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El sufrimiento que puede beneficiarleLa Atalaya 1979 | 1 de junio
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debemos esperar con paciencia y fe firme que Jehová obre a favor de nosotros.
15. Según Lamentaciones 3:22, 23, ¿qué nos muestra el hecho de que todavía estemos vivos?
15 El mismísimo hecho de que todavía estemos vivos es una evidencia de la bondad amorosa de Dios, su interés compasivo y activo. Esta es una garantía de que el Altísimo mostrará misericordia a su pueblo afligido. En Lamentaciones 3:22, 23, leemos: “Son los hechos de bondad amorosa de Jehová el que no nos hayamos acabado, porque sus misericordias ciertamente no terminarán. Son nuevas cada mañana. Es abundante tu fidelidad.”
16. ¿Por qué podemos confiar en la misericordia de Jehová?
16 Debido a que Jehová es fiel, confiable y fidedigno con abundancia, podemos contar con su misericordia. Las expresiones de misericordia o compasión divina para con nosotros nunca serán débiles ni ineficaces. Las misericordias de Jehová son “nuevas cada mañana,” siempre están disponibles en toda su intensidad y vigor para sus siervos leales. Por esta razón, podemos estar seguros de que el Todopoderoso ve nuestras angustias y que, con compasión, nos dará la ayuda que necesitemos.
17. ¿Cuál debe ser nuestra respuesta cuando sobre nosotros se coloca un yugo de disciplina?
17 Sin embargo, si él permite que sobre nosotros se coloque un yugo de disciplina, debemos aceptarlo sin quejarnos y no dar gran publicidad a nuestras dificultades. Lamentaciones 3:28, 29 recomienda lo siguiente: “Que se siente solitario y se quede callado, porque [Dios] le ha impuesto algo. Que ponga su boca en el mismísimo polvo,” postrado sobre el suelo en actitud de sumisión total.
18. ¿Cómo ve Jehová la angustia que sus siervos tienen que llevar?
18 Mientras tanto, podemos consolarnos con el hecho de que la prueba es solo pasajera, y de que Jehová Dios no se complace en que tengamos que experimentar angustia. “No será hasta tiempo indefinido que Jehová seguirá desechando,” dice la Biblia. “Porque aunque haya causado desconsuelo, también ciertamente mostrará misericordia conforme a la abundancia de su bondad amorosa. Porque no de su propio corazón ha afligido ni desconsuela a los hijos de los hombres.” (Lam. 3:31-33) Más bien, el propósito de Jehová es que el entrenamiento que recibimos por medio del sufrimiento nos asegure nuestro bienestar eterno.
19. ¿Por qué no habla en desdoro de Jehová el que él permita la injusticia y el sufrimiento?
19 Pero a los que son responsables de que la vida de los siervos de Dios sea penosa no se les excusa por su proceder de odio. Además, el que Jehová permita que se trate de esta manera a su pueblo no trae desdoro sobre él. ¿Por qué no? Porque, aunque él permite el abuso para que tenga un efecto provechoso en su pueblo, no aprueba la inhumanidad del hombre para con el hombre. Su palabra condena ese maltrato. La Biblia nos dice: “Aplastar bajo los pies a todos los prisioneros de la tierra, negar su derecho al pobre, en presencia del Altísimo, defraudar a alguien en un proceso: eso no lo aprueba el Señor.” (Lam. 3:34-36, Nueva Biblia Española) Hombres que maltratan a su semejante tendrán que rendir cuentas a Jehová Dios. “Mía es la venganza; yo pagaré, dice Jehová.” (Rom. 12:19) Por lo tanto, debemos ejercer cuidado para no amargarnos contra el Altísimo por la maldad que practican hombres que pasan por alto la ley divina.
20. Ni siquiera los más patéticos casos de sufrimiento humano deberían movernos a hacer ¿qué? ¿Y por qué no?
20 A veces las circunstancias en medio de las cuales llegan a encontrarse los siervos de Dios como resultado de enfermedad, accidente o maltrato son verdaderamente patéticas. Puede ser que se nos emocione profundamente el corazón al considerar la situación de los ciegos, los lisiados, los impedidos y los deformes. Así, en realidad, debe ser. Pero nunca, jamás, debería suceder que algún sufrimiento humano, ni siquiera el peor de ellos, nos hiciera volver la espalda a Jehová Dios. Él es el único que puede deshacer todo el mal que le ha venido a la humanidad por medio del pecado y la imperfección. Note lo que Jesucristo dijo acerca de un hombre que había nacido ciego: “Fue para que las obras de Dios se pusiesen de manifiesto en su caso.” (Juan 9:3) ¡Qué gloria significará para el Altísimo el que los ojos de los ciegos sean abiertos, los oídos de los sordos destapados, y el que los cojos puedan andar, saltar y correr! (Rev. 21:3-5) Si tales aflicciones no hubieran existido, nunca habríamos llegado a saber las cosas magníficas que Jehová puede hacer para la humanidad. Y, en vista de la recompensa o galardón de la vida eterna, el sufrimiento humano en este sistema de cosas sencillamente llegará a carecer de todo significado. Será como si nunca hubiera habido aflicción.
21. (a) ¿Cuándo nos beneficia el sufrimiento? (b) ¿Qué tenemos que tener para sacar provecho de la adversidad?
21 Si el sufrimiento que todavía tengamos que experimentar nos hace más bondadosos, más comprensivos y compasivos para con nuestro semejante humano y resulta en que nos amoldemos más estrechamente a los requisitos justos que se expresan en la Biblia, esta forma de disciplina ciertamente cumplirá con un propósito benéfico. Para que así suceda, tenemos que confiar en nuestro Padre celestial con la clase de confianza implícita con que confía un niñito en su padre terrestre. Tenemos que tener fe inmovible en que, sea lo que sea que Jehová Dios permita que nos sobrevenga, tal cosa al fin contribuirá a nuestro bienestar y felicidad eternos. Por lo tanto, siempre mantengamos en nuestro pensamiento las palabras de Romanos 8:28: ‘Dios hace que todas las cosas cooperen juntas para el bien de los que lo aman.’
“Oh Dios, da tus propias decisiones judiciales al rey, y tu justicia al hijo del rey. Defienda él la causa de tu pueblo con justicia y de tus afligidos con decisión judicial. Lleven las montañas paz al pueblo, también las colinas, por medio de la justicia. Juzgue él a los afligidos del pueblo, salve a los hijos del pobre, y aplaste al defraudador. En sus días el justo brotara, y la abundancia de paz hasta que la luna ya no sea.”—Sal. 72:1-4, 7.
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Un médico muestra aprecioLa Atalaya 1979 | 1 de junio
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Un médico muestra aprecio
CUANDO visitamos al Dr. M, le explicamos que éramos testigos de Jehová y que teníamos algo que queríamos darle. Él se mostró muy atento y nos invitó a entrar inmediatamente, mientras bromeaba con nosotros y decía: “¡Una vez que entren, la visita les costará quince dólares!” Le dimos el folleto Los testigos de Jehová y la cuestión de la sangre y le explicamos que a todo médico, enfermero o enfermera y abogado se le estaba dando un ejemplar para que se familiarizara mejor con lo que pensaban los Testigos y con la razón por la cual no aceptamos sangre.
El médico dijo que, aunque había servido en la unidad M.A.S.H. en Corea y había administrado sangre a muchas personas, creía que cada persona debería poder tomar su propia decisión en cuanto a lo que se le hiciera a su cuerpo. También concordó con el punto de tratar al “hombre entero,” puesto que el poner sangre por fuerza en alguien pudiera llevar a problemas sicológicos.
Después de considerar Juan 17:3, le ofrecí las suscripciones de La Atalaya y ¡Despertad! mientras le explicaba que le ayudarían a aprender más acerca de la Biblia y la manera en que Dios removería de la humanidad estos problemas. El médico se suscribió a ambas revistas y dijo: “Creo que son una buena inversión.”
Relató por qué les tenía afecto a los testigos de Jehová. Una vez el auto se le detuvo debido a una avería en una carretera de Pensilvania y la gente de otro auto vino a ayudarlo. Esta gente no solo le ayudó a llevar su auto a una estación de gasolina, sino que permaneció allí con él hasta que el auto quedó reparado y se aseguraron de que él podía seguir su camino. Antes de partir, le dejaron ejemplares de La Atalaya y ¡Despertad! y así él supo que eran testigos de Jehová. Varias veces repitió que ellos habían sido extremadamente bondadosos con él al hacer grandes esfuerzos por prestarle ayuda.—Contribuido.
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