Comportémonos como ciudadanos del Reino

“Compórtense como ciudadanos.” (FILIP. 1:27, nota)

¿QUÉ RESPONDERÍA?

¿Quiénes pueden ser ciudadanos del Reino?

¿Qué tenemos que hacer respecto al lenguaje, la historia y las leyes del Reino?

¿Cómo demuestran los ciudadanos del Reino que aman las normas divinas?

EL APÓSTOL Pablo escribió lo siguiente a los cristianos de la congregación de Filipos: “Pórtense de una manera digna de las buenas nuevas” (léase Filipenses 1:27). La expresión griega que se traduce “pórtense” también puede verterse “compórtense como ciudadanos”. Esa frase tenía un significado especial para aquella congregación, pues parece que Filipos figuraba entre un grupo selecto de ciudades a cuyos habitantes se les concedía la ciudadanía romana. Los ciudadanos romanos de Filipos y de todo el imperio estaban orgullosos de su privilegio, que llevaba aparejados algunos derechos exclusivos otorgados por la ley romana.

2 Pero los miembros de la congregación de Filipos tenían una razón de más peso para sentirse orgullosos. Pablo les recordó que, puesto que eran cristianos ungidos, su ciudadanía estaba “en los cielos” (Filip. 3:20). En efecto, eran ciudadanos del Reino de Dios, no de un simple imperio humano. Como tales, disfrutaban de una protección y unos beneficios incomparables (Efes. 2:19-22).

3 La exhortación de Pablo a comportarse como ciudadanos va dirigida en particular a quienes gobernarán con Cristo en los cielos (Filip. 3:20). Pero, por extensión, también atañe a los que serán súbditos terrestres del Reino de Dios. ¿Por qué? Porque todos los cristianos dedicados sirven al mismo Rey, Jehová, y deben regirse por las mismas normas (Efes. 4:4-6). Hoy día, muchas personas hacen grandes sacrificios para llegar a ser ciudadanos de un país próspero. ¡Cuánto más debemos valorar nosotros la oportunidad de ser ciudadanos del Reino! A fin de aumentar nuestro aprecio por ese privilegio, veamos algunos parecidos entre los requisitos para ser ciudadano de un país y ser ciudadano del Reino de Dios. Luego examinaremos tres cosas que debemos hacer para no perder el honor de ser ciudadanos del Reino.

REQUISITOS PARA SER CIUDADANOS

4 Aprender el idioma. Algunos gobiernos humanos exigen que quienes solicitan la ciudadanía hablen el idioma mayoritario del país. Incluso después de haberla obtenido, a algunas personas les toma años dominar esa lengua. Quizás aprendan rápidamente las reglas gramaticales, pero pronunciar bien las palabras les cuesta más. De igual modo, el Reino de Dios exige a sus ciudadanos aprender lo que la Biblia llama el “lenguaje puro” (léase Sofonías 3:9). ¿Qué es ese lenguaje? Es la verdad sobre Dios y sus propósitos, la cual se halla en la Biblia. “Hablar” el lenguaje puro significa obedecer las leyes y principios divinos. Los ciudadanos del Reino de Dios tal vez aprendan enseguida las enseñanzas bíblicas fundamentales. Pero incluso después de su bautismo, todos deben esforzarse por “hablar” el lenguaje puro cada vez mejor. ¿De qué manera? Cerrando la brecha entre lo que saben sobre los principios bíblicos y lo que hacen en la práctica.

5 Estudiar la historia. Quienes deseen hacerse ciudadanos de una nación tal vez tengan que aprender algo de su historia. De la misma forma, quienes desean ser ciudadanos del Reino de Dios hacen bien en aprender todo lo que puedan sobre ese gobierno. Pensemos en un ejemplo del antiguo Israel. Los descendientes de Coré le tenían cariño a Jerusalén y su lugar de adoración, y les encantaba relatar la historia de la ciudad. Lo que más les impresionaba no eran las piedras y la argamasa, sino lo que dicho lugar y Jerusalén representaban. Esta era la ciudad “del gran Rey”, Jehová, pues constituía el centro de la adoración pura. Era allí donde se enseñaba la Ley de Dios, y era al pueblo que Jehová gobernaba como Rey de Jerusalén a quien él expresó su bondad amorosa (léase Salmo 48:1, 2, 9, 12, 13). ¿Tiene usted el mismo deseo que ellos de estudiar y relatar la historia de la parte terrestre de la organización de Jehová? Cuanto más aprenda sobre ella y el apoyo que Jehová brinda a su pueblo, más real será el Reino de Dios para usted y más intenso se hará su deseo de predicar las buenas nuevas de ese Reino (Jer. 9:24; Luc. 4:43).

6 Conocer las leyes. Los gobiernos humanos requieren que sus súbditos aprendan y obedezcan las leyes del país. Es normal, por tanto, que Jehová espere que aprendamos y acatemos las leyes y principios aplicables a todos los ciudadanos del Reino (Is. 2:3; Juan 15:10; 1 Juan 5:3). A menudo, las leyes humanas son ineficaces y hasta injustas. En cambio, “la ley de Jehová es perfecta” (Sal. 19:7). ¿Se deleita usted en ella y lee la Biblia todos los días? (Sal. 1:1, 2.) La única forma en que podemos aprender la ley de Dios es estudiándola personalmente. Nadie lo puede hacer por nosotros.

LOS CIUDADANOS DEL REINO AMAN LAS NORMAS DIVINAS

7 Para seguir siendo ciudadanos del Reino, no solo tenemos que conocer las leyes divinas, sino también amarlas. En este mundo, muchas personas dicen que aceptan las normas del país en que viven. Sin embargo, cuando algo no les conviene y creen que nadie los ve, quebrantan la ley. Con frecuencia, solo hacen las cosas para “agradar a los hombres” (Col. 3:22). Pero los ciudadanos del Reino nos regimos por una norma más elevada. Acatamos con gusto las leyes divinas aunque ningún otro ser humano nos esté viendo. ¿Por qué razón? Porque amamos a Aquel que las promulgó (Is. 33:22; léase Lucas 10:27).

8 ¿Cómo puede usted determinar si de verdad ama las leyes de Dios? Piense en cómo reacciona cuando lo aconsejan en algún campo que considera de elección personal, como su modo de vestir y arreglarse. Antes de hacerse ciudadano del Reino, quizás prefería un estilo descuidado o provocativo. Pero al crecer su amor por Dios, empezó a vestirse de modo que le trajera honra a su nombre (1 Tim. 2:9, 10; 1 Ped. 3:3, 4). Ahora tal vez le parezca que su ropa es modesta. Pero si un anciano le dijera que su apariencia perturba seriamente a varios publicadores de la congregación, ¿qué haría? ¿Se pondría a la defensiva? ¿Se ofendería o se obstinaría en su opinión? Una ley fundamental del Reino de Dios es que todos sus ciudadanos deben imitar a Cristo (1 Ped. 2:21). Y a este respecto, el apóstol Pablo escribió: “Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno para la edificación de este. Porque hasta el Cristo no se agradó a sí mismo” (Rom. 15:2, 3). A fin de preservar la paz de la congregación, el cristiano maduro está dispuesto a ceder con gusto y poner en primer lugar la conciencia de los demás (Rom. 14:19-21).

9 Veamos otros dos campos de vital importancia: nuestra actitud en cuanto al sexo y nuestra forma de ver el matrimonio. Quienes no son ciudadanos del Reino de Dios quizás toleren la homosexualidad, consideren que la pornografía es una diversión inofensiva y opinen que el adulterio y el divorcio son asuntos de decisión personal. En cambio, los ciudadanos del Reino han dejado atrás esos criterios miopes y egoístas. Aunque muchos llevaban vidas inmorales antes de ser cristianos, ahora comprenden que el sexo y el matrimonio son regalos de Jehová. Valoran las elevadas normas divinas y tienen muy claro que quienes practican actos sexuales inmorales son indignos de ser ciudadanos del Reino (1 Cor. 6:9-11). Sin embargo, también reconocen que el corazón es traicionero (Jer. 17:9). Por eso agradecen recibir advertencias concretas que los ayuden a mantener elevadas normas morales.

LOS CIUDADANOS DEL REINO VALORAN LAS ADVERTENCIAS

10 Los gobiernos humanos suelen dar advertencias de salud para alertar sobre alimentos y medicinas que conlleven algún riesgo. Es obvio que no todos estos productos son malos. Pero si alguno presenta una amenaza, el gobierno tal vez dé advertencias equilibradas para proteger a la población. Si no lo hiciera, sería culpable de negligencia. Del mismo modo, el Reino de Dios proporciona oportunos avisos sobre peligros concretos, tanto morales como espirituales. Por ejemplo, el esclavo fiel lleva muchos años alertándonos de que las páginas de Internet pornográficas presentan una clara amenaza para la salud espiritual de los ciudadanos del Reino. ¡Qué agradecidos estamos por tales advertencias!

11 Recientemente ha cobrado mucha popularidad otro tipo de sitios que pueden ser útiles siempre que se extremen las precauciones. Nos referimos a las redes sociales, las cuales pueden tener efectos muy perjudiciales, ya que exponen al usuario a compañías poco o nada recomendables (1 Cor. 15:33). No sorprende, pues, que la organización de Jehová haya dado advertencias razonables sobre tales sitios. ¿Ha leído todo lo que últimamente ha publicado el esclavo fiel sobre las redes sociales? Entrar en ellas sin leer esa información sería tan imprudente como tomarse un potente medicamento sin leer primero las advertencias de uso.*

12 Quienes pasan por alto las advertencias del esclavo fiel terminan haciéndose daño a sí mismos y a sus seres queridos. Algunos se han hecho adictos a la pornografía o cometen actos inmorales y se engañan pensando que Jehová no los está viendo. ¡Qué insensatez creer que podemos ocultarle lo que hacemos! (Prov. 15:3; léase Hebreos 4:13.) Tal como los gobiernos humanos pueden privar de la ciudadanía a alguien que cometa ciertos delitos, Jehová privará de su condición de ciudadano del Reino a todo el que viole sus normas y no se arrepienta (1 Cor. 5:11-13).* Pero en su gran misericordia desea ayudar a esas personas, y para ello se vale de sus representantes en la Tierra (Gál. 6:1). Felizmente, quienes se arrepienten y cambian su conducta pueden recuperar el favor divino y seguir siendo ciudadanos del Reino (2 Cor. 2:5-8). ¡Qué gran honor servir a un Rey tan amoroso!

LOS CIUDADANOS DEL REINO VALORAN LA EDUCACIÓN

13 Muchos gobiernos se esfuerzan por educar a sus ciudadanos. Por ejemplo, construyen escuelas para enseñarles a leer y escribir y prepararlos para mantenerse económicamente. Los cristianos aprecian esta educación y la aprovechan con diligencia, pero valoran aún más la que reciben como ciudadanos del Reino. Mediante la congregación cristiana, Jehová promueve la lectura. Así, a los padres se les aconseja que les lean a sus hijos pequeños. Y todos los meses, el esclavo fiel publica muchas páginas de información bíblica en las revistas La Atalaya y ¡Despertad! Si usted lee un par de páginas diarias, se mantendrá al día con este conducto esencial de la educación divina.

14 Todas las semanas se educa a los ciudadanos del Reino en sus reuniones de congregación. Por ejemplo, la Escuela del Ministerio Teocrático lleva más de seis décadas ayudando a los estudiantes a ser buenos maestros de la Palabra de Dios. ¿Se ha matriculado usted en esta escuela? En los últimos años, el esclavo fiel y discreto ha recalcado la importancia de celebrar semanalmente la Noche de Adoración en Familia. Este programa de estudio fortalece los lazos entre los miembros de la familia. ¿Ha podido usted aplicar las sugerencias que han aparecido en nuestras publicaciones sobre este tema?*

15 Muchos súbditos de gobiernos humanos apoyan públicamente a algún partido político, incluso pidiendo votos puerta por puerta. A una escala mucho mayor, los ciudadanos del Reino apoyan con entusiasmo al gobierno de Dios, tanto en las calles como de casa en casa. De hecho, como vimos en el artículo anterior, la revista de mayor distribución del planeta es La Atalaya, cuyo propósito es anunciar el Reino de Jehová. Uno de nuestros mayores privilegios es hablar de ese Reino al prójimo. ¿Participa usted con celo en esta obra evangelizadora? (Mat. 28:19, 20.)

16 Muy pronto, el gobierno de Dios será el único que haya en la Tierra. Nos guiará en todo aspecto de la vida cotidiana, tanto espiritual como civil. ¿Seremos buenos ciudadanos del Reino en ese entonces? Ahora es el momento de demostrarlo. En las decisiones que tomemos a diario, hagamos todas las cosas para la gloria de Jehová y probemos que nos estamos comportando como buenos ciudadanos del Reino de Dios (1 Cor. 10:31).

[Notas]

Véanse La Atalaya del 15 de agosto de 2011, páginas 6 y 7, y Nuestro Ministerio del Reino de enero de 2011, páginas 3 a 6.

[Preguntas del estudio]

1, 2. ¿Por qué tenía el consejo de Pablo un significado especial para la congregación de Filipos?

 3. a) ¿Quiénes tienen la oportunidad de ser ciudadanos del Reino? b) ¿Qué analizaremos en este artículo?

 4. ¿Qué es el lenguaje puro, y cómo lo “hablamos”?

 5. ¿Por qué debemos aprender todo lo que podamos sobre la historia de la organización de Jehová?

 6. ¿Por qué es normal que Jehová espere que aprendamos y sigamos las leyes y los principios del Reino?

 7. ¿Qué elevada norma seguimos los ciudadanos del Reino?

8, 9. ¿Cómo puede usted saber si de verdad ama las leyes divinas?

10, 11. ¿Qué oportunas advertencias da el Reino de Dios, y qué piensa usted de ellas?

12. ¿Por qué es una gran insensatez pasar por alto las advertencias?

13. ¿Cómo demuestran los ciudadanos del Reino que valoran la educación?

14. a) ¿Qué educación recibimos? b) ¿Qué sugerencias para la Noche de Adoración en Familia ha podido aplicar?

15. ¿Cuál es uno de nuestros mayores privilegios?

16. ¿Cómo podemos demostrar que somos buenos ciudadanos del Reino de Dios?

[Comentario de la página 14]

¿Sigue las advertencias basadas en la Biblia sobre el uso de Internet?

[Ilustración de la página 12]

Al igual que los descendientes de Coré, ¿ama usted la adoración pura y su historia?

[Ilustración de la página 15]

La Noche de Adoración en Familia les ayudará a usted y a sus seres queridos a comportarse como buenos ciudadanos del Reino