¿Cómo ayudar a un hijo “pródigo”?

“Ten[gamos] regocijo, porque [...] estaba perdido y fue hallado.” (LUCAS 15:32.)

VOY a dejar la verdad.” Escuchar estas palabras de la boca de un hijo es desolador para los padres piadosos que han procurado criarlo en el camino cristiano. Otros jóvenes sencillamente ‘se van a la deriva’ sin siquiera declarar sus intenciones (Hebreos 2:1). Muchos de ellos se asemejan al hijo pródigo de la parábola de Jesús, el cual abandonó la casa de su padre y despilfarró su herencia en un país lejano (Lucas 15:11-16).

2 Aunque la mayoría de los testigos de Jehová no experimentan esta situación, para quienes pasan por ella no existen palabras de consuelo que les alivien por completo la pena. Tampoco hemos de olvidar la desdicha que tal vez sufra el joven desobediente y sus posibles remordimientos de conciencia. En la parábola de Jesús, el hijo pródigo acaba por ‘recobrar el juicio’, para alegría de su padre. ¿Qué pueden hacer los progenitores y otros hermanos de la congregación a fin de que los jóvenes “pródigos” ‘recobren el juicio’? (Lucas 15:17.)

Por qué deciden dejar la verdad

3 Hay cientos de miles de jóvenes que disfrutan de servir a Jehová en la congregación cristiana. Entonces, ¿por qué se apartan algunos? Quizá crean que se están perdiendo algo que el mundo les ofrece (2 Timoteo 4:10) o que el redil protector de Jehová es muy restrictivo. Cabe mencionar, entre otros motivos, una conciencia culpable, un intenso interés por el sexo opuesto o el deseo de ganarse la aceptación de sus compañeros. Es posible que algunos abandonen el servicio a Dios por causa de la aparente hipocresía de sus padres o de algún otro cristiano.

4 La actitud y la conducta rebeldes de un hijo suelen ser síntomas de debilidad espiritual, indicativos de lo que encierra el corazón (Proverbios 15:13; Mateo 12:34). Sea cual sea la razón por la que se descarrían los jóvenes, el problema a menudo radica en su falta de “conocimiento exacto de la verdad” (2 Timoteo 3:7). En vez de adorar a Jehová por puro formalismo, es fundamental que cultiven una relación íntima con él. ¿Qué les ayudará a hacerlo?

Hay que acercarse a Dios

5 “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes”, escribió el discípulo Santiago (Santiago 4:8). Para ello hay que ayudar al joven a cultivar aprecio por la Palabra de Dios (Salmo 34:8). Al principio necesitará “leche” (las enseñanzas básicas de la Biblia), pero a medida que vaya disfrutando de la Palabra de Dios y adquiera el gusto por el “alimento sólido” (las enseñanzas profundas), se acercará cada vez más a la madurez espiritual (Hebreos 5:11-14; Salmo 1:2). Cierto joven, que admitió que el estilo de vida del mundo se lo había tragado, empezó a apreciar los valores espirituales. ¿Qué le hizo cambiar de actitud? Tras aceptar el consejo que se le dio de leer la Biblia completa, se ciñó a un programa regular de lectura. En efecto, leer a diario la Palabra de Dios es imprescindible para forjar un vínculo estrecho con Jehová.

6 Es de capital importancia, por tanto, que los padres ayuden a sus hijos a amar la Palabra de Dios. Pese a que cierta adolescente tenía un estudio de familia periódico, alternaba con delincuentes. Ella recuerda así su estudio: “Cuando papá hacía las preguntas, yo simplemente leía las respuestas, sin mirarlo a la cara siquiera”. Los padres sensatos no solo abarcan información, sino que se valen del arte de enseñar (2 Timoteo 4:2). Para que los jóvenes disfruten del estudio, tienen que verlo práctico. Sería bueno plantearles preguntas de opinión y dejar que se expresen, además de animarlos a aplicar lo que estudian.*

7 Es más, el estudio debe ser ameno. Cuando sea conveniente, puede pedirse a los niños que representen sucesos y dramas bíblicos. Sería provechoso ayudarles a imaginar la situación y los accidentes geográficos en los que tuvieron lugar los hechos. Para ello tal vez sean útiles los mapas y los gráficos. Solo hace falta un poco de imaginación para lograr un estudio de familia variado y ameno. Los padres también deben reflexionar sobre su relación con Jehová. Cuanto más se acerquen a él, mejor ayudarán a sus hijos a hacer lo propio (Deuteronomio 6:5-7).

8 La oración también contribuye a acercarnos a Dios. Una adolescente tenía el corazón dividido entre el modo de vivir cristiano y sus amistades no creyentes (Santiago 4:4). ¿Qué hizo? “Por primera vez —admitió— oré de verdad a Jehová y le conté cómo me sentía.” Llegó a la conclusión de que su plegaria había sido contestada cuando terminó encontrando en la congregación cristiana una amiga a quien confiarse. Al percibir que Jehová la dirigía, entabló una relación personal con él. Los padres pueden ayudar a sus hijos mejorando la calidad de sus oraciones. Cuando oren en familia, harán bien en sincerarse con Jehová para que los hijos perciban el lazo que los une a él.

Pacientes, pero firmes

9 Cuando un joven empieza a descarriarse, quizá intente aislarse y obstaculizar los empeños de sus padres de hablar con él sobre asuntos espirituales. ¿Qué hacer ante una situación tan difícil? Veamos cómo actuó Jehová con el antiguo Israel. Soportó la “dura cerviz” de los israelitas por más de novecientos años hasta que al final los dejó que siguieran su derrotero rebelde (Éxodo 34:9; 2 Crónicas 36:17-21; Romanos 10:21). Aunque repetidamente ‘lo ponían a prueba’, “era misericordioso” con ellos. “Muchas veces hizo que su cólera se volviera atrás, y no despertaba toda su furia.” (Salmo 78:38-42.) El trato con su pueblo fue impecable. Los padres amorosos han de imitar a Jehová y ser pacientes cuando su afán de ayudar a los hijos no recibe una respuesta inmediata.

10 La gran paciencia es la virtud de no renunciar a la esperanza de que mejore la relación turbada. Jehová, modelo de esta cualidad, tomó la iniciativa y “vez tras vez” envió sus representantes a los israelitas. “Sentía compasión por su pueblo”, aun cuando “ellos continuamente estuvieron burlándose de los mensajeros del Dios verdadero y despreciando sus palabras” (2 Crónicas 36:15, 16). Apeló a su corazón diciéndoles: “Vuélvanse, por favor, cada uno de su camino malo” (Jeremías 25:4, 5). Con todo, no claudicó de sus principios justos, sino que les pidió que ‘volvieran’ a él y aceptaran sus normas.

11 Los padres imitarán la gran paciencia de Jehová si no consideran al hijo que se aparta un caso perdido. Podrán, sin perder la esperanza, tomar la iniciativa en mantener abiertas las líneas de comunicación o restablecerlas y, ateniéndose a los principios justos, apelar “vez tras vez” al corazón del hijo para que regrese a la verdad.

Cuando se expulsa a un menor

12 ¿Qué pueden hacer los padres si un menor que vive con ellos comete un pecado grave y se le expulsa de la congregación por su actitud impenitente? Puesto que conviven con él, aún son los responsables de instruirlo y disciplinarlo según la Palabra de Dios. ¿Cómo hacerlo? (Proverbios 6:20-22; 29:17.)

13 Sería conveniente, de hecho sería lo propio, impartir tal instrucción y disciplina durante un estudio privado de la Biblia. Los padres han de mirar más allá de la inflexible actitud del hijo y tratar de ver lo que hay en el corazón. ¿Cuál es el alcance de su enfermedad espiritual? (Proverbios 20:5.) ¿Es posible tocar su fibra sensible? ¿Qué textos serán más efectivos? El apóstol Pablo nos asegura: “La palabra de Dios es viva, y ejerce poder, y es más aguda que toda espada de dos filos, y penetra hasta dividir entre alma y espíritu, y entre coyunturas y su tuétano, y puede discernir pensamientos e intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). Así es, los padres no deben limitarse sencillamente a decirle al hijo que no vuelva a hacer algo malo, sino tratar de iniciar y fomentar su recuperación.

14 Es necesario que el joven que ha pecado restaure la relación con Jehová. Lo primero que debe hacer es ‘arrepentirse y volverse’ (Hechos 3:19; Isaías 55:6, 7). Los padres que conviven con un hijo que no está favorablemente dispuesto han de ‘mantenerse reprimidos bajo lo malo e instruirlo con apacibilidad’ a fin de que se arrepienta (2 Timoteo 2:24-26). Tienen que “censur[arlo]”, en el sentido bíblico de la palabra. El término griego que se traduce “censurar” también se vierte “dar evidencia convincente” (Revelación [Apocalipsis] 3:19; Juan 16:8). Por tanto, censurarlo implica aportar razones suficientes para convencerlo de su mal proceder. Hay que admitir que no es fácil. Cuando sea posible, los padres querrán apelar a su corazón y utilizar todos los medios apropiados, según la Biblia, para hacerle entender la importancia de ‘odiar lo que es malo y amar lo que es bueno’ (Amós 5:15). Tal vez recobre el “juicio fuera del lazo del Diablo”.

15 La oración es imprescindible para recuperar la amistad con Jehová. Claro está, nadie debería ‘hacer solicitud’ a favor de alguien impenitente que formaba parte de la congregación cristiana y que practica descaradamente el pecado (1 Juan 5:16, 17; Jeremías 7:16-20; Hebreos 10:26, 27). Sin embargo, los padres pueden pedirle a Jehová que les dé sabiduría para lidiar con la situación (Santiago 1:5). Si su hijo expulsado da muestras de arrepentimiento, pero no tiene “franqueza de expresión para con Dios”, pudieran rogar a Jehová que tenga a bien perdonarlo en caso de encontrar motivos para ello (1 Juan 3:21). Este tipo de plegarias deberían ayudar al joven a percibir que Jehová es misericordioso* (Éxodo 34:6, 7; Santiago 5:16).

16 Si un joven bautizado es expulsado de la congregación, se espera que quienes la componen “cesen de mezclarse en [su] compañía” (1 Corintios 5:11; 2 Juan 10, 11). Posiblemente, tal acción le ayude con el tiempo a ‘recobrar el juicio’ y a volver al redil protector de Dios (Lucas 15:17). Ahora bien, tanto si regresa como si no, es bueno animar a los familiares del expulsado. Busquemos, pues, momentos para compartir “sentimientos como compañeros” y para ser “tiernamente compasivos” con ellos (1 Pedro 3:8, 9).

La ayuda de los demás

17 ¿Qué hacer si la fe de un joven que no está expulsado de la congregación cristiana se ha debilitado? “Si un miembro sufre —escribió el apóstol Pablo—, todos los demás miembros sufren con él.” (1 Corintios 12:26.) Sería apropiado mostrarle interés sincero; aunque, por supuesto, han de tomarse ciertas precauciones, ya que el joven espiritualmente enfermo pudiera influir de manera perjudicial en otros (Gálatas 5:7-9). En una congregación, varios adultos bienintencionados invitaron en diversas ocasiones a algunos jóvenes débiles en la fe a tocar juntos música popular con la intención de animarlos. Pese a que estos accedieron con gusto y disfrutaron de las fiestas, la influencia que ejercieron unos sobre otros acabó apartándolos de la congregación (1 Corintios 15:33; Judas 22, 23). Lo que quizás ayude al joven a recuperarse es el compañerismo que fomenta aprecio por los valores espirituales, no las reuniones sociales sin orientación espiritual alguna.*

18 Reflexionemos en los posibles sentimientos de un joven que se aparta de la congregación y después regresa al Salón del Reino o asiste a una asamblea. ¿No deberíamos darle una cordial bienvenida como hizo el padre del hijo pródigo en la parábola de Jesús? (Lucas 15:18-20, 25-32.) Un adolescente que asistió a una asamblea de distrito tras abandonar la congregación cristiana dijo: “Pensé que nadie haría caso a alguien como yo, pero tanto hermanos como hermanas se me acercaron y me dieron una buena acogida. Aquello me conmovió mucho”. El joven reanudó su estudio de la Biblia y se bautizó más adelante.

No nos rindamos

19 Ayudar a un hijo “pródigo” a ‘recobrar el juicio’ requiere paciencia tanto de los padres como de los demás, pues es una tarea difícil. Pero no nos rindamos. “Jehová no es lento respecto a su promesa, como algunas personas consideran la lentitud, pero es paciente para con ustedes porque no desea que ninguno sea destruido; más bien, desea que todos alcancen el arrepentimiento.” (2 Pedro 3:9.) Las Escrituras dejan bien claro que la voluntad de Jehová es que la gente se arrepienta y viva. De hecho, ha tomado la iniciativa al establecer el medio para la reconciliación de la humanidad (2 Corintios 5:18, 19). Gracias a su paciencia ya han recobrado el juicio millones de personas (Isaías 2:2, 3).

20 ¿No deberían los padres, pues, usar todo método bíblico posible para que su hijo “pródigo”, menor de edad, recobre el juicio? Al igual que Jehová, han de tener gran paciencia y tomar medidas concretas para ayudar al hijo a volver a él, ateniéndose estrictamente a los principios bíblicos y procurando reflejar las cualidades divinas de amor, justicia y sabiduría, mientras piden a Dios su ayuda. Tal como muchos rebeldes endurecidos han regresado ante la afectuosa propuesta de Jehová, es posible que su hijo “pródigo” también vuelva a Su redil protector (Lucas 15:6, 7).

[Notas]

La Atalaya del 1 de julio de 1999, págs. 13-17, contiene más recomendaciones para ser eficaces al enseñar a los jóvenes.

Tales oraciones a favor de un menor expulsado no deben hacerse en las reuniones de congregación, pues quizá haya asistentes que no estén al tanto de la situación de esa persona (véase La Atalaya del 15 de julio de 1980, pág. 31).

Si se desean recomendaciones concretas, véanse los números del 22 de septiembre de 1972, págs. 20-23, y del 22 de septiembre de 1996, págs. 21-23, de la revista ¡Despertad!

¿Qué recordamos?

• ¿Cuál es a menudo la causa principal por la que algunos jóvenes se apartan de la congregación?

• ¿Cómo ayudar a los jóvenes a cultivar una relación personal con Jehová?

• ¿Por qué deben tener los padres gran paciencia y firmeza al ayudar a un hijo “pródigo”?

• ¿Cómo pueden los hermanos de la congregación ayudar a que regrese un joven “pródigo”?

[Preguntas del estudio]

 1, 2. a) ¿Cómo han reaccionado algunos jóvenes a la verdad cristiana? b) ¿Cómo es posible que se sientan tanto padres como hijos en tales situaciones?

 3. ¿Por qué deciden algunos jóvenes apartarse de la congregación cristiana?

 4. ¿Cuál es a menudo la causa principal por la que se descarrían algunos jóvenes?

 5. ¿Qué es esencial para que un joven entable una relación personal con Dios?

 6, 7. ¿Cómo pueden los padres ayudar a sus hijos a amar la Palabra de Dios?

 8. ¿Cómo contribuye la oración a acercarnos a Dios?

 9, 10. ¿Qué ejemplo de gran paciencia dio Jehová al tratar con los rebeldes israelitas?

11. ¿Cómo pueden los padres tener gran paciencia y al mismo tiempo ser firmes al tratar con un hijo que se aparta?

12. ¿Qué deber tienen los padres con un menor expulsado que vive con ellos?

13. ¿Cómo pueden los padres tratar de llegar al corazón del hijo que ha pecado?

14. ¿Cuál es el primer paso que debe dar un joven que ha pecado para restaurar su relación con Jehová, y cómo pueden los padres ayudarle a tomar acción?

15. ¿Qué función desempeña la oración a la hora de restaurar la amistad entre un pecador y Jehová?

16. ¿Cómo ayudar a los familiares de los menores expulsados?

17. ¿Qué deben tener presente los hermanos de la congregación cuando traten de ayudar a algún joven que está a punto de descarriarse?

18. ¿Cómo imitaríamos la actitud del padre del hijo pródigo en la parábola de Jesús?

19, 20. ¿Por qué debemos mantener una actitud positiva tocante a un hijo “pródigo”?

[Ilustración de la página 15]

La lectura de la Palabra de Dios es imprescindible para forjar un vínculo estrecho con Jehová

[Ilustración de la página 15]

Las oraciones sinceras de los padres pueden hacer que los hijos perciban el lazo que los une a Jehová

[Ilustración de la página 17]

Demos una buena acogida al hijo “pródigo” que ‘recobra el juicio’

[Ilustración de la página 18]

Los padres han de tomar medidas concretas para ayudar a los hijos a volver a Jehová