Capítulo 26

“Ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’”

TODA la creación sigue gimiendo juntamente y estando en dolor juntamente hasta ahora”, dijo el apóstol Pablo (Romanos 8:22). A pesar de los adelantos en el campo médico, las enfermedades y la muerte siguen azotando a la humanidad. ¡Qué maravillosa es, por tanto, la promesa con la que culmina este capítulo del libro profético de Isaías! Imaginémonos cuando llegue el día en el que “ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’” (Isaías 33:24). ¿Cuándo y cómo se cumplirá esta promesa?

2 Isaías escribe en un tiempo en el que el pueblo que ha hecho un pacto con Dios está enfermo en sentido espiritual (Isaías 1:5, 6). Se halla tan sumido en la apostasía y la inmoralidad que necesita que Jehová Dios lo discipline severamente. Asiria es la “vara” divina para administrar tal disciplina (Isaías 7:17; 10:5, 15). En primer lugar, el reino norteño de diez tribus de Israel cae en manos de los asirios en 740 a.E.C. (2 Reyes 17:1-18; 18:9-11.) Unos cuantos años después, el rey asirio Senaquerib lanza una fuerte ofensiva contra el reino sureño de Judá (2 Reyes 18:13; Isaías 36:1). Su máquina de guerra va arrasando la tierra, y parece inevitable que aniquile por completo a Judá.

3 Pero Asiria se extralimita en su comisión de disciplinar al pueblo de Dios, dominada por la ambición de conquistar el mundo (Isaías 10:7-11). ¿Dejará Jehová sin castigo la brutalidad con que trata a su pueblo? ¿Se sanará la nación de su enfermedad espiritual? En el capítulo 33 de Isaías leemos las respuestas de Jehová a estas preguntas.

Se despoja al despojador

4 La profecía se inicia así: “¡Ay de ti el que andas despojando violentamente sin que mismo seas despojado violentamente, y de ti el que estás tratando traidoramente, sin que otros te hayan tratado traidoramente! Luego que hayas terminado como violento despojador, serás violentamente despojado. Luego que hayas acabado de tratar traidoramente, te tratarán traidoramente a ti” (Isaías 33:1). Isaías se dirige sin rodeos al violento despojador, Asiria. En la cumbre de su poderío, la agresiva nación parece invencible. Ha ‘despojado sin ser despojada’, pues ha saqueado las ciudades de Judá e incluso se ha apoderado de las riquezas de la casa de Jehová con aparente impunidad (2 Reyes 18:14-16; 2 Crónicas 28:21). Pero ahora se van a invertir los papeles. “Tú serás violentamente despojado”, declara Isaías con valor. ¡Qué profecía más animadora para los fieles!

5 Durante ese aterrador período, los adoradores leales de Jehová tendrán que acudir a él para recibir ayuda. Por consiguiente, Isaías le ruega: “Oh Jehová, muéstranos favor. En ti hemos esperado. Llega a ser nuestro brazo [de fuerza y apoyo] cada mañana, sí, nuestra salvación en el tiempo de angustia. Al sonido de la ruidosa agitación, pueblos han huido. Al levantarte tú, naciones han sido dispersadas” (Isaías 33:2, 3). Apropiadamente, Isaías le pide a Jehová que libere a Su pueblo tal como lo ha hecho muchas veces en el pasado (Salmo 44:3; 68:1). Y apenas termina el profeta su oración, cuando predice la respuesta que Jehová dará.

6 “El despojo de ustedes [los asirios] realmente será recogido como las cucarachas cuando recogen, como la arremetida de enjambres de langostas que arremete contra uno.” (Isaías 33:4.) Judá conoce bien las devastadoras plagas de insectos. En esta ocasión, sin embargo, son los enemigos de Judá quienes serán devastados. Asiria sufrirá una humillante derrota, y sus soldados se verán obligados a huir, dejando tras de sí un gran despojo para los habitantes de Judá. Es justo que Asiria, conocida por su crueldad, experimente lo que significa ser despojado (Isaías 37:36).

El asirio moderno

7 ¿Cómo se cumple la profecía de Isaías en nuestros tiempos? La nación de Israel, enferma en sentido espiritual, puede compararse a la infiel cristiandad. Tal como Jehová utilizó a Asiria a modo de “vara” para castigar a Israel, se valdrá de una “vara” para castigar a la cristiandad, así como al resto de “Babilonia la Grande”, el imperio mundial de la religión falsa (Isaías 10:5; Revelación [Apocalipsis] 18:2-8). Dicha “vara” serán países miembros de las Naciones Unidas, organización representada en Revelación como una bestia salvaje de color escarlata, con siete cabezas y diez cuernos (Revelación 17:3, 15-17).

8 Cuando el asirio moderno arrase el dominio de la religión falsa, parecerá que nada puede detenerlo. Con una actitud similar a la de Senaquerib, Satanás el Diablo arremeterá con atrevimiento no solo contra las organizaciones apóstatas que merecen castigo, sino también contra los cristianos verdaderos. Juntamente con el resto de los hijos espirituales ungidos de Jehová, millones de personas que han salido del mundo de Satanás, que abarca a Babilonia la Grande, se ponen de parte del Reino de Jehová. Furioso por la negativa de los cristianos verdaderos a rendirle homenaje, “el dios de este sistema de cosas”, Satanás, lanzará una fuerte ofensiva contra ellos (2 Corintios 4:4; Ezequiel 38:10-16). Aunque será, sin duda, un ataque espeluznante, el pueblo de Jehová no tendrá por qué encogerse de miedo (Isaías 10:24, 25). Dios les asegura que él será su “salvación en el tiempo de angustia”. Intervendrá para aplastar a Satanás y a su muchedumbre (Ezequiel 38:18-23). Tal como en la antigüedad, los que intenten despojar al pueblo de Dios acabarán ellos mismos despojados (compárese con Proverbios 13:22b). El nombre de Jehová será santificado, y los sobrevivientes recibirán su recompensa por haber buscado “sabiduría y conocimiento [y] el temor de Jehová” (léase Isaías 33:5, 6).

Advertencia para los infieles

9 Ahora bien, ¿qué les sucederá a los infieles de Judá? Isaías hace una descripción sombría de su inminente fin a manos de Asiria (léase Isaías 33:7). Los “héroes” militares de Judá claman aterrorizados por el avance de las tropas asirias. A los “mensajeros de paz”, diplomáticos enviados para negociar la paz con el belicoso enemigo, les espera mofa y humillación; llorarán amargamente por su fracaso (compárese con Jeremías 8:15). La brutal potencia asiria no tendrá misericordia de ellos (léase Isaías 33:8, 9). Incumplirá despiadadamente los pactos que ha hecho con los habitantes de Judá (2 Reyes 18:14-16). ‘Menospreciará sus ciudades’, pues las verá con desdén y no demostrará ningún respeto por la vida humana. La situación será tan trágica que la propia tierra, por decirlo así, se pondrá de duelo. El Líbano, Sarón, Basán y el Carmelo también llorarán la desolación.

10 Cuando las naciones inicien su ataque contra las religiones, en un futuro cercano, sin duda se darán circunstancias parecidas. Como en los días de Ezequías, de nada servirá oponer resistencia física a tales fuerzas destructoras. Los “héroes” de la cristiandad —sus políticos, financieros y demás gente de influencia— serán incapaces de acudir en su auxilio. Los ‘pactos’, o acuerdos, políticos y económicos concebidos para proteger los intereses de la cristiandad se quebrantarán (Isaías 28:15-18). Los intentos desesperados de evitar su destrucción mediante relaciones diplomáticas fracasarán. Sus actividades comerciales se paralizarán cuando sean confiscados o destruidos sus bienes e inversiones. Todos los que aún sientan simpatía por ella se limitarán a quedarse a una distancia prudencial y lamentar que haya llegado su fin (Revelación 18:9-19). ¿Se destruirá al cristianismo verdadero junto con el falso? No, porque Jehová mismo garantiza: “Ahora ciertamente me levantaré [...], ahora ciertamente me ensalzaré; ahora ciertamente me alzaré” (Isaías 33:10). Jehová intervendrá finalmente a favor de los que sean fieles como Ezequías y detendrá el avance del asirio moderno (Salmo 12:5).

11 Los infieles no pueden contar con tal protección. Jehová dice: “Ustedes conciben hierba seca; darán a luz rastrojo. Su propio espíritu, como fuego, se los comerá. Y los pueblos tienen que llegar a ser como las quemas de cal. Como espinos cortados, serán encendidos con fuego mismo. ¡Oigan, ustedes los que están lejos, lo que tengo que hacer! Y conozcan, ustedes los que están cerca, mi poderío. En Sión los pecadores se hallan llenos de pavor; el escalofrío se ha apoderado de los apóstatas: ‘¿Quién de nosotros puede residir por tiempo alguno con un fuego devorador? ¿Quién de nosotros puede residir por tiempo alguno con conflagraciones de larga duración?’” (Isaías 33:11-14). Estas palabras se refieren aparentemente a la ocasión en la que Judá se enfrenta a un nuevo enemigo, Babilonia. Tras la muerte de Ezequías, Judá vuelve a sus malos caminos. A lo largo de las siguientes décadas, las condiciones se deterioran hasta el punto de que toda la nación tiene que sufrir el fuego de la cólera de Dios (Deuteronomio 32:22).

12 Los planes perversos de los desobedientes para eludir la sentencia divina resultan tan inútiles como el rastrojo. De hecho, el espíritu orgulloso y rebelde de la nación es lo que en realidad provoca los acontecimientos que desembocan en su destrucción (Jeremías 52:3-11). Los malvados “[llegarán] a ser como las quemas de cal”, es decir, serán totalmente aniquilados. Ante su inminente muerte, los rebeldes habitantes de Judá son presas del pánico. Las palabras de Jehová a la infiel Judá ilustran bien la situación de los miembros de la cristiandad hoy en día. Si no prestan atención a la advertencia divina, les aguarda un futuro sombrío.

El que “anda en continua justicia”

13 A modo de contraste, Jehová dice a continuación: “Hay uno que anda en continua justicia y habla lo que es recto, que rechaza la ganancia injusta de los fraudes, que sacude sus manos para tenerlas libres de asir soborno, que se tapa el oído para no escuchar el derramamiento de sangre, y que cierra los ojos para no ver lo que es malo. Este es el que residirá en las alturas mismas; su altura segura será lugares peñascosos de difícil acceso. Su propio pan ciertamente se le dará; su abastecimiento de agua será inagotable” (Isaías 33:15, 16). Como indicó posteriormente el apóstol Pedro, “Jehová sabe librar de la prueba a personas de devoción piadosa, pero reservar a personas injustas para el día del juicio para que sean cortadas de la existencia” (2 Pedro 2:9). Jeremías experimentó tal liberación. Durante el asedio de los babilonios, la gente tuvo que “comer pan por peso y con solicitud ansiosa” (Ezequiel 4:16). Algunas mujeres se comieron incluso la carne de sus propios hijos (Lamentaciones 2:20). No obstante, Jehová se encargó de que a Jeremías no le sucediera nada.

14 También hoy los cristianos deben ‘andar en continua justicia’, observando a diario las normas de Jehová (Salmo 15:1-5). Tienen que ‘hablar lo que es recto’ y rechazar la mentira y la falsedad (Proverbios 3:32). Aunque el fraude y el soborno sean comunes en muchos países, al que “anda en continua justicia” le repugnan. Los cristianos deben asimismo tener “una conciencia honrada” en las actividades comerciales, guardándose muy bien de entrar en negocios turbios o fraudulentos (Hebreos 13:18; 1 Timoteo 6:9, 10). Y el que “se tapa el oído para no escuchar el derramamiento de sangre, y [...] cierra los ojos para no ver lo que es malo” será selectivo con la música y el entretenimiento (Salmo 119:37). Durante su día de juicio, Jehová protegerá y sostendrá a sus adoradores, los cuales se rigen por tales normas (Sofonías 2:3).

Contemplan a su rey

15 Isaías ahora pasa a ofrecer una vislumbre espléndida del futuro: “Un rey en su hermosura es lo que tus ojos contemplarán; verán una tierra lejana. Tu propio corazón hará comentarios en voz baja sobre una cosa espantosa: ‘¿Dónde está el secretario? ¿Dónde está el que entrega la paga? ¿Dónde está el que cuenta las torres?’. No verás a un pueblo insolente, un pueblo de lenguaje demasiado profundo para escucharlo, de lengua tartamuda sin comprensión de parte tuya” (Isaías 33:17-19). La promesa del futuro Rey Mesiánico y su Reino sostendrá a los judíos fieles durante las largas décadas de destierro en Babilonia, aunque solo ven ese Reino de lejos (Hebreos 11:13). Cuando la gobernación del Mesías por fin se haga realidad, la tiranía babilónica será un recuerdo lejano. Los sobrevivientes del ataque de los asirios preguntarán felices: “¿Dónde está el opresor que pesaba y contaba los impuestos [...]?” (Isaías 33:18, La Nueva Biblia Latinoamérica).

16 Aunque las palabras de Isaías garantizan la liberación del cautiverio babilónico, los desterrados judíos tendrán que esperar a la resurrección para disfrutar del cumplimiento completo de esta parte de la profecía. ¿Qué puede decirse de los siervos de Dios de la actualidad? Desde 1914, el pueblo de Jehová ha podido ‘contemplar’ al Rey Mesiánico, Jesucristo, o percibir su presencia, en toda su belleza espiritual (Salmo 45:2; 118:22-26). En consecuencia, ha sido liberado de la opresión y el control del sistema inicuo de Satanás. Bajo Sión, la sede del Reino de Dios, goza de verdadera seguridad espiritual.

17 Isaías prosigue: “¡He aquí a Sión, el pueblo de nuestras ocasiones festivas! Tus propios ojos verán a Jerusalén un lugar de habitación sosegado, una tienda que nadie empacará. Nunca serán arrancadas sus estacas de tienda, y ninguna de sus sogas se romperá en dos. Antes bien, allí el Majestuoso, Jehová, será para nosotros un lugar de ríos, de canales anchos. Por él no irá flota de galeras, y ninguna nave majestuosa pasará sobre él” (Isaías 33:20, 21). El profeta nos asegura que nadie puede ‘arrancar’, o erradicar, el Reino mesiánico de Dios. Además, tal protección se extiende, sin lugar a dudas, a los seres humanos que hoy apoyan fielmente dicha gobernación. Aun cuando muchos de ellos sean sometidos a pruebas severas, a los súbditos del Reino de Dios se les garantiza que ningún intento de destruirlos como congregación puede tener éxito (Isaías 54:17). Jehová protegerá a su pueblo tal como un foso o un canal protege una ciudad. A cualquier enemigo que los ataque le espera la destrucción, aunque sea tan poderoso como una “flota de galeras” o una “nave majestuosa”.

18 ¿Por qué pueden estar tan seguros de que contarán con la protección divina quienes aman el Reino de Dios? Isaías explica: “Jehová es nuestro Juez, Jehová es nuestro Dador de Estatutos, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará” (Isaías 33:22). Jehová acepta la responsabilidad de proteger y dirigir a sus siervos, que reconocen su posición como Soberano Supremo. Estos se someten con gusto a la gobernación divina a través del Rey Mesiánico, pues reconocen que Jehová tiene la autoridad no solo de promulgar leyes, sino también de hacer que se cumplan. No obstante, como Jehová ama la justicia, su gobierno en manos de su Hijo no es opresivo. Por el contrario: sus adoradores ‘se benefician a sí mismos’ al someterse a su autoridad (Isaías 48:17). Él nunca abandonará a los que le son leales (Salmo 37:28).

19 Isaías les dice a los enemigos del pueblo fiel de Jehová: “Tus sogas tienen que colgar flojamente; no mantendrán firmemente derecho su mástil; no han extendido una vela. En aquel tiempo, hasta despojo en abundancia tendrá que dividirse; los cojos mismos realmente harán gran saqueo” (Isaías 33:23). Todo enemigo que se aproxime resultará tan inútil e impotente ante Jehová como un barco de guerra con los cabos flojos, el mástil bamboleante y sin velas. La destrucción de los adversarios de Dios producirá tanto despojo que hasta los impedidos participarán en el saqueo. Por consiguiente, podemos estar seguros de que, mediante el Rey Jesucristo, Jehová triunfará sobre sus enemigos en la venidera “gran tribulación” (Revelación 7:14).

Una curación

20 Esta sección de la profecía de Isaías concluye con una promesa reconfortante: “Ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error” (Isaías 33:24). La enfermedad a la que se refiere Isaías es fundamentalmente de índole espiritual, pues se relaciona con el pecado, o “error”. En la primera aplicación de estas palabras, Jehová promete que, tras su liberación del cautiverio babilónico, la nación será sanada en sentido espiritual (Isaías 35:5, 6; Jeremías 33:6; compárese con Salmo 103:1-5). Habiéndoseles perdonado sus pecados anteriores, los judíos repatriados restablecerán la adoración pura en Jerusalén.

21 La profecía de Isaías tiene también un cumplimiento moderno. Los siervos de Jehová de nuestros días han experimentado igualmente una curación espiritual. Se les ha liberado de enseñanzas falsas tales como la inmortalidad del alma, la Trinidad y el infierno. Han recibido guía moral que les ayuda a evitar prácticas inmorales y a tomar buenas decisiones. Y, gracias al sacrificio redentor de Jesucristo, disfrutan de una posición limpia ante Dios y una buena conciencia (Colosenses 1:13, 14; 1 Pedro 2:24; 1 Juan 4:10). Esta curación espiritual tiene asimismo beneficios físicos. Por ejemplo, al abstenerse de las relaciones sexuales inmorales y el consumo de tabaco, los cristianos se protegen de las enfermedades de transmisión sexual y ciertos tipos de cáncer (1 Corintios 6:18; 2 Corintios 7:1).

22 Pero después de Armagedón, en el nuevo mundo de Dios, habrá un cumplimiento más grandioso aún de las palabras de Isaías 33:24. Bajo el Reino mesiánico, los seres humanos experimentarán una gran curación física junto con la curación espiritual (Revelación 21:3, 4). Poco después de la destrucción del sistema de cosas de Satanás, sin duda tendrán lugar a escala mundial milagros como los que realizó Jesús cuando estuvo en la Tierra. Los ciegos verán, los sordos oirán y los cojos caminarán sin dificultad (Isaías 35:5, 6). De este modo, todos los sobrevivientes de la gran tribulación podrán participar en la magnífica obra de convertir la Tierra en un paraíso.

23 Más adelante, cuando comience la resurrección, los que retornen a la vida lo harán, evidentemente, con buena salud. Pero a medida que se aplique a mayor grado el valor del sacrificio redentor, se producirán más beneficios físicos, hasta que la humanidad sea elevada a la perfección. Entonces los justos “[llegarán] a vivir” en el sentido pleno de la expresión (Revelación 20:5, 6). “Ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’”, ni con relación a la enfermedad física ni a la espiritual. ¡Qué promesa tan emocionante! Que todos los adoradores verdaderos de Dios de hoy día se resuelvan a estar entre los que vivirán su cumplimiento.

[Preguntas del estudio]

 1. ¿Por qué nos animan las palabras de Isaías 33:24?

 2, 3. a) ¿En qué sentido está enferma la nación de Israel? b) ¿De qué manera utiliza Dios a Asiria como “vara” de disciplina?

 4, 5. a) ¿Qué revés sufrirá Asiria? b) ¿Qué oración ofrece Isaías a favor del pueblo de Jehová?

 6. ¿Qué le sucederá a Asiria, y por qué es justo?

 7. a) ¿A qué puede compararse hoy la nación de Israel, enferma en sentido espiritual? b) ¿Qué “vara” utilizará Jehová para destruir a la cristiandad?

 8. a) ¿Quién se asemeja hoy a Senaquerib? b) ¿A quién atacará con atrevimiento el Senaquerib moderno, y con qué resultado?

 9. a) ¿Qué harán los “héroes” y los “mensajeros de paz” de Judá? b) ¿Cómo responderá Asiria a las iniciativas de paz de Judá?

10. a) ¿Por qué serán infructuosos los intentos de los “héroes” de la cristiandad? b) ¿Quién protegerá a los cristianos verdaderos durante el día de angustia de la cristiandad?

11, 12. a) ¿Cuándo y cómo se cumple Isaías 33:11-14? b) ¿Qué advertencia constituyen para hoy las palabras de Jehová?

13. ¿Qué promesa se hace al que “anda en continua justicia”, y cómo se cumplió en el caso de Jeremías?

14. ¿Cómo pueden los cristianos de hoy seguir ‘andando en continua justicia’?

15. ¿Qué promesa sostendrá a los judíos fieles en el destierro?

16. ¿Desde cuándo ha podido ‘contemplar’ al Rey Mesiánico el pueblo de Dios, y con qué resultado?

17. a) ¿Qué promesas se hacen con relación a Sión? b) ¿Cómo se cumplen las promesas de Jehová respecto a Sión en el Reino mesiánico y en los seres humanos que lo apoyan?

18. ¿Qué responsabilidad acepta Jehová?

19. ¿Cómo describe Isaías la inutilidad de los enemigos del pueblo fiel de Jehová?

20. ¿Qué clase de curación experimentará el pueblo de Dios, y cuándo?

21. ¿De qué maneras son curados espiritualmente los adoradores de Jehová de nuestros días?

22, 23. a) ¿Qué cumplimiento grandioso tendrá Isaías 33:24 en el futuro? b) ¿A qué deben resolverse los adoradores verdaderos de Dios de hoy día?

[Ilustración de la página 344]

Isaías ora con confianza a Jehová

[Ilustraciones de la página 353]

Gracias al sacrificio redentor, el pueblo de Jehová disfruta de una posición limpia ante él

[Ilustración de la página 354]

En el nuevo mundo tendrá lugar una gran curación física