Martes 11 de agosto
Puesto que Cristo sufrió en la carne, ármense ustedes también de la misma actitud mental (1 Ped. 4:1).
Jesús dejó claro cuál era el mandamiento más importante de la Ley de Moisés cuando dijo: “Ama a Jehová tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Mar. 12:30). Así que debemos amar a Jehová con todo nuestro ser, con todo lo que tenemos. Y eso incluye nuestros deseos, emociones y energías. Además, incluye cómo usamos nuestra mente, es decir, nuestra manera de pensar. El amor que sentimos por Jehová nos motiva a imitar la forma en que él piensa. Claro está, jamás podremos entender por completo su manera de pensar. Pero algo que nos puede ayudar es estudiar “la mente de Cristo”, porque él imitó a la perfección la forma de pensar de su Padre (1 Cor. 2:16). w25.03 10:1
Miércoles 12 de agosto
Por medio de él conseguimos la liberación por rescate mediante su sangre, sí, el perdón de nuestras ofensas, según las riquezas de la bondad inmerecida de Dios (Efes. 1:7).
Jesús era un hombre perfecto, tal como lo fue el primer hombre, Adán, antes de pecar (1 Cor. 15:45). Así que con su muerte pudo expiar el pecado de Adán, es decir, reemplazar lo que Adán había perdido (Rom. 5:19). De esa manera, Jesús llegó a ser “el último Adán”. No hace falta que ningún otro ser humano perfecto venga y pague por lo que Adán perdió. Jesús murió “una vez y para siempre” (Heb. 7:27; 10:12). Entonces, ¿cuál es la diferencia entre el sistema de la expiación y el rescate? El sistema de la expiación es lo que hace Dios para restablecer una buena relación entre él y los seres humanos. El rescate es el precio que se paga para expiar los pecados de la humanidad. Ese precio está representado por la valiosa sangre de Jesús, que fue derramada a favor de nosotros (Heb. 9:14). w25.02 6:12, 13
Jueves 13 de agosto
Dios es fiel y no dejará que sean tentados más allá de lo que puedan soportar, sino que, cuando venga la tentación, también les dará la salida para que puedan aguantarla (1 Cor. 10:13).
Saber que Jehová es el Dios vivo nos ayudará a ver los problemas desde la perspectiva correcta. Forman parte de una cuestión mucho más grande entre Jehová y Satanás. El Diablo afirma que, cuando las cosas se pongan feas, abandonaremos a Jehová (Job 1:10, 11; Prov. 27:11). Así que, si permanecemos fieles, demostramos que amamos a Jehová y que Satanás es un mentiroso. ¿Está usted afrontando oposición del Gobierno, problemas económicos, apatía en la predicación o alguna otra adversidad? Si es así, recuerde: lo que está pasando le da la oportunidad de hacer feliz a Jehová. No olvide que él no dejará que la prueba vaya más allá de lo que pueda soportar. Le dará las fuerzas para aguantar. w24.06 25:9