Le damos la bienvenida a la Escuela del Ministerio Teocrático

POR toda la Tierra, en decenas de miles de localidades de más de doscientos países, millones de estudiantes se benefician semanalmente de la formación que brinda la Escuela del Ministerio Teocrático. Algunos son nuevos, mientras que otros llevan muchos años asistiendo a ella. Sin importar el lugar en que resida, usted tiene a su alcance el mismo programa de estudios. Personas de toda edad, raza o nivel cultural reciben gratuitamente esta formación teocrática.

La escuela se instituyó en las congregaciones de los testigos de Jehová en 1943, y su propósito se declaró con estas palabras: “Capacitar a todos los ‘hombres fieles’, los que han oído la Palabra de Dios y han probado su fe en ella, para ‘que sean idóneos para enseñar a otros’ [...] con el único fin de hacerlos ministros mejor preparados para presentar públicamente la esperanza que abrigan” (Course in Theocratic Ministry [Curso en el Ministerio Teocrático], pág. 4). Hoy, el objetivo sigue siendo el mismo.

En realidad, ¿cuál es la mejor forma de utilizar el don divino de la palabra? La Biblia responde: “Toda cosa que respira... alabe a Jah” (Sal. 150:6). Cuando así lo hacemos, alegramos el corazón de nuestro Padre celestial y demostramos sincera gratitud por su bondad y amor. No es extraño que a los cristianos se nos anime a ‘ofrecer a Dios sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de labios que hacen declaración pública de su nombre’ (Heb. 13:15). Con el deseo de ayudarlo a alabar mejor a Jehová con las facultades que él le ha otorgado, le damos la bienvenida a la Escuela del Ministerio Teocrático.

Aunque en la escuela se concede mucha atención a la lectura pública y a las artes de la oratoria y la enseñanza, sus beneficios no se limitan a estos campos. Su participación le permitirá cultivar aptitudes tan inestimables como leer bien a nivel personal, escuchar con atención y recordar lo oído, estudiar, investigar, analizar y organizar, conversar, responder preguntas y redactar. La Biblia y las publicaciones cristianas constituirán la base del estudio, los comentarios y las intervenciones. Según vaya asimilando las preciosas verdades que se hallan en la Palabra de Dios, sus pensamientos se asemejarán más a los del Creador, lo que sin duda le beneficiará en todo aspecto de su vida. Con referencia al valor de las Escrituras, William Lyon Phelps, catedrático de principios del siglo XX, escribió: “A todo el que conozca bien la Biblia puede considerársele verdaderamente culto. [...] Creo que el conocimiento de la Biblia sin una carrera universitaria es más valioso que una carrera universitaria sin el conocimiento de la Biblia”.

Benefíciese a plenitud

Claro está que usted debe poner de su parte para obtener el pleno beneficio de la Escuela del Ministerio Teocrático. El apóstol Pablo dirigió esta exhortación a su compañero cristiano Timoteo: “Reflexiona sobre estas cosas; hállate intensamente ocupado en ellas, para que tu adelantamiento sea manifiesto a todos” (1 Tim. 4:15). ¿De qué modos prácticos puede seguir este consejo?

Procure asistir a la escuela todas las semanas. Además, haga buen uso de este libro de texto, Benefíciese de la Escuela del Ministerio Teocrático. Escriba su nombre en el espacio reservado para ello en la primera página y llévelo siempre a la escuela. El presente manual es también un cuaderno de trabajo. Al leerlo, subraye las ideas importantes que crea útiles y anote en los amplios márgenes los puntos prácticos que aprenda en clase.

En el programa de la escuela, que se entrega por separado, también se dan detalles de cómo se dirigirá el curso. Tal vez vea conveniente guardarlo en este libro para tenerlo siempre a mano.

Al prepararse para las sesiones semanales, no olvide que la Biblia es el principal libro de texto. Dé prioridad a la lectura bíblica que se haya programado. Asimismo, le resultará muy provechoso leer de antemano la información en que se basarán las diferentes asignaciones.

Aproveche bien las ocasiones en que se solicite la intervención del auditorio, pues la participación activa es importante para recordar lo oído y aplicarlo.

Como los demás estudiantes, usted llevará a cabo discursos o demostraciones ante la congregación. Benefíciese al máximo de tales oportunidades, procurando mejorar en todo aspecto de la oratoria que se le indique. Se le darán consejos orientados a su progreso constante, y lo instamos a aceptar de buena gana esta ayuda personalizada. Anote en su libro las sugerencias que se le den. Aun si lleva muchos años matriculado en la escuela, tales recomendaciones y consejos amorosos fundados en la Biblia pueden contribuir notablemente a su adelanto, pues a todos nos resulta difícil vernos como los demás nos ven (Pro. 1:5).

¿Desea acelerar su progreso? Lo logrará si toma la iniciativa. Estudie de antemano la información en que se basarán las intervenciones. De este modo, si se precisa algún sustituto, podrá ofrecerse y así adquirir más experiencia. Fíjese, asimismo, en cómo exponen las ideas los demás estudiantes, pues todos aprendemos unos de otros.

Además, si le es posible, estudie este manual por su cuenta. Tras familiarizarse con las siguientes quince lecciones, pase al “Programa para cultivar las aptitudes de orador y maestro”, que comienza en la página 78. Estudie primero cada lección y haga los ejercicios correspondientes, e incorpore lo que aprenda a su ministerio. De este modo potenciará su capacidad para la oratoria y para la enseñanza de la Palabra de Dios.

La Escuela del Ministerio Teocrático lo preparará para lo más importante de todo. Dado que estamos vivos gracias a la voluntad divina, el verdadero propósito de nuestra existencia es alabar a Jehová Dios tal como se merece, con las alabanzas más sublimes (Rev. 4:11). La preparación que nos brinda la escuela constituye un medio de lograrlo, pues nos ayudará a pensar con claridad, a comportarnos sabiamente y a transmitir con eficacia las fascinantes verdades de la Palabra inspirada de Dios.

[Recuadro de la página 6]

CARACTERÍSTICAS DE LA ESCUELA

• Programa semanal de lectura, estudio e investigación en torno a la Biblia

• Formación en la lectura pública y en las artes de la oratoria y la enseñanza

• Sesiones con participación de la clase

• Asignaciones ante la congregación

• Ayuda personalizada para progresar

[Recuadro de la página 7]

APTITUDES EN LAS QUE NOS CENTRAREMOS

• Escuchar con atención y recordar lo oído

• Leer bien a nivel personal

• Estudiar

• Investigar

• Analizar y organizar

• Conversar

• Responder preguntas

• Redactar

[Recuadro de la página 8]

NUESTRO FUNDAMENTO

  La comunicación eficaz es un arte que no todos dominan. Aunque se han escrito numerosos manuales que aconsejan sobre el tema, el Creador, quien nos otorgó el don de la palabra, sabe más de oratoria y enseñanza que cualquier hombre. Su Hijo unigénito fue el Obrero Maestro que cooperó con él al producir, entre las maravillas de la creación, nuestro cerebro y los órganos del habla.

  Cuando el Altísimo creó a los ángeles y luego a los seres humanos, dicho Hijo llegó a ser la Palabra de Dios, el principal conducto por el que Jehová transmitió sus preceptos (Pro. 8:30; Juan 1:1-3). Las Escrituras inspiradas indican que cuando se le envió a la Tierra como el Señor Jesucristo, “las muchedumbres quedaron atónitas por su modo de enseñar”, y que sus oyentes declararon: “Jamás ha hablado otro hombre así” (Mat. 7:28; Juan 7:46). No es por casualidad que en los Evangelios se le llame “Maestro” en más de cuarenta ocasiones, pues es muchísimo lo que de él podemos aprender en cuanto a la manera de hablar y enseñar.

  La Biblia también muestra que Jehová Dios se ha valido de hombres y mujeres de distinta procedencia para cumplir su voluntad. A veces entregaron mensajes breves pero impactantes, y aunque en muchos casos no hablaron ante grandes audiencias, dieron testimonio con lealtad respecto al Dios verdadero y Su propósito. Parece que en su mayoría no fueron oradores elocuentes; sin embargo, Jehová bendijo su empeño, por lo que los relatos bíblicos de su ministerio resultan muy instructivos (Sal. 68:11).

  Claro está que la Biblia no es un libro de oratoria, pero quienes la leen con criterio hallan en sus páginas lecciones valiosas para hablar y enseñar con eficacia. El objetivo del presente manual, BENEFÍCIESE DE LA ESCUELA DEL MINISTERIO TEOCRÁTICO, es edificar sobre tal fundamento.

[Ilustración a toda plana de la página 4]