Viernes 27 marzo
Su corazón seguía cerrado, incapaz de entender (Mar. 6:52).
Después de alimentar a una multitud, Jesús les dijo a sus apóstoles que regresaran a Capernaúm en barca y se retiró a la montaña para evitar que lo hicieran rey (Juan 6:16-20). Durante el viaje en la barca, se desató una tormenta con fuertes vientos y olas. Entonces, Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua y le dijo al apóstol Pedro que también lo hiciera (Mat. 14:22-31). Cuando Jesús se subió a la barca, el viento se calmó. Llenos de asombro, los discípulos dijeron: “Tú realmente eres el Hijo de Dios” (Mat. 14:33). Aun así, todavía no veían la relación entre este milagro y lo que había pasado antes con la multitud. Marcos añade el detalle de que el asombro de los apóstoles fue enorme, porque “no habían captado el significado del milagro de los panes” (Mar. 6:50-52). En efecto, no alcanzaban a entender todo el poder que Jehová le había dado a Jesús para hacer milagros. w24.12 48:7
Sábado 28 marzo
La voluntad de Dios es que toda clase de personas se salven y lleguen a tener un conocimiento exacto de la verdad (1 Tim. 2:4).
Una manera de demostrar que agradecemos el rescate y el amor de Jehová es aprovechando al máximo la época de la Conmemoración. Además de hacer planes para estar presentes, podemos invitar a otros a asistir. Cuando lo hagamos, expliquemos en qué consiste esta reunión especial. Podemos enseñar los videos de jw.org ¿Por qué murió Jesús? y Recordemos la muerte de Jesús. Los ancianos se asegurarán de invitar a los inactivos. ¿Se imagina la felicidad que habrá en el cielo y en la Tierra si algunas de las ovejas perdidas de Jehová se sienten impulsadas a volver al rebaño? (Luc. 15:4-7). En la Conmemoración podemos ponernos la meta de no solo saludarnos unos a otros, sino sobre todo a los que son nuevos o a los que llevaban mucho tiempo sin asistir. ¡Hagamos que todos se sientan bienvenidos! (Rom. 12:13). w25.01 5:15
Domingo 29 marzo
Dios nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio de reconciliación por nuestros pecados (1 Juan 4:10).
El rescate muestra que Jehová es justo, pero sobre todo destaca el profundo amor que siente por nosotros (Juan 3:16; 1 Juan 4:9, 10). Jehová envió a su Hijo a morir por nosotros porque quiere que vivamos para siempre y que además formemos parte de su familia. Piense en esto: cuando Adán pecó, dejó de formar parte de la familia de Jehová. Y por eso todos hemos nacido fuera de la familia de Dios. Pero, gracias al rescate, las personas que tengan fe en Dios y le obedezcan llegarán a ser parte de su familia algún día. Incluso ahora Jehová puede perdonar nuestros pecados y podemos tener una bonita amistad con él y con nuestros hermanos. ¡Cuánto nos quiere Jehová! (Rom. 5:10, 11). w25.01 4:6
Lectura bíblica para la Conmemoración: (durante el día: 9 de nisán) Juan 12:12-19; Marcos 11:1-11