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  • Hechos... un registro de testificación denodada y celosa
    La Atalaya 1976 | 1 de agosto
    • añadirles ninguna otra carga, salvo estas cosas necesarias: que sigan absteniéndose de cosas sacrificadas a ídolos y de sangre y de cosas estranguladas y de fornicación.”—Hech. 15:19, 20, 28, 29; 21:25.

      Para su segunda gira misional Pablo escoge a Silas como compañero y en camino hace que se les una Timoteo. Habiéndoseles dicho en una visión que vayan a Macedonia (hoy en Grecia) a ayudar, llegan a Filipos. De nuevo el buen éxito que logran al predicar resulta en que se produzca un alboroto y Pablo y Silas son encarcelados. Debido a un terremoto se ven en libertad, y esto hace que el carcelero se haga creyente. Prosiguiendo a Tesalónica y Berea, tienen muy buen éxito, pero se ven obligados a abandonar cada lugar debido a violenta persecución. (Hech. 16:9-17:15) Al llegar a Atenas, Pablo predica denodadamente en la plaza de mercado, y, llevado a la fuerza ante el Areópago por unos filósofos, da un magnífico testimonio acerca de Dios el Creador, de la unidad de la familia humana y de la resurrección de Jesús. (17:16-34) Al proseguir hasta Corinto, encuentra tanto interés allí que se queda por dieciocho meses.—18:1-17

      Después de regresar a su centro de operaciones en Antioquía y pasar algún tiempo allí, Pablo inicia su tercer viaje misional. Llega a Éfeso y, al entrar en una sinagoga, ‘habla con denuedo’ allí, y luego en otros lugares hasta que pasan, en total, dos años. (Hech. 19:8-10) Muchos son los milagros que ejecuta, y muchas personas se hacen creyentes. Nuevamente el buen éxito que Pablo logra resulta en un alboroto, pero no se le hace necesario salir de aquel lugar. En camino de regreso a Jerusalén pide que los ancianos de Éfeso se encuentren con él en Mileto, donde señala a su propio derrotero altruista y les da consejo excelente: “Presten atención a ustedes mismos y a todo el rebaño, entre el cual el espíritu santo los ha nombrado superintendentes.” En conclusión dice: “En todas las cosas les he exhibido que por medio de laborar así tienen que prestar ayuda a los que son débiles.” También les dice que se acuerden de las palabras de Jesús: “Hay más felicidad en dar que la que hay en recibir.”—20:17-35.

      ANTE GOBERNANTES Y EN PRISIONES

      Los últimos ocho capítulos de Hechos 21-28 tratan, en gran parte, de las experiencias de Pablo en prisión. Cuentan de su testificación impávida a judíos y a los gobernantes romanos: Félix, Festo y el rey Agripa. Al presentar sus defensas cuenta cómo Jesús se le apareció milagrosamente y le dio el mandato de predicar. Para conseguir justicia Pablo apela a César.

      El viaje a Roma es interrumpido por una gran tempestad, después de la cual el barco encalla y zozobra totalmente, pero, tal como un ángel le había asegurado a Pablo, todos los que están a bordo pueden nadar a tierra a salvo. Tres meses después Pablo y sus compañeros de viaje zarpan para Roma, y se reúnen con hermanos cristianos en el puerto de mar llamado Puteoli y después de eso prosiguen a Roma. En Roma, Pablo convoca a los hombres principales entre los judíos y les testifica; algunos creen, pero muchos no. Durante dos años Pablo permanece en ‘su propia casa alquilada, y recibe amablemente a todos los que vienen a él, predicándoles el reino de Dios.’—Hech. 28:30, 31.

      Verdaderamente el registro que hicieron estos cristianos primitivos demuestra con claridad que la obra que Jesús comenzó es de Dios y no de los hombres. Dirigidos por su Amo resucitado y con el poder del espíritu santo de Dios, pudieron testificar denodadamente, celosamente y muy fructíferamente, lo cual resultó en que muchos miles de personas se hicieran creyentes. Como el apóstol Pablo lo dice en una de sus cartas, el celo de ellos resultó en que las buenas nuevas se ‘predicaran en toda la creación que está bajo el cielo.’—Col. 1:23.

  • ‘Un camino como un seto de abrojos’
    La Atalaya 1976 | 1 de agosto
    • ‘Un camino como un seto de abrojos’

      ◇ Proverbios 15:19 habla de que el camino del perezoso es como un “seto de abrojos.” Esto quizás signifique que él se imagina dificultades y problemas peliagudos en toda empresa y, con esto como base, excusa su inactividad.

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