Martes 29 de julio

La muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado (Rom. 5:12).

Estamos agradecidos a Dios porque nos ha enseñado lo que hizo para liberarnos del pecado y la muerte que heredamos de Adán. Sabemos que Jesús “no vino para que se le ministrara, sino para ministrar y para dar su alma en rescate en cambio por muchos” (Mar. 10:45). Es maravilloso entender “la liberación por el rescate pagado por Cristo Jesús” (Rom. 3:22-24). En el siglo I, tanto judíos como no judíos debían arrepentirse de sus pecados y demostrar fe en el sacrificio de Jesús. Si no lo hacían, sus pecados no serían perdonados. Y hoy es igual (Juan 3:16, 36). Si alguien se empeña en creer en doctrinas falsas como la Trinidad o la inmortalidad del alma, no puede beneficiarse del rescate. Pero nosotros sí podemos, pues sabemos la verdad sobre Jesús, “por medio de quien tenemos nuestra liberación por rescate, el perdón de nuestros pecados” (Col. 1:13, 14). w13 15/2 2:15, 16

28 de jul. Lectura de la Biblia: Números 1 a 3

Núm. 2: “Toda clase de hombres” se salvará (rs pág. 341 párr. 2)

Núm. 3: Acusación. ¿Cómo se atendían las acusaciones bajo las leyes hebrea y romana? (it-1 pág. 46–pág. 47 párr. 1)

28 DE JULIO DE 2014–3 DE AGOSTO DE 2014

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