Jueves 5 de febrero
Sigan buscando primero el Reino y la justicia de Dios, y entonces recibirán también todas esas cosas (Mat. 6:33).
Debido a problemas económicos, algunos han aceptado un empleo que implicaba mudarse lejos de su familia, pero con el tiempo muchos se han dado cuenta de que esa fue una mala decisión. Antes de aceptar un nuevo trabajo, no solo hay que pensar en las posibles ventajas económicas, sino también en las consecuencias espirituales (Luc. 14:28). Pregúntese: “¿Qué efecto tendrá en mi matrimonio estar lejos de mi esposo o esposa? ¿Podré ir a todas las reuniones, predicar y pasar tiempo con los hermanos?”. Si tiene hijos, también debe hacerse esta importante pregunta: “¿Cómo criaré a mis hijos ‘de acuerdo con la disciplina y los consejos de Jehová’ si no estoy con ellos?” (Efes. 6:4). A la hora de tomar una decisión, déjese guiar por la manera de pensar de Dios, y no por lo que le digan familiares o amigos que no siguen los principios bíblicos. w25.03 29 párr. 12
Viernes 6 de febrero
Dejemos de ser niños (Efes. 4:14).
Los cristianos que siguen siendo inmaduros pueden dejarse engañar fácilmente por las personas “que recurren a trampas y engañan a otros con astucia”. Es posible que se crean las teorías conspiratorias y lo que dicen los apóstatas. Tal vez tiendan a ser envidiosos o conflictivos, a ofenderse rápidamente o a caer con facilidad en las tentaciones (1 Cor. 3:3). La Biblia enseña que el proceso de llegar a ser un cristiano maduro se parece al proceso de llegar a ser una persona adulta (Efes. 4:15). Hay muchas cosas que un niño no sabe y por eso necesita supervisión. Por ejemplo, al cruzar una calle, puede que una madre le pida a su hijita que la agarre de la mano. A medida que su hija va creciendo, es posible que la mamá la deje cruzar sola pero le siga recordando que debe mirar a ambos lados antes de hacerlo. Cuando finalmente la hija se convierte en adulta, ya es capaz de evitar ese tipo de peligros por sí sola. De la misma manera, cuando los cristianos llegar a ser maduros, son capaces de meditar en los principios bíblicos para saber lo que opina Jehová sobre un asunto y así tomar una buena decisión. w24.04 3 párrs. 5, 6
Sábado 7 de febrero
Oh, Jehová, ¿quién puede ser huésped en tu tienda? (Sal. 15:1).
Durante siglos, Jehová solo pudo ser amigo de quienes vivían con él en el mundo espiritual, es decir, en el cielo. Pero más tarde creó a los seres humanos e invitó a su tienda a algunos de ellos. Entre los siervos fieles que tuvieron este honor estuvieron Enoc, Noé, Abrahán y Job. De cada uno de ellos se dice que era amigo de Dios o que “andaba con el Dios verdadero” (Gén. 5:24; 6:9; Job 29:4; Is. 41:8). A lo largo de los siglos, Jehová siguió invitando a sus amigos a ser sus huéspedes. Tomemos como ejemplo la profecía de Ezequiel 37:26, 27. Esta profecía nos enseña que Dios tiene muchas ganas de que sus siervos fieles disfruten de su amistad. Jehová prometió hacer “con ellos un pacto de paz”. Estas palabras se cumplirían cuando los que tienen la esperanza de vivir en el cielo y los que tienen la esperanza de vivir en la Tierra estuvieran unidos como “un solo rebaño” dentro de su tienda simbólica (Juan 10:16). Esa profecía se está cumpliendo hoy en día. w24.06 2 párrs. 2, 4; 3 párr. 5