Capítulo 36

¿Qué puedo hacer para defender mi fe en Dios?

¿Por qué razón preferirías no hablar de tus creencias con tus compañeros?

□ No conoces bien la Biblia

□ Tienes miedo de que se rían

□ No sabes cómo iniciar la conversación

¿En qué situación se te haría más fácil hablar de tus creencias bíblicas?

□ En una charla con uno solo de tus compañeros

□ En una exposición ante toda la clase

□ En una redacción

¿Qué compañero crees que reaccionaría mejor si le sacaras el tema? ․․․․․

LO MÁS probable es que Dios no sea el tema predilecto de tus compañeros. Puedes hablar de mil cosas —de deportes, de moda, del sexo opuesto, de lo que tú quieras—, y verás que no hay quien los calle. Pero pronuncia la palabra Dios... y no lo dudes: se producirá un silencio sepulcral.

Y no es que sean ateos; muchos sí creen en Dios, pero les da vergüenza tratar ese asunto. A lo mejor piensan: “Eso no le interesa a nadie”.

Y tú, ¿qué dices?

¿Se te hace cuesta arriba hablar de Dios con tus compañeros? No sería raro, pues a nadie le gustan los rechazos, y mucho menos las burlas. Pero ¿estás seguro de que te saldrán con esas si les hablas de tu fe? Quizás te lleves una sorpresa. Muchos se hacen preguntas como “¿Por qué está tan loco el mundo?” y “¿Cambiarán algún día las cosas?”. Es probable que estén más dispuestos a hablar de estos temas contigo que con un adulto.

Sea como sea, pudiera darte miedo hablar de religión con ellos. Quizás temas meter la pata o parecer un fanático. Pero, mira, no tienes por qué obsesionarte con eso. En realidad, hablar de lo que crees es como tocar un instrumento. ¿Que al principio es difícil? Pues claro. Pero al ir practicando, te soltarás cada día más y conseguirás mejores resultados. La cosa es: ¿cómo vas a romper el hielo?

Siempre hay formas sencillas de lograrlo. Por ejemplo, si en clase se comenta una noticia, ¿por qué no das tu opinión basada en la Biblia? O quizás prefieras tratar el tema con un solo compañero. ¿Quieres algo aún más fácil? Puedes emplear una táctica que han seguido muchos jóvenes: dejar publicaciones cristianas encima del pupitre para que les pique la curiosidad a los que pasen. Verás que muchas veces funciona, y terminas iniciando una conversación.

De todos estos métodos, ¿cuál te gustaría probar? ․․․․․

¿Se te ocurre otra forma de hablar con un compañero?

․․․․․

También puedes dar testimonio cuando te manden una tarea escolar. Imagínate, por ejemplo, que tienes que dar tu opinión sobre la evolución. ¿Qué vas a hacer? ¿Cómo vas a defender tu fe en el Creador?

Cuando hay que defender la creación

“Un día se pusieron a hablar en clase sobre la evolución —explica un joven llamado Ryan—. Era lo contrario a lo que me habían enseñado en casa. Encima lo presentaron como un hecho. Fue muy fuerte.” Raquel cuenta que le pasó algo parecido: “Cuando la profesora de Estudios Sociales anunció que estudiaríamos la evolución, me entró un miedo terrible; sabía que tendría que explicar mi postura sobre ese tema tan polémico”.

¿Y tú? ¿Cómo te sientes cuando se toca en clase la teoría de la evolución? Tú sabes que Dios ha “crea[do] todas las cosas” (Revelación [Apocalipsis] 4:11). Y ves pruebas de diseño inteligente en todo lo que te rodea. Pero los libros aseguran que la vida ha evolucionado, y lo mismo explica tu profesor. Así que quizás pienses: “¿Quién soy yo para llevarles la contraria a ‘los que más saben’?”.

Pero que no cunda el pánico. No eres el único que pone en duda las teorías evolucionistas. El hecho es que entre los científicos hay un número considerable que no las aceptan, y lo mismo ocurre entre los maestros y los estudiantes.

Para defender la enseñanza acerca de la creación, primero tienes que conocer lo que de verdad dice la Biblia. Y si esta no dice nada sobre algún detalle en particular, no te pongas a discutirlo. Veamos varios ejemplos.

Mi libro de ciencias dice que la Tierra y el sistema solar existen desde hace miles de millones de años. La Biblia señala que la Tierra y el resto del universo ya estaban hechos antes del primer día creativo. Así que pudiera ser que tengan miles de millones de años (Génesis 1:1).

Mi profesor dice que es imposible que la Tierra fuera creada en solo seis días. La Biblia no dice en ningún lado que cada día creativo durara veinticuatro horas.

En la clase se dieron varios ejemplos de que los seres humanos y los animales han cambiado en el transcurso del tiempo. La Biblia indica que Dios creó a los seres vivos “según su género” (Génesis 1:20, 21). No respalda las ideas de que la vida surgió a partir de materia inorgánica, ni tampoco de que Dios iniciara el proceso evolutivo a partir de una sola célula. Ahora bien, cada “género” encierra el potencial de una gran variedad. Y no hay nada en las Escrituras que nos impida aceptar que se produjeron cambios dentro de cada “género”.

En vista de lo que hemos repasado, piensa en cómo contestarías si un profesor o un compañero de estudios dijera:

“La ciencia ha demostrado que hemos evolucionado.” ․․․․․

“No creo en Dios. Yo solo creo en lo que veo.” ․․․․․

Puedes estar muy seguro de tus creencias

Si tu familia es cristiana, es posible que aceptes desde niño que hubo creación porque eso es lo que te enseñaron. Pero ahora que te estás haciendo mayor, debes adorar a Dios “con [tu] facultad de raciocinio”, es decir, sabiendo por qué son lógicas tus creencias (Romanos 12:1). Por eso, pregúntate: “¿Por qué estoy convencido yo de que Dios lo creó todo?”. A Sam, de 14 años, le basta con observar el cuerpo humano: “Es muy complejo, y todas sus partes funcionan juntas, como las piezas de un reloj. No puede haberse producido por evolución”. Y a Holly, de 16 años, le pasa igual: “Desde que me enteré de que tengo diabetes, me he preocupado por estudiar a fondo el funcionamiento del cuerpo. Hay cosas que me parecen asombrosas. Por ejemplo, que el páncreas, siendo un órgano tan pequeño, escondido detrás del estómago, cumpla un papel tan importante ayudando a mantener en buen estado la sangre y los demás órganos”.

Ahora escribe tres cosas que te convenzan a ti de que existe un Creador.

1. ․․․․․

2. ․․․․․

3. ․․․․․

No tienes ningún motivo para sentirte raro o abochornarte por creer en Dios y en la creación. Teniendo en cuenta los conocimientos actuales, es perfectamente razonable creer que el ser humano es resultado de un diseño inteligente.

Mirándolo bien, para lo que hace falta una fe enorme es para aceptar la evolución, y no la creación. Piénsalo: creer en la evolución es creer en milagros que se producen por sí solos. Si examinas a fondo este asunto, valiéndote de tu capacidad de razonar, te sentirás mucho más seguro cuando te toque defender tu fe en Dios.

EN EL SIGUIENTE CAPÍTULO

Hay chicos y chicas de tu edad que se están bautizando. ¿Estarás tú listo para hacerlo?

Texto bíblico clave

“No me avergüenzo de las buenas nuevas; son, en realidad, el poder de Dios para salvación a todo el que tiene fe.” (Romanos 1:16)

Una sugerencia

Cuando hables de tus creencias con tus compañeros, presta atención a la imagen que proyectas. Si das la impresión de estar avergonzado, se burlarán de ti. Pero si te expresas con seguridad, como lo harían ellos, te respetarán.

¿Sabías esto?

A veces, cuando se le pide a un profesor que pruebe la evolución, se da cuenta de que no puede hacerlo y que cree en ella únicamente porque eso fue lo que le enseñaron.

¡Manos a la obra!

Quiero hablar de la Biblia con un compañero de clase. Para ello voy a... ․․․․․

Si me preguntan por qué creo en Dios, diré que... ․․․․․

¿Qué quiero preguntarle a mi padre o a mi madre sobre este tema? ․․․․․

Y tú, ¿qué piensas?

● ¿Por qué es importante que hables de tus creencias?

● ¿De qué maneras puedes explicar a tus compañeros el tema de la creación?

● ¿Cómo puedes demostrar que estás agradecido al Creador? (Hechos 17:26, 27.)

[Comentario de la página 299]

“La escuela es un territorio en el que solo nosotros podemos predicar.” (Iraida)

[Ilustración de la página 298]

Hablar de tus creencias es como tocar un instrumento: para hacerlo bien hay que practicar

[Ilustración de las páginas 300 y 301]

Puedes superar tus miedos y defender lo que crees