Poder para superar todas las dificultades

“Para todas las cosas tengo la fuerza en virtud de aquel que me imparte poder.” (FILI. 4:13)

LOS siervos de Jehová no somos ajenos a las adversidades. Los problemas pueden deberse a nuestra propia imperfección, al mundo en el que vivimos o al odio que nos tienen los enemigos de Dios (Gén. 3:15). Desde los albores de la historia, Jehová ha ayudado a su pueblo a resistir la persecución religiosa, la presión de la gente y toda otra dificultad. Ciertamente, su espíritu puede darnos a cada uno de nosotros el poder necesario para seguir adelante.

Poder para resistir la persecución religiosa

2 La persecución religiosa es todo tipo de acoso o agresión contra determinadas personas a causa de su fe. El propósito es erradicar sus creencias evitando que las difundan o doblegando su integridad. Estos ataques de Satanás adoptan diversas formas. La Biblia los compara a los de un león joven si son directos, y a los de una cobra astuta si son más encubiertos (léase Salmo 91:13).

3 Como un león feroz, Satanás ha lanzado muchos ataques frontales contra nosotros, recurriendo a la violencia, el encarcelamiento y la prohibición de nuestra obra (Sal. 94:20). El Anuario, que reseña las actividades de los testigos de Jehová en tiempos modernos, contiene numerosos relatos de estas maniobras diabólicas. Por ejemplo, en muchos lugares se han formado turbas descontroladas —a veces dirigidas por clérigos o por extremistas políticos— que han agredido a los siervos de Dios. Estos ataques han hecho desistir a algunos cristianos. En otras ocasiones, el Diablo actúa como una cobra. Por así decirlo, se oculta y muerde sorpresivamente a sus presas, envenenándoles la mente y engañándolas para que hagan lo que él desea. Este tipo de ataque pretende debilitar o corromper nuestra espiritualidad. Gracias a que contamos con el espíritu santo, podemos resistir ambas formas de persecución.

4 Aunque todos debemos prepararnos para la persecución, la mejor manera de hacerlo no es imaginando los ataques a los que podríamos enfrentarnos. La realidad es que no hay manera de saber lo que nos depara el futuro, así que nada ganamos con preocuparnos por lo que tal vez nunca ocurra. No obstante, hay algo que sí podemos hacer: imitar a los cristianos que se mantuvieron leales bajo persecución. La mayoría de ellos lograron soportar los ataques porque habían meditado en los relatos bíblicos de siervos fieles de Dios, así como en las enseñanzas y el ejemplo de Jesús. De este modo creció su amor por Jehová, lo cual los preparó para superar todos los obstáculos que se les presentaron en el camino.

5 Veamos el caso de dos cristianas de Malaui a las que una muchedumbre violenta quiso obligar a comprar la tarjeta de afiliación al partido. Las golpearon, las desnudaron y amenazaron con violarlas. Además, intentaron engañarlas diciéndoles que los miembros de la familia Betel habían comprado la tarjeta. ¿Cómo respondieron ellas? “Servimos solo a Jehová Dios, de modo que si los hermanos de la sucursal han comprado la tarjeta, a nosotras no nos afecta. ¡No vamos a transigir, así nos maten!”. Ante esta demostración de valentía, la chusma las dejó ir.

6 El apóstol Pablo señaló que cuando los cristianos de Tesalónica abrazaron la verdad, lo hicieron “bajo mucha tribulación” y que, aun así, sintieron “gozo de espíritu santo” (1 Tes. 1:6). Muchos cristianos de ayer y de hoy que soportaron fielmente la persecución han dicho que en los momentos más duros experimentaron gran paz interior. Esta cualidad, que forma parte del fruto del espíritu, protegió su mente y su corazón (Gál. 5:22). En efecto, mediante su fuerza activa, Jehová da poder a sus siervos para que soporten las pruebas y actúen con sabiduría cuando azota la adversidad.*

7 Algunas personas se sorprenden por lo determinados que están los cristianos a mantenerse fieles a Dios aun en medio de la peor de las persecuciones. Han notado que parecen tener una fuerza sobrehumana, y en efecto la tienen. Bien dijo el apóstol Pedro: “Si a ustedes los están vituperando por el nombre de Cristo, son felices, porque el espíritu de gloria, sí, el espíritu de Dios, descansa sobre ustedes” (1 Ped. 4:14). Con estas palabras mostró que el hecho de que se nos maltrate por respetar las altas normas de la justicia es una prueba de que contamos con el favor divino, lo que es, sin duda, una poderosa razón para sentir alegría (Mat. 5:10-12; Juan 15:20).

Poder para resistir la presión de quienes nos rodean

8 Los cristianos sufrimos un tipo de ataque menos directo: la presión de quienes nos rodean. No obstante, contamos con el espíritu de Jehová, el cual es mucho más poderoso que el del mundo. Gracias a ello podemos hacer frente a la gente que se burla de nosotros, nos calumnia o trata de imponernos su forma de vivir. Pensemos en el caso de Josué y Caleb. ¿Qué les permitió expresar su desacuerdo con los otros diez espías que habían explorado Canaán? La fuerza activa de Dios, la cual había despertado en ellos un “espíritu”, o disposición de ánimo, diferente (léanse Números 13:30 y 14:6-10, 24).

9 En el siglo primero, el espíritu santo concedió a los apóstoles el poder necesario para obedecer a Dios y no ceder ante quienes eran considerados maestros de la religión verdadera (Hech. 4:21, 31; 5:29, 32). Hoy día, muchas personas suelen dejarse llevar por la mayoría para evitar confrontaciones y conflictos. En cambio, los cristianos a menudo tenemos que ir contra la corriente y adoptar una postura firme a favor de la justicia. Pero gracias al poder del espíritu santo, no nos da miedo ser diferentes (2 Tim. 1:7). Veamos un campo donde no podemos ceder a la presión de los demás.

10 Algunos jóvenes se ven ante un dilema al enterarse de la mala conducta de un amigo. Piensan que pedir ayuda espiritual para él sería como violar un código no escrito de silencio. Y por un sentido equivocado de lealtad, se niegan a tratar el asunto. A veces, el que ha cometido la falta los presiona para que la mantengan en secreto. Claro, este tipo de problema no se da solo entre jóvenes. A algunos adultos les cuesta mucho dirigirse a los ancianos cuando un amigo o un familiar comete un pecado. ¿Cómo deberíamos reaccionar en estos casos?

11 Imaginemos la siguiente situación entre Luis y Carlos, dos jóvenes de la misma congregación. Al enterarse Luis de que su amigo acostumbra ver pornografía, le expresa su preocupación y le recomienda acudir a los ancianos. Carlos le resta importancia al asunto, no acepta el consejo y le dice que, si en verdad es su amigo, no lo delate. ¿Debería tener miedo Luis de perder su amistad? Quizás se pregunte: “Si voy a los ancianos y luego Carlos niega los hechos, ¿a cuál de los dos le creerán?”. Sin embargo, comprende que si él se queda callado, su amigo no va a mejorar; lo que es más, hasta puede perder su relación con Jehová. Además, recuerda sabiamente que “temblar ante los hombres es [...] un lazo [que entrampa], pero el que confía en Jehová será protegido” (Pro. 29:25). Pensando en el bienestar de Carlos, se arma de valor y decide conversar otra vez con él, esperando que agradezca la nueva oportunidad de tratar el problema. Luis insiste en que hable con los ancianos y le explica que, si no lo hace en un plazo razonable, lo hará él (Lev. 5:1).

12 Tal vez nosotros nos encontremos en algún momento en una situación así. En tal caso, es posible que inicialmente el amigo no nos agradezca que intervengamos. Pero con el tiempo quizás comprenda que lo hacemos por su bien. Si él acepta con gusto la ayuda necesaria, seguramente nos agradecerá de corazón nuestra valentía y lealtad. Ahora bien, si nos guarda rencor, ¿realmente nos conviene su amistad? En todo caso, lo más sabio es agradar al mejor amigo que existe: Jehová. Si anteponemos nuestra lealtad a Dios a todo lo demás, las personas que también lo aman nos respetarán y serán verdaderos amigos nuestros. Nunca le demos al Diablo la oportunidad de corromper la congregación. Si lo hiciéramos, estaríamos contristando el espíritu santo, pues actuaríamos en contra de su guía. Por eso, nuestro deber es esforzarnos por mantener intacta la pureza de la congregación (Efe. 4:27, 30).

Poder para superar cualquier adversidad

13 La adversidad pudiera deberse a innumerables causas, entre ellas dificultades económicas, despidos, catástrofes naturales, muerte de seres queridos y enfermedades graves. Vivimos en “tiempos críticos”, y es de esperar que tarde o temprano tengamos problemas (2 Tim. 3:1). Cuando eso ocurra, es importante no dejarse llevar por el pánico. El espíritu santo nos dará el poder para resistir cualquier situación angustiosa.

14 Job sufrió una calamidad tras otra. Perdió sus medios de vida, sus hijos, sus amigos y su salud, y para colmo su esposa dejó de confiar en Dios (Job 1:13-19; 2:7-9). Pero en esos duros momentos, el joven Elihú le prestó verdadero consuelo. Sus recomendaciones —confirmadas luego por el propio Jehová— se resumían en esta exhortación: “Deténte y muéstrate atento a las maravillosas obras de Dios” (Job 37:14). Estas palabras muestran que Job contó con una ayuda para resistir las pruebas. ¿Hemos notado cuál? Fue reflexionar sobre diversas formas en que Jehová había utilizado su espíritu y su poder (Job 38:1-41; 42:1, 2). Eso mismo nos ayudará a nosotros. De seguro recordamos ocasiones en que percibimos el interés de Dios por nosotros. Pues bien, ese interés no ha disminuido en lo más mínimo.

15 A causa de su fe, Pablo tuvo que enfrentarse a muchas situaciones que pusieron en peligro su vida (2 Cor. 11:23-28). ¿Qué le ayudó a no perder el equilibrio ni la estabilidad emocional? La oración y la confianza en Jehová. Durante un período de grandes pruebas, que probablemente culminó en su martirio, escribió: “El Señor estuvo cerca de mí y me infundió poder, para que por medio de mí la predicación se efectuara plenamente y todas las naciones la oyeran; y fui librado de la boca del león” (2 Tim. 4:17). De modo que el apóstol sabía muy bien lo que decía cuando exhortó a sus hermanos: “No se inquieten por cosa alguna” (léase Filipenses 4:6, 7, 13).

16 Una precursora llamada Roxana también ha comprobado que Jehová siempre cuida de sus siervos. Cuando pidió a su patrón días libres para una asamblea, él le contestó bruscamente que la despediría si se ausentaba. Roxana decidió asistir de todos modos. Le rogó a Jehová que le ayudara a conservar el empleo, y así logró mantener la calma. El lunes después de la asamblea, el jefe cumplió sus amenazas, lo cual la dejó muy preocupada, pues, aunque el salario que recibía era muy bajo, lo necesitaba para mantener a su familia. Nuevamente le oró a Dios. Razonó que si él había cubierto sus necesidades espirituales en la asamblea, también lo haría con las físicas. Camino a casa, vio un letrero que solicitaba operadores de máquinas de coser industriales. Cuando fue a entrevistarse, el gerente vio que no tenía la experiencia requerida. Aun así, la contrató, y con casi el doble de sueldo que antes. A Roxana no le quedó ninguna duda de que se habían contestado sus oraciones. Pero lo mejor fue que tuvo oportunidad de predicar a sus compañeros, cinco de los cuales —entre ellos el gerente— abrazaron la verdad y se bautizaron.

17 En ocasiones pudiera parecernos que Jehová no contesta nuestras oraciones o, al menos, que no lo hace de inmediato o de la manera como quisiéramos. Sin lugar a dudas, él tiene buenas razones para actuar así, aunque quizás solo lleguemos a comprenderlas más tarde. Pero hay algo de lo que podemos estar totalmente seguros: él nunca abandona a sus siervos fieles (Heb. 6:10).

Poder para vencer las dificultades y las tentaciones

18 Los siervos de Jehová vivimos en un mundo que nos trata con hostilidad, y por eso no nos sorprende vernos ante las tentaciones, el desaliento, la persecución y la presión de quienes nos rodean (Juan 15:17-19). Pero, con la ayuda del espíritu santo, lograremos superar todos los desafíos que se presenten en nuestro servicio a Jehová. Él no permitirá que seamos tentados más allá de lo que podemos soportar (1 Cor. 10:13). Y de ningún modo nos dejará ni nos desamparará (Heb. 13:5). Contamos con la protección y fortaleza que nos brinda la obediencia a las normas bíblicas. Además, valiéndose de su espíritu, Dios puede motivar a nuestros hermanos para que nos den apoyo cuando más lo necesitemos.

19 Continuemos buscando espíritu santo mediante la oración y el estudio de las Escrituras. Al ser “hechos poderosos con todo poder al alcance de la gloriosa potencia” de Dios, podremos “[aguantar] plenamente y [ser] sufridos con gozo” (Col. 1:11).

[Nota]

Encontrará más ejemplos en La Atalaya del 1 de mayo de 2001, página 16, y en ¡Despertad! del 8 de febrero de 1993, páginas 21 y 22.

¿Qué respondería?

• ¿Cuál es la mejor manera de prepararse para la persecución?

• ¿Qué debemos hacer si alguien nos pide que mantengamos en secreto su pecado?

• ¿De qué podemos estar seguros al enfrentarnos a cualquier adversidad?

[Preguntas del estudio]

 1. ¿Por qué afrontamos tantas adversidades los siervos de Dios?

 2. ¿Cuál es el objetivo de la persecución religiosa, y qué formas adopta?

 3. ¿En qué sentido nos ataca Satanás como un león y como una cobra?

 4, 5. ¿Cuál es la mejor manera de prepararse para la persecución, y por qué? Dé un ejemplo.

 6, 7. ¿Cómo ayuda Jehová a sus siervos a resistir la persecución?

 8. a) ¿Cómo lograron Josué y Caleb resistir la presión de los demás israelitas? b) ¿Qué nos enseña el ejemplo de Josué y Caleb?

 9. ¿Por qué debemos estar dispuestos a ser diferentes?

10. ¿Qué dilema afrontan algunos cristianos?

11, 12. ¿Cuál es la mejor manera de actuar si un hermano nos pide que mantengamos en secreto su pecado? Explique por qué.

13. ¿Qué adversidades afrontamos los siervos de Dios, y por qué son tan comunes hoy?

14. ¿Qué le ayudó a Job a aguantar la adversidad?

15. ¿Qué le ayudó a Pablo a aguantar las pruebas?

16, 17. Dé un ejemplo que ilustre cómo ayuda Jehová a sus siervos a afrontar las adversidades.

18, 19. a) ¿Por qué no nos extraña afrontar dificultades y tentaciones? b) ¿Cómo lograremos superar las pruebas?

[Ilustración de la página 28]

¿Qué nos enseña el ejemplo de Josué y Caleb?

[Ilustración de la página 29]

¿Cómo ayudaríamos a un amigo que ha incurrido en mala conducta?