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  • Sea fiel a Dios, “que mira en secreto”
    La Atalaya 1985 | 15 de abril
    • Sea fiel a Dios, “que mira en secreto”

      “Ora a tu Padre que está en lo secreto; entonces tu Padre que mira en secreto te lo pagará.” (MATEO 6:6.)

      1, 2. ¿Cómo se puede ilustrar que lo que parecen ser asuntos privados pueden llegar a hacerse públicos? (1 Samuel 21:7; 22:9.)

      HACE algunos años una testigo de Jehová telefoneó a su hermano que vive en Long Island, Nueva York. Puesto que él pertenecía a otra religión, ella le habló sobre la promesa que Dios ha hecho de eliminar de la Tierra la iniquidad y restaurar las condiciones paradisíacas. Cuando la consideración terminó y el hermano de ella colgó, a ella le sorprendió oír una voz que dijo: “Espere un momento, quiero preguntarle algo”.

      2 Era la telefonista. Había estado escuchando la conversación, lo cual había podido hacer debido al equipo telefónico que se usaba en aquel tiempo, aunque aquello había sido poco ético y estaba en contra de las normas de la compañía. A la Testigo le alegró que sus palabras hubieran despertado dicho interés, e hizo arreglos para seguir conversando sobre el asunto en otra ocasión, aunque se hallaba sorprendida de que su conversación no hubiera sido privada. Sí, otras personas a veces ven y oyen lo que pensamos que es un secreto. (Eclesiastés 10:20.)

      3. ¿En qué sentido está siempre en exhibición la vida de los cristianos?

      3 Esto no debe presentar problemas serios para los cristianos verdaderos, quienes se esfuerzan por ser fieles a Dios en todo momento. El apóstol Pablo dijo: “Porque hemos venido a ser un espectáculo teatral al mundo, y a los ángeles, y a los hombres” (1 Corintios 4:9). Pablo estaba haciendo alusión a una práctica que se llevaba a cabo en la arena donde luchaban los gladiadores. Antes del encuentro final, los romanos hacían marchar desnudos a los que participarían en los combates, los cuales probablemente morirían. Los cristianos de hoy día también están siendo observados por parientes, compañeros de trabajo, vecinos y condiscípulos que no son creyentes. Los que nos observan tal vez se formen una opinión buena o mala del cristianismo, basándose en lo que ven en nosotros. (1 Pedro 2:12.)

      4. ¿Cómo pudiera afectar a una persona el saber que otros la están observando?

      4 Cuando sabemos que otras personas están observando, quizás tendamos a ponernos a la altura de las circunstancias, compartiendo así el siguiente deseo de Pablo: “De ninguna manera estamos dando causa alguna para tropiezo, para que no se halle nada censurable en nuestro ministerio” (2 Corintios 6:3). El saber que otras personas nos están observando tal vez fortalezca nuestra resolución de hacer lo que es correcto. Pero ¿qué hay si nos encaramos a una prueba respecto a los principios cristianos cuando no estamos a la vista del público?

      Él mira más allá de la apariencia externa

      5. ¿Qué contraste existía entre la vida pública de los líderes judíos y su vida privada?

      5 Muchos líderes religiosos judíos del primer siglo eran una clase de persona por fuera, y otra clase de persona por dentro. Jesús dio la siguiente advertencia en el Sermón del Monte: “Cuídense mucho de no practicar su justicia delante de los hombres a fin de ser observados por ellos” (Mateo 6:1, 2). Los líderes religiosos eran como copas que estaban limpias por fuera pero ‘por dentro estaban llenas de saqueo e inmoderación’, como “sepulcros blanqueados, que por fuera realmente parecen hermosos pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suerte de inmundicia”. (Mateo 23:25-28; compárese con Salmo 26:4.)

      6. ¿Qué puede observar Jehová en cuanto a nosotros?

      6 Estas palabras deben ayudarnos a comprender que Jehová se interesa en algo más que lo que puedan ver otros humanos. Jesús aconsejó: “Cuando ores, entra en tu cuarto privado y, después de cerrar tu puerta, ora a tu Padre que está en lo secreto; entonces tu Padre que mira en secreto te lo pagará” (Mateo 6:6). Sí, Dios puede oír las oraciones que hacemos cuando estamos aislados de otros seres humanos. Nada está oculto a la vista de Dios. Él puede observar la formación embrionaria de la persona, quizás leyendo la información genética que más tarde formará las características de la persona (Salmo 139:15, 16; Génesis 25:23). Hasta puede leer las inclinaciones secretas de nuestro corazón (1 Samuel 16:7; 1 Reyes 8:39; Jeremías 17:10; Hechos 1:24). Considere cómo estos hechos nos afectan.

      7. ¿En qué campos podría mejorar el cristiano?

      7 Para llegar a ser cristianos verdaderos tuvimos que esforzarnos por vencer faltas y pecados graves, tal como lo hicieron los cristianos primitivos (1 Corintios 6:9-11; Hechos 26:20; 1 Pedro 4:1-4). Pero ¿qué hay de las faltas de las cuales no tienen conocimiento otras personas? El que estas flaquezas no sean de conocimiento público no hace que sean menos importantes. Las palabras de David indican esto: “A cualquiera que calumnia a su compañero en secreto, a ése hago callar. A cualquiera de ojos altivos y de corazón arrogante, a ése no puedo aguantar” (Salmo 101:5). Aunque se hubiera hecho en secreto, ante un solo oyente, el calumniar era incorrecto. Por eso David no toleraba este pecado ‘secreto’.

      8. ¿Cómo sabemos que no pasan inadvertidos a los ojos de Jehová los males ocultos?

      8 Tampoco debería el malhechor engañarse a sí mismo al pensar que Dios, “que mira en secreto”, haya pasado inadvertido el error. En realidad, Dios ha demostrado que se interesa en que los humanos sean fieles hasta cuando sus acciones no son de conocimiento público. Recuerde el caso de Acán. Los israelitas habían de destruir a Jericó y a sus habitantes, los inicuos cananeos. Solamente había de conservarse la plata, el oro y el cobre, pues éstos habían de pasar al tesoro del santuario de Dios (Josué 6:17-19). No obstante, Acán cedió a la tentación y tomó una prenda de vestir costosa y un poco de plata y oro. Escondió estas cosas debajo de su tienda, pues tal vez pensaba que nadie lo sabría. Pero ¿engañó él a Aquel “que mira en secreto”? No. Dios se encargó de que se expusiera públicamente el pecado de Acán, a quien se le dio muerte junto con su casa. (Josué 7:1, 16-26.)

      9. ¿Qué tenemos que hacer para obtener y conservar la aprobación de Dios?

      9 Eliú explicó sabiamente lo siguiente acerca de Jehová: “Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre, y todos sus pasos él ve. No hay oscuridad ni una sombra profunda para que se oculten allí los que practican lo que es perjudicial” (Job 34:21, 22). Entonces, si queremos obtener y conservar la aprobación de Jehová Dios, tenemos que esforzarnos por vivir de acuerdo con Sus principios, tanto cuando sepamos que otras personas nos están observando como cuando parezca que nuestra conducta sea oculta. En todo momento “sus ojos están sobre los caminos del hombre”.

      10. a) ¿Qué ejemplo excelente dio Pablo respecto a la conducta oculta? b) ¿Qué campos, en los que existe la posibilidad de que se cometan faltas secretas, son dignos de nuestra atención?

      10 El cristiano tal vez se enfrente a alguna prueba de la cual los compañeros de adoración no estén al tanto. Esto le sucedió a Pablo mientras estaba en prisión. Los judíos lo habían acusado de ‘promover sediciones’ y ‘tratar de profanar el templo’ (Hechos 24:1-6). Para probar su inocencia, Pablo testificó ante el procurador romano Félix, de quien los historiadores dicen que era cruel e inmoral. Félix retuvo a Pablo en la prisión, pues “esperaba que Pablo le diese dinero” (Hechos 24:10-21, 26). Aunque el apóstol conocía el consejo bíblico con relación a no dar ni aceptar regalos para influir en el fallo, él pudo haber razonado que dar un soborno sería un modo conveniente de salir en libertad. Puesto que él podía dar el soborno sin que otras personas se enteraran, Pablo no tenía que preocuparse de que aquello las hiciera tropezar (Éxodo 23:8; Salmo 15:1, 5; Proverbios 17:23). Sin embargo, Pablo no razonó de esa manera. Muchos de los que componen el pueblo de Jehová en tiempos modernos se han encarado a otras pruebas, tales como las que tienen que ver con la ley de Dios respecto a la sangre, la masturbación y el abuso de las bebidas alcohólicas. Consideremos cómo se les podrían presentar pruebas como éstas a usted o a sus seres queridos.

      Se prueba la obediencia respecto a la sangre

      11. ¿Cuál es la base para la posición cristiana respecto al uso de la sangre?

      11 La ley de Dios respecto a la sangre ciertamente no es nueva ni confusa. Mediante nuestro antepasado común Noé, Jehová dio el siguiente mandato a toda la humanidad: “Carne con su alma —su sangre— no deben comer” (Génesis 9:4). Lo sagrado de la sangre, que representa la vida procedente de Dios, se recalcó en la Ley de Moisés. Se podía usar la sangre en el altar, pero de otro modo se tenía que ‘derramar sobre el suelo como agua’ (Levítico 17:11-14; Deuteronomio 12:23-25). ¿Continuó en vigor la prohibición en contra de sostener la vida con sangre después que la Ley mosaica dejó de tener vigencia? Así es. En lo que algunas personas pudieran llamar el primer concilio cristiano, los apóstoles y hombres de mayor edad (que componían el cuerpo gobernante) concluyeron que los cristianos tenían que ‘abstenerse de la idolatría, de la fornicación, de lo estrangulado [a lo cual se le había dejado la sangre dentro] y de la sangre’. El usar incorrectamente la sangre era un mal moral tan serio como las relaciones sexuales ilícitas. (Hechos 15:20, 21, 28, 29.)

      12. ¿Qué posición adoptaron los cristianos primitivos respecto a la sangre?

      12 Los cristianos primitivos obedecían la ley de Dios respecto a la sangre. Aunque en aquel entonces algunas personas bebían la sangre de los gladiadores como “remedio” para la epilepsia, los cristianos verdaderos no hacían eso. Tampoco comían carne que contuviera sangre, aunque el negarse a esto significara la muerte de ellos y la de sus hijos. Desde aquel tiempo, varios teólogos y otras personas han reconocido que los cristianos están bajo la ley de Dios que prohíbe ingerir sangre para sostener la vida.

      13. a) ¿Por qué pudiera ser que usted alguna vez se enfrentara a una prueba que tenga que ver con la sangre? b) ¿Qué razón principal para que los cristianos no acepten sangre debemos tener presente?

      13 En tiempos recientes las transfusiones de sangre se han convertido en un instrumento médico que goza de popularidad. Por consiguiente, puede que el cristiano se enfrente a alguna prueba que tenga que ver con la sangre. Los médicos, las enfermeras y hasta los parientes tal vez lo insten enérgicamente a que acepte ponerse sangre. Por supuesto, las personas informadas saben que las transfusiones mismas presentan graves riesgos. La revista Time (5 de noviembre de 1984) dijo que “todos los años unos 100.000 estadounidenses contraen hepatitis debido a transfusiones de sangre”, principalmente debido “a cierto virus misterioso que solo se puede identificar mediante un proceso de eliminación”. La revista Time también presentó información sobre 6.500 casos de SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), de entre los cuales había algunos que eran “casos relacionados con transfusiones”. El informe dijo: “Aproximadamente la mitad de las víctimas han muerto, aunque el índice máximo de mortalidad podría ser de 90% o más”. Por supuesto, los testigos de Jehová no basan su negativa en el argumento de que la sangre sea mala medicina. Aunque los médicos pudieran garantizar que una transfusión fuera completamente inofensiva, la Palabra de Dios nos manda a ‘guardarnos de la sangre’. (Hechos 21:25.)

      14. ¿A qué prueba ‘secreta’ respecto a la sangre podría usted encararse?

      14 Imagínese que a usted se le dijera que necesita urgentemente una transfusión. La ley de Dios respecto a la sangre le vendría a la mente, ¿no es cierto? Y su resolución de obedecer a Dios, sin importar cuáles fueran los resultados inmediatos de ello, probablemente sería fortalecida si hubiera presentes compañeros cristianos. (Compárese con Daniel 3:13-18.) Sin embargo, ¿qué hay si un médico o un juez ejerciera presión sobre usted en privado para que aceptara sangre, y hasta le dijera que le dejara a él cargar con la responsabilidad ante Dios?

      15. En lo que tiene que ver con nuestra posición respecto a la sangre, ¿qué punto de vista incorrecto tienen algunos médicos y funcionarios?

      15 Informes de varios países indican que a veces los médicos, los funcionarios del hospital y los jueces creen, equivocadamente, que los testigos de Jehová ponen reparos en público a aceptar transfusiones de sangre, pero que privadamente o para sus adentros piensan de manera diferente. En cierto caso un juez concluyó arbitrariamente “que el punto crucial del problema descansa, no en las convicciones religiosas [del paciente], sino en el que ella rehusara firmar una autorización previa por escrito para que se le administrara la transfusión de sangre. Ella no se opuso a recibir el tratamiento que se requería... sin embargo, no instruiría que se le administrara el mismo”. Al contrario, en vez de rehusar débilmente ‘firmar la autorización para que se les administre sangre’, se ha hecho constar que los testigos de Jehová firmemente desean firmar documentos legales que exoneran al personal médico de cualquier responsabilidad por daños ocasionados por rehusar aceptar transfusiones de sangrea.

      16. Si alguien le insta en privado a aceptar sangre, ¿qué no debe olvidar usted?

      16 Los médicos y los jueces tal vez traten de persuadirle a que acepte transfusiones de sangre porque han visto que personas de otras religiones se oponen a algún procedimiento médico, pero luego lo aceptan ‘a puerta cerrada’. Algunos funcionarios hasta han afirmado que saben de cierto Testigo que aceptó secretamente una transfusión. Si acaso esto ha ocurrido, tal vez se haya tratado de alguien que solo estaba relacionado con los testigos de Jehová. Los siervos devotos de Dios saben bien que el transigir de esta manera no sería algo que escaparía a la vista de Dios. Recuerde cuando David pecó en relación con Bat-seba y Urías. Jehová lo vio todo y envió a Natán con el siguiente mensaje: “Mientras que tú [David] obraste en secreto, yo, por mi parte, haré esta cosa enfrente de todo Israel y enfrente del sol”. Como declaró Dios, David sufrió después las tristes consecuencias de su pecado “secreto”. (2 Samuel 11:27–12:12; 16:21.)

      17. a) ¿Cómo podría causar dificultades a otras personas el aceptar una transfusión de sangre en secreto? b) Explique cómo se mantuvo firme una hermana respecto a la cuestión de la sangre aun en privado, y cuál fue el resultado de esto.

      17 El amor que le tiene a sus hermanos cristianos debería también ayudarle a resistir la presión de aceptar secretamente el violar la ley de Dios respecto a la sangre. ¿En qué sentido? Pues, si un médico o un juez tratara de obligarle a aceptar sangre, aunque sea en secreto, usted debería pensar en las dificultades adicionales que tal acción le causaría al próximo Testigo. Note esta experiencia:

      La hermana Rodríguez estaba recibiendo tratamiento debido a una infección. Entonces enfermó de gravedad; su médico diagnosticó que la hermana tenía una hemorragia interna y le aconsejó que se apresurara a ir a un hospital principal. La hermana Rodríguez dijo al personal de la sala de emergencias: “Sin importar lo que suceda, no puedo aceptar una transfusión de sangre”. Posteriormente ella se apegó a esta conclusión cuando las enfermeras ejercieron presión sobre ella al afirmar que algunos Testigos habían aceptado sangre. Por varios días esta hermana continuó perdiendo sangre y debilitándose, y finalmente la trasladaron a la sala de cuidado intensivo. Entonces el hospital llamó a un juez del Tribunal Supremo del Estado.

      Varios meses después este juez habló a más de 150 médicos, reunidos en el anfiteatro del hospital, sobre el tema “Al fin y al cabo, ¿a quién pertenece la vida?”. Él, también, dijo que había encontrado personas que al principio habían rehusado que se les administrara sangre, pero que daban su consentimiento una vez que un juez intervenía en el asunto. Pero ¿qué hay de la hermana Rodríguez? Él relató que había tratado de convencerla en privado de que lo dejara ‘cargar con la responsabilidad’ al permitir que se le administrara la transfusión mediante una orden judicial. ¿Qué hizo ella? El juez dijo a los médicos que estaban reunidos que, con todas las fuerzas que ella pudo reunir, la señora Rodríguez le dijo que no iba a aceptar sangre y que él debería dejarla en paz y salir de la habitación. Por consiguiente, explicó el juez, él no tenía base para ordenar que le pusieran sangre en contra de la voluntad de ella.

      18. Respecto a la cuestión de la sangre, ¿qué determinación debemos dar a conocer claramente? ¿Qué resultados se obtendrán probablemente?

      18 Este caso recalca la importancia de explicar con toda claridad que en nuestra posición respecto a la sangre no hay lugar a transigencia. Los apóstoles adoptaron una posición igual de firme al declarar: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres” (Hechos 5:29). El caso de la hermana Rodríguez también demuestra el efecto que podría tener en otras personas el que un Testigo transigiera. Aunque estaba enferma y débil físicamente, tuvo que enfrentarse a presión adicional solo porque tal vez haya habido alguien que anteriormente haya violado la ley de Dios en secreto. Por supuesto, tal violación no sería secreta para el “Juez de toda la tierra” (Génesis 18:25). Agraciadamente, la hermana Rodríguez mostró en privado la misma firmeza que había mostrado en público. Y después, cuando hubo recobrado la salud, explicó a esa misma asamblea médica que estaba determinada a continuar siendo fiel a Dios.

      19. En todo momento, ¿de qué hecho debemos estar conscientes?

      19 Nosotros, también, tenemos que ser fieles, sea que obremos en público o no. Jehová se complace en tal fidelidad y la recompensa; responderá en justicia a las obras —públicas o privadas— de los que son infieles a las normas de Él (Salmo 51:6; Job 34:24). Amorosamente, Dios provee consejo perfecto que nos ayuda a vencer cualesquier faltas ocultas que tengamos, como consideraremos en el siguiente artículo.

  • Acepte la ayuda de Dios para vencer faltas secretas
    La Atalaya 1985 | 15 de abril
    • Acepte la ayuda de Dios para vencer faltas secretas

      “Para todas las cosas tengo la fuerza en virtud de aquel que me imparte poder.” (FILIPENSES 4:13.)

      1. ¿Qué pidió cierto padre preocupado?

      EL MUCHACHO era epilépticoa. Espumajeaba, tenía convulsiones, y a veces caía en el agua o en el fuego. Su preocupado padre buscó a un hombre que tenía la fama de curar a los enfermos. Cuando parecía que había falta de confianza en cuanto a la habilidad de aquel hombre, el padre clamó: “¡Tengo fe! ¡Ayúdame donde necesite fe!”.

      2. ¿Cómo podemos estar seguros de que Dios quiere ayudarnos a vencer nuestras faltas?

      2 Podemos aprender algo de este padre que buscó la ayuda de Jesús. El hombre reconocía que su fe pudiera ser deficiente; también estaba seguro de que Jesús quería ayudar. Así puede ser en nuestro caso, a medida que nos encaramos a nuestras propias faltas —incluso a las secretas— y nos esforzamos por vencerlas. Podemos confiar en que Jehová Dios quiere ayudarnos, tal como él ha ayudado a otras personas en el pasado. (Compárese con Marcos 1:40-42.) Por ejemplo, él ayudó al apóstol Pablo a hacer frente a faltas que se pueden derivar de tener abundancia o estar en necesidad. El pobre pudiera ansiar riquezas; la flaqueza del rico pudiera ser el confiar con presunción en el éxito y mirar despectivamente a los que tienen menos que él en sentido material (Job 31:24, 25, 28). ¿Cómo venció o evitó Pablo tales faltas? Él dice: “Para todas las cosas tengo la fuerza en virtud de aquel que me imparte poder”. (Filipenses 4:11-13.)

      3. ¿Por qué es sabio que tratemos de vencer nuestras debilidades?

      3 Mientras recurrimos al poder de Dios, es sabio que nos esforcemos por vencer nuestras faltas y no hagamos caso omiso de ellas solo porque éstas quizás sean actualmente secretas. El salmista dijo acerca de Jehová: “Él está enterado de los secretos del corazón” (Salmo 44:21). Si no vencemos nuestras faltas, puede que éstas salgan a la luz para mayor perjuicio nuestro. A esto aplica el siguiente principio: “Los pecados de algunos hombres son públicamente manifiestos, conduciendo directamente al juicio, mas en cuanto a otros hombres sus pecados también se hacen manifiestos más tarde” (1 Timoteo 5:24). Examinemos dos faltas comunes que merecen la atención de los cristianos que desean agradar a Jehová.

      Falta secreta relacionada con el deseo sexual

      4, 5. a) ¿Qué punto de vista equilibrado tocante al deseo sexual presenta la Biblia? b) ¿Qué advertencias hallamos en las Escrituras respecto al deseo sexual?

      4 Uno de los dones más agradables que Dios nos ha dado es el matrimonio, junto con la facultad y el deseo de reproducirnos (Génesis 1:28). El deseo sexual que se expresa en las relaciones maritales es natural y limpio. La Biblia recomienda el disfrutar de las relaciones sexuales con el cónyuge de uno (Proverbios 5:15-19). Sin embargo, no se puede dar rienda suelta al apetito sexual. A modo de comparación, considere nuestro deseo de alimento. El que nuestro apetito vuelva a aparecer a intervalos no significa que debamos cultivar un anhelo inmoderado de alimento, o que no necesitemos controlar cuándo, dónde y cómo comemos. (Proverbios 25:16, 27.)

      5 Puede que Pablo haya estado casado alguna vez, y sabía que las expresiones sexuales normales entre cónyuges eran apropiadas (1 Corintios 7:1-5). Así que tenía que estar refiriéndose a algo diferente cuando escribió: “Amortigüen, por lo tanto, los miembros de su cuerpo que están sobre la tierra en lo que toca a fornicación, inmundicia, apetito sexual, deseo perjudicial y codicia” (Colosenses 3:5). Él tiene que haber querido decir expresiones sexuales más allá del arreglo marital y los medios maritales apropiados. El apóstol también dijo: “Cada uno de ustedes sepa tomar posesión de su propio vaso en santificación y honra, no en codicioso apetito sexual” (1 Tesalonicenses 4:4, 5). Este franco consejo inspirado es provechoso tanto para los cristianos casados como para los solteros.

      6. ¿Por qué es correcto que los cristianos eviten la masturbación?

      6 Un modo como a menudo se manifiesta esa “pasión libidinosa [lujuriosa, lasciva]” (1 Tesalonicenses 4:5, Torres Amat, 1925) es mediante la persona estimular sus propios órganos sexuales por el placer que la acción produce. Esto se conoce como masturbación. Es muy común entre los muchachos y las muchachas solteros. Pero también participan en ello muchas personas casadas. El hecho de que es una práctica común lleva a muchos doctores a afirmar que es normal y hasta provechosa. No obstante, esta práctica está en oposición al consejo de Dios contra el “codicioso apetito sexual”. Podemos entender mejor el porqué, y por qué deberían vencer tal hábito los cristianos, al considerar cierto consejo que Jesús dio.

      7. ¿Cómo provee Mateo 5:28 otra razón para abstenerse de la masturbación?

      7 Jesús dijo: “Todo el que sigue mirando a una mujer a fin de tener una pasión por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazón” (Mateo 5:28). Él sabía que los pensamientos apasionados en cuanto al adulterio frecuentemente preceden los actos inmorales. Sin embargo, hasta los que excusan la masturbación reconocen que ésta generalmente abarca fantasías sexuales. Después de hablar sobre la “atención consciente [que prestan los jóvenes] al placer que la masturbación puede producir”, el libro Talking With Your Teenager añade: “Tal vez se imaginen que están en situaciones de desenfreno sexual o con compañeros del mismo sexo o con personas mayores, como maestros, parientes, hasta [padres]. Quizás tengan fantasías con relación a la violencia sexual. Todo esto es absolutamente normal”. Pero ¿lo es? ¿Cómo podrían los cristianos considerar que tales fantasías y la masturbación son ‘normales’ a la luz de la advertencia de Jesús acerca del ‘adulterio en el corazón’ o el consejo de Pablo contra el “codicioso apetito sexual”? No, tales fantasías y la masturbación —sea por parte de un joven o de un adulto, de una persona soltera o de una casada— hay que vencerlas.

      Cómo vencer esta falta reservada

      8, 9. ¿Qué hechos tiene que comprender la persona, lo cual la puede ayudar a dejar el hábito de la masturbación?

      8 Si un cristiano tiene esta falta secreta, ¿qué podría hacer para vencerla, para “tomar posesión de su propio vaso en santificación y honra”? (1 Tesalonicenses 4:4.) Dios, mediante su Palabra, suministra ayuda valiosa.

      9 Primero es importante reconocer que Jehová sí tiene normas. Él expresa claramente lo incorrecto de las relaciones sexuales extramaritales, tanto en el caso de la fornicación como en el del adulterio (Hebreos 13:4). Por consiguiente, si creemos que Sus caminos son los mejores, procuraremos galardones satisfacientes de la expresión sexual solo dentro del matrimonio (Salmo 25:4, 5). El libro Adolescence, de E. Atwater, señala que, respecto a la masturbación, los jóvenes comúnmente manifiestan ‘reserva, vergüenza y recelos’. Una razón que se da es que ‘en la masturbación falta la intimidad de una relación amorosa que acompaña al coito sexual’. Sí, es provechoso controlar el deseo sexual hasta que éste se pueda expresar mediante amorosas relaciones maritales.

      10. ¿Cuáles son algunas medidas que la persona puede tomar para ayudarse a sí misma a vencer la práctica?

      10 La Palabra de Dios suministra ayuda adicional al aconsejar: ‘Cuantas cosas sean verdaderas, cuantas sean de seria consideración, cuantas sean justas, cuantas sean castas, cuantas sean de buena reputación y cualquier virtud que haya, continúen considerando estas cosas’ (Filipenses 4:8). Está claro que las películas eróticas y las novelas inmorales no son ‘castas ni de buena reputación o virtuosas’. No obstante, de estas cosas se alimentan frecuentemente los que practican la masturbación. Cualquier persona que tome la resolución de vencer esta falta tiene, pues, que evitar completamente tales medios eróticos. La experiencia ha demostrado que si los deseos de una persona comienzan a inclinarse a lo erótico de una manera que anteriormente resultó en la masturbación, el concentrarse de modo resuelto en lo que es justo y casto puede enfriar dichos deseos. Esto es especialmente importante si la persona está a solas o en la oscuridad, cuando la falta secreta de la masturbación es más comúnb. (Romanos 13:12-14.)

      11. Describa otras cosas que han resultado provechosas para los que se enfrentan con esta falta.

      11 Una ayuda relacionada con lo susodicho es mantenerse activo o activa, en armonía con la amonestación: “Vigilen estrechamente que su manera de andar no sea como imprudentes, sino como sabios, comprándose todo el tiempo oportuno que queda, porque los días son inicuos” (Efesios 5:15, 16). Pida a un confidente cristiano maduro sugerencias en cuanto a medidas positivas que usted pueda tomar (Isaías 32:2). Muchas personas que han vencido esta falta reconocen que el saber que un cristiano interesado en su bienestar les preguntaría sobre su progreso les ayudó a desarrollar gobierno de sí mismas. Por supuesto, el que debería ser nuestro confidente más íntimo es Jehová. De modo que es vital acudir a él en oración y buscar su ayuda (Filipenses 4:6, 7). Si alguien que haya luchado contra esta falta por algún tiempo “tropieza”, puede pedir a Dios poder, entonces puede reanudar sus esfuerzos y probablemente tener éxito de nuevo, por un período aun más largo. (Hebreos 12:12, 13; Salmo 103:13, 14.)

      La lucha contra el mal uso de las bebidas alcohólicas

      12. ¿Cuál es el punto de vista cristiano acerca de las bebidas alcohólicas?

      12 ‘El vino regocija a Dios y a hombres’, dice cierto versículo bíblico (Jueces 9:13). Tal vez usted concuerde con esto, pues las bebidas alcohólicas han sido una ayuda para la relajación y una fuente de placer para muchas personas (Salmo 104:15). Sin embargo, pocas negarían que el uso de las bebidas alcohólicas puede plantear peligros físicos y morales. Un problema grave es la borrachera absoluta. Esta falta es tan grave que Dios advierte que los borrachos pueden ser expulsados de la congregación y excluidos del Reino (1 Corintios 5:11-13; Gálatas 5:19-21). Los cristianos están conscientes de esto y concordarían en que tienen que evitar emborracharse. Pero, aparte de la borrachera, ¿cómo pudiera el uso de las bebidas alcohólicas convertirse en una falta secreta?

      13. Ilustre cómo podría desarrollarse el depender del alcohol.

      13 Un cristiano pudiera beber solamente con moderación y, no obstante, todavía tener una falta grave. Considere la experiencia de un hombre a quien llamaremos Heinz.

      Él, su esposa e hijos llegaron a ser cristianos verdaderos y estaban muy activos en la congregación de la localidad. Con el tiempo Heinz fue nombrado anciano y llegó a ser considerado una ‘columna’ entre las congregaciones de la ciudad (Gálatas 2:9). Es comprensible que él se encarara a presiones relacionadas con criar a su familia y a cierto grado de inquietud al cuidar del rebaño (2 Corintios 11:28). Sin embargo, su empleo le ocasionó gran tensión porque la compañía para la cual trabajaba estaba creciendo, y su jefe quería que él se encargara de numerosos problemas y decisiones.

      Muchas noches Heinz estaba bastante tenso. Descubrió que una copa o dos lo ayudaban a relajarse. Claro, por ser un cristiano maduro, evitaba cuidadosamente beber en exceso o emborracharse. Aunque sí tomaba algunas copas para relajarse de noche, no necesitaba bebidas alcohólicas durante el día, y ni siquiera tomaba durante la mayoría de las comidas. No se le conocía como alguien ‘dado a mucho vino’. (1 Timoteo 3:8.)

      Inesperadamente Heinz fue hospitalizado para ser sometido a una operación corriente. Surgieron algunos síntomas extraños. ¿Cuál era la causa? Al personal médico no le tomó mucho tiempo determinar que Heinz estaba experimentando síndrome de abstinencia. Sí, su cuerpo había llegado a depender del alcohol. Esto fue una sorpresa para la familia, pero sus familiares se unieron a él y lo apoyaron en su resolución de evitar las bebidas alcohólicas por completo.

      14. ¿Qué podría llevar a que las bebidas alcohólicas pusieran a uno en ridículo?

      14 Algunas personas perciben que las bebidas alcohólicas han adquirido un papel desacostumbrado en su vida, así que tratan de ocultar su hábito de beber, pues no quieren que su familia ni sus amigos se den cuenta de cuánto beben ellas o cuán a menudo lo hacen. Otras tal vez no crean que dependen del alcohol; sin embargo, la bebida se ha convertido en un punto focal de su día. Las personas que están en cualquiera de estas categorías están en gran peligro de beber en exceso en alguna ocasión o de ser alcohólicos ocultos. Considere este proverbio: “El vino es burlador, el licor embriagante es alborotador, y todo el que se extravía por él no es sabio” (Proverbios 20:1). El punto es que el beber demasiado puede hacer que la persona obre de modo alborotador y quede en ridículo. No obstante, el vino pudiera poner en ridículo a alguien en otro sentido. La persona merece quedar en ridículo si piensa que su hábito de beber está oculto de Dios.

      15. ¿Qué relación hay entre las palabras de Pablo en 1 Corintios 9:24-27 y el uso que el cristiano hace de las bebidas alcohólicas?

      15 Uno de los frutos del espíritu de Dios es el gobierno de uno mismo, y necesitamos esta cualidad en todos los aspectos de la vida (Gálatas 5:22, 23). Pablo asemejó el cristiano a un corredor. En una carrera normal, el corredor “ejerce gobierno de sí mismo en todas las cosas” simplemente para “obtener una corona corruptible”. De igual manera, el cristiano tiene que desplegar “gobierno de sí mismo en todas las cosas” para alcanzar un premio de mucho más valor... LA VIDA. Pablo recalcó que tenemos que ‘conducir nuestro cuerpo como a esclavo’ para asegurarnos de ‘que, después de haber predicado a otros, nosotros no lleguemos a ser desaprobados de algún modo’, tal como por una falta secreta relacionada con las bebidas alcohólicas. (1 Corintios 9:24-27.)

      16. ¿Cómo puede determinar una persona si, en su caso, las bebidas alcohólicas se han convertido en una falta?

      16 ¿Qué puede ayudar al cristiano a enfrentarse con esta falta? Es útil entender que, aunque el bebedor quizás oculte su proceder de otros humanos, no lo está escondiendo de Dios (1 Corintios 4:5). Así, sinceramente —a la vista de Dios—, la persona debería reflexionar sobre sus hábitos de beber. (Nos referimos a beber por el placer o el efecto que produce, y no simplemente a tomar una pequeña cantidad como bebida común con las comidas.) Sin embargo, algunas personas tal vez digan: ‘Pero yo no tengo que beber. Sencillamente disfruto de ello; la bebida me relaja. Podría abstenerme si quisiera’. Pues bien, en vista de los peligros potenciales de beber en exceso o depender del alcohol, ¿por qué no hace precisamente eso por un mes o dos? O, puesto que hay una tendencia muy fuerte a negar que haya algún problema, resuélvase a abstenerse de las bebidas alcohólicas por un mes en todo momento en que el tomarse una copa sea normal. Por ejemplo, la persona que generalmente se tome una copa después del trabajo, antes de acostarse o en una reunión social pudiera evitar hacerlo. Así puede comprobar cómo se siente. Si se le hace difícil, o ‘sencillamente no puede relajarse’, tiene una falta grave.

      17. ¿Por qué tiene que esforzarse por vencer su debilidad el cristiano que tiene una falta oculta relacionada con las bebidas alcohólicas?

      17 Una vez que el cristiano sincero comprenda ante Dios que tiene una falta con relación a las bebidas alcohólicas, será más fácil vencerla. Puede que ya sepa que la Biblia dice que ‘la persona de estupidez’ es quien razona ‘que las aguas hurtadas son dulces, y el pan [o la bebida alcohólica] que se consume en secreto... es agradable’. No obstante, tales personas, dice Proverbios, acabarán impotentes en la muerte. En contraste, el sabio ama la censura, y felizmente ‘deja a los inexpertos y sigue viviendo al andar directamente en el camino del entendimiento’ (Proverbios 9:1, 6, 8, 13-18). Sí, Dios suministra ayuda adicional para que venzamos faltas secretas al permitirnos saber lo que hay adelante, cuáles serán los resultados finales.

      Dios recompensa las acciones privadas

      18. A medida que vencemos nuestras faltas secretas, ¿de qué podemos estar seguros? (Proverbios 24:12; 2 Samuel 22:25-27.)

      18 Algunas personas viven en temor de que otros o Dios descubran los malos caminos de ellas. Que esto no suceda en nuestro caso. En vez de eso, vivamos con el conocimiento de que no podemos ocultar de Él los asuntos, “porque el Dios verdadero mismo traerá toda clase de obra a juicio con relación a toda cosa escondida, en cuanto a si es buena o es mala” (Eclesiastés 12:14). Aceptemos la ayuda de Jehová para vencer nuestras faltas, incluso las ocultas. Entonces podemos esperar con anhelo el tiempo en que “las cosas secretas de la oscuridad” se saquen a la luz y “los consejos de los corazones” se pongan de manifiesto. “Entonces a cada uno le vendrá su alabanza procedente de Dios.” (1 Corintios 4:5; Romanos 2:6, 7, 16.)

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