Jueves 26 marzo
El que lo saluda se hace cómplice de sus malas acciones (2 Juan 11).
Cada cristiano debe usar su conciencia educada por la Biblia a la hora de tratar con una persona que ha sido sacada de la congregación. Puede que algunos se sientan cómodos saludándola en una reunión o dándole la bienvenida. Ahora bien, lo que no haríamos sería tener una conversación larga o socializar con ella. Puede que nos preguntemos: “¿Pero no dice la Biblia que quien saluda a estas personas ‘se hace cómplice de sus malas acciones’?” (2 Juan 9-11). El contexto indica que estos versículos se refieren a apóstatas y a los que promueven activamente la mala conducta (Apoc. 2:20). Por tanto, si una persona promueve activamente enseñanzas apóstatas u otros pecados, los ancianos no harían planes para visitarla. Por supuesto, todavía existe la posibilidad de que cambie. Pero, mientras eso no suceda, no la saludaríamos ni la invitaríamos a asistir a una reunión de congregación. w24.08 35:14, 15
Viernes 27 marzo
Su corazón seguía cerrado, incapaz de entender (Mar. 6:52).
Después de alimentar a una multitud, Jesús les dijo a sus apóstoles que regresaran a Capernaúm en barca y se retiró a la montaña para evitar que lo hicieran rey (Juan 6:16-20). Durante el viaje en la barca, se desató una tormenta con fuertes vientos y olas. Entonces, Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua y le dijo al apóstol Pedro que también lo hiciera (Mat. 14:22-31). Cuando Jesús se subió a la barca, el viento se calmó. Llenos de asombro, los discípulos dijeron: “Tú realmente eres el Hijo de Dios” (Mat. 14:33). Aun así, todavía no veían la relación entre este milagro y lo que había pasado antes con la multitud. Marcos añade el detalle de que el asombro de los apóstoles fue enorme, porque “no habían captado el significado del milagro de los panes” (Mar. 6:50-52). En efecto, no alcanzaban a entender todo el poder que Jehová le había dado a Jesús para hacer milagros. w24.12 48:7
Sábado 28 marzo
La voluntad de Dios es que toda clase de personas se salven y lleguen a tener un conocimiento exacto de la verdad (1 Tim. 2:4).
Una manera de demostrar que agradecemos el rescate y el amor de Jehová es aprovechando al máximo la época de la Conmemoración. Además de hacer planes para estar presentes, podemos invitar a otros a asistir. Cuando lo hagamos, expliquemos en qué consiste esta reunión especial. Podemos enseñar los videos de jw.org ¿Por qué murió Jesús? y Recordemos la muerte de Jesús. Los ancianos se asegurarán de invitar a los inactivos. ¿Se imagina la felicidad que habrá en el cielo y en la Tierra si algunas de las ovejas perdidas de Jehová se sienten impulsadas a volver al rebaño? (Luc. 15:4-7). En la Conmemoración podemos ponernos la meta de no solo saludarnos unos a otros, sino sobre todo a los que son nuevos o a los que llevaban mucho tiempo sin asistir. ¡Hagamos que todos se sientan bienvenidos! (Rom. 12:13). w25.01 5:15