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¿Qué es cristianismo aplicado?La Atalaya 1955 | 15 de julio
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mundanas se interesan principalmente en el presente inmediato, en lo que parece ser deseable para la carne: salud, prosperidad, el éxito, la popularidad, etc. Pero el verdadero cristianismo tiene su mente fija en cosas más altas. Se interesa principalmente en la aprobación de Dios y por eso busca su reino y su justicia, seguro de que todas las otras cosas necesarias serán añadidas. Jesús no señaló al ilustre joven rico como símbolo del éxito, sino dijo: “¡Qué cosa tan difícil será para los que tienen dinero abrirse paso para entrar al reino de Dios!” Y en vez de mostrarnos cómo hacernos ricos en cuanto a los bienes de este mundo Jesús nos mostró cómo llegar a ser ricos para con Dios.—Luc. 18:24; 12:21, NM.
Más bien que juntar caudales sobre la tierra los cristianos que han de almacenar tesoros en el cielo. Dijo Jesús a sus discípulos: “Si alguien quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo y levante su madero de tormento y me siga continuamente. Porque cualquiera que desee salvar su alma la perderá; pero cualquiera que pierda su alma por mi causa la hallará. Porque ¿de qué beneficio le será a un hombre si adquiere todo el mundo pero pierde su alma?”—Mat. 16:24-26, NM.
Esas palabras de Jesús deben sonar raras a muchos de los que profesan ser cristianos, ya que sus líderes religiosos les enseñan todo lo contrario, a saber, que por medio de aplicar los principios del cristianismo a los problemas personales de uno se puede esperar realizar las buenas cosas materiales de esta vida.
Y finalmente, ya que la gran profecía de Jesús, registrada en el capítulo 24 de Mateo, muestra que estamos viviendo en los últimos días, los cuales pueden compararse con los días de Noé, el cristianismo aplicado requiere que prestemos atención a las instrucciones de él de que huyamos a toda prisa desde este viejo sistema de cosas hasta las montañas, la “tierra” recién nacida de Dios; que nos refugiemos en el “arca” moderna, el nuevo sistema de cosas, y nos asociemos con sus ocupantes, la sociedad del Nuevo Mundo. ¡Qué necedad, entonces, el que se preocupe el cristiano por ser popular y tener éxito en un mundo destinado por Dios a la destrucción!
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“Teniendo una forma de devoción piadosa”La Atalaya 1955 | 15 de julio
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“Teniendo una forma de devoción piadosa”
¿QUÉ motivo impulsa a nuestra religión, nuestra forma de adoración? ¿Será el amor a Dios, por lo que él es y lo que él ha hecho para nosotros? ¿Se hace porque queremos alabarlo y honrarlo? ¿O se basa en lo que nosotros esperamos recibir de ella, como el que otros piensen bien de nosotros? ¿Estamos adorando a Dios con espíritu y verdad, o estamos practicando solamente “una forma de devoción piadosa pero [mostrándonos] falsos a su poder”?—2 Tim. 3:5, NM.
Es muy fácil que nos engañemos en este asunto porque, como lo expresó el profeta Jeremías: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas y es desesperadamente
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