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  • La actitud correcta es una salvaguarda
    La Atalaya 1974 | 15 de junio
    • de un fundamento seguro. Nadie que ejerza fe será sobrecogido de pánico.” (Isa. 28:16) Allá en el día de Isaías la gente confiaba en una paz y seguridad falsa. Pero hoy, sabemos que el Rey Jesucristo está gobernando y que el glorioso nuevo orden de verdadera paz y seguridad se ha acercado. Si ejercemos fe seremos firmes, y no nos sacudirán las dudas. No hay duda en cuanto a lo que se requiere de nosotros para que vivamos en ese nuevo orden. Fe firme aunada a “actos santos de conducta y hechos de devoción piadosa” nos asegurarán la salvación. Así estaremos aprobados delante del Hijo del hombre cuando llegue el “día” ardiente de Jehová.

  • ¿Es usted un visitante discreto?
    La Atalaya 1974 | 15 de junio
    • ¿Es usted un visitante discreto?

      ¿QUÉ clase de invitado es usted? ¿Cuál es su motivo al hacer visitas? ¿Anhela usted ser invitado de los que pueden poner la mejor mesa? ¿Busca usted la invitación de los que son prominentes, ricos o poderosos?

      El mundo busca estas cosas. Muchos han hecho del ‘figurar socialmente’ su búsqueda de la vida. La lista de “Quiénes son gente de importancia” es su guía. Pero el libro bíblico de Proverbios señala la falacia de esta búsqueda y da consejo que le ayudará a uno a evitar el lazo que yace en ello. El escritor sabio dice:

      “En caso de que te sientes a alimentarte con un rey, debes considerar con diligencia lo que está delante de ti, y tienes que poner un cuchillo a tu garganta si eres dueño de un deseo del alma. No muestres apetecer sus platos sabrosos, puesto que es el alimento de mentiras.”—Pro. 23:1-3.

      El proverbio lo exhorta a “usted” el lector en cuanto a su conducta en presencia de los que tienen autoridad, advirtiendo contra el peligro de intentar una asociación demasiado íntima con hombres poderosos. No muchas personas llegan a sentarse a la mesa de un rey verdadero, pero a veces sí comen a la mesa de uno que tiene autoridad. Por lo general hay una gran variedad de platillos, buen vino, etcétera, que lo tienta a uno a la intemperancia. Un invitado a tal mesa debe ser doblemente cuidadoso para no excederse. Debe restringir su apetito —figurativamente, ‘poner un cuchillo a su garganta’— especialmente si es uno que tiene “deseo del alma,” que es fácilmente llevado a comer o beber demasiado. Si es sabio, el invitado ciertamente vigilará toda su conducta en esta situación, porque no quiere que este hombre de autoridad lo juzgue inmoderado o voraz.

      “No muestres apetecer sus platos sabrosos, puesto que es el alimento de mentiras,” advierte el proverbio. El invitado no se debe dejar engañar y pensar que esta invitación a comer automáticamente significa que es un individuo favorecido, tampoco debe tratar presuntuosamente de hacerse demasiado íntimo con el hombre. Esto podría llevar a su humillación y posiblemente a su caída. Considere el caso de Hamán, que se llevó chasco precisamente cuando pensaba que era el más íntimo con el rey Asuero de Persia.—Est. 5:8-11; 7:1-10.

      SE REQUIERE DISCERNIMIENTO

      Por otra parte, quizás usted sea una

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