Los jóvenes preguntan...

¿Cómo evitar la pornografía?

“Un compañero de escuela tenía pegada la foto de una mujer desnuda en la parte interna de la puerta de su casillero. Su casillero no estaba muy lejos del mío.”—Roberto.*

“Estaba investigando en Internet para preparar un informe escolar cuando, de pronto, me tropecé con un sitio pornográfico.”—Ana.

ANTES, cuando tus padres tenían tu edad, el que quería ver pornografía debía ir a buscarla; ahora parece que es la pornografía la que te busca. Como en el caso de Roberto, citado arriba, quizás hayas visto de pasada una imagen erótica que tenía un compañero de escuela; o, como Ana, puede que hayas visto en Internet imágenes obscenas sin querer. Dice una joven de 19 años: “A veces estoy navegando, comprando o sencillamente consultando el estado bancario, cuando ¡pum!, aparecen imágenes pornográficas”.*

Este tipo de situaciones no son inusuales. En un estudio realizado, el 90% de los chicos de entre los 8 y los 16 años dijo haber tropezado con pornografía en la Red, la mayoría de los casos mientras hacían tareas escolares. La existencia de millones de portales con centenares de millones de páginas de contenido sexual explícito hace que la pornografía sea cada vez más accesible. Se puede acceder a ella incluso desde un teléfono móvil. “Esa es la moda en mi escuela —dice Dora—. La pregunta de los lunes es: ‘¿Qué fotos te descargaste en el celular el fin de semana?’.”

El hecho de que tantas personas vean pornografía quizás te lleve a preguntarte si de verdad es tan mala. La respuesta es sí, y por múltiples razones. Veamos solo tres de ellas.

La pornografía degrada tanto al que la produce como al que la consume (1 Tesalonicenses 4:3-5).

Quienes ven pornografía demuestran que sienten la misma obsesión por el sexo que sintieron los espíritus malignos del tiempo de Noé (Génesis 6:2; Judas 6, 7).

Ver pornografía es con frecuencia un escalón hacia los pecados sexuales (Santiago 1:14, 15).

La pornografía causa efectos demoledores en quienes caen en sus garras. Citemos solo un par de ejemplos.

“Me vi expuesta a la pornografía desde muy niña, y fue una verdadera batalla librarme de ella. Aunque han pasado los años, todavía tengo las imágenes grabadas en la memoria. Es como si esos recuerdos estuvieran siempre acechándote: nunca te dejan tener una conciencia verdaderamente limpia. La pornografía destruye el amor propio y te hace sentir sucia y despreciable. Es un peso que llevas en silencio.”—Ester.

“Fui adicto a la pornografía durante diez años, y hace catorce que la dejé. Aun así, sigo sosteniendo una lucha diaria. El deseo, aunque menos intenso, todavía está ahí. La curiosidad sigue ahí. Las imágenes siguen ahí. ¡Ojalá nunca hubiera andado por ese camino tan horrible! Parecía tan inofensiva al principio... Ahora sé que no es así. La pornografía es nociva, es perversa y es degradante para todos. Pese a lo que digan sus defensores, no tiene nada, absolutamente nada, de positivo.”—Julio.

Haz un análisis

¿Qué puedes hacer para no exponerte a la pornografía ni siquiera por casualidad? Comienza por analizar la situación.

¿Con qué frecuencia te topas con imágenes pornográficas?

Nunca              De vez en cuando

Semanalmente       Diariamente

¿Dónde te ocurre la mayoría de las veces?

En Internet        En la escuela

En la televisión   Otros

¿Te sucede siempre del mismo modo?

Por ejemplo:

¿Es probable que tus compañeros de escuela incluyan archivos pornográficos en los correos electrónicos que te envíen a la computadora o al celular? En tal caso, quizás te convenga borrar tales archivos sin abrirlos.

Al utilizar un buscador en Internet, ¿se abren automáticamente ventanas o mensajes cuando escribes ciertas palabras? De ser así, procura ser mucho más específico al introducir palabras clave.

Escribe a continuación en qué circunstancias te has visto expuesto a la pornografía.

․․․․․

En vista de lo anterior, ¿qué podrías hacer para reducir la frecuencia con que ves pornografía accidentalmente? (Escribe aquí tus ideas.)

․․․․․

¿Qué haces cuando te topas con pornografía?

Aparto la mirada de inmediato.

Siento curiosidad y me quedo mirando unos instantes.

Me quedo mirando y hasta intento ver más.

Si marcaste la segunda o la tercera respuesta, ¿qué meta podrías ponerte?

․․․․․

Cómo romper el hábito

Algunas personas que sin querer entran en contacto con la pornografía se dejan llevar por la curiosidad y, con el tiempo, adquieren el hábito de verla, un hábito nada fácil de romper. Julio, a quien citamos arriba, cuenta: “Antes de estudiar la Biblia, experimenté muchísimo con casi toda droga conocida; pero de todas mis adicciones, la pornografía fue sin duda la más difícil de dejar”.

Si has desarrollado el hábito de ver pornografía, no pierdas las esperanzas. Aún puedes obtener ayuda. ¿De qué manera?

Entiende su verdadera naturaleza. La pornografía no es más que un intento de Satanás de rebajar algo que Jehová creó con un fin noble. Darte cuenta de esto te ayudará a ‘odiar lo que es malo’ (Salmo 97:10).

Piensa en las consecuencias. La pornografía destruye matrimonios. Rebaja al hombre y a la mujer. Degrada a quien la consume. Por algo dice la Biblia: “Sagaz es el que ha visto la calamidad y procede a ocultarse” (Proverbios 22:3). Escribe a continuación una calamidad que pudiera sobrevenirte si te hicieras adicto a la pornografía.

․․․․․

Comprométete. “Hice un pacto solemne con mis ojos: no mirar con deseo a una muchacha”, dijo el fiel Job (Job 31:1, La Palabra de Dios para Todos). Estos son algunos de los ‘pactos solemnes’, o promesas, que puedes hacer:

No usaré Internet cuando esté solo en una habitación.

Cerraré inmediatamente cualquier ventana o sitio que contenga imágenes explícitas.

Hablaré con un amigo maduro si recaigo.

¿Se te ocurren una o dos ideas más que puedan serte útiles en tu batalla contra la pornografía? Escríbelas.

․․․․․

Incluye el asunto en tus oraciones. El salmista rogó a Jehová: “Haz que mis ojos pasen adelante para que no vean lo que es inútil” (Salmo 119:37). Hay que admitir que puede ser difícil resistirse a algo que resulta tan atractivo a la carne pecaminosa. Pero Jehová Dios desea que ganes la batalla, y él puede darte “poder que es más allá de lo normal” (2 Corintios 4:7).

Habla con alguien. ¿Que te da vergüenza? Seguramente. Pero piensa en lo aliviado que te sentirás quitándote ese peso de encima. Tu confidente puede ser como “un hermano nacido para cuando hay angustia” (Proverbios 17:17). Buscar a alguien a quien contarle lo que te pasa es un paso importante para desterrar el hábito de una vez por todas.

Si tienes el hábito de ver pornografía, escribe el nombre de una persona madura con quien te sentirías cómodo hablando del tema.

․․․․․

Ten la plena seguridad de que puedes ganarle la guerra a la pornografía. De hecho, cada vez que la rechazas te anotas una importante victoria. Cuéntale a Jehová de esa victoria y dale las gracias por haberte dado las fuerzas para lograrla. Recuerda siempre que si evitas la plaga de la pornografía, regocijarás el corazón de Jehová (Proverbios 27:11).

Encontrarás más artículos de la sección “Los jóvenes preguntan...” en www.watchtower.org/yps

[Notas]

Se han cambiado todos los nombres.

El término pornografía describe el material sexualmente explícito —ya sea en forma de imágenes, texto o audio— que busca excitar al lector o espectador.

PARA PENSAR

▪ ¿Cómo rebaja la pornografía lo que fue creado con un fin noble?

▪ ¿Qué medidas prácticas puedes tomar para protegerte contra la pornografía?

▪ ¿Cómo ayudarías a uno de tus hermanos que tuviera problemas con la pornografía?

[Ilustración de las páginas 12 y 13]

¿Es probable que algunos compañeros de escuela incluyan archivos pornográficos en los correos que te envíen al celular?