Afrontemos con valentía los golpes de la vida

“Dios es para nosotros refugio y fuerza, una ayuda que puede hallarse prontamente durante angustias.” (SAL. 46:1)

¿QUÉ RESPONDERÍA?

¿Cómo podemos impedir que las desgracias nos abrumen?

¿Qué motivos tenemos para ser valientes?

¿Qué ayudas nos ha proporcionado Jehová para afrontar los problemas?

VIVIMOS en una época de grandes desgracias. Terremotos, tsunamis, incendios, inundaciones, volcanes, tornados, tifones y huracanes causan estragos en todo el mundo. Además, las personas sufren todo tipo de problemas personales y familiares que las llenan de temor y tristeza. La Biblia lleva mucha razón cuando afirma que a cualquiera nos puede ocurrir un “suceso imprevisto” (Ecl. 9:11).

2 En conjunto, los siervos de Dios nos hemos enfrentado con valor a todas esas circunstancias difíciles. No obstante, necesitamos estar preparados para lo que pueda venir según se acerca el fin de este sistema. ¿Cómo podemos afrontar los problemas sin dejar que nos abrumen? ¿Qué nos ayudará a sobrellevar con valentía los golpes de la vida?

IMITEMOS A QUIENES AFRONTARON LA VIDA CON VALENTÍA

3 Aunque los problemas afectan hoy día a más gente que nunca, lo cierto es que existen desde hace milenios. Veamos cómo lograron afrontar los golpes de la vida algunos siervos de Dios de tiempos bíblicos (Rom. 15:4).

4 En primer lugar, hablemos de David. Entre otras cosas, tuvo que soportar la cólera de un rey, los ataques de sus enemigos, la captura de sus esposas, la traición de sus propios hombres y una enorme angustia emocional (1 Sam. 18:8, 9; 30:1-5; 2 Sam. 17:1-3; 24:15, 17; Sal. 38:4-8). Los relatos bíblicos de su vida reflejan muy bien lo mucho que sufrió. Sin embargo, los problemas no acabaron con su espiritualidad. ¿De dónde sacó las fuerzas? Rebosante de fe, dijo: “Jehová es la plaza fuerte de mi vida. ¿De quién he de sentir pavor?” (Sal. 27:1; léase Salmo 27:5, 10).

5 Pensemos ahora en Abrahán y Sara. Ambos vivieron la mayor parte de su vida como extranjeros en tiendas de campaña. Y aunque las cosas a veces se ponían difíciles, encararon con decisión problemas como el hambre y los conflictos con naciones vecinas (Gén. 12:10; 14:14-16). ¿Cómo lo lograron? La Palabra de Dios señala que Abrahán “esperaba la ciudad que tiene fundamentos verdaderos, cuyo edificador y hacedor es Dios” (Heb. 11:8-10). En lugar de dejarse arrastrar por el mundo que los rodeaba, los dos se concentraron en el futuro.

6 Por su parte, Job también soportó presiones muy intensas. Para él debió de ser horrible ver como su vida parecía derrumbarse a su alrededor (Job 3:3, 11). Y lo peor era que no comprendía por qué le estaba ocurriendo todo aquello. Pero nunca se dio por vencido, sino que mantuvo su fe en Dios (léase Job 27:5). ¡Qué gran ejemplo de integridad!

7 Veamos a continuación el ejemplo de Pablo. Este apóstol atravesó “peligros en la ciudad”, “en el desierto” y “en el mar”. Además, soportó “hambre y sed”, “frío y desnudez”. Incluso dijo que estuvo “una noche y un día [...] en lo profundo”, refiriéndose seguramente a uno de sus varios naufragios (2 Cor. 11:23-27). Pero siempre manifestó una buena actitud, como lo demuestra lo que dijo tras estar a punto de perder la vida por servir a Dios: “Esto fue para que no tuviéramos nuestra confianza en nosotros mismos, sino en el Dios que levanta a los muertos. De tan grande cosa como la muerte nos libró y nos librará” (2 Cor. 1:8-10). Pocas personas han vivido tantas situaciones extremas como Pablo. No obstante, podemos identificarnos con sus sentimientos y cobrar ánimo al examinar su ejemplo de coraje.

NO DEJEMOS QUE LAS DESGRACIAS NOS ABRUMEN

8 A mucha gente le abruman los desastres, problemas y presiones del mundo actual. Hasta a algunos cristianos les ocurre. Lani,* que servía de tiempo completo junto con su esposo en Australia, recibió como un jarro de agua fría la noticia de que tenía cáncer de mama. Ella recuerda: “Los tratamientos me dejaron muy enferma y con la autoestima por el suelo”. Para colmo, su esposo se sometió a una operación de la columna vertebral y ella tuvo que cuidarlo. ¿Qué podemos hacer si nos vemos en una situación parecida?

9 No olvidemos que Satanás se vale de los problemas que tenemos para atacar nuestra fe. No permitamos que nos robe la alegría de vivir. Proverbios 24:10 advierte: “¿Te has mostrado desanimado en el día de la angustia? Tu poder será escaso”. Si reflexionamos en ejemplos bíblicos como los que hemos analizado, podremos afrontar con valentía los golpes de la vida.

10 Por supuesto, no es realista esperar que nunca nos ocurra nada malo; más bien es al contrario (2 Tim. 3:12). Hechos 14:22 asegura que “tenemos que entrar en el reino de Dios a través de muchas tribulaciones”. Pero en vez de tirar la toalla, debemos ver los problemas como oportunidades de demostrar valor y fe en la ayuda divina.

11 Necesitamos concentrarnos en cosas positivas. La Palabra de Dios explica: “Un corazón gozoso tiene buen efecto en el semblante, pero a causa del dolor del corazón hay un espíritu herido” (Prov. 15:13). Hace mucho que los científicos conocen los beneficios físicos del optimismo. Muchos de los pacientes a los que se les administra un placebo mejoran simplemente porque creen que están recibiendo un medicamento real. De hecho, también se ha demostrado la existencia del efecto contrario, conocido como nocebo: los pacientes empeoran simplemente porque alguien les dijo que el fármaco que estaban tomando les perjudicaría. Si nos obsesionamos con situaciones que no podemos cambiar, solo conseguiremos desanimarnos. La buena noticia es que Jehová nunca nos da simples “placebos”. Cuando sufrimos una desgracia, nos fortalece de manera real con su Palabra, con nuestra amorosa hermandad y con el espíritu santo. Recurriendo a estas tres ayudas, recuperaremos las fuerzas. Por tanto, en lugar de seguir dándole vueltas a lo negativo, tomemos medidas prácticas para afrontar cada problema y concentrémonos en las cosas buenas de nuestra vida (Prov. 17:22).

12 En los últimos años, varios países han sufrido desastres muy graves, y los cristianos que viven allí han manifestado un aguante admirable. A principios de 2010 se produjeron en Chile un potente terremoto y un tsunami que arrasaron las viviendas de numerosos hermanos. Muchos de ellos perdieron sus posesiones, y algunos, su medio de vida. Pero su espiritualidad se mantuvo intacta. Samuel, quien perdió su hogar, aseguró: “A pesar de esta situación tan dura, mi esposa y yo nunca dejamos de ir a predicar y a las reuniones. Creo que eso nos ayudó a no desesperarnos”. Junto con muchos otros, siguieron adelante sirviendo a Jehová.

13 En septiembre de 2009, las lluvias torrenciales inundaron más del 80% de Manila, la capital de Filipinas. Cierto hombre adinerado que perdió mucho en el desastre dijo: “Las inundaciones nos han puesto a todos al mismo nivel; ricos y pobres estamos padeciendo los mismos problemas”. Esto nos recuerda el sabio consejo de Jesús: “Acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni polilla ni moho consumen, y donde ladrones no entran por fuerza y hurtan” (Mat. 6:20). Quienes dedican la vida a conseguir cosas materiales —que tan rápido se esfuman— suelen acabar desilusionados. Es mucho mejor centrarnos en cuidar nuestra relación con Jehová, una posesión que no se ve afectada por nada de lo que suceda a nuestro alrededor (léase Hebreos 13:5, 6).

TENEMOS MOTIVOS PARA SER VALIENTES

14 Jesús avisó a sus discípulos que durante su presencia se producirían problemas, pero luego les dijo: “No se aterroricen” (Luc. 21:9). En efecto, con él como Rey y con el Creador del universo a nuestro lado, tenemos motivos de sobra para ser valientes. Pablo animó a Timoteo con las siguientes palabras: “Dios no nos dio un espíritu de cobardía, sino de poder y de amor y de buen juicio” (2 Tim. 1:7).

15 Muchos siervos de Dios expresaron su inquebrantable confianza en él. Por ejemplo, David afirmó: “Jehová es mi fuerza y mi escudo. En él ha confiado mi corazón, y se me ha ayudado, de modo que mi corazón se alboroza” (Sal. 28:7). Pablo declaró: “En todas estas cosas estamos saliendo completamente victoriosos mediante el que nos amó” (Rom. 8:37). Y Jesús, al verse ante el peligro, dejó claro que tenía una sólida relación con Dios cuando dijo: “No estoy solo, porque el Padre está conmigo” (Juan 16:32). Las palabras de todos ellos evidencian que confiaban por completo en Jehová. Si imitamos su actitud, tendremos valor para hacer frente a cualquier problema (léase Salmo 46:1-3).

JEHOVÁ NOS AYUDA A SER VALIENTES

16 Los cristianos no somos valientes porque confiemos en nosotros mismos, sino porque conocemos a Dios y nos apoyamos en él. Para ello debemos estudiar su Palabra, la Biblia. Una hermana que padece de depresión explica lo que a ella le ayuda: “Leo una y otra vez los pasajes que más me consuelan”. ¿Y qué hay de la exhortación de dedicar tiempo regularmente a adorar a Dios en familia? ¿Lo estamos haciendo? Si así es, podremos cultivar la actitud del salmista que dijo: “¡Cómo amo tu ley, sí! Todo el día ella es mi interés intenso” (Sal. 119:97).

17 También disponemos de publicaciones bíblicas que fortalecen nuestra confianza en Jehová. A numerosos hermanos les han ayudado muchísimo las biografías de nuestras revistas. Por citar un caso, una hermana de Asia que sufre trastorno bipolar leyó la historia de un hermano que había sido misionero y que estaba luchando con éxito contra la misma enfermedad. Agradecida, escribió: “Me ayudó a comprender mi problema y me infundió esperanza”.

18 Además, contamos con una ayuda que está disponible en cualquier situación: la oración. El apóstol Pablo destacó su gran valor cuando dio este consejo: “No se inquieten por cosa alguna, sino que en todo, por oración y ruego junto con acción de gracias, dense a conocer sus peticiones a Dios; y la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará sus corazones y sus facultades mentales mediante Cristo Jesús” (Filip. 4:6, 7). ¿Aprovechamos al máximo esta ayuda para buscar fuerzas cuando las cosas se ponen cuesta arriba? Alex, un joven británico que lucha contra la depresión desde hace mucho, explica: “Hablar con Jehová y escuchar lo que dice a través de su Palabra es para mí un salvavidas”.

19 Otra ayuda que tenemos a nuestra disposición son las reuniones cristianas. Un salmista escribió: “Mi alma ha anhelado, y también se ha consumido, en su vivo deseo por los patios de Jehová” (Sal. 84:2). ¿Nos sentimos como él? Lani, mencionada anteriormente, cuenta cómo veía las reuniones: “Asistir no era opcional. Sabía que si quería que Jehová me ayudara, tenía que estar allí”.

20 Predicar las buenas nuevas del Reino también nos ayuda a ser valientes (1 Tim. 4:16). Una hermana de Australia que ha pasado por diversos problemas señala: “Un anciano me invitó a predicar, y aunque en ese momento era lo último que quería hacer, acepté. Y debe de ser que Jehová me estaba ayudando, porque cada vez que salía al ministerio me sentía muy feliz” (Prov. 16:20). Muchos cristianos han comprobado que, cuando fortalecen la fe de los demás, al mismo tiempo fortalecen la de ellos. Además, alejan de la mente sus problemas y se concentran en “las cosas más importantes” (Filip. 1:10, 11).

21 Jehová nos ha proporcionado numerosas ayudas para afrontar con valentía los golpes de la vida. Si las aprovechamos, reflexionamos en los relatos de los siervos de Dios e imitamos su ejemplo de valor, podemos estar seguros de que lograremos enfrentarnos con éxito a los problemas que se nos presenten. A medida que se acerca el fin de este sistema, es posible que nos ocurran cosas negativas, pero podemos hacer nuestras estas palabras del apóstol Pablo: “Se nos derriba, pero no se nos destruye. [...] Por lo tanto no nos rendimos” (2 Cor. 4:9, 16). Mientras tengamos a Jehová de nuestro lado, podemos afrontar con valentía los golpes de la vida (léase 2 Corintios 4:17, 18).

[Nota]

Se han cambiado algunos nombres.

[Preguntas del estudio]

1, 2. ¿Qué desgracias son comunes hoy, y qué necesitamos los siervos de Dios?

 3. Según Romanos 15:4, ¿qué puede alentarnos cuando sufrimos problemas?

 4. ¿Qué tuvo que padecer David, y de dónde sacó las fuerzas?

 5. ¿Cómo lograron Abrahán y Sara encarar las numerosas dificultades de su vida?

 6. ¿En qué debemos imitar a Job?

 7. ¿Qué situaciones vivió Pablo durante su servicio a Dios, y qué le dio valor para seguir adelante?

 8. ¿En qué situaciones podemos vernos? Cuente un caso real.

9, 10. a) ¿Qué debemos impedirle al Diablo? b) ¿Qué efecto deben tener en nosotros las palabras de Hechos 14:22?

11. ¿Cómo podemos evitar que las desgracias nos abrumen?

12, 13. a) ¿Qué ha ayudado a los siervos de Dios a superar las consecuencias de los desastres? Dé algún ejemplo. b) Cuando ocurre un desastre, ¿cómo se hace evidente lo que es más importante?

14. ¿Qué motivos tenemos para ser valientes?

15. ¿Quiénes demostraron tener una confianza inquebrantable en Dios, y cómo podemos cultivar un valor similar?

16. ¿Por qué es tan importante que estudiemos la Palabra de Dios?

17. a) ¿Qué nos ayudará a mantener una actitud positiva? b) Mencione alguna biografía que lo haya ayudado en su caso.

18. ¿Por qué debemos aprovechar al máximo la oración?

19. ¿Cómo debemos ver la asistencia a las reuniones?

20. ¿Cómo nos ayuda la predicación?

21. ¿De qué podemos estar seguros?

[Ilustración de la página 7]

[Ilustraciones de las páginas 10 y 11]

Cuando la vida lo golpee, aproveche las ayudas que nos proporciona Jehová