Los recordatorios de Jehová son fidedignos

“El recordatorio de Jehová es fidedigno, hace sabio al inexperto.” (SAL. 19:7)

¿QUÉ CONTESTARÍA?

¿Qué clase de recordatorios nos da Jehová en la Biblia?

¿Cómo pueden los recordatorios de Jehová ayudarnos hoy?

¿Qué razones tenemos para confiar en los recordatorios de Jehová?

¿ALGUNA vez ha pensado al prepararse para el Estudio de La Atalaya: “Esto ya lo hemos estudiado antes”? Si lleva algún tiempo asistiendo a las reuniones de los testigos de Jehová, habrá notado que algunos temas se tocan vez tras vez. Por ejemplo, hablamos con cierta regularidad sobre el Reino de Dios, el rescate, la predicación o cualidades como la fe y el amor. Repasar esta información nos ayuda a estar firmes en la fe y a ser “hacedores de la palabra, y no solamente oidores” (Sant. 1:22).

2 El término hebreo que se vierte “recordatorio” se refiere a menudo a las leyes, mandatos y normas que Dios le da a su pueblo. A diferencia de las leyes humanas, que constantemente tienen que ser corregidas o actualizadas, las leyes y normas de Jehová siempre son fidedignas, es decir, confiables. Aunque algunas de ellas estaban destinadas a una situación o tiempo en particular, lo cierto es que nunca han dejado de ser útiles y provechosas. El salmista dijo: “La justicia de tus recordatorios es hasta tiempo indefinido” (Sal. 119:144).

3 A veces, los recordatorios de Jehová transmiten mensajes de advertencia. En el caso de los israelitas, los profetas les avisaban una y otra vez de lo que podía sucederles. Por ejemplo, cuando estaban a punto de entrar en la Tierra Prometida, Moisés les advirtió: “Cuídense por temor de que su corazón sea atraído seductoramente, y de veras se desvíen y adoren a otros dioses y se inclinen ante ellos, y la cólera de Jehová ciertamente se encienda contra ustedes” (Deut. 11:16, 17). En la Biblia encontramos una gran cantidad de recordatorios útiles que Jehová le dio a su pueblo.

4 En muchas otras ocasiones, Jehová exhortó a los israelitas a que le temieran, escucharan su voz y santificaran su nombre (Deut. 4:29-31; 5:28, 29). Si hacían caso, él los colmaría de bendiciones (Lev. 26:3-6; Deut. 28:1-4).

LA REACCIÓN DE LOS ISRAELITAS

5 A lo largo de la turbulenta historia de Israel, Dios fue fiel a su promesa. Por ejemplo, cuando el rey asirio Senaquerib invadió Judá y amenazó con destronar al rey Ezequías, Jehová intervino enviando un ángel. En una sola noche, ese ángel destruyó “a todo hombre valiente [y] poderoso” del ejército asirio, de modo que Senaquerib se vio obligado a regresar humillado a su casa (2 Rey. 19:35; 2 Crón. 32:21). ¿Por qué luchó Dios a favor del rey Ezequías? Porque este “siguió adhiriéndose a Jehová. No se desvió de seguirlo, sino que continuó guardando sus mandamientos” (2 Rey. 18:1, 5, 6).

Los recordatorios de Jehová impulsaron a Josías a defender la religión verdadera (Vea el párrafo 6)

6 Otro rey que obedeció los mandatos de Jehová fue Josías. Ya a la tierna edad de ocho años “procedió a hacer lo que era recto a los ojos de Jehová [...]; y no se desvió a la derecha ni a la izquierda” (2 Crón. 34:1, 2). Demostró su confianza en Dios eliminando los ídolos y restaurando la adoración verdadera. Y como resultado, Jehová no solo lo bendijo a él, sino a toda la nación (lea 2 Crónicas 34:31-33).

7 Lamentablemente, el pueblo de Dios no siempre tuvo plena confianza en los recordatorios de Jehová. A lo largo de los siglos se apartó del buen camino vez tras vez. Cuando su fe se debilitaba, eran “llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza”, por usar las palabras del apóstol Pablo (Efes. 4:13, 14). Y, tal como les había advertido Jehová, cosechaban las amargas consecuencias de desobedecerle (Lev. 26:23-25; Jer. 5:23-25).

8 ¿En qué se parece nuestra situación a la de los israelitas? Al igual que ellos, nosotros recibimos consejos y disciplina (2 Ped. 1:12). Cada vez que leemos la Biblia, Jehová nos recuerda sus normas. Y como tenemos libertad de decisión, podemos elegir obedecerlas o hacer lo que nos parezca bien (Prov. 14:12). A continuación veremos algunas razones para confiar en los recordatorios de Jehová y cómo nos pueden beneficiar.

LA OBEDIENCIA SIGNIFICA VIDA

9 Cuando los israelitas emprendieron su viaje, que les tomaría cuarenta años, a través de un “desierto grande e inspirador de temor”, Jehová no les dijo con todo detalle cómo los iba a dirigir, proteger y cuidar. Pero sí les demostró repetidamente que podían confiar en él y en sus instrucciones. Mediante una columna de nube de día y una de fuego de noche, les recordaba que los estaba apoyando y guiando a través de aquella tierra inhóspita (Deut. 1:19; Éx. 40:36-38). También suplía sus necesidades básicas. “No les faltó nada. Sus mismísimas prendas de vestir no se gastaron, y sus pies mismos no se hincharon.” (Neh. 9:19-21.)

10 Hoy, los siervos de Dios nos encontramos a las puertas de un nuevo mundo de justicia. ¿Confiamos en que Jehová nos está dando lo que necesitamos para sobrevivir a la futura “gran tribulación”? (Mat. 24:21, 22; Sal. 119:40, 41.) Es cierto que no usa una columna de nube o de fuego para guiarnos hacia el nuevo mundo, pero su organización nos ayuda a permanecer alertas. Por ejemplo, esta recalca cada vez más la urgencia de fortalecernos espiritualmente leyendo la Biblia, teniendo una Noche de Adoración en Familia, asistiendo regularmente a las reuniones y predicando. ¿Acatamos estas instrucciones? ¿Hemos hecho los cambios necesarios para cumplirlas? Eso nos ayudará a cultivar una fe firme, la que se requiere para pasar con vida al nuevo mundo.

Los recordatorios de Jehová nos ayudan a tomar medidas para evitar accidentes en los Salones del Reino (Vea el párrafo 11)

11 Además, las instrucciones que recibimos no solo nos mantienen despiertos en sentido espiritual, sino que también nos ayudan en el día a día. Por ejemplo, tener un ojo sencillo y ver con equilibrio las cosas materiales nos evita muchos dolores de cabeza. Asimismo, los principios divinos nos ayudan a tomar buenas decisiones sobre la vestimenta y el arreglo personal, el entretenimiento y los estudios que vamos a cursar. Por otro lado, agradecemos las sugerencias que se nos dan sobre mantener la seguridad en nuestra casa, en nuestro vehículo y en los Salones del Reino o cómo estar preparados para una emergencia. Estos consejos demuestran que Jehová se preocupa por nuestro bienestar.

LOS RECORDATORIOS AYUDARON A LOS PRIMEROS CRISTIANOS

12 En el primer siglo, el pueblo de Dios recibía constantes recordatorios. En repetidas ocasiones, Jesús les recalcó a sus discípulos la importancia de ser humildes. Pero no se limitó a decirles que lo fueran, sino que les demostró cómo serlo. En su último día de vida en la Tierra reunió a sus apóstoles para celebrar con ellos la Pascua. Mientras comían, se levantó y comenzó a lavarles los pies, algo que normalmente haría un siervo (Juan 13:1-17). Este gesto de humildad les causó una profunda impresión. Unos treinta años más tarde, el apóstol Pedro, quien había estado presente en aquella cena, animó a sus hermanos en la fe a cultivar la humildad (1 Ped. 5:5). El ejemplo de Jesús debe impulsarnos a todos a ser humildes al tratar con los demás (Filip. 2:5-8).

13 Otro tema del que Jesús les hablaba a menudo a sus discípulos era la importancia de tener una fe fuerte. Cuando no fueron capaces de expulsar un demonio de cierto muchacho, los discípulos le preguntaron a Jesús: “¿Por qué no pudimos expulsarlo nosotros?”. Él les contestó: “Por su poca fe. Porque en verdad les digo: Si tienen fe del tamaño de un grano de mostaza, [...] nada les será imposible” (Mat. 17:14-20). A lo largo de su ministerio les enseñó que la fe es una cualidad esencial (lea Mateo 21:18-22). ¿Sacamos nosotros provecho de las asambleas y las reuniones cristianas, las cuales se preparan para fortalecer nuestra fe? No son solo ocasiones felices; son oportunidades de demostrar que confiamos en la guía de Jehová.

14 Las Escrituras Griegas Cristianas están repletas de recordatorios sobre mostrarnos amor unos a otros. Jesús dijo que el segundo mandamiento más importante es “amar a tu prójimo como a ti mismo” (Mat. 22:39). Santiago, el medio hermano de Jesús, lo llamó “la ley real” (Sant. 2:8). El apóstol Juan escribió: “Amados, no les escribo un mandamiento nuevo, sino un mandamiento viejo que ustedes han tenido desde el principio. [...] Otra vez, les escribo un mandamiento nuevo” (1 Juan 2:7, 8). ¿Qué quiso decir con la expresión “mandamiento viejo”? Se estaba refiriendo al mandato de amar al prójimo. Era “viejo” porque Jesús lo había dado “desde el principio”, es decir, décadas atrás. Pero se mantenía “nuevo” en el sentido de que exigía seguir demostrando amor abnegado ante nuevas circunstancias. Como discípulos de Cristo que somos, ¿verdad que agradecemos que se nos recuerde la importancia de amar a nuestro prójimo y evitar que nos influya la actitud egoísta de este mundo?

15 Jesús se interesó sinceramente por la gente. Prueba de ello es que curó enfermos y resucitó muertos. Sin embargo, su principal labor no fue curar en sentido físico. Su predicación y enseñanza tuvo un efecto mucho más duradero en las personas. ¿Por qué decimos esto? Porque aquellas a quienes curó o resucitó acabaron envejeciendo y muriendo, pero las que respondieron bien a su mensaje recibieron la oportunidad de vivir para siempre (Juan 11:25, 26).

16 La obra de predicar que Jesús inició en el siglo primero se lleva a cabo ahora a una escala mucho mayor. Cristo ordenó a sus seguidores: “Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones” (Mat. 28:19). Así lo hicieron ellos, y así lo estamos haciendo nosotros. En más de 230 países, más de siete millones de Testigos proclaman con entusiasmo el mensaje del Reino y dan clases de la Biblia a millones de personas. Esta obra es una prueba de que vivimos en los últimos días.

CONFIEMOS EN JEHOVÁ HOY DÍA

17 Está claro que los recordatorios ayudaron a los primeros cristianos a mantener una fe firme. Pablo, quien estaba preso en Roma, le recordó a Timoteo: “Sigue reteniendo el modelo de palabras saludables que oíste de mí” (2 Tim. 1:13). ¡Cuánto debieron animar a Timoteo estas palabras! Por otro lado, el apóstol Pedro, después de estimular a sus hermanos cristianos a cultivar cualidades como el aguante, el amor fraternal y el autodominio, dijo: “Siempre estaré dispuesto a recordarles estas cosas, aunque las conocen y están firmemente establecidos en la verdad” (2 Ped. 1:5-8, 12).

18 En efecto, las cartas que escribieron Pablo y Pedro transmitían “los dichos hablados previamente por los santos profetas” (2 Ped. 3:2). ¿Se molestaron los cristianos del primer siglo por recibir estos recordatorios? No, pues sabían que eran una prueba de que Dios los amaba y quería que siguieran “creciendo en la bondad inmerecida y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Ped. 3:18).

19 Hoy día tenemos razones de sobra para confiar en los recordatorios de Jehová, los cuales se hallan en su infalible Palabra, la Biblia (lea Josué 23:14). En sus páginas podemos leer cómo Dios ha tratado a la humanidad imperfecta a lo largo de miles de años. Todos estos relatos se registraron para nuestro provecho (Rom. 15:4; 1 Cor. 10:11). También podemos ver el cumplimiento de profecías, que son como recordatorios dados de antemano, pues nos recuerdan que Jehová siempre cumple lo que promete. Un ejemplo es que, tal como se predijo para “la parte final de los días”, millones de personas se han unido a la adoración verdadera (Is. 2:2, 3). Además, la Biblia profetizó que este mundo iría de mal en peor, y eso es justo lo que está pasando. Y, como ya se mencionó, la difusión mundial de las buenas nuevas es un claro cumplimiento de las palabras de Jesús (Mat. 24:14).

20 Nuestro Creador nos ha dado un sinfín de pruebas para confiar en él. ¿Confiamos en sus recordatorios? Una hermana llamada Rosellen comenta: “Cuando puse toda mi confianza en Jehová, empecé a ver con más claridad que su amorosa mano me sostenía y fortalecía”. Beneficiémonos nosotros también de prestar atención a los recordatorios de Jehová.

[Preguntas del estudio]

 1. a) ¿Qué temas se analizan vez tras vez en las reuniones? b) ¿Cómo nos beneficia repasar esos temas?

 2. a) ¿A qué se refiere a menudo la palabra recordatorio en la Biblia? b) ¿En qué se diferencian las leyes humanas de las de Dios?

 3, 4. a) ¿ Qué mensajes transmiten los recordatorios de Jehová? b) ¿Cómo se beneficiaban los israelitas si hacían caso?

 5. ¿Por qué luchó Jehová a favor del rey Ezequías?

 6. ¿Cómo demostró el rey Josías que confiaba en Jehová?

 7. ¿Qué les ocurría a los israelitas cuando no hacían caso de los recordatorios de Jehová?

 8. ¿En qué se parece nuestra situación a la de los israelitas?

 9. Durante el viaje de los israelitas por el desierto, ¿cómo les recordaba Jehová que los estaba apoyando?

10. ¿Cómo guía Jehová a su pueblo hoy día?

11. ¿Cómo demuestra Jehová que se preocupa por nuestro bienestar?

12. a) ¿Qué les recalcó Jesús a sus discípulos en repetidas ocasiones? b) ¿Qué gesto de humildad le causó una profunda impresión a Pedro? c) ¿Qué efecto debería tener en nosotros el ejemplo de Jesús?

13. ¿Qué cualidad enseñó Jesús que es esencial cultivar?

14. ¿Por qué es tan importante hoy cultivar un amor como el de Cristo?

15. ¿Cuál fue la labor principal de Jesús en la Tierra?

16. ¿Cómo ha florecido en nuestros días la obra de predicar el Reino y hacer discípulos?

17. ¿Qué consejos dieron Pablo y Pedro a sus hermanos cristianos?

18. ¿Cómo veían los primeros cristianos los recordatorios que se les daban?

19, 20. ¿Por qué podemos confiar en los recordatorios de Jehová, y cómo nos benefician?

[Ilustración de la página 7]

[Ilustración de la página 8]

Los recordatorios de Jehová impulsaron a Josías a defender la religión verdadera (Vea el párrafo 6)

[Ilustración de la página 10]

Los recordatorios de Jehová nos ayudan a tomar medidas para evitar accidentes en los Salones del Reino (Vea el párrafo 11)