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Están imitando a JesucristoLa Atalaya 1973 | 15 de octubre
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cierto grado de satisfacción y gozo, pues esperaban salir del terrible modo de vivir en el cual se habían hundido. Cuando caducaron los contratos, las cuatro regresaron a sus países natales.
A la que comenzó a estudiar primero uno de sus “amigos” le pidió que se casara con él tan pronto como obtuviera su divorcio. Pero ella le explicó que no podía casarse con él, porque estaba siguiendo la Biblia y ésta no permitía conseguir la clase de divorcio que él procuraba. En su país natal esta mujer continuó progresando. Más tarde escribió a la misionera: “Usted simplemente no se puede imaginar el gozo que tengo al escribir y decirle que mi madre y yo fuimos bautizadas en nuestra asamblea de circuito la semana pasada. Mi hijo espera bautizarse en la siguiente. Estoy manejando una cafetería que sostiene a la familia. Desde que cambie mi vieja personalidad y me puse la nueva, estoy muy feliz y he hallado paz y seguridad verdaderas.”
Una de las otras muchachas también escribió a la misionera informándole que ella, también, se había bautizado como una testigo cristiana de Jehová.
Estas variadas experiencias muestran que aun hoy existen personas que están imitando a Jesucristo. Si usted quiere asociarse con personas que sinceramente se esfuerzan por vivir en armonía con esas elevadas normas, lo animamos a que pruebe para usted mismo que los testigos cristianos de Jehová de veras están haciendo eso.
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Cambio en modo de pensar acerca de razasLa Atalaya 1973 | 15 de octubre
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Cambio en modo de pensar acerca de razas
¿CUÁN grande puede ser el cambio en el modo de pensar y personalidad de uno? La Biblia habla de ‘desechar la vieja personalidad que se conforma a la manera de proceder anterior de uno’ y ‘vestirse de la nueva personalidad’ que está en armonía con la justicia. (Efe. 4:22-24) ¿Puede suceder esto hoy día?
Recientemente en una asamblea regional de los testigos de Jehová un señor de Nueva Jersey relató lo que había sucedido en su caso:
‘Me puse furioso cuando mi esposa me dijo que una mujer de color que había venido a nuestra puerta en febrero de 1966 iba a enseñarle la Biblia. Simplemente no podía concebir el que una persona de color entrara en mi casa.
‘Durante el estudio, traté de crear distracciones a fin de desbaratar el estudio. También comencé a llegar a casa borracho la noche en que se celebraba el estudio semanal para desorganizarlo más. A través de un período de tres meses mi esposa y yo tuvimos varias disputas en cuanto a que una ministra de color de los testigos de Jehová entrara en nuestro hogar y enseñara lo que yo consideraba como una “religión que no servía para nada.” Traté de decirle a mi esposa que no había propósito alguno en examinar la religión, que todas las religiones buscaban sus propios intereses.
‘Mis experiencias con la religión siempre habían sido desagradables. Cuando yo era joven y mi madre estaba por morir, se llamó al sacerdote de la familia. Jamás olvidaré su respuesta: “Iré más tarde.” Pero nunca vino. En mi confusión en los actos posteriores a esta experiencia me asocié con un movimiento político de extrema derecha. Empecé a coleccionar armas para protegerme a mí mismo y a mi país contra el levantamiento que pensaba yo que preveía. Mi colección aumentó hasta que tenía nueve pistolas, una carabina de calibre 30, con una unidad para convertirla en automática, y varias escopetas. Hasta inicié una práctica de pistola y rifle para mi esposa y mis hijos. Utilizábamos unas siluetas que nosotros mismos hicimos de hombres con los órganos vitales bosquejados en las figuras. Deduje que cuando realmente estallara la guerra civil que preveía, nuestra familia se escaparía a las montañas y yo tomaría a la fuerza cualquier cosa que pensara que necesitáramos.
‘Después que mi esposa había estudiado la Biblia con los testigos de Jehová por unos tres meses, mudé a la familia al campo, terminando así con el estudio. Fue alrededor de este tiempo que en mi trabajo alguien dejó un ejemplar de la revista La Atalaya en la mesa del almuerzo. Me enfurecí y demandé saber quién la había dejado. Un empleado de color tranquilamente contestó que él la había dejado.
‘Por aproximadamente un año en diversas ocasiones traté de discutir con este Testigo,
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