Jueves 9 de abril
Por los pecadores intercedió (Is. 53:12).
Jehová le pidió a Abrahán que sacrificara a su propio hijo Isaac. Seguro que a Abrahán esa petición le pareció increíblemente dolorosa. Aun así, estuvo dispuesto a obedecer. Cuando estaba a punto de hacerlo, Jehová lo detuvo. Pero su ejemplo les enseña algo muy importante a todas las personas de fe: Jehová estaría dispuesto a sacrificar a su querido Hijo por el inmenso amor que les tiene a los seres humanos (Gén. 22:1-18). Siglos después, cuando Jehová les dio la Ley a los israelitas, les dijo que tenían que sacrificar animales para que sus pecados fueran perdonados (Lev. 4:27-29; 17:11). Esos sacrificios mostraron que Jehová ofrecería un sacrificio que sería mucho mejor porque salvaría por completo a los seres humanos del pecado. Dios hizo que los profetas explicaran que la Descendencia prometida —que resultó ser el Hijo unigénito de Dios— tendría que sufrir y morir para salvar del pecado y la muerte a todos los seres humanos, incluido usted (Is. 53:1-12). w24.08 31:7, 8
Viernes 10 de abril
¡Cuánto amo tu ley! Reflexiono en ella todo el día (Sal. 119:97).
Cuando haga su lectura de la Biblia, asegúrese de buscar maneras de aplicar lo que lee. Mientras lee una porción de la Palabra de Dios, pregúntese: “¿Cómo puedo poner en práctica esta información hoy o en el futuro cercano?”. Por ejemplo, imaginemos que ha leído 1 Tesalonicenses 5:17, 18. Luego deténgase un momento y piense en sus oraciones. ¿Son profundas? ¿Con cuánta frecuencia ora? ¿Cuáles son las cosas por las que se siente agradecido? A lo mejor se le ocurren tres cosas concretas por las que darle las gracias a Jehová. Si dedica un ratito a meditar en estas cosas —aunque solo sean unos minutos—, no solo estará oyendo la Palabra de Dios, sino que también estará empezando a ponerla en práctica. Y, si cada día hace lo mismo con lo que lee de la Biblia, con el tiempo llegará a ser un mejor siervo de Jehová. w24.09 36:9, 10
Sábado 11 de abril
Cuídense para que no pierdan las cosas por las que hemos trabajado y para que reciban una recompensa completa (2 Juan 8).
Jehová nos creó con una capacidad muy especial: somos más felices cuando damos que cuando recibimos. Nos sentimos bien cuando podemos ayudar a nuestros hermanos y nos gusta que nos den las gracias. Pero, sea que lo hagan o no, podemos estar contentos porque hemos hecho lo correcto. Sin importar lo que demos, recordemos siempre lo que dice 2 Crónicas 25:9: “Jehová puede darte mucho más”. ¡Nadie puede dar tanto como da Jehová! Y nada nos hace más felices que ser recompensados por él. Sin duda, vale la pena esforzarnos por imitar siempre la generosidad de nuestro Padre celestial. w24.09 39:20, 21