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La implantación de la PalabraLa Atalaya 1970 | 1 de marzo
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lleva fruto y produce, éste de a ciento por uno, aquél de a sesenta, el otro de a treinta.” (Mat. 13:23) Es bastante evidente que se tiene que ‘oír la palabra y captar el sentido de ella.’ Se tiene que efectuar estudio personal para que uno capte el sentido de la Palabra de Dios. Para promover el estudio personal los testigos de Jehová condujeron 1.097.237 estudios bíblicos de casa cada semana durante 1969, donde parecía que habían hallado tierra excelente. Una gran cantidad de estos estudios bíblicos particulares que se condujeron en las casas produjeron resultado. Los testigos de Jehová ayudan a la gente a oír la palabra del Reino. Pasaron 239.769.076 horas hablando a gente de todas las naciones y comenzaron decenas de millares de estudios bíblicos de casa con las personas que mostraron interés. No toda persona continúa teniendo estudios bíblicos de casa semanales, pero el informe del servicio en el campo en 1969 muestra que cada semana se condujeron con regularidad más de un millón de estudios bíblicos. Estos estudios de la Palabra de Dios son necesarios porque ayudan a limpiar del corazón los razonamientos inicuos. Esto permite que la verdad crezca. Uno ciertamente no puede crecer, hablando figuradamente, al lado del camino donde hay tanto bullicio, o en pedregales o entre espinos. Es necesario que haya buena tierra para el crecimiento excelente. ¿Qué clase de tierra es usted? Esperamos que sea un individuo que acepte con apacibilidad la implantación de la Palabra y ‘deseche toda suciedad y esa cosa superflua, la maldad moral.’ Para que la semilla de la verdad brote, tiene que haber buena tierra, algo en lo cual penetren las raíces de la planta.
19. (a) ¿Cómo puede uno demostrar que es como la tierra buena? (b) ¿Qué prueba tenemos de que muchos han sido como tierra buena durante el año de servicio de 1969? (c) ¿Qué comparación existe entre las cifras de bautismos de los pasados cuatro años?
19 Usted puede demostrar que es buena tierra por medio de librarse de los razonamientos inicuos del corazón, como asesinatos, adulterios, fornicaciones, hurtos, y así por el estilo. (Mat. 15:19) La Palabra de Dios implantada en uno hará que suba una planta fuerte, para que allí lleve fruto. ¿Está creciendo usted como cristiano? ¿Está la verdad, la palabra del Reino, en lo más profundo de usted? ¿Están las raíces estableciéndose y haciendo que suba una planta que llevará fruto? Como estímulo para todo esto, Jesús terminó su ilustración diciendo: “Éste es el que oye la palabra y capta el sentido de ella, que verdaderamente lleva fruto y produce, éste de a ciento por uno, aquél de a sesenta, el otro de a treinta.” (Mat. 13:23) Muchas de las personas interesadas con quienes los testigos de Jehová hablaron y entonces estudiaron demostraron ser tierra excelente. Dedicaron su vida a Jehová y tan solo en 1969 120.905 personas se bautizaron y llegaron a ser testigos cristianos de Jehová. ¿Podemos decir que las personas dedicadas y bautizadas quienes se conoce como testigos de Jehová están llevando fruto, éste de a ciento por uno, aquél de a sesenta y el otro de a treinta? ¡Hay que admitir que alguien está produciendo fruto! Sencillamente examine los pocos últimos años: en 1966 se bautizaron 58.904 personas; en 1967 hubo 74.981 que se bautizaron; en 1968 el número fue de 82.842; y ahora en 1969 el fruto llegó a ser de 120.905 cristianos dedicados y bautizados que han emprendido la predicación de la “palabra del reino.” ¡Maravilloso! Y damos gracias a Jehová por su abundante bendición.
20. (a) ¿Qué significa la palabra “implantar”? (b) ¿Cómo podemos aplicar esto a nuestra obra de impartir enseñanza?
20 Implantar algo, ya sea una semilla o la Palabra de Dios, significa, ante todo, plantar o establecer con firmeza o profundamente. La palabra “implantar” literalmente significa plantar en la tierra de modo que la semilla se arraigue y crezca. De manera parecida, la enseñanza es lo que lleva a uno a ejecutar lo que aprende. Cuando la verdad se implanta en tierra buena el que aprende va a producir algo, y este producto se debe a haber aprendido. Hace siglos cuando los judíos estaban tan bien protegidos por Jehová y eran su pueblo escogido, él dio a los padres de todos los niños israelitas instrucción, a saber, que inculcaran la verdad de la Palabra de Dios en la mente de sus hijos. Jehová quería que ellos tuvieran conocimiento y entendimiento. Su mandato a los padres fue: “Y estas palabras que te estoy mandando hoy tienen que resultar estar sobre tu corazón; y tienes que inculcarlas en tu hijo y hablar de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino y cuando te acuestes y cuando te levantes.”—Deu. 6:6, 7.
21. (a) ¿Qué falla de parte de la nación judía del día de Jesús se nota en la cristiandad hoy día? (b) ¿Se puede alegar hoy en la cristiandad que ésta no ha tenido la oportunidad de oír?
21 No obstante, los judíos como nación no aceptaron el sano consejo que les dieron sus padres, y por eso se extraviaron, y las inquietudes de las naciones y el poder engañoso de las riquezas ahogaron la palabra y ellos perdieron su relación con Dios. Bajo ese respecto no hay diferencia hoy día con lo que sucede en la cristiandad. Los miembros de sus iglesias no aceptan la Palabra de Dios tampoco. La mayoría de las personas no quieren ser verdaderos cristianos. El apóstol Pablo estaba al tanto de este asunto en su día cuando escribió: “Porque a nosotros también se nos han declarado las buenas nuevas, así como a ellos también; pero la palabra que se oyó no les aprovechó a ellos, porque no estaban unidos por fe con los que sí oyeron.” (Heb. 4:2) Por lo que Pablo dice es patente que a muchos hebreos se les declaró la palabra de Dios; de hecho, él describe dos clases de personas, las que oyeron y no hicieron nada en cuanto a las buenas nuevas, y otras que oyeron y se unieron por fe con los que estaban declarando las buenas nuevas. Hoy en la cristiandad, los testigos de Jehová siguen yendo de casa en casa declarando buenas nuevas, pero la mayoría de la gente tiene corazones que se han “engrosado, y con los oídos han oído con molestia.” (Mat. 13:15) No es que a la gente de la Tierra no se le haya dado la oportunidad de oír la verdad. ¡Se le ha dado! Pues, por los pasados cincuenta años las buenas nuevas del reino de Dios se han predicado, y con mayor intensidad mundialmente, especialmente en los últimos veinticinco años. Pero relativamente pocos han respondido. No obstante, ¿qué deben hacer las personas que sí oyen y captan el sentido de la palabra del Reino?
“CON APACIBILIDAD”
22. (a) ¿Qué fruto del espíritu se necesita para que la Palabra de Dios se implante en un individuo? (b) Así, ¿a qué clase de personas elimina esto?
22 Santiago, el medio hermano de Jesús, muy probablemente estaba bien familiarizado con la parábola del sembrador que dio Jesús, y mientras comentaba sobre este asunto de plantar bien pudo haber estado pensando en aquello de que habló Jesús. Realmente epitoma la ilustración entera al decir: “Desechen toda suciedad y esa cosa superflua, la maldad moral, y acepten con apacibilidad la implantación de la palabra que puede salvar sus almas.” Debemos recordar que la implantación de la palabra tiene que aceptarse con apacibilidad. No va a ser ahondada por sonido oralmente por maestros cristianos en la mente de individuos soberbios y altivos. La persona que tiene la actitud de “yo lo sé todo” no puede mostrar humildad. La tierra no debe ser tan dura que sea como una roca, impenetrable. Cuando la verdad de la Biblia entra en una mente que busca conocimiento y entendimiento y se asienta en el corazón y mente de una persona que le tiene profundo respeto al gran Creador, entonces la semilla brota y crece, y al tiempo debido se alcanzará la madurez. Como dijo Jesús: ‘Verdaderamente llevará fruto.’ Algunas personas producen de a ciento por uno, otras de a sesenta y otras de a treinta. ¡Cuán cierto es esto! Cuando vemos los logros de individuos que tienen la verdad y dedican tiempo a predicar de casa en casa y conducir estudios bíblicos sabemos que estas personas están haciendo precisamente lo que deben hacer. ¿No dijo Jesús: “Por lo tanto vayan y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos”? (Mat. 28:19) Durante su vida los testigos de Jehová individualmente quizás hagan que hasta treinta personas adquieran conocimiento de la verdad, otros sesenta y otros cien. Si “la palabra del reino” se siembra en buena tierra llevará buen fruto con el tiempo. ¿Ha tratado usted de ser maestro bíblico? ¿Ha respondido usted al mandato de Jesús: “Vayan . . . hagan discípulos . . . bautizándolos”?
23, 24. En lo que respecta a cambios en la personalidad, ¿qué han hecho más de un millón de testigos cristianos de Jehová?
23 Hay más de un millón de testigos cristianos de Jehová hoy día que han dado los pasos apropiados para salvar su vida desechando la cosa superflua, la maldad moral, y toda inmundicia de la carne. Creen lo que dijo Pablo: “Desechen la vieja personalidad que se conforma a su manera de proceder anterior y que va corrompiéndose conforme a sus deseos engañosos; . . . sean hechos nuevos en la fuerza que impulsa su mente, . . . vistan de la nueva personalidad que fue creada conforme a la voluntad de Dios en verdadera justicia y lealtad.” (Efe. 4:22-24) La única manera en que uno podría vestirse de esta nueva personalidad, “que fue creada conforme a la voluntad de Dios,” sería por medio de primero librarse de la vieja personalidad. Entonces puede empezar a acontecer un cambio. Esa nueva fuerza que impulsaría su mente resultaría de haber aceptado uno ‘con apacibilidad la implantación de la palabra que puede salvar su alma.’ Pablo estaba muy interesado en vestirse de esta nueva personalidad, y por eso fue que dijo en 1 Corintios 9:27: “Trato mi cuerpo severamente y lo conduzco como a esclavo, para que, después de haber predicado a otros, yo mismo no llegue a ser desaprobado de algún modo.”
24 La “palabra del reino” fue plantada en este Saulo de Tarso, quien llegó a ser el apóstol Pablo. Él resultó ser buena tierra. Quiso llevar mucho fruto. Salió... predicó... bautizó. En todo esto fue un buen ejemplo para nosotros hoy día.
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Algunos hombres se hicieron creyentesLa Atalaya 1970 | 1 de marzo
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Algunos hombres se hicieron creyentes
1. ¿Cuál fue la actitud del apóstol Pablo en cuanto a declarar las buenas nuevas?
¡EL APÓSTOL Pablo fue un gran evangelizador! Estuvo dispuesto a ir a los fines de la Tierra a declarar las buenas nuevas del reino de Dios. Cuando estuvo en Atenas entró en unas cuantas discusiones con los hombres más instruidos, los epicúreos y los filósofos estoicos. Se suscitó una polémica bastante grande. “Algunos decían [de Pablo]: ‘¿Qué es lo que este charlatán quisiera contar?’ Otros: ‘Parece ser publicador de deidades extranjeras.’ Esto se debió a que declaraba las buenas nuevas de Jesús y de la resurrección.” (Hech. 17:18) No pasó mucho tiempo antes de que estos hombres condujeran a Pablo apresuradamente al cerro judicial, el Areópago, para aprender más acerca de lo que decía. Mientras Pablo estuvo de pie en medio del Areópago, dijo: “Varones de Atenas, contemplo que en todas las cosas ustedes parecen estar más entregados que otros al temor de las deidades.”—Hech. 17:22.
2. ¿Cómo dio testimonio Pablo acerca del Dios verdadero?
2 A medida que seguimos leyendo en el capítulo 17 de Hechos, del Hech. 17 versículo 22 al 34, aprendemos mucho de lo que Pablo dijo acerca de Dios. Pablo les dijo a los atenienses que ellos tenían un altar en el cual estaban inscritas las palabras “A un Dios Desconocido.” Pablo aprovechó la
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