Diversión sana que reconforta

“Sea que estén comiendo, o bebiendo, o haciendo cualquier otra cosa, hagan todas las cosas para la gloria de Dios.” (1 CORINTIOS 10:31.)

ES MUY natural que queramos divertirnos, pues nuestro Dios feliz, Jehová, desea que disfrutemos de la vida y nos ha proporcionado abundantes medios para lograrlo (1 Timoteo 1:11; 6:17). El sabio rey Salomón escribió: “He llegado a saber que no hay nada mejor [...] que regocijarse y [...] también que todo hombre coma y realmente beba y vea el bien por todo su duro trabajo. Es el don de Dios” (Eclesiastés 3:12, 13).

2 ¡Cuánto nos satisface hacer un alto y contemplar el fruto del buen trabajo, sobre todo si estamos en la grata compañía de nuestros familiares o amigos! Podemos decir que se trata de un “don de Dios”. Pero, claro está, la gran generosidad del Creador no nos da libertad para divertirnos sin moderación. La Biblia condena la borrachera, la glotonería y la inmoralidad, y advierte que los que practican tales cosas no “heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9, 10; Proverbios 23:20, 21; 1 Pedro 4:1-4).

3 En estos críticos últimos días, los cristianos nos enfrentamos como nunca al reto de vivir con prudencia en un mundo corrupto, evitando sus prácticas (Juan 17:15, 16). Tal como se profetizó, la presente generación ‘ama los placeres más bien que a Dios’, hasta tal punto que ‘no hace caso’ de las pruebas que demuestran que la “gran tribulación” es inminente (2 Timoteo 3:4, 5; Mateo 24:21, 37-39). Jesús aconsejó a sus discípulos: “Presten atención a sí mismos para que sus corazones nunca lleguen a estar cargados debido a comer con exceso y beber con exceso, y por las inquietudes de la vida, y de repente esté aquel día sobre ustedes instantáneamente como un lazo” (Lucas 21:34, 35). Como siervos de Dios, estamos resueltos a seguir dicho consejo. A diferencia del mundo impío que nos rodea, nos esforzamos por permanecer despiertos espiritualmente y tener presente en todo momento el gran día de Jehová (Sofonías 3:8; Lucas 21:36).

4 No es fácil mantenerse libre de las prácticas corruptas del mundo, pues el Diablo se ha encargado de que sean muy atrayentes y estén en todas partes. Se hace especialmente difícil buscar diversión apropiada, pues casi todo lo que el mundo ofrece está concebido para despertar “los deseos carnales” (1 Pedro 2:11). Además, la diversión malsana no se encuentra solo en sitios públicos, sino que también penetra en la intimidad del hogar mediante la letra impresa, la televisión, Internet y los videos. De ahí que la Palabra de Dios nos dé este oportuno consejo: “Vigilen cuidadosamente que su manera de andar no sea como imprudentes, sino como sabios, comprándose todo el tiempo oportuno que queda, porque los días son inicuos” (Efesios 5:15, 16). Solo si seguimos fielmente este consejo, evitaremos que la diversión malsana nos entrampe y absorba hasta el punto de estropear nuestra relación con Jehová, llevándonos a la destrucción (Santiago 1:14, 15).

5 Puesto que los cristianos tenemos una vida muy ocupada, es comprensible que en ocasiones sintamos la necesidad de distraernos. De hecho, Eclesiastés 3:4 dice que hay un “tiempo de reír” y un “tiempo de dar saltos”, de modo que la Biblia no condena el esparcimiento. Sin embargo, el esparcimiento debe reanimarnos, y no poner en peligro nuestra espiritualidad ni robarles tiempo a las actividades espirituales. Los cristianos maduros saben por experiencia que dar es lo que produce más felicidad. Por eso dan prioridad a hacer la voluntad de Jehová y experimentan verdadero “refrigerio para sus almas” al aceptar el suave yugo de Jesús (Mateo 11:29, 30; Hechos 20:35).

Cómo elegir diversiones sanas

6 ¿Cómo podemos estar seguros de que cierta forma de entretenimiento es apropiada para el cristiano? Es cierto que los padres dan guía a sus hijos y que los ancianos brindan orientación cuando es preciso. Sin embargo, en realidad nadie debería tener que decirnos que cierto libro, película, juego, baile o canción es inaceptable, pues Pablo mencionó que las “personas maduras [...] mediante el uso tienen sus facultades perceptivas entrenadas para distinguir tanto lo correcto como lo incorrecto” (Hebreos 5:14; 1 Corintios 14:20). La Biblia contiene principios guiadores, y si escuchamos la voz de nuestra conciencia educada por la Palabra de Dios, tomaremos buenas decisiones (1 Timoteo 1:19).

7 Jesús afirmó que “por su fruto se conoce el árbol” (Mateo 12:33). Si un pasatiempo produce el fruto podrido de la atracción a la violencia, la inmoralidad o el espiritismo, debemos evitarlo. Tampoco es admisible si pone en peligro la vida o la salud, si nos impone una carga económica o nos causa desaliento, o si hace tropezar a otros. El apóstol Pablo nos advirtió que si herimos la conciencia de nuestro hermano, estamos pecando. Escribió: “Cuando ustedes pecan así contra sus hermanos y hieren la conciencia de ellos que es débil, están pecando contra Cristo. Por lo tanto, si el alimento hace tropezar a mi hermano, no volveré a comer carne jamás, para no hacer tropezar a mi hermano” (1 Corintios 8:12, 13).

8 Los juegos electrónicos y los videos inundan el mercado. Algunos proporcionan entretenimiento inofensivo, aunque cada vez son más los que incluyen cosas que la Biblia desaprueba. Si un juego exige que se mutile y se mate a un personaje o que se actúe de manera escandalosamente inmoral, es obvio que no se trata de un pasatiempo inocente. Jehová odia al que “ama la violencia” (Salmo 11:5; Proverbios 3:31; Colosenses 3:5, 6). De igual modo, si usted ve que cierto juego le despierta la codicia o la agresividad, lo agota emocionalmente o le consume tiempo valioso, reconozca el daño espiritual que le causa y haga sin demora los cambios necesarios (Mateo 18:8, 9).

Maneras de satisfacer sanamente la necesidad de diversión

9 Quizás algunos cristianos se pregunten qué tipo de diversión es apropiada, ya que gran parte de lo que el mundo ofrece se opone a las normas bíblicas. Tenga la seguridad de que podemos hallar maneras apropiadas de divertirnos, si bien implica esfuerzos. Exige hacer planes cuidadosos, sobre todo por parte de los padres. Muchos cristianos se divierten sanamente en familia o con los miembros de la congregación. De hecho, es muy placentero y edificante disfrutar con tranquilidad de una comida mientras se comentan los sucesos del día o un tema bíblico. Se pueden programar comidas campestres, juegos que sean apropiados, caminatas o excursiones. Todas estas son actividades sanas y agradables.

10 Un anciano y su esposa que han criado tres hijos cuentan: “Desde pequeños, nuestros hijos participaban en la elección del lugar adonde iríamos de vacaciones. A veces le permitíamos a cada uno llevar un amigo, lo que las hacía más divertidas. También celebrábamos los acontecimientos importantes en su vida. Periódicamente, invitábamos a familiares y amigos de la congregación para que vinieran a casa, o comíamos al aire libre y organizábamos diversos juegos. Salíamos a pasear en auto o caminábamos por las montañas, aprovechando aquellas ocasiones para conocer mejor la creación de Jehová”.

11 ¿Podemos, ya sea individualmente o como familia, incluir a otros hermanos en nuestros planes de esparcimiento? Quizás haya alguien que necesite ánimo, como una viuda, una persona soltera o una familia que cuenta con solo uno de los padres (Lucas 14:12-14). También podríamos incluir a algunas personas que han empezado a asistir a las reuniones, eso sí, cuidando de no exponer a nadie a una mala influencia (2 Timoteo 2:20, 21). Si hay enfermos a los que se les dificulte salir, sería bueno llevar a su casa la comida preparada y compartirla con ellos (Hebreos 13:1, 2).

12 Las reuniones en las que se disfruta de una comida sencilla y algunos cuentan cómo se han hecho cristianos y qué les ha ayudado a ser fieles a Dios son para muchos ocasiones inolvidables. Se puede hablar de temas bíblicos e invitar a todos los presentes, incluidos los niños, a intervenir. Este tipo de conversaciones son una buena forma de animarnos unos a otros sin hacer sentir a nadie incómodo o fuera de lugar.

13 Jesús puso el ejemplo en cuanto a mostrar y aceptar hospitalidad. Siempre aprovechó estas oportunidades para impartir enseñanzas espirituales (Lucas 5:27-39; 10:42; 19:1-10; 24:28-32). Sus primeros discípulos copiaron su ejemplo (Hechos 2:46, 47). El apóstol Pablo escribió: “Anhelo verlos, para impartirles algún don espiritual a fin de que se les haga firmes; o, más bien, para que haya un intercambio de estímulo entre ustedes, por cada uno mediante la fe del otro, tanto la de ustedes como la mía” (Romanos 1:11, 12). Así mismo, nuestras reuniones deben crear un ambiente propicio para animarnos mutuamente (Romanos 12:13; 15:1, 2).

Recordatorios y precauciones

14 No se aconseja celebrar fiestas grandes, pues por lo general son difíciles de supervisar. Hay familias que deciden tener una comida campestre o jugar a algo que no sea muy competitivo en momentos que no afecten las actividades espirituales. La presencia de algunos ancianos, siervos ministeriales u otros hermanos maduros ejerce una influencia beneficiosa, haciendo que la ocasión sea aún más reconfortante.

15 Al organizar reuniones sociales, no debemos pasar por alto la importancia de contar con una buena supervisión. Aunque disfrutamos de ser hospitalarios, ¿verdad que nos sentiríamos muy mal si alguno de nuestros invitados tropezara por algo que ocurriera en nuestro hogar debido a un descuido? Pensemos en el principio que se registra en Deuteronomio 22:8. El israelita que construyera una casa nueva tenía que levantar un muro alrededor del techo plano, donde se solía agasajar a los invitados. ¿Para qué? “Para que no coloques sobre tu casa culpa de sangre porque alguien [...] llegara a caer de él.” De igual manera, es necesario tomar medidas en las reuniones sociales —aunque sin irse a los extremos— a fin de garantizar el bienestar físico y espiritual de los invitados.

16 Si en una reunión social se van a ofrecer bebidas alcohólicas, debe procederse con suma cautela. Muchos anfitriones cristianos deciden servir bebidas alcohólicas solo si pueden supervisar personalmente lo que sus invitados vayan a consumir. No debe permitirse nada que pueda hacer tropezar o inducir a excederse en la bebida (Efesios 5:18, 19). Hay invitados que por diversas razones deciden abstenerse de beber. En muchos lugares, la ley establece una edad mínima para que los jóvenes puedan ingerir alcohol, y los cristianos deben obedecer las leyes del César aun cuando parezcan demasiado restrictivas (Romanos 13:5).

17 El anfitrión debe asegurarse de que la música, el baile o cualquier otra forma de entretenimiento estén de acuerdo con los principios cristianos. Los gustos musicales difieren, y existe una amplia variedad de música. No obstante, gran parte de la música actual promueve el espíritu de rebelión, la inmoralidad y la violencia, y por esta razón, es preciso ser selectivos. La música aceptable no tiene necesariamente que ser suave, pero tampoco tiene que ser sensual, vulgar ni estridente. No debe dejarse encargado de escoger y poner la música a alguien que no comprenda la necesidad de mantener el volumen a un nivel moderado. Un baile inmodesto, que realce los movimientos eróticos de las caderas o los pechos, obviamente no es apropiado para los cristianos (1 Timoteo 2:8-10).

18 Los padres cristianos deben averiguar lo que se planea hacer en las reuniones sociales a las que se invite a sus hijos, y es aconsejable que vayan con ellos la mayoría de las veces. Lamentablemente, algunos padres han permitido que sus hijos asistan a fiestas sin supervisión, y varios jóvenes han caído en la trampa de la inmoralidad u otro tipo de conducta impropia (Efesios 6:1-4). Aun cuando los hijos estén en los últimos años de la adolescencia y hayan demostrado ser responsables, todavía es necesario ayudarlos a “[huir] de los deseos que acompañan a la juventud” (2 Timoteo 2:22).

19 El esparcimiento sano y reconfortante en pequeñas dosis hace más agradable la vida, y Jehová no nos priva de este placer; pero, siendo realistas, reconocemos que estas actividades no contribuyen a que almacenemos tesoros en los cielos (Mateo 6:19-21). Jesús ayudó a sus discípulos a entender que lo más importante en la vida es ‘buscar primero el reino y la justicia de Dios’, no la comida, la bebida ni la ropa, “cosas en pos de las cuales las naciones van con empeño” (Mateo 6:31-34).

20 Sea que estemos “comiendo, o bebiendo, o haciendo cualquier otra cosa”, hagamos “todas las cosas para la gloria de Dios”, agradeciendo a nuestro Magnífico Proveedor todo aquello de lo que gozamos con moderación (1 Corintios 10:31). Pronto, cuando la Tierra esté convertida en un paraíso, tendremos un sinfín de oportunidades para disfrutar al máximo de la generosidad de Jehová en la sana compañía de todo aquel que cumpla sus justos requisitos (Salmo 145:16; Isaías 25:6; 2 Corintios 7:1).

¿Recuerda usted?

• ¿Por qué se les dificulta a los cristianos hoy día hallar diversiones sanas?

• ¿Cuáles son algunas formas de diversión que muchas familias cristianas han encontrado provechosas?

• ¿Qué recordatorios y precauciones debemos tener presentes para divertirnos sanamente?

[Preguntas del estudio]

 1, 2. ¿Por qué podemos considerar la diversión un “don de Dios”, pero qué clara advertencia nos da la Biblia?

 3. ¿Qué nos ayudará a permanecer despiertos espiritualmente y a tener presente el gran día de Jehová?

 4. a) ¿Por qué es difícil encontrar diversiones sanas? b) ¿Qué consejo que aparece en Efesios 5:15, 16 tenemos que seguir?

 5. ¿Qué es lo que produce más felicidad?

 6, 7. ¿Con qué ayudas contamos para decidir lo que es o no es diversión apropiada?

 8. ¿Qué peligros encierran los juegos electrónicos y los videos?

 9, 10. ¿Cómo podemos satisfacer la necesidad de diversión usando buen juicio?

11, 12. a) ¿Qué podemos hacer para incluir a otros en nuestros planes de esparcimiento? b) ¿Qué clase de reuniones son para muchos ocasiones inolvidables?

13. ¿Cómo fueron Jesús y Pablo un ejemplo en cuanto a mostrar y aceptar hospitalidad?

14. ¿Por qué no son aconsejables las fiestas grandes?

15. ¿Por qué debe haber buena supervisión en las reuniones sociales?

16. ¿Qué precauciones deben tomarse si se van a servir bebidas alcohólicas en una reunión social?

17. a) Si se pone música en una reunión social, ¿por qué es importante que el anfitrión sea selectivo? b) En caso de que haya baile, ¿cómo debe manifestarse la modestia?

18. ¿Contra qué protegen los padres a sus hijos cuando supervisan sus actividades sociales?

19. ¿Qué debemos reconocer a fin de centrarnos en lo que debemos ‘buscar primero’?

20. ¿Qué cosas podemos esperar con anhelo los fieles siervos de Jehová de parte de nuestro Magnífico Proveedor?

[Ilustración de la página 18]

Elija esparcimiento que dé buen fruto

[Ilustraciones de la página 19]

¿Qué formas de diversión rechazan los cristianos?