Sábado 29 de agosto
Asegúrense de qué cosas son las más importantes (Filip. 1:10).
Imagine la siguiente situación. Está buscando un empleo para poder mantener a su familia y encuentra dos posibles trabajos. Analiza bien toda la información, como por ejemplo el tipo de trabajo, el horario, la distancia y cosas por el estilo. Los trabajos en sí no consisten en algo que la Biblia prohíba. Quizás prefiera una opción porque le gusta más el tipo de trabajo o porque le pagan más. Pero hay otros factores que debe tener en cuenta antes de tomar una decisión. Por ejemplo, ¿le impediría alguno de los dos trabajos asistir a algunas reuniones? ¿Le quitaría tiempo que necesita para atender las necesidades emocionales y espirituales de su familia? Hacerse esa clase de preguntas lo ayudará a poner las cosas más importantes —es decir, su adoración a Jehová y las necesidades de su familia— por encima de las ventajas materiales. Entonces podrá tomar una decisión que cuente con la bendición de Jehová. w25.01 3:11-13
Domingo 30 de agosto
Jehová está cerca de los que tienen el corazón destrozado (Sal. 34:18).
Aunque otras personas te hayan tratado mal, puedes estar seguro de que Jehová te quiere y te valora. Si eres de “los que están hundidos en el desánimo”, recuerda que Jehová vio cosas buenas en tu corazón y quiso que fueras un siervo suyo (Juan 6:44). Siempre va a estar ahí para ayudarte porque te quiere muchísimo. El ejemplo de Jesús nos ayuda a comprender mejor lo que siente Jehová. Cuando estuvo en la Tierra, Jesús se fijó en las personas que sufrían el desprecio de los demás y les mostró compasión (Mat. 9:9-12). Cuando una mujer que padecía una angustiosa enfermedad le tocó la ropa con la esperanza de ponerse bien, él la consoló y la felicitó por su fe (Mar. 5:25-34). Jesús es el vivo reflejo de su Padre (Juan 14:9). Así que puedes estar seguro de que Jehová te valora y se fija en tus buenas cualidades, como la fe que tienes y el amor que sientes por él. w24.10 40:4, 5
Lunes 31 de agosto
Recoge mis lágrimas en tu odre (Sal. 56:8).
Durante su vida, David afrontó muchas situaciones dolorosas que le sacaron lágrimas. Muchos lo odiaron, e incluso algunos familiares y amigos traicionaron su confianza e intentaron hacerle daño (1 Sam. 19:10, 11; 2 Sam. 15:10-14, 30). En un momento de su vida escribió: “Me he agotado de tanto suspirar; toda la noche empapo mi cama de lágrimas; con mi llanto inundo mi lecho” (Sal. 6:6). Aunque la vida de David era difícil, él estaba seguro de que Jehová lo amaba. Escribió: “Jehová oirá mi llanto” (Sal. 6:8). Las palabras del texto de hoy describen de manera poética lo mucho que Jehová nos quiere y se interesa por cómo nos sentimos. David dijo que era como si Jehová estuviera recogiendo cada una de sus lágrimas en un odre o anotándolas en un libro. Estaba totalmente convencido de que su amoroso Padre celestial estaba al tanto de todos sus sufrimientos y los recordaba, y de que no solo conocía sus problemas, sino también cómo lo hacían sentir. w24.12 51:11, 12