Domingo 3 de mayo
“Vengan y arreglemos las cosas entre nosotros”, dice Jehová (Is. 1:18).
Algunos siervos de Jehová se siguen sintiendo muy mal por los pecados que cometieron en el pasado, ya fuera antes o incluso después de bautizarse. Pero tengamos presente que Jehová dio el rescate por el profundo amor que nos tiene. Así que podemos estar seguros de que quiere que aceptemos su regalo. Él nos dice: “Vengan y arreglemos las cosas entre nosotros”. Y nos asegura que, una vez que hayamos hecho eso, perdonará por completo nuestros pecados. Estamos muy agradecidos de que nuestro amoroso Padre olvide las cosas malas que hicimos en el pasado pero jamás olvide las cosas buenas que hemos hecho (Sal. 103:9, 12; Heb. 6:10). ¿Qué puede ayudarte si te atormentan los errores del pasado? Trata de centrarte en el presente y en el futuro. No puedes cambiar el pasado, pero puedes concentrarte en honrar a Jehová en tus circunstancias actuales y en el maravilloso futuro que te ha prometido. w24.10 8 párrs. 8, 9
Lunes 4 de mayo
Vístanse con la nueva personalidad (Col. 3:10).
Al leer la Biblia, puede que a veces se sienta desanimado si se da cuenta de que tiene que trabajar en muchos puntos. Imaginemos la siguiente situación. Un día lee unos versículos que dicen que está mal mostrar favoritismo (Sant. 2:1-8). Como ve que puede mejorar su manera de tratar a los demás, decide hacer algunos cambios. Entonces, al día siguiente, lee un pasaje que destaca la importancia de controlar la lengua (Sant. 3:1-12). Ahí se da cuenta de que a veces ha dicho cosas negativas o poco amables, así que se propone ser más positivo y animador. El tercer día, su lectura habla de no ser amigos del mundo (Sant. 4:4-12). Llega a la conclusión de que debería tener más cuidado con las películas que ve y la música que escucha. Al cuarto día quizás se sienta abrumado al pensar en todos los cambios que tiene que hacer. Pero no se desanime. Recuerde que ponerse “la nueva personalidad” es un proceso constante. w24.09 5, 6 párrs. 11, 12
Martes 5 de mayo
Santifiquen al Cristo como Señor en sus corazones, siempre listos para presentar una defensa ante todo el que les exija una razón de la esperanza que ustedes tienen, pero háganlo con apacibilidad y profundo respeto (1 Ped. 3:15).
Jesús sabía que Jehová veía todas las injusticias que sufría y confiaba en que él las corregiría en el momento debido. Podemos imitar a Jesús controlando lo que decimos cuando nos tratan injustamente. Si lo que nos hicieron no es muy grave, podemos dejarlo pasar sin más. O quizás decidamos quedarnos callados para no decir nada que pueda empeorar las cosas (Ecl. 3:7; Sant. 1:19, 20). Por otro lado, tal vez tengamos que decir algo si vemos que alguien está sufriendo una injusticia o hay que defender la verdad (Hech. 6:1, 2). Eso sí, debemos hacer todo lo posible por hablar con respeto y apacibilidad. También podemos imitar a Jesús poniéndonos “en manos del que juzga con justicia” (1 Ped. 2:23). w24.11 5, 6 párrs. 10-12