Capítulo 7

¿Qué hago si no me gusta mi aspecto?

¿Te disgusta tu físico?

□ Sí □ No

¿Has pensado en recurrir a alguna dieta extrema o a la cirugía estética para corregir un defecto físico?

□ Sí □ No

¿Qué características tuyas cambiarías si pudieras? (Márcalas.)

Estatura

Peso

Constitución

Cabello

Cutis

Voz

TAL VEZ hayas contestado afirmativamente a las dos primeras preguntas y hayas marcado tres o más opciones en la tercera, pero ¿sabes una cosa? Es muy probable que los demás no te vean tan mal como tú te ves. Ten en cuenta que es bastante fácil desequilibrarse y preocuparse demasiado por el aspecto. De hecho, una encuesta reveló que muchas jóvenes tienen más miedo a engordar que a una guerra nuclear, al cáncer o incluso a la muerte de sus padres.

Es cierto que tu apariencia puede influir en el concepto que tienes de ti mismo y también en la manera como te tratan los demás. Recordando los comienzos de su adolescencia, una joven de 19 años llamada Maritza dice: “Mis dos hermanas mayores parecían modelos, y yo era la gordita. En la escuela siempre se estaban burlando de mí. Para colmo, mi tía empezó a llamarme Chubs [Gordi], igual que a su rechoncho y ridículo perro”. A Julia, de 16 años, le ocurrió algo parecido: “Una chica de la escuela se burlaba de mí diciéndome que tenía dientes de conejo. Sé que era una tontería, pero me hacía sentir muy mal. Y todavía hoy no me gustan mis dientes”.

¿Interés, u obsesión?

No hay nada de malo en que quieras cuidar tu aspecto. De hecho, la Biblia habla de la belleza física de varios hombres y mujeres, como Sara, Raquel, José, David y Abigail. De una mujer en particular, Abisag, se dice que era “hermosa en extremo” (1 Reyes 1:4).

Sin embargo, hay muchos jóvenes obsesionados con su cuerpo. Algunas chicas, por ejemplo, creen que para ser atractivas tienen que estar delgadas. Y desde luego, ese es el mensaje que parecen transmitir las imágenes de modelos superdelgadas que aparecen en las revistas. Muchas de estas jóvenes olvidan que esas espectaculares fotografías se retocan por computadora hasta lograr la perfección y que esas esbeltas mujeres mantienen la figura matándose de hambre. Lo cierto es que si te comparas con lo que ves en las revistas, terminarás sintiéndote bastante mal. Por eso, ¿qué puedes hacer si de verdad no te gusta tu físico? Para empezar, trata de verte de forma realista.

Una imagen distorsionada

¿Te has mirado alguna vez en uno de esos espejos de feria que distorsionan la imagen? Seguro que te habrás visto más grande o más pequeño de lo que realmente eres. Pero ninguna de esas imágenes coincide con la realidad.

Pues bien, muchos jóvenes tienen una visión distorsionada de sí mismos, y los datos así lo demuestran. En un estudio, el 58% de las chicas afirmaban tener sobrepeso, cuando en realidad solo el 17% de ellas pesaban más de la cuenta. Otro estudio realizado entre mujeres que estaban por debajo de su peso reveló que el 45% de ellas creían estar gordas.

Algunos especialistas aseguran que la mayoría de las chicas que están preocupadas por el peso no tienen razón para estarlo. Claro, este dato quizá no sea muy consolador si de verdad eres una persona un poco gruesa. Si ese es tu caso, ¿habrá algo que determine tu constitución?

Un factor pudiera ser la genética. Hay gente que por naturaleza es delgada y se le marcan mucho los huesos. Pero puede que tu cuerpo no esté programado para ser delgado sino más bien rollizo, y para tener más grasa corporal. Tal vez hasta en tu peso ideal desde el punto de vista médico te veas más rellenito de lo que quisieras. El ejercicio y la dieta te pueden ayudar, pero por lo general no van a cambiar radicalmente la constitución física que has heredado.

Otros factores pudieran ser los cambios de la adolescencia. En la pubertad, las chicas pasan de tener aproximadamente un 8% de grasa corporal a tener un 22%. A menudo, esta situación cambia con el tiempo. Una niña rellenita de 11 ó 12 años puede salir de la pubertad convertida en una esbelta adolescente. Pero ¿y si tu físico es el resultado de una mala alimentación o de la falta de ejercicio? ¿Y si de verdad necesitas perder peso por cuestiones de salud?

equilibrado

La Biblia recomienda que las personas sean “moderadas en los hábitos” (1 Timoteo 3:11). Así que no te saltes comidas ni hagas dietas extremas. La mejor manera de perder peso es siguiendo un régimen saludable y un programa equilibrado de ejercicios.

Hacer la dieta de moda no es buena idea. Por ejemplo, las pastillas para adelgazar pueden reducir temporalmente la sensación de hambre, pero el cuerpo no tarda en adaptarse y pronto se recupera el apetito. O puede que el metabolismo se vuelva lento, y uno acabe engordando. Eso sin hablar de los efectos secundarios: mareos, hipertensión, ataques de ansiedad y hasta adicción. Lo mismo pasa con las pastillas diuréticas o con las que aceleran el metabolismo.

Así que, si quieres verte y sentirte bien, lo mejor es que sigas una dieta equilibrada y hagas una cantidad moderada de ejercicio regularmente. Practicar algún ejercicio aeróbico varias veces por semana te vendrá de maravilla. Basta con algo tan sencillo como caminar deprisa o subir escaleras.

¡Cuidado con la anorexia!

En su afán por adelgazar, algunos jóvenes han caído en las garras de la anorexia, un grave trastorno alimentario que lleva a la persona a prácticamente dejarse morir de hambre. Después de cuatro meses de tratamiento, Masami confiesa: “Cuando la gente me dice que me veo mejor, pienso que estoy gordísima. Entonces me entran unas ganas enormes de llorar y deseo con toda el alma volver a pesar lo mismo que hace cuatro meses”.

La anorexia puede presentarse de forma sutil. Una chica tal vez comience una dieta aparentemente inofensiva para perder un poco de peso. Pero cuando cumple su objetivo, sigue insatisfecha: aún se ve gorda cuando se mira al espejo. Así que decide adelgazar un poco más... y luego más..., pero nunca es suficiente. De este modo se inicia un círculo vicioso que acaba llevándola a la anorexia.

Si tienes síntomas de anorexia o de otro trastorno alimentario, no lo pienses dos veces: busca ayuda ya. Habla con uno de tus padres o con otro adulto responsable. Recuerda el proverbio bíblico que dice: “Un compañero verdadero ama en todo tiempo, y es un hermano nacido para cuando hay angustia” (Proverbios 17:17).

La verdadera belleza

La Biblia da muy poca importancia al aspecto físico. Es la persona interior la que nos hace verdaderamente atractivos a los ojos de Dios (Proverbios 11:20, 22).

Pensemos, por ejemplo, en Absalón, hijo del rey David. Según la Biblia, “no se hallaba ningún hombre tan hermoso en todo Israel como para ser alabado tanto. Desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza no se hallaba en él defecto alguno” (2 Samuel 14:25). Sin embargo, este joven fue un traidor. Cegado por el orgullo y la ambición, trató de derrocar al rey que Jehová había nombrado. Así pues, la Biblia no presenta un cuadro muy positivo de Absalón; más bien, lo pinta como un hombre cínico y desleal, un hombre consumido por el odio.

Por lo tanto, recuerda siempre que Jehová “examina los corazones”, y no la medida de tu cintura ni de tus bíceps (Proverbios 21:2, Universidad de Navarra). Aunque no hay nada malo en que quieras tener un buen aspecto, es muchísimo más importante que te esfuerces por cultivar tu personalidad. A la larga, los demás se fijarán más en tus cualidades espirituales que en si tienes una cintura de avispa o unos músculos de acero.

HALLARÁS MÁS INFORMACIÓN EN EL CAPÍTULO 10 DEL PRIMER VOLUMEN

EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO

Muchos jóvenes padecen enfermedades crónicas o discapacidades. Si ese es tu caso, ¿cómo puedes sobrellevar la situación?

Texto bíblico clave

“El simple hombre ve lo que aparece a los ojos; pero en cuanto a Jehová, él ve lo que es el corazón.” (1 Samuel 16:7)

Una sugerencia

Si estás intentando adelgazar:

● Desayuna todos los días. Si no lo haces, tendrás tanta hambre que acabarás comiendo más que si hubieras desayunado.

● Bebe un vaso grande de agua antes de cada comida. Te calmará el apetito y te ayudará a controlar lo que comes.

¿Sabías esto?

Según algunos especialistas, quienes pasan hambre para adelgazar se exponen a que su cuerpo se ponga en estado de alerta y su metabolismo se frene. Como consecuencia, recuperan rápidamente el peso perdido.

¡Manos a la obra!

Esto es lo que voy a hacer para cuidar mejor de mi salud: ․․․․․

En mi caso, un programa equilibrado de ejercicios incluiría: ․․․․․

¿Qué quiero preguntarle a mi padre o a mi madre sobre este tema? ․․․․․

Y tú, ¿qué piensas?

¿Qué opinión tienes de tu aspecto?

¿Qué pasos pudieras dar para mejorar tu apariencia?

¿Qué le dirías a un amigo que sufre un trastorno alimentario?

Si tuvieras un hermano menor, ¿cómo lo ayudarías a tener una opinión equilibrada de su aspecto?

[Comentario de la página 69]

“Todos se burlaban de mí porque tenía los ojos saltones. Aprendí a reírme de mí misma y, al mismo tiempo, a sentirme segura de mi personalidad y de mis cualidades. Ahora ya me acepto tal y como soy.” (Amber)

[Ilustración de la página 68]

Es posible que la visión que tengas de tu físico esté distorsionada