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  • Detalles incidentales sobre el Salón del Reino de Dunwoody
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1982
La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1982
w82 15/12 págs. 10-11

Detalles incidentales sobre el Salón del Reino de Dunwoody

LA CIUDAD de Atlanta no pudo haber cooperado más plenamente. El Sr. Gardner, director de inspección de obras, se enteró de nuestro plan de trabajo, pero sus inspectores no trabajan ni sábado ni domingo. Así que dejó como responsables de la inspección a Testigos que tenían licencia para ejercer sus respectivos oficios. Además, un arquitecto titulado y con licencia visitó la obra periódicamente durante el fin de semana para asegurarse de que la estructura satisfacía más allá de lo requerido el código de construcción del condado.

Las tres estaciones de televisión enviaron al lugar de construcción a sus respectivos equipos de filmación. Uno de los locutores de noticias quedó impresionado con la obra, permaneció en el lugar hasta mucho después que se hubieron marchado los de su equipo de filmación y concluyó su programa, transmitido el día veintitrés, con estas palabras: “Los hermanos y las hermanas volverán a estar con ustedes mañana, y nosotros también.”

La mañana del veinticuatro, cierto Testigo predicaba de casa en casa en un lugar que quedaba a más de 160 kilómetros de Dunwoody. En seis diferentes puertas le dijeron: “Bueno, ustedes son los que han salido en la TV, los que están construyendo el Salón del Reino en solo dos días allá en Atlanta.”

Un hombre de negocios de Atlanta tenía huéspedes en su casa aquel fin de semana. Temprano en la mañana de aquel sábado pasaron por el lugar de construcción y vieron como se erigían las paredes. Quedaron asombrados con la actividad, y aquel día, y al día siguiente, regresaron cada dos horas para ver como iba progresando la obra. Posteriormente este hombre de negocios habló sobre aquel acontecimiento en las Filipinas, en México y en muchos de los estados del oeste de los Estados Unidos.

El día veintitrés se asignó a una teniente de la Policía del condado de Dekalb para que dirigiera el tránsito cerca del Salón del Reino. El capitán de ella le explicó que en aquel lugar se estaba construyendo una iglesia, pero ella sostuvo que en aquel sector no se estaba construyendo ninguna iglesia. Aunque seguía empeñada en que el capitán estaba equivocado, fue al lugar. Al llegar se detuvo en medio de la carretera, obstruyendo el tránsito, y exclamó: “¡No lo creo! ¡Ese edificio no estaba ahí ayer!”

Cierto Testigo trabaja de camarero en el Perimeter Marriott Hotel de Atlanta. El gerente del restaurante cenaba con sus padres, quienes lo visitaban, y pidió al Testigo que les hablara de la iglesia que se construyó en dos días. El padre del gerente replicó: “¡Imposible! ¡He estado en el negocio de construcción por años y sé que eso es imposible!” Entonces preguntó: “¿De qué religión es usted?” Cuando él dijo que era testigo de Jehová, el padre dijo: “¡Ellos sí pueden lograrlo!” El había administrado una sala de conferencias que los Testigos habían usado, y los había visto trabajar en unidad. “Ninguna otra religión hubiera podido lograrlo,” dijo él, “pero los testigos de Jehová sí pueden lograrlo.”

Un desfile continuo de automóviles pasó por el lugar de construcción durante aquellos dos días para ver lo que estaba pasando. Muchos se detuvieron y visitaron el lugar. En varias ocasiones hubo en el terreno tantos como ochocientos vecinos y transeúntes que sintieron curiosidad. Algunos de ellos comieron con los obreros. El departamento de cafetería sirvió tres mil quinientas comidas gratis durante los dos días.

Unos días después de haberse terminado la construcción del salón, cierto vendedor visitó a un Testigo. Había oído acerca del salón en el noticiario televisado y había quedado muy impresionado. El acontecimiento le recordó a las “hormigas de un hormiguero.” Su familia era religiosa, pero él estaba desilusionado con la religión. Entonces dijo: “Si un grupo religioso puede trabajar en unidad tan eficazmente y construir un edificio en tan solo un fin de semana, tiene que tener algo que otras religiones no ofrecen.” Después vino con otra persona a una reunión en el Salón del Reino.

Cierto padre se molestó mucho cuando su hija se hizo testigo de Jehová y simplemente no quería escuchar las explicaciones que ella le daba. Pero ahora se siente contento de hablar sobre la construcción del Salón del Reino de Dunwoody y dijo a su hija: “Me siento orgulloso de que hayas participado en esa construcción.”

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