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“Tengan sal en ustedes mismos”La Atalaya 1978 | 1 de enero
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una referencia a la sal de manera desfavorable. (Mar. 9:33-49) Pasó a decir: “La sal es excelente; pero si en cualquier tiempo la sal pierde su fuerza [o se hace insípida], ¿con qué la sazonarán? Tengan sal en ustedes mismos, y mantengan paz entre unos y otros.”—Mar. 9:50, y lectura marginal de la New World Translation of the Holy Scriptures, edición de 1961.
23 Como sustancia sazonadora, la sal literal por lo general es excelente. “¿Se comerá lo insípido sin sal,” pregunta Job (6:6), “o hay sabor en el jugo viscoso del malvavisco?” Sin duda la sal puede hacer más apetitosos los comestibles. Pero si alguna vez el tipo de sal que se usaba comúnmente en el día de Jesús perdía su fuerza saladora, no podía ser refinada de su mezcla extraña y se hacía inservible para propósitos de cocinar y comer. En sí no podía volver a ser sazonada para que la comieran los seres humanos. Apropiadamente, Jesús utilizó la sal como ilustración. Dijo a sus doce apóstoles: “Tengan sal en ustedes mismos.” Pero ¿por qué les dijo Jesús a ellos que tuvieran sal? Fue porque, en la discusión que habían tenido entre sí cuando regresaban a Capernaum, habían revelado una falta de esta excelente sal figurativa dentro de sí mismos.
24. ¿Qué es esa “sal” figurativa?
24 Sal de tal clase representaba la cualidad de la personalidad de uno que hace que las obras de uno sean de buen gusto en el trato con otros. Hace que lo que uno diga sea más apetitoso para otros y más fácil de tragar, más digerible para el modo de pensar de otro. Por lo tanto hace que uno sea más ameno como compañía, sí, más deseable.—Pro. 16:21, 23.
25. ¿Por qué resultaba provechoso hasta el comer juntos sal literal?
25 El comer sal juntos, como en el caso de un anfitrión y su huésped, produce buenos sentimientos, relaciones excelentes entre los comensales. La sal hasta se utilizaba para pagar el salario de un empleado por los servicios que rendía. (Esd. 4:14) El apóstol Pablo dio énfasis al hecho de que el tener la sal figurativa como rasgo de nuestra personalidad es una cosa buena y valiosa, cuando escribió: “Sigan andando en sabiduría para con los de afuera, comprándose todo el tiempo oportuno que queda. Que su habla siempre sea con gracia, sazonada con sal, para que sepan cómo deben dar una respuesta a cada uno.” (Col. 4:5, 6) Note también Proverbios 15:1.
26. El que tengamos la “sal” figurativa en nosotros nos ayuda a observar ¿qué admonición final de Jesús a sus apóstoles, y con qué consecuencias para nosotros mismos como discípulos de él?
26 El tener “sal” en nosotros mismos y el sazonar nuestra habla con ella nos ayudará a hacer lo que dijo Jesús al terminar su consideración con sus doce apóstoles: “Mantengan paz entre unos y otros.” (Mar. 9:50) No hay duda de que el que seamos discretos, considerados, sanos y pacificadores en el habla y la conducta promoverá relaciones pacíficas entre unos y otros como discípulos de Cristo. Hará patente que el espíritu de Dios está dentro de nosotros, pues “el fruto del espíritu es: amor, gozo, paz.” (Gál. 5:22) También, “la sabiduría de arriba es primeramente casta, luego pacífica.” (Sant. 3:17) De modo que se despliega un alto grado de sabiduría cuando obedecemos la exhortación de Jesús en cuanto a la paz. Es una marca del discipulado cristiano verdadero en medio de un mundo competidor, desunido, que se está desintegrando. Nos mantiene juntos como el pueblo organizado de Dios bajo Cristo.
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¿Es su fe una fe viva?La Atalaya 1978 | 1 de enero
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¿Es su fe una fe viva?
SUMAMENTE deseable es la cualidad piadosa de la fe. (Juan 3:16; 2 Cor. 5:7; Heb. 10:38) Pero en la fe está envuelto mucho más que simplemente creer. “¿Quieres saber, oh hombre vano,” pregunta el escritor bíblico Santiago, “que la fe aparte de las obras es inactiva?” (Sant. 2:20) Agrega: “En verdad, como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.” (Sant. 2:26) La fe del cristiano no puede ser estática, sino que como vegetación que embellece la tierra, la fe tiene que permanecer viva y continuar creciendo.—2 Tes. 1:3.
Tocante a esto se puede aprender una lección valiosa de la manera en que el Israel antiguo respondió cuando Dios prometió darle la tierra de Canaán. Dios les aseguró a los israelitas su apoyo sobrehumano, al decir:
“Aquí estoy enviando un ángel delante de ti para mantenerte en el camino y para introducirte en el lugar que he preparado. Cuídate a causa de él y obedece su voz. No te portes rebeldemente contra él, porque no perdonará la transgresión de ustedes; porque mi nombre está dentro de él. Sin embargo, si obedeces estrictamente su voz y verdaderamente haces todo lo que yo hable, entonces yo ciertamente seré hostil para con tus enemigos y hostigaré a los que te hostiguen.”—Éxo. 23:20-22.
Israel estaba bajo la obligación de trabajar junto con Dios para exterminar a los cananeos. Dios mandó: “Sin falta debes darlas irrevocablemente a la destrucción. No debes celebrar pacto alguno con ellas ni mostrarles
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