Capítulo 11

‘Sigamos buscando primero el Reino’

HACE más de mil novecientos años, en un discurso pronunciado en Galilea, Jesús dirigió la siguiente exhortación a sus oyentes: “Sigan, pues, buscando primero el reino y la justicia de Dios”. Ahora bien, ¿por qué tanta urgencia? ¿Acaso no faltaban aún muchos siglos para que Cristo recibiera el poder real? Sí, pero el Reino mesiánico sería el medio por el cual Jehová vindicaría su soberanía y cumpliría su grandioso propósito para la Tierra. Toda persona que captara la importancia de este hecho pondría el Reino en primer lugar en su vida. Si ese fue el caso en el siglo primero, con mucha más razón lo es hoy día, pues Cristo ya ha sido entronizado como Rey. Por lo tanto, la pregunta que cada uno debe plantearse es: “¿Demuestra mi modo de vida que busco primero el Reino de Dios?” (Mateo 6:33).

2 En la actualidad, millones de personas de todo el planeta están, de hecho, buscando primero el Reino. Le demuestran su apoyo haciendo que su vida gire en torno al cumplimiento de la voluntad de Jehová, a quien se han dedicado. Por otro lado, la inmensa mayoría de la humanidad persigue objetivos puramente terrenales. Luchan por obtener dinero y los bienes y placeres que este pone a su alcance, o se vuelcan en su carrera profesional. Su modo de vivir refleja preocupación por ellos mismos, las cosas materiales y los placeres. Ponen a Dios en segundo lugar, si acaso creen en él (Mateo 6:31, 32).

3 Teniendo en cuenta que ninguna de tales posesiones dura para siempre, Jesús dio el siguiente consejo a sus discípulos: “Dejen de acumular para sí tesoros sobre la tierra”. “Más bien —añadió—, acumulen para sí tesoros en el cielo”, lo cual se logra sirviendo a Jehová. Jesús instó a sus seguidores a mantener el ojo “sencillo” concentrando su atención y esfuerzos en efectuar la voluntad divina. “No pueden ustedes servir como esclavos a Dios y a las Riquezas”, les dijo. Pero ¿cómo debían ver las necesidades materiales, a saber, el alimento, la ropa y el abrigo? “Dejen de inquietarse”, les aconsejó. A continuación los invitó a reparar en las aves, a las que Dios alimenta, y los animó a aprender de las flores, a las que Él viste. ¿Acaso no valen los siervos humanos inteligentes de Jehová mucho más que esas creaciones? “Sigan, pues, buscando primero el reino y la justicia de Dios —recomendó Jesús—, y todas estas otras cosas [necesarias] les serán añadidas.” (Mateo 6:19-34.) ¿Demuestran sus hechos que así lo cree usted?

No deje que la verdad del Reino quede ahogada

4 Es bueno preocuparse por tener lo suficiente para satisfacer las necesidades materiales propias y de la familia. Ahora bien, la preocupación excesiva por lo material puede traer consecuencias desastrosas. Aunque la persona afirme creer en el Reino, si da prioridad en su corazón a otros asuntos, la verdad del Reino quedará ahogada (Mateo 13:18-22). Por ejemplo, en cierta ocasión, un joven gobernante rico le preguntó a Jesús: “¿Qué tengo que hacer para heredar vida eterna?”. El joven llevaba una vida moral intachable y trataba bien a su prójimo, pero tenía demasiado apego a sus pertenencias, no se sentía capaz de desprenderse de ellas para hacerse seguidor de Cristo. Así pues, dejó pasar la oportunidad de llegar a estar con Cristo en el Reino celestial. Jesús dijo en aquella ocasión: “¡Cuán difícil les será a los que tienen dinero entrar en el reino de Dios!” (Marcos 10:17-23).

5 Años después, el apóstol Pablo escribió a Timoteo, quien se hallaba en Éfeso (un próspero centro mercantil), y le recordó: “Nada hemos traído al mundo, y tampoco podemos llevarnos cosa alguna. Teniendo, pues, sustento y con qué cubrirnos, estaremos contentos con estas cosas”. Es apropiado que trabajemos para que nosotros y nuestra familia tengamos “sustento y con qué cubrirnos”. Pero Pablo advirtió: “Los que están resueltos a ser ricos caen en tentación y en un lazo y en muchos deseos insensatos y perjudiciales, que precipitan a los hombres en destrucción y ruina”. Satanás es astuto. A menudo empieza seduciendo a la persona con cosas pequeñas y después la somete a mayor presión; tal vez se trate de la oportunidad de obtener un ascenso o cambiar de empleo para ganar más dinero, pero a costa del tiempo que antes reservaba para las actividades espirituales. A menos que estemos en guardia, “el amor al dinero” puede ahogar los intereses del Reino, que revisten mucha más importancia. Pablo lo expresó así: “Procurando realizar este amor, algunos han sido descarriados de la fe y se han acribillado con muchos dolores” (1 Timoteo 6:7-10).

6 Movido por amor sincero a su hermano cristiano Timoteo, Pablo le dio la siguiente exhortación: “Huye de estas cosas. [...] Pelea la excelente pelea de la fe” (1 Timoteo 6:11, 12). Tenemos que poner mucho empeño para no dejarnos arrastrar por el materialismo del mundo que nos rodea. Si nos esforzamos en armonía con lo que exige nuestra fe, Jehová nunca nos abandonará. Sin importar lo elevado que sea el costo de la vida y el nivel de desempleo, se asegurará de que no nos falte lo necesario. Pablo escribió: “Que su modo de vivir esté exento del amor al dinero, y estén contentos con las cosas presentes. Porque [Dios] ha dicho: ‘De ningún modo te dejaré y de ningún modo te desampararé’. De modo que podemos tener buen ánimo y decir: ‘Jehová es mi ayudante; no tendré miedo. ¿Qué puede hacerme el hombre?’” (Hebreos 13:5, 6). Así mismo, el rey David escribió: “Un joven era yo, también he envejecido, y sin embargo no he visto a nadie justo dejado enteramente, ni a su prole buscando pan” (Salmo 37:25).

El ejemplo de los primeros discípulos

7 Después de dar a sus apóstoles la debida preparación, Jesús los envió a predicar las buenas nuevas en Israel y declarar: “El reino de los cielos se ha acercado”. ¡Qué mensaje tan emocionante! Jesucristo, el Rey Mesiánico, se hallaba entre ellos. Como los apóstoles estaban dedicados al servicio de Dios, Jesús los instó a confiar en que Él los cuidaría. Les dijo: “No lleven nada para el viaje, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero en plata; tampoco tengan dos prendas de vestir interiores. Pero dondequiera que entren en una casa, quédense allí y partan de allí” (Mateo 10:5-10; Lucas 9:1-6). Jehová se encargaría de que otros israelitas, quienes tenían la costumbre de ser hospitalarios con los extraños, satisficieran sus necesidades.

8 Poco antes de morir, Jesús avisó a sus apóstoles que en un futuro predicarían en diferentes circunstancias. Como consecuencia de la oposición oficial a su obra, probablemente no se les mostraría la misma hospitalidad en Israel. Además, pronto empezarían a difundir el mensaje del Reino en las naciones gentiles. Entonces tendrían que llevar “bolsa” y “alforja”. No obstante, deberían seguir buscando primero el Reino de Jehová y Su justicia, con plena confianza en que Dios bendeciría sus esfuerzos por conseguir sustento y abrigo (Lucas 22:35-37).

9 El apóstol Pablo aplicó el consejo de Jesús de forma ejemplar, pues dio prioridad en su vida al ministerio cristiano (Hechos 20:24, 25). Sin embargo, cuando llegaba a cierta zona para predicar, él mismo se ocupaba de sus necesidades materiales, fabricando tiendas de campaña si era preciso; no esperaba que los demás lo cuidaran (Hechos 18:1-4; 1 Tesalonicenses 2:9). Con todo, si los hermanos le ofrecían hospitalidad y regalos como muestra de su amor, los aceptaba agradecido (Hechos 16:15, 34; Filipenses 4:15-17). Pablo no estimuló a los cristianos a descuidar sus obligaciones familiares por predicar, sino, más bien, a atender con equilibrio sus distintas responsabilidades. Les aconsejó que trabajaran, amaran a su familia y compartieran lo que tenían con los demás (Efesios 4:28; 2 Tesalonicenses 3:7-12). Los instó a confiar en Dios, no en los bienes materiales, y a demostrar con su modo de vivir que entendían de verdad cuáles eran las cosas más importantes. En consonancia con las enseñanzas de Jesús, eso significaba buscar primero el Reino y la justicia de Dios (Filipenses 1:9-11).

Mantengamos el Reino en primer lugar en la vida

10 ¿Cuánto tiempo dedicamos a predicar las buenas nuevas del Reino? Dependerá de nuestras circunstancias y de lo profunda que sea nuestra gratitud. Pensemos en que Jesús no dijo: “Busquen el Reino cuando no tengan otra cosa que hacer”. Consciente de la importancia de dicho gobierno, expresó así la voluntad de su Padre: “Busquen continuamente el reino de él” (Lucas 12:31). Aunque la mayoría de nosotros hemos de trabajar para satisfacer las necesidades propias y de la familia, si tenemos fe, nuestra vida girará en torno a la obra que Dios nos ha encomendado con respecto al Reino, y, al mismo tiempo, cumpliremos con nuestras obligaciones familiares (1 Timoteo 5:8).

11 Algunos podemos dedicar más tiempo que otros a predicar las buenas nuevas del Reino. Pero en su parábola de las distintas clases de terreno, Jesús mostró que todos aquellos cuyo corazón es comparable a tierra excelente llevarían fruto. ¿Cuánto? Las circunstancias varían de persona a persona. Algunos factores determinantes son la edad, la salud y las responsabilidades familiares. Aun así, cuando uno siente verdadero aprecio, puede lograr mucho (Mateo 13:23).

12 Es bueno fijarse metas que ayuden a aumentar la participación en el ministerio del Reino. Los jóvenes deberían pensar seriamente en el magnífico ejemplo del celoso joven cristiano Timoteo (Filipenses 2:19-22). ¿Qué pudiera ser mejor para ellos que emprender el servicio de tiempo completo al terminar sus estudios académicos? Los adultos también saldrán beneficiados si se fijan metas espirituales.

13 En vez de criticar a quienes creemos que podrían hacer más, deberíamos sentirnos impulsados por fe a mejorar personalmente, de modo que sirvamos a Dios lo máximo que nos permitan nuestras circunstancias (Romanos 14:10-12; Gálatas 6:4, 5). Como revela el caso de Job, Satanás sostiene que nuestros intereses principales son los bienes materiales, la comodidad y el bienestar propios, es decir, que servimos a Dios por motivos egoístas. De modo que si buscamos primero el Reino, contribuiremos a demostrar que el Diablo es un gran mentiroso, pues quedará claro que lo más importante en nuestra vida es el servicio a Dios. Y a la vez demostraremos de palabra y obra nuestro amor profundo a Jehová, nuestro apoyo leal a su soberanía y nuestro amor al prójimo (Job 1:9-11; 2:4, 5; Proverbios 27:11).

14 Un buen horario nos permitirá aprovechar mejor el tiempo. El propio Jehová tiene “un tiempo señalado” para llevar a cabo su propósito (Éxodo 9:5; Marcos 1:15). De ser posible, es conveniente reservar uno o más momentos a la semana para salir al ministerio del campo. Cientos de miles de testigos de Jehová de todo el mundo han servido de precursores auxiliares, lo que implica dedicar unas dos horas diarias a predicar las buenas nuevas. Otros cientos de miles son precursores regulares, así que invierten unas dos horas y media al día en esa actividad. Los precursores especiales y misioneros pasan todavía más tiempo en el servicio del Reino. También pueden buscarse oportunidades para hablar de la esperanza del Reino informalmente con cualquier persona que esté dispuesta a escuchar (Juan 4:7-15). Deberíamos tener el deseo de participar en esa obra tanto como nos lo permitan nuestras circunstancias, pues Jesús predijo: “Estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14; Efesios 5:15-17).

15 Los testigos de Jehová de toda la Tierra, prescindiendo del país en que vivan, están unidos en este privilegiado servicio. Se aplican a sí mismos el siguiente consejo bíblico divinamente inspirado: “Háganse constantes, inmovibles, siempre teniendo mucho que hacer en la obra del Señor, sabiendo que su labor no es en vano en lo relacionado con el Señor” (1 Corintios 15:58).

Repaso

• Al exhortar a seguir “buscando primero el reino”, ¿qué estaba indicando Jesús que debía ponerse en segundo lugar?

• ¿Qué punto de vista debemos tener en cuanto a satisfacer las necesidades físicas propias y de la familia? ¿Qué ayuda nos prestará Dios?

• ¿En qué aspectos del servicio del Reino podemos participar?

[Preguntas del estudio]

 1. a) ¿Por qué exhortó Jesús a sus oyentes a buscar primero el Reino? b) ¿Qué pregunta debe plantearse cada uno de nosotros?

 2. ¿Qué objetivos persigue con afán la gente en general?

 3. a) ¿Qué tipo de tesoros animó a buscar Jesús a sus discípulos, y por qué? b) ¿Por qué no hay necesidad de preocuparse demasiado por las cosas materiales?

 4. ¿Cuál puede ser el resultado de conceder demasiada importancia a las cosas materiales?

 5. a) ¿Con qué cosas animó Pablo a Timoteo a estar contento, y por qué? b) ¿Cómo convierte Satanás “el amor al dinero” en una trampa destructora?

 6. a) ¿Qué debemos hacer para que no nos arrastre el materialismo? b) Ante la actual situación económica mundial, ¿en qué podemos confiar?

 7. ¿Qué instrucciones relativas a la predicación dio Jesús a sus discípulos, y por qué eran adecuadas?

 8. a) ¿Por qué dio Jesús nuevas instrucciones en cuanto a la predicación poco antes de morir? b) ¿Qué debía seguir ocupando el primer lugar en la vida de los discípulos de Jesús?

 9. ¿Cómo demostró Pablo que ponía el Reino en primer lugar en su vida a la vez que se ocupaba de sus necesidades físicas, y qué consejo dio al respecto?

10. ¿Qué significa buscar primero el Reino?

11. a) ¿Cómo ilustró Jesús el hecho de que no todos podrían dedicar la misma cantidad de tiempo a la difusión del mensaje del Reino? b) ¿Qué factores determinan cuánto tiempo se puede dedicar?

12. ¿En qué meta espiritual se anima a pensar a los jóvenes en particular?

13. a) ¿Quién decide lo que cada uno puede hacer en el servicio del Reino? b) Si realmente buscamos primero el Reino, ¿qué demostraremos?

14. a) ¿Por qué conviene tener un horario para el ministerio del campo? b) ¿Cuánto tiempo dedican muchos Testigos al ministerio del campo?

15. ¿Por qué le parece adecuado para el ministerio el consejo ofrecido en 1 Corintios 15:58?

[Ilustración de la página 107]

Los testigos de Jehová predican las buenas nuevas en todos los países antes de que venga el fin