Jueves 23 abril
Cristo Jesús vino al mundo para salvar a pecadores (1 Tim. 1:15).
Imaginemos que le hacemos a una persona muy querida un regalo bonito y práctico. ¿Verdad que sería muy triste que esa persona simplemente lo guardara y se olvidara de él? Pero qué contentos nos pondríamos si la persona estuviera muy agradecida y lo demostrara usando el regalo. ¿Qué nos enseña este ejemplo? Pues bien, Jehová entregó a su Hijo por nosotros. ¡Qué contento debe ponerse cuando le demostramos que estamos agradecidos por el valioso regalo del rescate y por el amor que nos mostró! (Juan 3:16; Rom. 5:7, 8). Ahora bien, con el paso de los años puede ser que empecemos a dar por sentado el regalo del rescate. Estamos contentos de tenerlo, pero, por decirlo así, es como si lo guardáramos y nos olvidáramos de él. Para que eso no nos pase y no perdamos la gratitud, debemos meditar con regularidad en lo que Jehová y Jesús han hecho por nosotros. w25.01 5:1, 2
Viernes 24 abril
Reflexiona sobre estas cosas; dedícate de lleno a ellas, para que todos vean claramente tu progreso (1 Tim. 4:15).
El anciano no debe ser un hombre recién convertido. Aunque no lleve muchos años bautizado, debe haber tenido suficiente tiempo para madurar como cristiano. Antes de ser nombrado anciano debe demostrar que, igual que Jesús, es humilde y está dispuesto a servir a Jehová como él quiera y cuando él quiera (Mat. 20:23; Filip. 2:5-8). Además, tiene que demostrar que es leal aferrándose a Jehová y a sus justas normas, y siguiendo las instrucciones que él da a través de su organización. Las Escrituras dejan muy claro que un superintendente tiene que estar capacitado para enseñar. ¿Significa eso que debe ser un gran orador? No necesariamente. Hay muchos buenos ancianos que no se destacan por dar los mejores discursos pero son eficaces enseñando en el ministerio y en las visitas de pastoreo. w24.11 47:14, 15
Sábado 25 abril
Amo tus mandamientos más que el oro, más que el oro fino (Sal. 119:127).
Si encuentra un texto bíblico que no entiende, busque información. Y, después, durante el día, medite en lo que descubrió y en lo que aprendió sobre Jehová, su Hijo y del amor que ellos le tienen (Sal. 119:97; nota). No se desanime si no siempre aprende algo nuevo o emocionante cuando se siente a leer o estudiar la Biblia. En cierto sentido, estudiar la Biblia es como buscar oro. Muchas personas pasan horas, incluso días, buscando oro. Son pacientes y persisten porque para ellas hasta la pepita más pequeña es valiosa. Los tesoros que encontramos en la Biblia son mucho más valiosos que el oro (Prov. 8:10). Así que sea paciente y no deje de leer y estudiar la Biblia (Sal. 1:2). w25.01 4:14, 15