Viernes 11 de septiembre
Es un hecho que el Señor fue resucitado (Luc. 24:34).
Los discípulos de Jesús necesitaban que se les animara. ¿Por qué? Porque algunos habían dejado sus casas, sus familias y sus negocios para seguir a Jesús a tiempo completo (Mat. 19:27). Otros habían sido marginados por la sociedad por haberse hecho discípulos (Juan 9:22). Estuvieron dispuestos a hacer estos sacrificios porque creían que Jesús era el Mesías prometido (Mat. 16:16). Pero, cuando Jesús fue ejecutado, sus esperanzas se desvanecieron y ellos acabaron desconsolados. Jesús comprendía que era normal que los discípulos se sintieran tristes por su muerte. Sabía que esos sentimientos no se debían a que les faltara fe. Por eso empezó a animar a sus amigos el mismo día que fue resucitado. Se le apareció a María Magdalena mientras ella lloraba junto a su tumba (Juan 20:11, 16). Se les apareció a los dos discípulos que iban de camino a Emaús. Y también se le apareció al apóstol Pedro. w24.10 41:5, 6
Sábado 12 de septiembre
Estén siempre listos para presentar una defensa ante todo el que les exija una razón de la esperanza que ustedes tienen (1 Ped. 3:15).
Padres, preparen a sus hijos para que defiendan su fe en el Creador. Tal vez les resulte útil repasar juntos la serie de artículos “¿Creación o evolución?” que aparece en jw.org, en la sección “Los jóvenes preguntan”. Luego pregúntenles qué argumento les parece más útil para convencer a otros de que existe un Creador y practiquen cómo podrían explicarlo. Si alguno de sus compañeros está dispuesto a conversar, pueden usar razonamientos sencillos y lógicos. Por ejemplo, un compañero podría decir: “Yo solo creo en lo que veo, y nunca he visto a Dios”. El joven cristiano podría responderle: “Imagina que estás en un bosque, en medio de la nada, y te encuentras con un pozo hecho de piedra. ¿Verdad que pensarías que tuvo que hacerlo alguien? Pues, si un simple pozo tuvo que hacerlo alguien, con más razón un ser inteligente tuvo que crear el universo”. w24.12 50:16
Domingo 13 de septiembre
¿Acaso no hay sabiduría entre la gente mayor? ¿Y no da entendimiento una larga vida? (Job 12:12).
Todos necesitamos guía para tomar decisiones importantes en la vida. Los ancianos y otros cristianos maduros pueden ayudarnos mucho en ese sentido. Aun si fueran mucho mayores que nosotros, no deberíamos pasar por alto automáticamente sus consejos pensando que son anticuados. Jehová quiere que aprendamos de los mayores. Ellos han tenido más tiempo que nosotros para adquirir experiencia, entendimiento y sabiduría. En tiempos bíblicos, Jehová usó a hombres mayores fieles para animar y guiar a su pueblo. Pensemos, por ejemplo, en Moisés, David y el apóstol Juan. Ellos vivieron en distintas épocas, y sus circunstancias fueron muy diferentes. Al acercarse al final de su vida, les dieron sabios consejos a los más jóvenes. Estos tres hombres mayores fieles resaltaron la importancia de obedecer a Dios. Seamos jóvenes o mayores, todos podemos beneficiarnos de sus consejos (Rom. 15:4; 2 Tim. 3:16). w24.11 45:1, 2