Lunes 19 enero
David, un hombre que complace a mi corazón (Hech. 13:22).
David fue un gran rey. Fue también músico, poeta, guerrero y profeta. Y se enfrentó a muchas pruebas. Durante años vivió como fugitivo, huyendo del envidioso rey Saúl. Y, ya siendo rey, David otra vez tuvo que huir para salvar la vida cuando su hijo Absalón trató de arrebatarle el trono. Pero, a pesar de sus problemas y de sus graves errores, él fue leal a Dios hasta el fin de su vida. Jehová dijo que él era un hombre que complacía a su corazón. Por eso vale la pena que escuchemos los consejos de David (1 Rey. 15:5). Tomemos como ejemplo lo que le dijo a su hijo y sucesor, Salomón. Jehová había elegido a este joven para que siguiera impulsando la adoración pura y le construyera un templo en su honor (1 Crón. 22:5). Salomón iba a enfrentarse a algunas dificultades. ¿Qué le aconsejó David? Que, si obedecía a Jehová, tendría éxito en la vida (1 Rey. 2:2, 3). w24.11 45:9-11
Martes 20 enero
Pon tu camino en manos de Jehová; confía en él, y él actuará a tu favor (Sal. 37:5).
Un esposo que maltrata física o verbalmente a su esposa tiene que dar ciertos pasos para reparar su relación con ella y con Jehová. Primero, admitir que tiene un serio problema. Jehová lo ve todo; nada está escondido de la vista de él (Sal. 44:21; Ecl. 12:14; Heb. 4:13). Segundo, dejar de tratar mal a su esposa y cambiar su comportamiento (Prov. 28:13). Tercero, reconocer ante ella y ante Jehová el daño que les ha hecho y pedirles perdón sinceramente (Hech. 3:19). Debe rogarle a Jehová que lo ayude a controlar sus pensamientos, sus palabras y sus acciones, y que además le dé el deseo de cambiar (Sal. 51:10-12; 2 Cor. 10:5; Filip. 2:13). Cuarto, actuar de acuerdo con sus oraciones y aprender a odiar las palabras hirientes y cualquier tipo de violencia (Sal. 97:10). Quinto, buscar de inmediato la ayuda de los ancianos de la congregación, que lo tratarán con amor (Sant. 5:14-16). Y, sexto, elaborar un plan de acción para no volver a caer en ninguna de estas cosas. w25.01 2:14
Miércoles 21 enero
¿Qué esperas? Levántate, bautízate (Hech. 22:16).
¿Ama usted a Jehová, que le ha dado todas las cosas buenas de las que disfruta, incluso la vida? ¿Desea demostrarle su amor? La mejor manera de hacerlo es dedicándole su vida y bautizándose. Cuando dé esos pasos, llegará a ser parte de la familia de Jehová. Usted le pertenecerá, y por eso su Padre y amigo lo guiará y lo cuidará (Sal. 73:24; Is. 43:1, 2). Además, gracias a la dedicación y al bautismo, tendrá la esperanza de vivir para siempre (1 Ped. 3:21). Ahora bien, tal vez haya algo que lo esté frenando de dar el paso de bautizarse. No se preocupe; no es el primero que se encuentra en esa situación. Millones de personas antes que usted han tenido que hacer cambios en su conducta y en su manera de pensar para poder bautizarse, y ahora están sirviendo a Jehová con alegría y entusiasmo. w25.03 9:1, 2