Contentos con lo que tenemos pese a los problemas económicos
“LA VIDA se estaba poniendo tan cara y el futuro se veía tan gris que mi esposa y yo decidimos irnos al extranjero para buscar un trabajo mejor. El plan era que nuestros hijos viajaran después. Pero nuestra vida allí resultó más difícil de lo esperado, y no pudimos llevarlos. Los hermanos de nuestro país nos dijeron que casi nunca veían a nuestros hijos en las reuniones ni en la predicación” (Samuel).a
Muchos siervos de Dios viven en lugares donde hay poco empleo o mucha pobreza. Esto ha llevado a algunos a tomar ciertas decisiones para intentar mejorar su situación sin pensar en todas las consecuencias. Por ejemplo, hay quienes se han ido a vivir a otro país dejando atrás a su cónyuge o sus hijos menores. Otros se han metido en negocios para hacer dinero fácil y han terminado con más problemas financieros que antes. Si estás muy preocupado por tu situación económica, ¿qué te ayudará a tomar buenas decisiones?
CÓMO APRENDER A ESTAR CONTENTOS
El apóstol Pablo dijo que había aprendido a estar contento sin importar su situación económica. Escribió: “Sé vivir con poco y sé vivir con mucho. En todo y en cualquier circunstancia he aprendido el secreto de estar satisfecho y de pasar hambre, de tener mucho y de no tener nada” (Filip. 4:11, 12).
Como ves, Pablo tuvo que aprender a estar contento. Veamos cuatro principios bíblicos que te ayudarán a hacer lo mismo.
Principio bíblico número 1: “Que su modo de vivir esté libre del amor al dinero, y estén contentos con las cosas que tienen. Porque él ha dicho: ‘Nunca te dejaré y jamás te abandonaré’” (Heb. 13:5).
Por qué es útil este principio. El amor al dinero puede llevar a las personas a comparar su situación económica con la de otros y a querer conseguir siempre más y más. Y eso les roba la paz. Si luchamos contra ese amor y aprendemos a valorar lo que tenemos, viviremos más satisfechos y tranquilos.
Qué puedes hacer. En vez de fijarte en el nivel de vida que parecen llevar los demás, céntrate en las cosas que tienes y en las que realmente puedes permitirte. Recuerda que Jehová ha prometido darles lo necesario a quienes ponen en primer lugar los asuntos espirituales, no a quienes ponen en primer lugar el dinero (Mat. 6:24, 33). Sé siempre agradecido por lo que Jehová te da para cubrir tus necesidades básicas. Pablo dijo: “Si tenemos comida y ropa, estemos contentos con eso” (1 Tim. 6:8).
Pon en primer lugar a Jehová.
Principio bíblico número 2: “Nunca se angustien y digan: ‘¿Qué vamos a comer?’, o ‘¿Qué vamos a beber?’, o ‘¿Qué vamos a ponernos?’. Porque es la gente de las naciones la que busca todas estas cosas con tanto empeño. Su Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas” (Mat. 6:31, 32).
Por qué es útil este principio. Si confiamos en que Jehová nos cuidará y apoyará, tendremos menos miedo de lo que podría pasar en el futuro. No nos agobiaremos pensando cosas como “¿Y si la situación se pone peor?” o “¿Y si no puedo mantener a mi familia?”. A Eric, de Ghana, le pasaba eso, pero ya no. ¿Qué lo ayudó a cambiar su manera de pensar? Él cuenta: “Estar contento no significa fingir que no tienes problemas. Más bien, significa centrarte en lo que puedes controlar y estar agradecido por lo que tienes, incluso en los momentos difíciles”.
Qué puedes hacer. Háblale a Jehová de las cosas que necesitas y pídele sabiduría (Sant. 1:5). Cuéntales tu situación a otros hermanos maduros y pregúntales lo que hicieron cuando pasaron por dificultades parecidas (Prov. 20:18). Presta atención a cómo Jehová te da lo necesario cada día. Esto te ayudará a preocuparte menos por el futuro y a centrarte en el presente (Mat. 6:25-30, 34). Nunca olvides lo que escribió David: “Muchas son las dificultades del justo, pero Jehová lo libera de todas ellas” (Sal. 34:19).
Principio bíblico número 3: “La persona prudente ve el peligro y se esconde, pero los inexpertos siguen adelante y sufren las consecuencias” (Prov. 27:12).
Por qué es útil este principio. En anuncios y en las redes sociales tal vez encontremos ofertas para hacernos ricos en poco tiempo que pueden sonar muy tentadoras, sobre todo si tenemos problemas de dinero. Sin embargo, muchos que han invertido en esos negocios han acabado decepcionados (Prov. 18:11; 1 Tim. 6:9). La clave para no caer en esa trampa es la prudencia.
Qué puedes hacer. Si alguien te promete que podrás ganar un montón de dinero fácilmente, ten muchísimo cuidado. Mira con lupa su oferta antes de tomar cualquier decisión. Recuerda que la Biblia dice: “El ingenuo se cree todo lo que le dicen, pero el prudente mide bien todos sus pasos” (Prov. 14:15). No te dejes seducir por ese tipo de oportunidades ni por negocios en los que tengas que hacer cosas poco honradas (Prov. 28:6, 20; Jer. 17:9).
No sientas vergüenza de hacer trabajos humildes.
Principio bíblico número 4: “¿Quién de ustedes que quiere construir una torre no se sienta antes a calcular los gastos y ver si tiene suficiente para terminarla?” (Luc. 14:28).
Por qué es útil este principio. Es cierto que una oferta de trabajo puede solucionar algunos problemas, pero también puede crear otros. Para tomar una buena decisión y evitar las consecuencias de actuar sin pensarlo bien, hay que analizar tanto los pros como los contras.
Qué puedes hacer. Examina a fondo cualquier oportunidad que se te presente de ganar dinero. Quizás en el extranjero los sueldos sean más altos, pero puede que el costo de la vida también sea más alto. Además, si tu cónyuge o tus hijos no te van a acompañar, piensa en el impacto emocional y espiritual. Y toma en cuenta también cómo se verán afectadas tus actividades espirituales. ¿Podrás seguir sirviendo a Jehová “con toda tu alma”? (Luc. 10:27).
Para proteger a tu familia, mantente a su lado.
LOS BENEFICIOS
Si aprendemos a estar satisfechos con lo que tenemos, nos convenceremos cada vez más de que Jehová nos cuida y nos quiere (Sal. 34:8). También estaremos más agradecidos por todo lo que nos da a diario con tanto cariño.
Eso es lo que experimentó Samuel, mencionado al principio del artículo. Él explica: “Después de pedirle a Jehová que nos diera sabiduría, mi esposa y yo decidimos volver a casa, recuperar los trabajos que teníamos antes y cuidar a nuestros hijos. Ahora tenemos la costumbre de estudiar la Biblia con cada uno de ellos y llevarlos a las reuniones y a predicar. Como estoy centrado en las cosas espirituales, ya no vivo tan preocupado. No lamentamos haber regresado”.
Jamás olvidemos que servimos al “Dios feliz” y que su espíritu santo puede ayudarnos a sentirnos felices a pesar de las circunstancias (1 Tim. 1:11; Gál. 5:22, 23). Y, en el nuevo mundo que Jehová traerá pronto, todas las personas disfrutarán de cosas buenas en abundancia (Sal. 72:16; 145:16).
a Se han cambiado algunos nombres.