Mujer estudiando la Biblia y publicaciones bíblicas para adquirir la sabiduría de Dios

CAPÍTULO 22

¿Influye en nuestra vida “la sabiduría de arriba”?

ERA un pleito difícil: la disputa de dos mujeres por un recién nacido. Ambas vivían en la misma casa y cada una había dado a luz un niño con pocos días de diferencia. Al morir uno de los hijos, las dos afirmaron ser la madre del que quedaba vivo.* Además, no había testigos presenciales de lo sucedido. Es probable que un tribunal inferior ya hubiera visto la causa, sin lograr resolverla, de modo que terminó llevándose ante Salomón. Pues bien, ¿averiguaría la verdad el rey de Israel?

2 El monarca primero escuchó a las dos partes. Luego pidió una espada y, con aparente resolución, ordenó partir a la criatura y dar la mitad a cada una de ellas. De inmediato, la auténtica madre le rogó que le entregara el niño, su hijo querido, a su rival. Esta, sin embargo, insistió en que lo dividieran. Así supo el rey la verdad. Sabía muy bien que toda mujer siente cariño y compasión por el hijo de sus entrañas y se valió de este conocimiento para zanjar la disputa. Imagínese qué alivio obtuvo la verdadera progenitora cuando Salomón le dio el bebé y dijo: “Ella es su madre” (1 Reyes 3:16-27).

3 ¡Qué sabiduría tan extraordinaria! Al oír los súbditos cómo había resuelto su rey el litigio, se quedaron atónitos “porque vieron que dentro de él estaba la sabiduría de Dios”. En efecto, la sabiduría de Salomón era una dádiva del Altísimo, quien le había concedido “un corazón sabio y entendido” (1 Reyes 3:12, 28). Ahora bien, ¿podemos nosotros recibir dicho don divino? Sí, en vista de que, como escribió por inspiración Salomón, “Jehová mismo da la sabiduría” (Proverbios 2:6). Así es: él promete conceder sabiduría, o sea, la capacidad de usar bien el conocimiento, el entendimiento y el discernimiento, a quienes la buscan con sinceridad. Pero ¿cómo la adquirimos, y cómo logramos que influya en nuestra vida?

¿Cómo se “adquiere sabiduría”?

4 ¿Es preciso ser muy inteligentes o cultos para recibir la sabiduría de Jehová? No, porque él está dispuesto a compartirla con nosotros sin importar nuestra educación ni ningún otro antecedente (1 Corintios 1:26-29). Sin embargo, tenemos que tomar la iniciativa, ya que la Biblia nos exhorta a ‘adquirirla’ (Proverbios 4:7). ¿Cómo lo hacemos?

5 El primer paso es temer a Dios, pues Proverbios 9:10 dice: “El temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría [“La sabiduría comienza por honrar al Señor”, Versión Popular]”. Efectivamente, dicho sentimiento constituye la base de la sabiduría verdadera. ¿Por qué? Recordemos que la sabiduría implica la capacidad de usar el conocimiento con eficacia, y que temer al Todopoderoso no quiere decir agacharse aterrorizados ante él, sino inclinarse con reverencia, respeto y confianza. Pues bien, este temor es saludable y ejerce una poderosa influencia, moviéndonos a adaptar nuestra vida al conocimiento que tenemos de la voluntad y los caminos del Creador. Y eso es lo más sabio que podemos hacer, porque seguir sus normas siempre reporta los mejores resultados.

6 El segundo paso es actuar con humildad y modestia, cualidades imprescindibles para reflejar la sabiduría divina (Proverbios 11:2). ¿Por qué? Porque nos permiten admitir que no sabemos todas las respuestas, que no siempre acertamos en nuestras opiniones y que hemos de informarnos sobre los criterios de Jehová, quien “se opone a los altivos”, pero concede gustoso su sabiduría a los humildes de corazón (Santiago 4:6).

7 El tercer paso es estudiar la Palabra escrita de Jehová, que contiene Su sabiduría, la cual podremos extraer solo al trabajar con empeño (Proverbios 2:1-5). El cuarto paso es orar a Dios. Si le rogamos con sinceridad que nos conceda sabiduría, nos la dará generosamente (Santiago 1:5). Cuando le pidamos que nos ayude concediéndonos su espíritu, lo hará. De este modo podremos encontrar en la Biblia tesoros que nos permitirán resolver los problemas, eludir los peligros y tomar buenas decisiones (Lucas 11:13).

8 Como indica el capítulo 17, la sabiduría de Jehová es práctica. Por consiguiente, si la hemos adquirido se reflejará en nuestro comportamiento. El discípulo Santiago expuso los frutos que esta produce: “La sabiduría de arriba es primeramente casta, luego pacífica, razonable, lista para obedecer, llena de misericordia y buenos frutos, sin hacer distinciones por parcialidad, sin ser hipócrita” (Santiago 3:17). Analicemos los anteriores aspectos de esta dádiva divina y preguntémonos: “¿Está influyendo en mi vida?”.

“Casta, luego pacífica”

9 “Primeramente casta.” El adjetivo griego para “casta” denota pureza o limpieza, tanto interior como exterior. La Biblia vincula la sabiduría al corazón, el cual no podrá recibir esta dádiva divina si se halla manchado por pensamientos, deseos o motivos malos (Proverbios 2:10; Mateo 15:19, 20). Pero si nuestro corazón es puro, al grado que lo permite la imperfección, nos ‘apartaremos de lo malo y haremos lo bueno’ (Salmo 37:27; Proverbios 3:7). ¿No es apropiado, por tanto, que la castidad sea la primera de las cualidades de la sabiduría de arriba que se enumeran? A fin de cuentas, ¿cómo reflejaremos las restantes si no vivimos con pureza moral y espiritual?

10 “Luego pacífica.” La sabiduría celestial nos mueve a buscar la paz, fruto del espíritu santo (Gálatas 5:22). Por ello, nos esforzamos por no perturbar el “vínculo [...] de la paz” que une al pueblo de Jehová (Efesios 4:3). También hacemos cuanto está en nuestra mano por recuperar la armonía cuando hay problemas. ¿Por qué es importante que obremos así? Porque la Biblia dice: “Continúen [...] viviendo pacíficamente; y el Dios de amor y de paz estará con ustedes” (2 Corintios 13:11). Por consiguiente, mientras llevemos una vida pacífica, el Dios de paz estará con nosotros. El trato que damos a nuestros hermanos en la fe influye de forma directa en nuestra relación con él. ¿Cómo damos prueba de ser pacificadores? Veamos un ejemplo.

11 ¿Qué debemos hacer si creemos que hemos ofendido a otro cristiano? Jesús dijo: “Si estás llevando tu dádiva al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu dádiva allí enfrente del altar, y vete; primero haz las paces con tu hermano, y luego, cuando hayas vuelto, ofrece tu dádiva” (Mateo 5:23, 24). Seguimos este consejo cuando tomamos la iniciativa de dirigirnos al ofendido. ¿Con qué objetivo? ‘Hacer las paces.’* Para ello tal vez haya que admitir que este se siente herido. Si acudimos a él con ánimo de reconciliarnos y mantenemos tal actitud, es probable que se corrijan los malentendidos, se presenten las disculpas pertinentes y se perdonen los errores. Al dar este paso, evidenciamos que nos guía la sabiduría divina.

“Razonable, lista para obedecer”

12 “Razonable.” ¿Qué da a entender este adjetivo? Según los especialistas, la voz griega que se vierte así en Santiago 3:17 es de difícil traducción. Otras versiones bíblicas emplean soluciones como “amable”, “paciente” y “considerada”. La Traducción del Nuevo Mundo señala en una nota que su significado literal es “que cede”. ¿Cómo demostramos que influye en nosotros este aspecto de la sabiduría de arriba?

13 “Llegue a ser conocido de todos los hombres [“Que todos reconozcan”, Biblia del Peregrino] lo razonables que son ustedes”, dice Filipenses 4:5. Observemos que no es tanto cómo nos vemos nosotros, sino cómo nos ve el prójimo, es decir, qué fama tenemos. La persona razonable no insiste siempre en aplicar la letra de la ley o hacerlo todo a su manera. Por el contrario, está dispuesta a escuchar a los demás y, siempre que sea apropiado, acceder a sus deseos. También los trata con bondad, no con aspereza o rudeza. Aunque es esencial que todo cristiano actúe de este modo, reviste especial importancia en el caso de los superintendentes cristianos, pues con su trato bondadoso atraerán a los hermanos y serán personas accesibles (1 Tesalonicenses 2:7, 8). Todos deberíamos preguntarnos: “¿Reconocen los demás que soy considerado, flexible y amable?”.

14 “Lista para obedecer.” Esta expresión traduce un término que solo aparece en este versículo de las Escrituras Griegas Cristianas. Según un comentarista, “suele utilizarse en el contexto de la disciplina militar”. Comunica las ideas de “fácil de persuadir” y “sumiso”. Por consiguiente, quien se rige por la sabiduría de arriba se somete de buena gana a los mandatos de la Biblia. No tiene fama de adoptar una opinión y luego negarse a modificarla aunque haya hechos que la contradigan. Más bien, la cambia con presteza siempre que se le presentan pruebas bíblicas claras de que su actitud o sus conclusiones están equivocadas. ¿Tenemos la reputación de ser así?

“Llena de misericordia y buenos frutos”

15 “Llena de misericordia y buenos frutos.”* Dado que la sabiduría de arriba está “llena de misericordia”, esta cualidad debe ser parte integral de ella. Nótese además que se menciona junto con los “buenos frutos”, algo lógico si tenemos en cuenta que en la Biblia la misericordia suele referirse al interés activo por el semejante, a la compasión que produce una rica cosecha de obras piadosas. Una obra de consulta define la misericordia como “sentimiento de pena por los que sufren, que impulsa a ayudarles”. Por consiguiente, la sabiduría divina no es fría, severa ni puramente intelectual, sino afectuosa, cordial y sensible. ¿Cómo demostramos que estamos llenos de misericordia?

16 Sin duda, una forma importante de hacerlo es proclamar las buenas nuevas del Reino de Dios. ¿Qué nos mueve a realizar esta labor? Sobre todo, el amor a Jehová, pero también la misericordia, la compasión por el prójimo (Mateo 22:37-39). En la actualidad hay muchas personas “desolladas y desparramadas como ovejas sin pastor” (Mateo 9:36). Desconocen los sabios consejos bíblicos y las bendiciones que pronto traerá el Reino a la Tierra, pues los falsos guías religiosos las han descuidado y cegado espiritualmente. Cuando reflexionamos sobre la escasez espiritual que sufren quienes nos rodean, sentimos una profunda compasión que nos incita a hacer cuanto podamos para explicarles el amoroso propósito divino.

Familia cristiana ayuda a una anciana con las reparaciones de su casa y le lleva comida
Reflejamos “la sabiduría de arriba” al tratar con misericordia y compasión al prójimo

17 ¿De qué otras maneras mostramos que estamos llenos de misericordia? Recordemos la parábola de Jesús sobre el samaritano que, al encontrar maltrecho al lado del camino a un viajero al que habían asaltado, se compadeció y “actuó misericordiosamente”, vendándole las heridas y cuidándolo (Lucas 10:29-37). ¿No recalca este relato que la misericordia implica dar ayuda práctica al necesitado? La Biblia nos exhorta a que “obremos lo que es bueno para con todos, pero especialmente para con los que están relacionados con nosotros en la fe” (Gálatas 6:10). Pensemos en diversas oportunidades de hacerlo. En nuestra congregación tal vez haya un hermano mayor que necesite que lo lleven y traigan a las reuniones cristianas, una viuda que precise ayuda para realizar algunas reparaciones domésticas (Santiago 1:27) o alguien desanimado que requiera una “buena palabra” de aliento (Proverbios 12:25). Cuando mostramos misericordia de tales formas, damos prueba de que la sabiduría de arriba influye en nosotros.

“Sin hacer distinciones por parcialidad, sin ser hipócrita”

18 “Sin hacer distinciones por parcialidad.” La sabiduría divina está por encima del racismo y el nacionalismo, de modo que si guía nuestras acciones, procuraremos desterrar del corazón toda tendencia al favoritismo (Santiago 2:9). No damos trato preferente a algunas personas por su nivel académico, su posición económica o su responsabilidad en la congregación, ni menospreciamos a ningún hermano en la fe, por humilde que sea. Si Jehová les ha otorgado su amor, ciertamente merecen el nuestro.

19 “Sin ser hipócrita.” El término griego que se traduce “hipócrita” puede referirse a “un actor teatral”. En la antigüedad, los intérpretes griegos y romanos llevaban grandes máscaras en escena. De ahí que la palabra griega para “hipócrita” designara al farsante cuya conducta era pura comedia. Este aspecto de la sabiduría divina debería influir no solo en el trato que damos a los demás cristianos, sino también en lo que sentimos por ellos.

20 El apóstol Pedro señaló que nuestra “obediencia a la verdad” debería traducirse en “cariño fraternal sin hipocresía” (1 Pedro 1:22). Así es, el afecto que tenemos a nuestros hermanos no debe ser una pantomima. No queremos engañar a nadie poniéndonos una máscara o haciendo teatro. Nuestro amor debe ser auténtico y brotar del corazón. De este modo nos granjearemos la confianza de otros cristianos, pues verán que la imagen que proyectamos corresponde a la realidad. Tal sinceridad fomenta la franqueza en las relaciones entre los miembros de la congregación y crea un ambiente de confianza.

“Salvaguarda la sabiduría práctica”

21 La sabiduría divina es un don de Jehová que debemos proteger, tal como indicó Salomón: ‘Hijo mío, salvaguarda la sabiduría práctica y la capacidad de pensar’ (Proverbios 3:21). Lamentablemente, él mismo no obró así. Fue sabio mientras mantuvo un corazón obediente, pero con el paso de los años permitió que la multitud de esposas extranjeras que tenía le apartaran el corazón de la adoración pura (1 Reyes 11:1-8). Este triste desenlace ilustra que el conocimiento vale de poco si no se usa bien.

22 ¿Cómo salvaguardamos la sabiduría práctica? No solo debemos leer con constancia las Escrituras y las publicaciones bíblicas del “esclavo fiel y discreto”, sino también esforzarnos por llevar a cabo lo que aprendemos (Mateo 24:45). Tenemos sobradas razones para aplicar la sabiduría de Dios. Nos permitirá vivir mejor hoy y “asir[nos] firmemente de la vida que realmente lo es”, la que ofrece el nuevo mundo de Jehová (1 Timoteo 6:19). Lo que es más importante, cultivarla nos acercará a él, fuente de toda sabiduría.

[Notas]

Según 1 Reyes 3:16, se trataba de dos prostitutas. Perspicacia para comprender las Escrituras (obra editada por los testigos de Jehová) dice: “Quizás no eran prostitutas profesionales, sino mujeres que habían cometido fornicación, bien judías, o, posiblemente, de ascendencia extranjera”.

El verbo griego que se traduce “hacer las paces” significa “efectuar una alteración, intercambiar, y, a partir de ahí, reconciliar”. Por consiguiente, la meta es cambiar la mala voluntad del ofendido, borrándola de su corazón siempre que sea posible (Romanos 12:18).

La versión de Hermenegildo Zanuso traduce así la frase: “colmada de compasión y de obras buenas”.

Preguntas para meditar

Deuteronomio 4:4-6 ¿Cómo demostramos sabiduría?

Salmo 119:97-105 ¿Qué beneficios obtendremos al estudiar y aplicar con diligencia la Palabra de Dios?

Proverbios 4:10-13, 20-27 ¿Por qué necesitamos la sabiduría de Jehová?

Santiago 3:1-16 ¿Cómo manifiestan sabiduría y comprensión los superintendentes de congregación?

[Preguntas del estudio]

 1-3. a) ¿Cómo demostró Salomón una sabiduría extraordinaria en una disputa sobre maternidad? b) ¿Qué don nos promete Jehová, y qué preguntas surgen?

 4-7. ¿Qué cuatro pasos son necesarios para adquirir sabiduría?

 8. ¿Qué indicará que hemos adquirido la sabiduría divina?

 9. ¿Qué denota el término casto, y por qué es apropiado que la castidad sea la primera de las cualidades de la sabiduría que se enumeran?

10, 11. a) ¿Por qué es importante ser pacíficos? b) Si creemos que hemos ofendido a otro cristiano, ¿cómo damos prueba de ser pacificadores? (Véase también la nota.)

12, 13. a) ¿Qué significa el término traducido “razonable” en Santiago 3:17? b) ¿Cómo demostramos que somos razonables?

14. ¿Cómo demuestra la persona que está “lista para obedecer”?

15. ¿Qué es la misericordia, y por qué es lógico que se mencione junto con los “buenos frutos” en Santiago 3:17?

16, 17. a) Además del amor a Dios, ¿qué nos mueve a predicar, y por qué? b) ¿De qué maneras mostramos que estamos llenos de misericordia?

18. ¿Qué debemos desterrar del corazón si nos guía la sabiduría de arriba, y por qué razón?

19, 20. a) ¿Cuál es el trasfondo del término griego para “hipócrita”? b) ¿Cómo demostramos “cariño fraternal sin hipocresía”, y por qué es importante que lo hagamos?

21, 22. a) ¿Por qué no salvaguardó Salomón la sabiduría? b) ¿Cómo la salvaguardamos nosotros, y qué beneficios obtendremos de ello?

[Ilustración de la página 223]

Para adquirir la sabiduría divina, hemos de esforzarnos por extraerla

[Ilustración de la página 227]

Reflejamos “la sabiduría de arriba” al tratar con misericordia y compasión al prójimo