Rescate - Razonamiento (rs)

Tito 2:13, 14: “Cristo Jesús [...] se dio a sí mismo por nosotros para librarnos de toda clase de desafuero y limpiar para sí mismo un pueblo peculiarmente suyo, celoso de obras excelentes.” (El agradecimiento que sentimos por esta maravillosa provisión debe movernos a participar celosamente en esas obras que Cristo ha asignado a sus seguidores verdaderos.)

2 Cor. 5:14, 15: “El amor que el Cristo tiene nos obliga, porque esto es lo que hemos juzgado, que un hombre murió por todos; así pues, todos habían muerto; y murió por todos para que los que viven no vivan ya para sí mismos, sino para el que murió por ellos y fue levantado.”

Resurrección - Razonamiento (rs)

Resurrección

Definición: A·nasta·sis, la palabra griega que se traduce “resurrección”, significa literalmente “un ponerse de pie nuevamente” y se refiere a un levantarse de entre los muertos. Una expresión más específica: “resurrección de (de entre) los muertos”, se usa muchas veces en las Escrituras (Mat. 22:31; Hech. 4:2; 1 Cor. 15:12). La palabra hebrea es techi·yathham·me·thim, que significa “revivificación de los muertos” (Mat. 22:23, nota sobre el versículo, NM, edición con referencias, en inglés). La resurrección envuelve el reactivar el patrón de vida de una persona, un patrón de vida que Dios ha conservado en su memoria. De acuerdo con lo que sea la voluntad de Dios para el individuo implicado, la persona es restaurada ya sea en cuerpo humano o en cuerpo espiritual, pero retiene su identidad personal y tiene la misma personalidad y recuerdos que tenía cuando murió. La provisión de la resurrección de los muertos es una maravillosa expresión de la bondad inmerecida de Jehová; despliega su sabiduría y poder y es un medio por el cual se ha de llevar a cabo su propósito original con relación a la Tierra.

¿Es la resurrección el acto de reunir un alma inmaterial con el cuerpo físico?

Por supuesto, para que esto fuera posible los humanos tendrían que tener un alma inmaterial que se pudiera separar del cuerpo físico. La Biblia no enseña tal cosa. Esa noción se tomó de la filosofía griega. La enseñanza bíblica con relación al alma se expone en las páginas 32-35. Si desea pruebas en cuanto al origen de la creencia de la cristiandad en un alma inmaterial e inmortal, sírvase ver la página 36.

¿Se resucitó a Jesús en un cuerpo de carne, y posee ahora esa clase de cuerpo en el cielo?

1 Ped. 3:18: “Cristo murió una vez para siempre respecto a pecados, un justo por los injustos, para conducir a ustedes a Dios, habiendo sido muerto en la carne, pero hecho vivo en el espíritu [“por el Espíritu”, TA; “en el espíritu”, CI, LT, EMN, BJ].” (Al tiempo de su resurrección de entre los muertos, Jesús fue levantado con un cuerpo celestial. En el texto griego las palabras “carne” y “espíritu” se ponen en contraste una con la otra, y ambas están en dativo; por consiguiente, si un traductor vierte “por el espíritu”, también debe traducir consecuentemente “por la carne”, pero si traduce “en la carne”, también debe traducir “en el espíritu”.)

Hech. 10:40, 41: “Dios levantó a Este [Jesucristo] al tercer día y le concedió manifestarse, no a todo el pueblo, sino a testigos nombrados de antemano por Dios.” (¿Por qué no lo vieron otros también? Porque era una criatura celestial, y cuando materializó cuerpos de carne para hacerse visible, como lo habían hecho ángeles en el pasado, lo hizo sólo en la presencia de sus discípulos.)

1 Cor. 15:45: “Así también está escrito: ‘El primer hombre Adán vino a ser alma viviente.’ El último Adán [Jesucristo, quien fue perfecto como lo fue Adán cuando fue creado] vino a ser un espíritu dador de vida.”

¿Qué quiere decir Lucas 24:36-39 con relación al cuerpo con el cual Jesús fue resucitado?

  Luc. 24:36-39: “Mientras [los discípulos] estaban hablando de estas cosas él mismo se puso de pie en medio de ellos y les dijo: ‘Tengan paz.’ Pero porque estaban aterrados, y se habían atemorizado, se imaginaban que contemplaban un espíritu. Por eso les dijo: ‘¿Por qué están perturbados, y por qué se suscitan dudas en su corazón? Vean mis manos y mis pies, que yo mismo soy; pálpenme y vean, porque un espíritu no tiene carne y huesos así como contemplan que yo tengo.’”

  Los humanos no pueden ver a los espíritus, de modo que es patente que los discípulos creían que habían visto una aparición o una visión. (Compárese con Marcos 6:49, 50.) Jesús les