Miércoles 24 de junio
Yo voy a pelear contigo en el nombre de Jehová de los ejércitos (1 Sam. 17:45).
Cuando David probablemente todavía era un adolescente, fue a visitar el campamento del ejército de Israel. Vio que los soldados estaban aterrorizados porque un gigante filisteo llamado Goliat estaba diciendo: “¡Hoy desafío al ejército de Israel!” (1 Sam. 17:10, 11). Los soldados tenían miedo porque se centraban en lo grande que era Goliat y en lo que les estaba diciendo (1 Sam. 17:24, 25). Sin embargo, David vio el cuadro completo. Tomó las palabras de Goliat como un desafío contra el “ejército del Dios vivo”, y no solo contra el ejército de Israel (1 Sam. 17:26). Él pensaba sobre todo en Jehová. Confiaba en que el Dios que lo había ayudado con las ovejas también lo ayudaría en esta situación. Con el apoyo de Jehová, se enfrentó a Goliat y, como sabemos, ¡venció al filisteo! (1 Sam. 17:45-51). w24.06 21 párr. 7
Jueves 25 de junio
No tengas miedo, porque estoy contigo. No te angusties, porque yo soy tu Dios. Yo te daré fuerzas. Sí, yo te ayudaré. Con mi mano derecha de justicia, de veras te sostendré (Is. 41:10).
Pensemos en la vida que tendríamos si no le sirviéramos a Jehová. Hacerlo nos ayudará a querer serle siempre fieles y a decir lo mismo que el salmista: “En mi caso, acercarme a Dios es bueno para mí” (Sal. 73:28). Podemos afrontar cualquier adversidad que se nos presente durante estos últimos días, porque somos “esclavos de un Dios vivo y verdadero” (1 Tes. 1:9). Él es una persona real que se preocupa por nosotros y siempre estará ahí para ayudarnos. Lo hizo con sus siervos en el pasado y lo seguirá haciendo hoy en día. Pronto ocurrirá la peor tribulación de la historia, pero no estaremos solos. “Así que podemos decir llenos de confianza: ‘Jehová es mi ayudante. No tendré miedo’” (Heb. 13:5, 6). w24.06 25 párrs. 17, 18
Viernes 26 de junio
Ustedes verán la diferencia entre alguien justo y alguien malvado (Mal. 3:18).
La Biblia menciona a más de 40 hombres que fueron reyes de Israel. Los reyes buenos hicieron algunas cosas malas. Hablemos de David. Sabemos que él fue un buen rey, pues Jehová dijo: “Me siguió con todo su corazón haciendo solo lo que está bien a mis ojos” (1 Rey. 14:8). Sin embargo, se acostó con una mujer que estaba casada y se las ingenió para que mataran al esposo de ella en una batalla (2 Sam. 11:4, 14, 15). Por otro lado, también hubo reyes malos que hicieron cosas buenas. Veamos el caso de Rehoboam. Sabemos que Jehová lo vio como un rey infiel, pues dijo que “hizo lo que estaba mal” (2 Crón. 12:14). Sin embargo, cuando Jehová le dijo que no peleara contra las 10 tribus de Israel y que dejara que eligieran a su propio rey, él obedeció. Además, reforzó muchas ciudades para proteger a la nación de sus enemigos (1 Rey. 12:21-24; 2 Crón. 11:5-12). Ahora bien, ¿por qué Jehová decía que algunos reyes eran fieles y otros no? ¿Cuál era la diferencia? Jehová por lo visto tenía en cuenta si lo amaban con todo el corazón, si se arrepentían de sus pecados y si practicaban la adoración pura. w24.07 20 párrs. 1-3