Miércoles 25 marzo
También tengo que anunciarles las buenas noticias del Reino de Dios a otras ciudades, porque para eso fui enviado (Luc. 4:43).
Jesús predicó con entusiasmo “las buenas noticias del Reino” porque sabía que eso era lo que Dios quería que hiciera. Para Jesús, esta obra era su prioridad en la vida. Incluso durante los últimos meses de su ministerio, viajaba “de ciudad en ciudad y de aldea en aldea enseñando a la gente” (Luc. 13:22). También capacitó a más discípulos para que fueran a predicar igual que él (Luc. 10:1). Hoy día, predicar las buenas noticias sigue siendo la obra principal que Jehová y Jesús quieren que hagamos (Mat. 24:14; 28:19, 20). Algo que nos ayudará a sentir más entusiasmo por la predicación es ver a las personas como Jehová las ve. Él quiere que tantas como sea posible escuchen y acepten las buenas noticias (1 Tim. 2:3, 4). Como este mensaje puede salvarles la vida, Jehová quiere ayudarnos a ser más hábiles en nuestra forma de llevárselo. Incluso si no aceptan el mensaje ahora, tal vez tengan la oportunidad de hacerlo antes de que termine la gran tribulación. w25.03 11:5-7
Jueves 26 marzo
El que lo saluda se hace cómplice de sus malas acciones (2 Juan 11).
Cada cristiano debe usar su conciencia educada por la Biblia a la hora de tratar con una persona que ha sido sacada de la congregación. Puede que algunos se sientan cómodos saludándola en una reunión o dándole la bienvenida. Ahora bien, lo que no haríamos sería tener una conversación larga o socializar con ella. Puede que nos preguntemos: “¿Pero no dice la Biblia que quien saluda a estas personas ‘se hace cómplice de sus malas acciones’?” (2 Juan 9-11). El contexto indica que estos versículos se refieren a apóstatas y a los que promueven activamente la mala conducta (Apoc. 2:20). Por tanto, si una persona promueve activamente enseñanzas apóstatas u otros pecados, los ancianos no harían planes para visitarla. Por supuesto, todavía existe la posibilidad de que cambie. Pero, mientras eso no suceda, no la saludaríamos ni la invitaríamos a asistir a una reunión de congregación. w24.08 35:14, 15
Viernes 27 marzo
Su corazón seguía cerrado, incapaz de entender (Mar. 6:52).
Después de alimentar a una multitud, Jesús les dijo a sus apóstoles que regresaran a Capernaúm en barca y se retiró a la montaña para evitar que lo hicieran rey (Juan 6:16-20). Durante el viaje en la barca, se desató una tormenta con fuertes vientos y olas. Entonces, Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua y le dijo al apóstol Pedro que también lo hiciera (Mat. 14:22-31). Cuando Jesús se subió a la barca, el viento se calmó. Llenos de asombro, los discípulos dijeron: “Tú realmente eres el Hijo de Dios” (Mat. 14:33). Aun así, todavía no veían la relación entre este milagro y lo que había pasado antes con la multitud. Marcos añade el detalle de que el asombro de los apóstoles fue enorme, porque “no habían captado el significado del milagro de los panes” (Mar. 6:50-52). En efecto, no alcanzaban a entender todo el poder que Jehová le había dado a Jesús para hacer milagros. w24.12 48:7