Lunes 23 de marzo
Busquen no solo sus propios intereses, sino también los de los demás (Filip. 2:4).
¿Cuánto debe durar el noviazgo? Las decisiones precipitadas suelen acabar mal (Prov. 21:5). Así que debes tomarte el tiempo que necesites para conocer bien a la otra persona. Pero tampoco pospongas las cosas innecesariamente, pues la Biblia dice que “las expectativas que tardan en cumplirse enferman el corazón” (Prov. 13:12). Por otro lado, ¿qué podemos hacer si conocemos a una pareja de novios? Quizás invitarlos a salir, a comer o a nuestra adoración en familia (Rom. 12:13). Si lo necesitan, podemos ofrecernos a acompañarlos, a llevarlos a algún sitio o a que vengan a la casa para que puedan conversar sin estar solos (Gál. 6:10). ¿Y si una pareja nos pide que los acompañemos? Veámoslo como una bonita oportunidad de ayudarlos. Eso sí, hay que ser observadores para notar cuándo necesitan que les demos tiempo y espacio para que puedan hablar de sus cosas, pero al mismo tiempo no dejarlos completamente solos. w24.05 30 párrs. 13, 14
Martes 24 de marzo
Le di tiempo para que se arrepintiera (Apoc. 2:21).
Los ancianos tratan de averiguar qué pasos llevaron a un hermano a cometer un pecado. Por ejemplo, ¿se ha debilitado poco a poco porque ha dejado de estudiar o predicar con regularidad? ¿Ha ido descuidando la cantidad y la calidad de sus oraciones? ¿Ha ido dejando que los malos deseos echen raíces en su interior? ¿Puede ser que las malas compañías o el entretenimiento inapropiado hayan influido en su corazón? ¿Comprende el efecto que sus decisiones y sus actos han tenido en su Padre, Jehová? Los ancianos le harán al hermano preguntas bien pensadas, pero sin pedirle detalles privados innecesarios. Al tratarlo con amabilidad, lo ayudarán a expresarse con libertad y a comprender qué fue lo que le llevó a pecar (Prov. 20:5). Además, pueden utilizar ejemplos para ayudar al hermano a ver por qué lo que hizo está mal. Es posible que durante la primera reunión con él empiece a lamentar sinceramente lo que hizo o incluso se arrepienta. w24.08 22 párrs. 9-11
Miércoles 25 de marzo
También tengo que anunciarles las buenas noticias del Reino de Dios a otras ciudades, porque para eso fui enviado (Luc. 4:43).
Jesús predicó con entusiasmo “las buenas noticias del Reino” porque sabía que eso era lo que Dios quería que hiciera. Para Jesús, esta obra era su prioridad en la vida. Incluso durante los últimos meses de su ministerio, viajaba “de ciudad en ciudad y de aldea en aldea enseñando a la gente” (Luc. 13:22). También capacitó a más discípulos para que fueran a predicar igual que él (Luc. 10:1). Hoy día, predicar las buenas noticias sigue siendo la obra principal que Jehová y Jesús quieren que hagamos (Mat. 24:14; 28:19, 20). Algo que nos ayudará a sentir más entusiasmo por la predicación es ver a las personas como Jehová las ve. Él quiere que tantas como sea posible escuchen y acepten las buenas noticias (1 Tim. 2:3, 4). Como este mensaje puede salvarles la vida, Jehová quiere ayudarnos a ser más hábiles en nuestra forma de llevárselo. Incluso si no aceptan el mensaje ahora, tal vez tengan la oportunidad de hacerlo antes de que termine la gran tribulación. w25.03 15, 16 párrs. 5-7