jerusalén de extremo a extremo,* además de su pecado con que hizo pecar a Judá haciendo lo que era malo a los ojos de Jehová.+ 17 En cuanto al resto de los asuntos de Manasés y todo lo que hizo, y su pecado con que pecó, ¿no están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Judá? 18 Por fin Manasés yació con sus antepasados,+ y fue enterrado en el jardín de su casa, en el jardín de Uzá;+ y Amón su hijo empezó a reinar en lugar de él.

19 Veintidós años de edad tenía Amón+ cuando empezó a reinar, y por dos años+ reinó en Jerusalén. Y el nombre de su madre era Mesulémet hija de Haruz de Jotbá. 20 Y él continuó haciendo lo que era malo a los ojos de Jehová, tal como había hecho Manasés su padre.+ 21 Y siguió andando en todo el camino en que su padre había andado,+ y continuó sirviendo a los dioses estercolizos+ que su padre había servido, e inclinándose ante ellos. 22 Así dejó a Jehová+ el Dios de sus antepasados, y no anduvo en el camino de Jehová.+ 23 Con el tiempo, los siervos de Amón conspiraron contra él y dieron muerte al rey+ en su propia casa. 24 Pero la gente de la tierra derribó a todos los que fueron conspiradores+ contra el rey Amón. Entonces la gente de la tierra hizo rey a Josías+ su hijo en lugar de él. 25 En cuanto al resto de los asuntos de Amón, lo que hizo, ¿no están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Judá? 26 Así que lo enterraron* en su sepulcro en el jardín de Uzá;+ y Josías+ su hijo empezó a reinar en lugar de él.

22 Ocho años de edad tenía Josías+ cuando empezó a reinar, y por treinta y un años reinó en Jerusalén. Y el nombre de su madre era Jedidá hija de Adaya de Bozqat.+ Y él procedió a hacer lo que era recto a los ojos de Jehová+ y a andar en todo el camino de David su antepasado,+ y no se desvió a la derecha ni a la izquierda.+

Y aconteció que en el año dieciocho del rey Josías, el rey envió a Safán+ hijo de Azalías hijo de Mesulam el secretario* a la casa de Jehová, diciendo: “Sube a donde Hilquías*+ el sumo sacerdote,*+ y que él complete* el dinero+ que se está introduciendo en la casa de Jehová+ que los guardas de la puerta+ han recogido del pueblo; y que ellos lo pongan en la mano de los que están haciendo el trabajo,+ los nombrados, en la casa de Jehová, para que lo den a los que están haciendo el trabajo, que están en la casa de Jehová para reparar las rajaduras de la casa,+ a los artífices y a los constructores y a los albañiles, y para comprar maderas y piedras labradas para reparar la casa.+ Solo que no debe haber rendición de cuentas del dinero de parte de aquellos en cuya mano se está poniendo,+ porque en fidelidad+ ellos están trabajando”.

Más tarde Hilquías+ el sumo sacerdote* dijo a Safán+ el secretario:+ “He hallado en la casa de Jehová el mismísimo libro de la ley”.+ De modo que Hilquías dio el libro a Safán, y él empezó a leerlo. Entonces Safán el secretario vino al rey y respondió al rey y dijo: “Tus siervos han vertido el dinero que se hallaba en la casa, y siguen poniéndolo en la mano de los que están haciendo el trabajo, los nombrados, en la casa de Jehová”.+ 10 Y Safán el secretario pasó a informar al rey, y dijo: “Hay un libro+ que Hilquías el sacerdote me ha dado”. Y Safán se puso a leerlo delante del rey.

11 Y aconteció que, en cuanto el rey oyó las palabras del libro de la ley, inmediatamente rasgó sus prendas de vestir.+ 12 Entonces el rey dio orden a Hilquías el sacerdote y a Ahiqam+ hijo de Safán y a Acbor hijo de Micaya y a Safán el secretario y a Asaya+ el siervo del rey, y dijo: 13 “Vayan, inquieran+ de Jehová a favor de mí mismo y a favor del pueblo y a favor de todo Judá respecto a las palabras de este libro que se ha hallado; porque grande es la furia de Jehová+ que se ha encendido contra nosotros por el hecho de que nuestros antepasados+ no escucharon las palabras de este libro por medio de hacer conforme a todo lo que está escrito concerniente a nosotros”.+

14 Por lo tanto, Hilquías el sacerdote y Ahiqam y Acbor y Safán y Asaya fueron a Huldá la profetisa+ la esposa de Salum hijo de Tiqvá hijo de Harhás, el cuidador de las prendas de vestir,+ pues ella moraba en Jerusalén, en el segundo barrio; y procedieron a hablarle.+ 15 A su vez ella les dijo: “Esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de Israel:+ ‘Digan al hombre que los ha enviado a mí: 16 “Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Mira que voy a traer calamidad+ sobre este lugar y sobre sus habitantes,+ aun todas las palabras+ del libro que el rey de Judá ha leído;+ 17 debido a que me han dejado y se han puesto a hacer humo de sacrificio a otros dioses+ a fin de ofenderme con toda la obra de sus manos,+ y mi furia se ha encendido contra este lugar, y no se extinguirá’”’.+ 18 Y en cuanto al rey de Judá que los envía a inquirir de Jehová, esto es lo que deben decirle: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de Israel: “En cuanto a las palabras que has oído:+ 19 por razón de que tu corazón+ estuvo blando, de manera que te humillaste+ a causa de Jehová al oír lo que he hablado contra este lugar y sus habitantes [para que] llegue* a ser objeto de pasmo e invocación de mal,+ y entonces rasgaste+ tus prendas de vestir y te pusiste a llorar delante de mí, yo, sí, yo, he oído —es la expresión de Jehová+—. 20 Por eso, mira, voy a recogerte+ a tus antepasados, y ciertamente serás recogido a tu propio cementerio* en paz,+ y tus ojos no mirarán toda la calamidad que voy a traer sobre este lugar”’”. Y procedieron a llevar la respuesta al rey.

23 Entonces el rey envió, y reunieron a él a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén.+ Después de aquello el rey subió a la casa de Jehová, y también todos los hombres de Judá y todos los habitantes de Jerusalén con él, y también los sacerdotes+ y los profetas y todo el pueblo, desde el pequeño hasta el grande;+ y él se puso a leer+ a oídos de ellos todas las palabras del libro+ del pacto+ que se había hallado en la casa de Jehová.+ Y el rey se quedó de pie junto a la columna+ y ahora celebró el pacto+ ante Jehová, de andar+ tras Jehová y de guardar sus mandamientos+ y sus testimonios*+ y sus estatutos+ con todo el corazón+ y con toda el alma,+ por medio de poner por obra las palabras de este pacto que estaban escritas en este libro.+ Por consiguiente, todo el pueblo se levantó en apoyo del pacto.+

Y el rey pasó a mandar a Hilquías+ el sumo sacerdote y a los sacerdotes del segundo rango y a los guardas de la puerta+ que sacaran del templo de Jehová todos los utensilios hechos para Baal+ y para el poste sagrado+ y para todo el ejército de los cielos.+ Entonces los quemó fuera de Jerusalén, en los terraplenes de Cedrón,+ y trajo el polvo de ellos a Betel.+ Y a la fuerza dejó sin negocio a los sacerdotes de dioses extranjeros,* que los reyes de Judá habían colocado para que hicieran humo de sacrificio en los lugares altos de las ciudades de Judá y en los alrededores de Jerusalén, y también a los que hacían humo de sacrificio a Baal,+ al sol y a la luna y a las constelaciones del zodíaco y a todo el ejército de los cielos.+ Además, sacó el poste sagrado+ desde la casa de Jehová hasta las afueras de Jerusalén, al valle torrencial de Cedrón, y lo quemó+ en el valle torrencial de Cedrón y lo molió hasta que quedó hecho polvo, y echó su polvo sobre la sepultura+ de los hijos del pueblo. Además, demolió las casas de los prostitutos de templo+ que estaban en la casa de Jehová, donde las mujeres tejían tiendas-capillas para el poste sagrado.

Entonces trajo a todos los sacerdotes de las ciudades de Judá, a fin de hacer inservibles para adoración los lugares altos donde los sacerdotes habían hecho humo de sacrificio, desde Gueba+ hasta Beer-seba;+ y demolió los lugares altos de las puertas* que estaban a la entrada de la puerta de Josué, el jefe de la ciudad, que quedaba a la izquierda de una persona que entrara por* la puerta de la ciudad. Solo que los sacerdotes+ de los lugares altos no subían al altar de Jehová en Jerusalén, sino que comían tortas no fermentadas+ entre sus hermanos. 10 E hizo inservible para adoración a Tófet,*+ que está en el valle de los hijos de Hinón,*+ para que nadie hiciera pasar a su hijo o a su hija por el fuego+ a Mólek.+ 11 Además, hizo que los caballos que los reyes de Judá habían dado al sol cesaran de entrar en la casa de Jehová por el comedor+ de Natán-mélec el oficial de la corte, que estaba en las galerías; y los carros del sol+ los quemó en el fuego. 12 Y los altares que estaban sobre el techo de la cámara del techo+ de Acaz, que los reyes de Judá habían hecho, y los altares+ que Manasés había hecho en dos patios de la casa de Jehová,* los demolió el rey, después de lo cual los trituró allí,* y echó su polvo en el valle torrencial de Cedrón. 13 Y los lugares altos que estaban enfrente+ de Jerusalén, que estaban a la derecha* del monte de Arruinamiento,* que Salomón+ el rey de Israel había edificado a Astoret,+ la cosa repugnante de los sidonios, y a Kemós,+ la cosa repugnante de Moab, y a Milcom,+ la cosa detestable de los hijos de Ammón, el rey los hizo inservibles para adoración. 14 E hizo pedazos+ las columnas sagradas y pasó a cortar los postes sagrados y a llenar sus lugares de huesos humanos. 15 Y también el altar que estaba en Betel,+ el lugar alto que había hecho Jeroboán+ hijo de Nebat, que hizo pecar a Israel,+ aun aquel altar y el lugar alto los demolió. Entonces quemó el lugar alto; [lo] molió hasta que quedó hecho polvo,* y quemó el poste sagrado.

16 Cuando Josías* se volvió, llegó a ver las sepulturas que había allí en la montaña. De manera que envió y tomó los huesos de las sepulturas y los quemó+ sobre el altar, para hacerlo inservible para adoración, conforme a la palabra de Jehová*+ que el hombre del Dios [verdadero] había proclamado,+ [aquel] que proclamó estas cosas. 17 Entonces dijo: “¿Qué es la lápida sepulcral que estoy viendo allá?”. Ante eso, los hombres de la ciudad le dijeron: “Es la sepultura+ del hombre del Dios [verdadero] que vino de Judá+ y procedió a proclamar estas cosas que tú has hecho contra el altar de Betel”.+ 18 De modo que él dijo: “Déjenlo descansar.+ No dejen que nadie moleste sus huesos”. En consecuencia, dejaron intactos sus huesos junto con los huesos del profeta+ que había venido de Samaria.

19 Y también todas las casas+ de los lugares altos que había en las ciudades+ de Samaria, que los reyes+ de Israel habían construido para causar ofensa,*+ las quitó Josías, y pasó a hacer con ellas conforme a todas las obras que había hecho en Betel.+ 20 Por consiguiente, sacrificó sobre los altares a todos los sacerdotes+ de los lugares altos que había allí y quemó sobre ellos huesos humanos.+ Después de eso regresó a Jerusalén.

21 El rey ahora mandó a todo el pueblo, diciendo: “Celebren una pascua+ a Jehová* su Dios conforme a lo que está escrito en este libro del pacto”.+ 22 Pues no se había celebrado pascua como esta desde los días de los jueces que habían juzgado a Israel,+ ni en todos los días de los reyes de Israel y de los reyes de Judá.+ 23 Pero en el año dieciocho del rey Josías se celebró esta pascua a Jehová* en Jerusalén.+

24 Y también a los médium espiritistas+ y a los pronosticadores+ profesionales de sucesos y los terafim*+ y los ídolos estercolizos+ y todas las cosas repugnantes+ que habían aparecido en la tierra de Judá y en Jerusalén, Josías los eliminó, a fin de realmente poner por obra las palabras de la ley+ que estaban escritas en el libro+ que Hilquías el sacerdote había hallado en la casa de Jehová.+ 25 Y resultó que no hubo rey como él antes de él que se volviera+ a Jehová* con todo su corazón y con toda su alma+ y con toda su fuerza vital, conforme a toda la ley de Moisés; tampoco después de él se ha levantado uno semejante a él.

26 Sin embargo, Jehová* no se volvió del gran ardor de su cólera, con que ardía su cólera contra Judá+ por todas las cosas ofensivas con las cuales Manasés había hecho que ofendieran.+ 27 Antes bien, dijo Jehová:* “A Judá,+ también, quitaré de mi vista,+ tal como he quitado a Israel;+ y ciertamente rechazaré a esta ciudad que he escogido, aun a Jerusalén, y a la casa de la que he dicho: ‘Mi nombre continuará allí’”.+

28 En cuanto al resto de los asuntos de Josías y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Judá? 29 En sus días Faraón Nekoh*+ el rey de Egipto subió al rey de Asiria* junto al río Éufrates,+ y el rey Josías procedió a ir a su encuentro;+ pero aquel le dio muerte+ en Meguidó+ tan pronto como lo vio. 30 De manera que sus siervos lo transportaron muerto en un carro desde Meguidó y lo trajeron a Jerusalén+ y lo enterraron en su sepulcro. Entonces la gente de la tierra tomó a Jehoacaz+ hijo de Josías y lo ungieron y lo hicieron rey en lugar de su padre.

31 Veintitrés años de edad tenía Jehoacaz+ cuando empezó a reinar, y por tres meses reinó en Jerusalén. Y el nombre de su madre era Hamutal+ hija de Jeremías de Libná. 32 Y él se puso a hacer lo que era malo a los ojos de Jehová, conforme a todo lo que habían hecho antepasados suyos.+ 33 Y Faraón Nekoh+ logró ponerlo en cadenas+ en Riblá,+ en la tierra de Hamat, para que no reinara* en Jerusalén, y luego impuso al país una multa+ de cien talentos* de plata+ y un talento de oro.+ 34 Además, Faraón Nekoh hizo rey a Eliaquim+ hijo de Josías en lugar de Josías su padre, y le cambió el nombre al de Jehoiaquim; y a Jehoacaz lo tomó y luego lo llevó a Egipto, donde por fin murió.+ 35 Y la plata+ y el oro se los dio Jehoiaquim a Faraón. Solo que fijó un impuesto+ al país, para dar la plata según la orden de Faraón. Conforme al impuesto+ asignado a cada uno por valuación exigió él la plata y el oro de la gente de la tierra, para darlo a Faraón Nekoh.

36 Veinticinco años de edad tenía Jehoiaquim+ cuando empezó a reinar, y por once años reinó en Jerusalén.+ Y el nombre de su madre era Zebidá hija de Pedaya de Rumá. 37 Y él continuó haciendo lo que era malo+ a los ojos de Jehová, conforme a todo lo que habían hecho antepasados suyos.+

24 En sus días Nabucodonosor+ el rey de Babilonia* subió, de modo que Jehoiaquim llegó a ser su siervo+ por tres años. Sin embargo, se volvió y se rebeló contra él. Y Jehová empezó a enviar contra él partidas merodeadoras de caldeos+ y partidas merodeadoras de sirios* y partidas merodeadoras de moabitas+ y partidas merodeadoras de los hijos de Ammón, y siguió enviándolas contra Judá para destruirlo, conforme a la palabra de Jehová+ que él había hablado mediante sus siervos los profetas. Fue solo por orden de Jehová como esto tuvo lugar contra Judá, para quitarlo+ de su vista por los pecados de Manasés,+ conforme a todo lo que había hecho; y también [por] la sangre inocente+ que él había derramado, de manera que llenó a Jerusalén de sangre inocente, y Jehová no consintió en conceder perdón.+

En cuanto al resto de los asuntos de Jehoiaquim+ y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro+ de los asuntos de los días de los reyes de Judá? Por fin Jehoiaquim yació con sus antepasados,+ y Joaquín su hijo empezó a reinar en lugar de él.

Y nunca más+ salió el rey de Egipto de su tierra,+ porque el rey de Babilonia había tomado todo lo que pertenecía al rey de Egipto,+ desde el valle torrencial+ de Egipto hasta el río Éufrates.+

Dieciocho años de edad tenía Joaquín+ cuando empezó a reinar, y por tres meses reinó en Jerusalén.+ Y el nombre de su madre era Nehustá hija de Elnatán de Jerusalén. Y él continuó haciendo lo que era malo a los ojos de Jehová, conforme a todo lo que había hecho su padre.+ 10 Durante aquel tiempo los siervos de Nabucodonosor el rey de Babilonia subieron a Jerusalén, de modo que la ciudad llegó a estar sitiada.+ 11 Y Nabucodonosor el rey de Babilonia procedió a llegar contra la ciudad, mientras sus siervos la tenían sitiada.+

12 Por fin Joaquín el rey de Judá salió al rey de Babilonia,+ él con su madre+ y sus siervos y sus príncipes y sus oficiales de la corte; y el rey de Babilonia finalmente lo tomó en el año octavo+ de ser él rey. 13 Entonces sacó de allí todos los tesoros de la casa de Jehová y los tesoros de la casa del rey,+ y pasó a cortar en pedazos todos los utensilios de oro+ que Salomón el rey de Israel había hecho en el templo de Jehová, tal como había hablado Jehová. 14 Y se llevó al destierro+ a toda Jerusalén y a todos los príncipes+ y a todos los hombres valientes y poderosos+ —a diez mil estuvo llevando al destierro— y también a todo artífice+ y edificador de baluartes. A nadie se había dejado atrás excepto a la clase de condición humilde+ de la gente de la tierra. 15 Así se llevó a Joaquín+ al destierro a Babilonia;+ y a la madre+ del rey y a las esposas del rey y a sus oficiales de la corte+ y a los hombres de nota del país se los llevó como gente desterrada de Jerusalén a Babilonia. 16 En cuanto a todos los hombres valientes, siete mil, y los artífices y los edificadores de baluartes, mil, todos los hombres poderosos que se ocupaban en la guerra, el rey de Babilonia procedió a llevarlos como gente desterrada a Babilonia.+ 17 Además, el rey de Babilonia+ hizo rey a su tío+ Matanías en lugar de él. Entonces cambió el nombre de este al de Sedequías.*+

18 Veintiún años de edad tenía Sedequías*+ cuando empezó a reinar, y por once años reinó en Jerusalén. Y el nombre de su madre era Hamutal+ hija de Jeremías* de Libná. 19 Y él continuó haciendo lo que era malo a los ojos de Jehová, conforme a todo lo que había hecho Jehoiaquim.+ 20 Porque a causa de la cólera+ de Jehová esto tuvo lugar en Jerusalén y en Judá, hasta que los hubo echado de su vista.+ Y Sedequías empezó a rebelarse contra el rey de Babilonia.+

25 Y aconteció que en el año noveno+ de ser él rey, en el mes décimo, al décimo+ día del mes, Nabucodonosor+ el rey de Babilonia llegó,+ sí, él y toda su fuerza militar, contra Jerusalén, y se pusieron a acampar contra ella y a edificar contra ella un muro de asedio todo en derredor.+ Y la ciudad llegó a estar sitiada hasta el año undécimo del rey Sedequías. El día nueve+ del mes [cuarto]* fue grave el hambre+ en la ciudad, y resultó que no hubo pan+ para la gente de la tierra. Y se logró abrir brecha en la ciudad,+ y todos los hombres de guerra [huyeron]* de noche por el camino de la puerta entre el muro doble que está junto al jardín del rey,+ mientras los caldeos+ estaban todo en derredor contra la ciudad; y [el rey]* empezó a irse+ en dirección al Arabá.+ Y una fuerza militar de caldeos+ fue corriendo tras el rey, y lograron alcanzarlo+ en las llanuras desérticas de Jericó;+ y toda su propia fuerza militar fue esparcida de su lado. Entonces prendieron al rey+ y lo hicieron subir al rey de Babilonia en Riblá,+ para que pronunciaran contra él una decisión judicial. Y a los hijos de Sedequías los degollaron delante de sus ojos,+ y él le cegó+ los ojos a Sedequías, después de lo cual lo sujetó con grilletes de cobre+ y se lo llevó a Babilonia.+

Y en el mes quinto, al séptimo [día] del mes, es decir, el año diecinueve+ del rey Nabucodonosor el rey de Babilonia, Nebuzaradán+ el jefe de la guardia de corps, el siervo del rey de Babilonia, llegó a Jerusalén.+ Y procedió a quemar la casa de Jehová+ y la casa del rey+ y todas las casas de Jerusalén;+ y la casa de todo hombre grande* la quemó con fuego.+ 10 Y en cuanto a los muros de Jerusalén, todo en derredor, la entera fuerza militar de caldeos que estaba con el jefe de la guardia de corps los demolió.+ 11 Y a los demás del pueblo+ que dejaron atrás en la ciudad, y a los desertores que se habían pasado* al rey de Babilonia, y a los demás de la muchedumbre, se los llevó al destierro+ Nebuzaradán el jefe de la guardia de corps. 12 Y a algunos de condición humilde de la gente+ de la tierra, el jefe de la guardia de corps dejó que se quedaran como viñadores y como trabajadores bajo obligación.+ 13 Y las columnas+ de cobre que había en la casa de Jehová, y las carretillas+ y el mar de cobre+ que había en la casa de Jehová, los hicieron pedazos los caldeos, y fueron llevándose el cobre de ellos a Babilonia.+ 14 Y tomaron los recipientes y las palas y los apagadores y las copas y todos los utensilios+ de cobre con que se solía ministrar. 15 Y el jefe de la guardia de corps tomó los braserillos y los tazones que eran de oro genuino+ y los que eran de plata genuina.+ 16 En cuanto a las dos columnas, el único mar y las carretillas que Salomón había hecho para la casa de Jehová, sucedió que no había manera de determinar el peso del cobre de todos estos utensilios.+ 17 De dieciocho codos+ era la altura de cada columna, y el capitel+ sobre ella era de cobre; y la altura del capitel era de tres* codos; y la obra de malla y las granadas+ todo en derredor sobre el capitel, todo ello, era de cobre; y la segunda columna tenía lo mismo que estos sobre la obra de malla.

18 Además, el jefe de la guardia de corps tomó a Seraya+ el sacerdote principal* y a Sofonías*+ el segundo sacerdote y a tres guardas de la puerta;+ 19 y de la ciudad tomó a un oficial de la corte que tenía los hombres de guerra a su mando, y a cinco hombres de los que tenían acceso al rey* que se hallaban en la ciudad; y al secretario del jefe del ejército, el que reunía con fines militares a la gente de la tierra, y a sesenta hombres de la gente de la tierra a quienes se halló en la ciudad;+ 20 y luego los tomó+ Nebuzaradán+ el jefe de la guardia de corps y los condujo al rey de Babilonia en Riblá.+ 21 Y el rey de Babilonia procedió a derribarlos+ y darles muerte en Riblá, en la tierra de Hamat.+ Así Judá se fue al destierro de sobre su suelo.+

22 En cuanto a la gente+ que quedó en la tierra de Judá, a quienes Nabucodonosor el rey de Babilonia había dejado atrás, él ahora nombró sobre ellos a Guedalías*+ hijo de Ahiqam+ hijo de Safán.+ 23 Cuando todos los jefes de las fuerzas militares,+ ellos y sus hombres, oyeron que el rey de Babilonia había nombrado a Guedalías, vinieron inmediatamente a Guedalías en Mizpá,+ es decir, Ismael hijo de Netanías y Johanán hijo de Qaréah y Seraya hijo de Tanhúmet el netofatita y Jaazanías* hijo del maacatita, ellos y sus hombres. 24 Entonces Guedalías les juró+ a ellos y a sus hombres, y les dijo: “No tengan miedo de [ser] siervos de los caldeos. Moren en la tierra y sirvan al rey de Babilonia, y les irá bien”.+

25 Y en el mes séptimo+ aconteció que Ismael+ hijo de Netanías hijo de Elisamá, de la prole real, llegó, y también diez hombres con él, y lograron derribar a Guedalías,+ de manera que murió, y también a los judíos y a los caldeos que se hallaban con él en Mizpá.+ 26 Después de aquello toda la gente, desde el pequeño hasta el grande, y los jefes de las fuerzas militares, se levantaron y entraron en Egipto;+ porque les había dado miedo a causa de los caldeos.+

27 Y en el año treinta y siete del destierro de Joaquín+ el rey de Judá, en el mes duodécimo, el día veintisiete del mes, aconteció que Evil-merodac+ el rey de Babilonia, en el año que llegó a ser rey, elevó la cabeza+ de Joaquín el rey de Judá [sacándolo] de la casa de detención; 28 y empezó a hablar cosas buenas con él, y entonces puso el trono de él más alto que los tronos de los reyes que estaban con él en Babilonia.+ 29 Y le quitó sus prendas de vestir de prisionero;+ y él comió pan+ constantemente delante de él todos los días de su vida. 30 En cuanto a su porción designada,+ una porción designada se le dio constantemente de parte del rey, diariamente como debido,* todos los días de su vida.

[Notas]

“De Baal-zebub.” Heb.: beVá·‛al Zevúv, que significa: “Dueño (Señor) de las Moscas”. Compárese con Mt 12:24, n.

“El dios de.” Heb.: ’elo·héh, pl. de ’elóh·ah, para denotar excelencia; aplica a Baal-zebub. Compárese con Jue 16:23, n.

“Elías.” Heb.: ’E·li·yáh, que significa: “Mi Dios Es Jah”; LXXBagster(gr.): E·li·óu; Vgc(lat.): E·lí·am. Compárese con v. 13, n.

Lit.: “Un hombre un dueño [heb.: bá·‛al] de pelo”.

“Jefe de.” Heb.: sar; lat.: prín·ci·pem.

Hombre del Dios [verdadero].” Heb.: ’isch ha·’Elo·hím. Véase Ap. 1F.

“Hombre de Dios.” Heb.: ’isch ’Elo·hím.

Que significa: “Mi Dios Es Jehová”. Heb.: ’E·li·yá·hu, como en el resto del relato hasta e inclusive 10:17 y en 2Cr 21:12.

“El dios de.” Heb.: ’elo·héh. Véase v. 2, n: “Dios”.

Que significa: “Jehová Es Alto (Ensalzado)”. Heb.: Yehoh·rám; LXXLSyVg: “Jehoram su hermano”.

Que significa: “Dios Es Salvación”. LXXBagster(gr.): He·li·sai·é; Vgc(lat.): E·li·sé·us.

No la Guilgal cerca de Jericó en la parte baja del valle del Jordán, sino la Guilgal de la región montañosa cerca de Betel, desde la cual podían ‘bajar’ a Betel, como dice el v. 2. Véase 4:38.

“Tu amo (señor).” Heb.: ’adho·néi·kja, pl. de ’a·dhóhn, para denotar excelencia.

O: “los carros de guerra”. Heb.: ré·kjev, sing., posiblemente en sentido colectivo, como también en el v. 11.

“Se inclinaron.” Gr.: pro·se·ký·ne·san. Compárese con Heb 1:6, n.

O: “viento”. Heb.: rú·aj; gr.: pnéu·ma; lat.: spí·ri·tus.

O: “la lana de cien mil carneros”.

Lit.: “¿Qué [hay] para mí y para ti?”. Modismo heb.; pregunta de repulsa que indica objeción. Véase Ap. 7B.

O: “a quien en efecto atiendo”.

“Que haya un hacer.” En heb. estas palabras son un solo verbo en el infinitivo absoluto, indefinido en cuanto a tiempo, e impersonal.

Lit.: “zanjas, zanjas”.

Lit.: “ella”.

“Así llegaron a Moab, derribando [...] al llegar”, por una enmienda de M en armonía con LXX.

“A este tiempo señalado el año que viene.” Compárese con Gé 18:10, n.

O: “después de ella”. En vez de decir “junto con ella”, los hebreos solían decir: “detrás de ella; después de ella”.

O: “pestañear”.

Véase 2:1, n: “Guilgal”.

“Habrá comer y sobrar.” En heb. estos son verbos en el infinitivo absoluto, indefinidos en cuanto a tiempo, e impersonales.

“Su señor (amo).” Heb.: ’adho·náv, pl. de ’a·dhóhn, para denotar excelencia.

Lit.: “levantado de rostro”.

O: “rescate; liberación”.

O: “herido con una enfermedad de la piel”. El término bíblico para la lepra abarca lo que hoy en medicina recibe el nombre de enfermedad de Hansen.

O: “Que haya un ir”. En heb. estas palabras son un solo verbo en el infinitivo absoluto, indefinido en cuanto a tiempo, e impersonal.

“Abaná”, MLXXVg; MmargenTSy: “Amaná”.

O: “y empezó a zambullirse (meterse)”. Heb.: wai·yit·ból; gr.: e·ba·ptí·sa·to (de ba·ptí·zo, “bautizar”).

O: “a quien atiendo”.

O: “mi señor”. Heb.: ’adho·ní.

Un talento pesaba 34,2 kg (1.101 oz. t.).

Que significa: “Protuberancia; Hinchazón; Proyección; Eminencia”. Ubicada en Samaria.

Lit.: “el hierro [mismo]”.

“Ustedes acamparán conmigo”, por un leve cambio en M.

O: “estos gentiles (paganos)”.

Un cab equivalía a 1,22 L (2,2 pt. á.).

“Y los ancianos (hombres mayores).” Heb.: wehaz·zeqe·ním; gr.: pre·sbý·te·roi. Véase Hch 15:2, n.

Posiblemente: “el rey”. Compárese con 7:2.

Lit.: “él”. Véase 7:2.

Un sea equivalía a 7,33 L (6,66 qt. á.).

Véase Ap. 8A.

Uno de los 134 cambios de YHWH a ’Adho·nái que hicieron los escribas. Véase Ap. 1B.

O: “vida”.

O: “ha venido”.

“Dile: ‘[...] revivirás’”, MmargenLXXSyVg y 18 mss heb.; M: “di: ‘[...] no revivirás’”.

O: “tela en forma de malla”.

“Y a meter[la].” Heb.: wai·yit·ból; gr.: é·ba·psen. Compárese con 5:14, n.

Lit.: “de Joram”. Heb.: leYoh·rám. Pero compárese con 1:17; 3:1.

“Darle una lámpara y a sus hijos”, TmssLXXVg y unos 60 mss heb. Compárese con 2Cr 21:7.

Lit.: “todos los días”.

“Libná”, una de las ciudades de los sacerdotes. Véase Jos 21:13.

“Ocozías.” Heb.: ’Ajaz·yá·hu. Compárese con 1Re 22:40, n.

Lit.: “hija”.

Forma abreviada de “Ramot-galaad”.

O: “jarrillo”, de cerámica.

Lit.: “sangres”.

“Que orina contra una pared.” Modismo heb. que alude a los varones.

Lit.: “uno restringido y uno dejado ir (abandonado)”. Véase Dt 32:36, n: “Inútil”.

Lit.: “¡Falsedad!”.

“Jehoram.” Heb.: Yoh·rám, como en 8:16.

Lit.: “Si hay el alma de ustedes”.

“Y Ocozías.” Heb.: wa·’Ajaz·yáh. Compárese con 1Re 22:40, n.

Lit.: “¿Qué [hay] para ti y para la paz?”. Véase Ap. 7B.

Lit.: “hijo”.

“Bidqar”, M; Sy: “Bendéquer”.

Véase 2Cr 22:7-9.

“De manera que lo derribaron”, SyVgc; M omite esta frase.

“Elías.” Heb.: ’E·li·yá·hu. Véase 1:13, n.

O: “los guardianes de Acab”, M; LXX: “los cuidadores de los hijos de Acab”.

O: “inocentes”.

O: “Bet-équed de los Pastores estaba en el camino”.

Lit.: “bajando por el bienestar de”.

O: “cisterna de Bet-équed”.

Que significa: “Jehová Está Dispuesto; Jehová Es Noble”. Compárese con 2Sa 13:3, n.

Aquí el pronombre sobrentendido es “ellos”. “Ellos”, M; LXXSy: “él”.

O: “rindió servicio sagrado”. Lit.: “sirvió”. Heb.: ‛a·vádh.

Lit.: “el Baal”. Heb.: hab·Bá·‛al. Compárese con Nú 22:41, n: “Bamot-baal”.

Lit.: “llena, boca a boca”. Posiblemente signifique que las personas estaban paradas muy cerca unas de otras.

“Ochenta”, MLXXVg; Sy: “trescientos ochenta”; LXXLItLegionensis(margen): “tres mil”.

“Columnas sagradas”, M; LXXSyVg: “columna sagrada”. Posiblemente el poste sagrado o aserá.

Lit.: “la”, es decir, cada columna sagrada (poste sagrado) individualmente.

Lit.: “Joás”. Compárese con v. 21, n.

Aquí el pronombre sobrentendido es “ellos”. “Ellos”, M; LXXSyVg: “ella”.

“Fundamento”, en armonía con 2Cr 23:5. Lit.: “Sur”.

Lit.: “el hombro derecho”, es decir, el lado sur, cuando uno mira al este.

Lit.: “el hombro izquierdo”, es decir, el lado norte, cuando uno mira al este.

“Y así lo hicieron”, MSyVg; LXX: “y él hizo”.

“Ungieron”, MSyVg; LXX: “ungió”.

O: “y las trompetas rectas”. Heb.: weha·jatso·tseróhth; no el schoh·fár, “schofar”, que era el cuerno curvo de un animal. Véase Nú 10:2, n.

“Que haya una ejecución de muerte.” En heb. estas palabras son un solo verbo en el infinitivo absoluto, indefinido en cuanto a tiempo, e impersonal.

Lit.: “supervisiones; encomiendas”. Heb.: pequd·dóhth. El sustantivo abstracto heb. para “supervisiones” se traduce mediante el término concreto “superintendentes”.

MLXX terminan aquí el capítulo 11.

Que significa: “Jehová Es Fuerte; Jehová Ha Otorgado”. Heb.: Yehoh·’ásch.

Lit.: “plata”. Heb.: ké·sef.

Por una enmienda de M en armonía con LXX; M: “la plata de cada uno que pasa”.

“Cofre.” Heb.: ’aróhn. Véase Éx 25:10, n: “Arca”.

Lit.: “guardas del umbral”.

O: “y el sacerdote principal”. Lit.: “y el sacerdote [más] grande”. Heb.: wehak·ko·hén hag·ga·dhóhl.

Lit.: “Joás”. Pero véanse los vv. 1-7, 18.

O: “de Miló”. Heb.: mil·ló’.

“Jozacar”, AlCaVg y algunos mss heb.; Leningrado B 19A: “Jozabad”; en 2Cr 24:26: “Zabad”.

Lit.: “tiendas”.

O: “el aserá”.

Es decir, Jeroboán II.

Véase 2:12, n.

Lit.: “Haz que tu mano monte sobre el arco”.

“Si hubieras golpeado cinco o seis veces”, LXX; Vg: “Si hubieras golpeado cinco o seis o siete veces”.

“Jehoacaz.” Heb.: Yoh·’a·jáz.

Que significa: “Jehová Es Poderoso”. Heb.: ’Amats·yá·hu.

Unos 178 m (584 pies).

Lit.: “y los hijos de las garantías (prendas)”.

Es decir, Jeroboán II.

Lit.: “ni alguien restringido ni alguien dejado ir (abandonado)”. Compárese con Dt 32:36, n: “Inútil”.

Que significa: “Jehová Ha Podido”. Heb.: Yekjol·yá·hu.

“La gente de la tierra.” Heb.: ‛am ha·’á·rets. Véase Gé 23:7, n.

Que significa: “Jehová Ha Ayudado”. Heb.: ‛Azar·yá·hu. En el v. 13; 2Cr 26:1-23; Isa 6:1; Zac 14:5: “Uzías”.

Que significa: “Jehová Ha Recordado”. Heb.: Zekjar·yá·hu.

“En Ibleam”, LXXL; M: “delante de la gente”; Vg: “públicamente”.

“De Uzías.” Heb.: le‛U·zi·yáh, que significa: “Mi Fuerza Es Jah”; en el v. 1: “Azarías”. Véase v. 6, n.

Lit.: “un mes lunar de días”.

“Porque ellos no le abrieron (la puerta) a él”, LXXSyVg.

“De Azarías.” Heb.: la·‛Azar·yáh; en el v. 13: “Uzías”. Véase v. 6, n.

Véase Ap. 8A.

Que significa: “Jehová Ha Adornado”. Heb.: Remal·yá·hu.

Por una enmienda; M: “hijos de galaaditas”.

Lit.: “la Galilea”. Heb.: hag·Ga·lí·lah; gr.: Ga·li·lái·an; lat.: Ga·li·lé·am. Véase Jos 20:7, n: “Galilea”.

“Azarías”, en el v. 1.

Aparentemente aquí se debe leer “Edom” en vez de “Siria” (’Arám).

O: “la semejanza”.

Que significa: “Jehová Fortalece”. Heb.: Jiz·qi·yá·hu.

O: “y continuaron rindiendo servicio sagrado a (adorando)”. Heb.: wai·ya·‛av·dhú; gr.: e·lá·treu·san. Véase Éx 3:12, n.

O: “testimonios”.

O: “prole; posteridad; simiente”.

“De Babilonia”, LXXVg; heb.: mib·Ba·vél, “de Babel”.

Lit.: “juicio; decisión judicial”. Heb.: misch·pát; gr.: krí·ma; lat.: le·gí·ti·ma.

“Dios de.” Heb.: ’Elo·héh; gr.: The·óu; lat.: Dé·i.

“Su propio dios [o: sus propios dioses].” Heb.: ’elo·háv; gr.: the·óus, pl.; lat.: dé·um.

“Los samaritanos.” Heb.: hasch·Scho·mero·ním; la única vez que aparece en M.

Lit.: “nación, nación”. Heb.: gohy gohy, en sentido distributivo, como en la parte precedente del v.

“Sus (de él).” M: “sus (de ellos)”.

“Sus (de él).” M: “sus (de ellos)”.

O: “rendirles servicio sagrado; adorarlos”. Heb.: tha·‛av·dhúm; gr.: la·tréu·se·te. Véase Éx 3:12, n.

“Abí” (abreviatura de Abías), MVg; en 2Cr 29:1: “Abías”; gr.: Á·bou.

Lit.: “él (uno) empezó a llamarlo Nehustán”.

“Ezequías.” Heb.: Jiz·qi·yá·hu, como en 16:20.

Véase Ap. 8A.

“Templo de.” Heb.: heh·kjál; gr.: na·óu; lat.: tém·pli. Compárese con 20:18, n; Mt 23:16, n.

O: “al comandante”.

O: “al oficial principal de la corte”.

O: “al copero principal”.

Que significa: “Mi Porción Es Jehová”. Heb.: Jil·qi·yá·hu.

“En el lenguaje siríaco.” O: “en el lenguaje arameo”. Heb.: ’Ara·míth; la primera vez que aparece esta palabra. Véanse Esd 4:7; Isa 36:11; Da 2:4.

O: “entender”.

“En el lenguaje de los judíos.” Heb.: Yehu·dhíth; la primera vez que aparece esta palabra.

Lit.: “Hagan conmigo una bendición [es decir, lo que será una bendición]”.

Que significa: “Salvación de Jehová”. Heb.: Yescha·‛eyá·hu; LXXVg: “Esaias”.

“Etiopía (etíopes)”, LXXVg; heb.: Kusch.

“Dios vivo.” Heb.: ’Elo·hím, pl., seguido por el adjetivo en sing. jai, “vivo”; como en el v. 4.

O: “no eran Dios”. Heb.: lo’ ’elo·hím; LXXVg: “no [eran] dioses”.

Uno de los 134 cambios de YHWH a ’Adho·nái que hicieron los escribas. Véase Ap. 1B.

“Con la multitud”, MmargenLXXSyVg e Isa 37:24.

“Habrá un comer.” En heb. estas palabras son un solo verbo en el infinitivo absoluto, indefinido en cuanto a tiempo, e impersonal.

“Jehová de los ejércitos”, MmargenLXXSyVg, muchos mss heb. e Isa 37:32. Un qeré, pero no ketib (leído, pero no escrito), donde los puntos vocálicos para la palabra “ejércitos” se hallan sin consonantes en M.

“Su dios.” Heb.: ’elo·háv, pl. de ’elóh·ah, aplicado al dios falso Nisroc para denotar excelencia.

“Sus hijos”, MmargenLXXSyVg, muchos mss heb. e Isa 37:38. Un qeré, pero no ketib (leído, pero no escrito). Véase v. 31, n.

“Ararat”, MLXXSy; Vg: “los armenios”.

Lit.: “con un gran llanto”.

“Atrio”, MmargenLXXSyVg; M: “ciudad”.

Que significa: “Jehová Fortalece”. Heb.: Yejiz·qi·yá·hu. Compárese con 16:20, n.

“El rey de Babilonia”, LXX; heb.: me·lekj-Ba·vél, “el rey de Babel”; lat.: rex Ba·by·lo·ni·ó·rum, “el rey de los babilonios”. La primera vez que aparece esta expresión.

“Ezequías.” Heb.: Jiz·qi·yá·hu, escrito como en 16:20.

“Escucharles”, M; LXXSy e Isa 39:2: “regocijarse a causa de ellos”.

“En el palacio (templo) de.” Heb.: beheh·kjál; lat.: pa·lá·ti·o. Compárese con 1Sa 1:9; Sl 5:7; Mt 23:16; Mt 26:61, nn: “Templo”.

O: “y a adorarlos (rendirles servicio sagrado a)”. Heb.: wai·ya·‛avódh’o·thám.

Lit.: “sobre su cara”.

Lit.: “boca a boca”. Compárese con 10:21, n.

Aquí el pronombre sobrentendido es “ellos”. “Ellos”, TLagardianLXXSyVg; M: “uno (él)”.

O: “el escriba”. Heb.: has·so·fér.

Que significa: “Mi Porción Es Jehová”. Heb.: Jil·qi·yá·hu.

Lit.: “el gran sacerdote”, MLXXVg. Véase 12:10, n.

“Complete”, M; T: “derrame”.

Lit.: “el gran sacerdote”, MLXX; lat.: pón·ti·fex.

O: “[para que] lleguen”.

Lit.: “lugares de entierro”.

O: “recordatorios”.

“Los sacerdotes de dioses extranjeros.” Heb.: hak·kema·rím.

Posiblemente: “demonios de forma de cabra”, por un leve cambio en M. Véase KB, p. 926.

“Una persona (un hombre) que entrara por”, LXXL.

“Tófet”, M(heb.: hat·Tó·feth)Vg; la primera vez que aparece este nombre.

Según M; MmargenLXXSyVg y muchos mss heb.: “el valle del hijo de Hinón”. Véase Ap. 4C.

Véase Ap. 1C, sec. 7.

“Los trituró allí”, por una corrección de M.

Es decir, al sur, cuando uno mira al este.

“Del monte de Arruinamiento.” Heb.: leHar-ham·Masch·jíth. Es decir, el monte de los Olivos, particularmente el extremo sur, conocido también como el monte de la Ofensa.

“Derribó y molió sus piedras y [las] redujo a polvo”, LXX.

“Josías.” Heb.: Yo’·schi·yá·hu, como en 22:1.

Véase Ap. 1C, sec. 7.

“Para causar ofensa”, M; LXXSyVg: “para ofender a Jehová”.

Véase Ap. 1C, sec. 7.

Véase Ap. 1C, sec. 7.

“Terafim”, MLXX; Sy: “ídolos”; Vg: “figuras de ídolos”. Véase Gé 31:19, n.

Véase Ap. 1C, sec. 7.

Véase Ap. 1C, sec. 7.

Véase Ap. 1C, sec. 7.

O: “Nekao (Necao)”.

“Asiria”, M; LXXVg: “asirios”.

Según MmargenTLXXVg; MSy: “mientras reinaba”.

Véase Ap. 8A.

“Babilonia”, LXXVg; MSy: “Babel”.

“Sirios”, MLXXVg; Sy: “edomitas”.

O: “su nombre fue cambiado al de Sedequías”.

Que significa: “Jehová Es Justicia”. Heb.: Tsidh·qi·yá·hu.

Heb.: Yir·meyá·hu. Compárese con Jer 1:1, n: “Jeremías”.

“Mes cuarto”, en Jer 52:6; M: “mes”.

“Huyeron”, de acuerdo con Sy y Jer 52:7; M omite el verbo.

“Él”, M; Vgc: “Sedequías”; Sy y algunos mss heb.: “ellos”; en Jer 52:7 se sobrentiende el pronombre “ellos”.

O: “toda casa grande”, según unos cuantos mss.

O: “que habían desertado”. Lit.: “que habían caído”.

“Tres”, M; TLagardian: “cinco”, como en Jer 52:22.

Lit.: “el cabeza sacerdotal”. Heb.: ko·hén ha·ró’sch; LXXVg: “el primer sacerdote”; Sy: “el sacerdote principal”.

Que significa: “Jehová Ha Ocultado [o: Atesorado]”. Heb.: Tsefan·yá·hu.

Lit.: “de los que veían el rostro del rey”.

Que significa: “Grande Es Jehová”. Heb.: Guedhal·yá·hu.

“Y Jaazanías.” Heb.: weYa·’azan·yá·hu, que significa: “Jehová Da Oído”.

Lit.: “una cosa de un día en su día”.