4 Dios es injusto. ¿Cierto o falso?

Lo que algunos dicen: “Dios controla el mundo, y todo lo que ocurre es porque él quiere. Si el mundo está lleno de discriminación, injusticias y opresión, es porque Dios tiene la culpa”.

Lo que enseña la Biblia: Jehová no es el causante de las injusticias. La Biblia dice de él: “Perfecta es su actividad, porque todos sus caminos son justicia” (Deuteronomio 32:4).

Él es generoso con todos, incluso con quienes no parecen merecerlo. Por ejemplo, “hace salir su sol sobre inicuos y buenos y hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:45). Además, trata con justicia a gente de toda raza y cultura, tal como muestra Hechos 10:34, 35: “Dios no es parcial, sino que, en toda nación, el que le teme y obra justicia le es acepto”.

Entonces, ¿a qué se deben las injusticias? Por un lado, muchas personas optan por no imitar a Dios y actúan injustamente (Deuteronomio 32:5). Y por otro, la Biblia muestra que Dios está permitiendo por un tiempo que su enemigo, el Diablo, gobierne el mundo (1 Juan 5:19).* Ahora bien, ese permiso pronto expirará. De hecho, Jehová ya ha sentado las bases para “desbaratar las obras del Diablo” (1 Juan 3:8).

Cómo le beneficia saber la verdad: Es muy posible que se sienta perturbado por las interminables noticias sobre corrupción, opresión e injusticias. Sin embargo, saber la causa de los problemas le permitirá comprender por qué el mundo está tan mal y por qué siempre fracasan los planes humanos para hacer de él un lugar mejor (Salmo 146:3). En vez de invertir tiempo y energías en hacer cambios que, como mucho, serían temporales, usted puede vivir con la seguridad de que las promesas de Dios para el futuro se cumplirán sin falta (Revelación [Apocalipsis] 21:3, 4).

Cuando las desgracias nos tocan de cerca, es muy consolador conocer el verdadero origen de las injusticias. Si se nos trata de manera injusta, tal vez clamemos como lo hizo un siervo de Dios llamado Habacuc: “La ley se entumece, y la justicia nunca sale” (Habacuc 1:4). Dios no castigó a Habacuc por decir eso. Antes bien, le garantizó que había fijado un momento para remediar la situación y lo ayudó a ser feliz pese a las dificultades (Habacuc 2:2-4; 3:17, 18). Del mismo modo, confiar en que Dios eliminará las injusticias, como ha prometido, le infundirá a usted serenidad y paz interior en este mundo injusto.

[Nota]

Aprenda cómo llegó a existir el Diablo en el capítulo 3 del libro ¿Qué enseña realmente la Biblia?

[Comentario de la página 7]

¿Es Dios el verdadero culpable de las injusticias y el sufrimiento?

[Reconocimiento de la página 7]

© Sven Torfinn/Panos Pictures