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Amigo de Jehová o amigo del mundo... ¿cuál?La Atalaya 1976 | 15 de julio
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miraba atentamente hacia el pago del galardón.” (Heb. 11:24-26) Moisés rehusó la oferta de ser amigo de ese mundo, con sus riquezas y atracciones, porque deseaba un galardón de Jehová. ¿Cuál era ese galardón? Él sabía que si seguía siendo amigo de Dios sería recordado por Dios y tendría una resurrección a la vida en un nuevo orden justo.
21. (a) ¿Qué tenemos que hacer para conseguir el galardón que les espera a los amigos de Dios? (b) ¿Cuál es el galardón que recibimos?
21 Que nuestra fe y nuestra esperanza sean tan fuertes como las de Moisés. Mantengámonos, en todo aspecto de la vida, “sin mancha” del mundo y sus amigos. Que nuestro modo de pensar y nuestras acciones se concentren en nuestro amigo allegado, Jehová. Sea nuestro deseo de corazón el continuar apegándonos afectuosamente a él como amigo íntimo. Sea que estemos entre los “ungidos del Señor” o la “grande muchedumbre,” eso querrá decir muchas bendiciones AHORA, pero, lo más remunerador de todo es que recibiremos el premio de la vida eterna en un nuevo orden justo que estará habitado únicamente por los amigos de Jehová.—1 Tim. 4:8.
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Tienen que ser santos porque Jehová es santoLa Atalaya 1976 | 15 de julio
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Tienen que ser santos porque Jehová es santo
“HÁGANSE USTEDES MISMOS SANTOS TAMBIÉN EN TODA SU CONDUCTA.”—1 PEDRO. 1:15.
1. ¿Qué pensamientos pueden venir a la mente cuando oímos la palabra “santo”?
CUANDO usted oye a alguien mencionar la palabra “santo,” ¿qué le viene a la mente? ¿Piensa usted que la “santidad” es algo que usted no puede alcanzar, una cualidad irrealizable? ¿O que jamás podría elevarse a la altura de ser una persona “santa”? Por otra parte, ¿se imagina a una persona “santa” como la que pinta la cristiandad, o el paganismo... una persona que despliega una apariencia piadosa, que se viste con alguna indumentaria especial, que exhibe una actitud santurrona, un individuo farisaico? Bueno, si eso es lo que usted visualiza cuando se menciona la palabra “santo,” entonces todavía tiene que entender lo que la Biblia da a entender con ese término.
2. ¿Qué significado transmiten las palabras hebreas y griegas para “santo” y “santidad”?
2 Las palabras españolas “santo” y “santidad” que aparecen en la Biblia se traducen de palabras hebreas que parecen tener el significado primitivo de “estar limpio,” “ser nuevo o fresco, sin mancha.” Esto aplicaría en sentido físico, pero, sobre todo, en sentido espiritual o moral. Por consiguiente, esas palabras tienen que ver principalmente con lo que es moralmente limpio, sagrado, puro. Estas palabras hebreas también transmiten la idea de estar separado, de ser exclusivo, o estar santificado a Dios. En las Escrituras Griegas Cristianas, las dos palabras también denotan haberse separado algo para Dios, y aluden a pureza o perfección en la conducta personal del individuo.
3. ¿Qué consejo doble dio Pedro en 1 Pedro 1:14-16, y qué incentivo hay para prestar atención a estas palabras?
3 Teniendo presente un entendimiento de estas palabras, podemos apreciar por qué el apóstol Pedro dio el consejo que se registra en 1 Pedro 1:14-16: “Como hijos obedientes, dejen de amoldarse según los deseos que tuvieron en otro tiempo en su ignorancia, sino, de acuerdo con el Santo que los llamó, háganse ustedes mismos santos también en toda su conducta, porque está escrito: ‘Tienen que ser santos, porque yo soy santo.’” ¿Notó usted la instrucción doble que dio Pedro? Primero, mencionó que “dejen de amoldarse según los deseos que tuvieron en otro tiempo,” y, segundo, Pedro pasa a declarar que tenemos que ‘hacernos santos.’ ¿Qué incentivo hay para responder a este mandato doble? La razón fundamental para querer adquirir “santidad” es que Jehová es “santo.” Tal como Pedro declaró: “Tienen que ser santos, porque yo soy santo.”
ADQUIRIENDO SANTIDAD
4. ¿Cómo se adquiere la santidad, y qué papel desempeña la verdad en el asunto?
4 Puesto que ésta es una cualidad de Dios, y nosotros somos imperfectos, ¿cómo se adquiere la santidad? Primera de Pedro 1:14, que se citó arriba, explica que tenemos que mostrar obediencia como de niño y, más tarde, el 1 Ped. 1 versículo 22 veintidós declara: “Ustedes han purificado sus almas por su obediencia a la verdad.” Se hace patente, entonces, que para adquirir santidad tenemos que mostrar ‘obediencia como de niño’ a la verdad, que se encuentra en la Palabra de Dios. Jesús reconoció el papel que desempeña “la verdad” en conseguir una posición de santidad ante Dios, pues declara en Juan 17:17: “Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad.” Por lo tanto, la persona se hace ‘fresca, limpia, sin mancha’ y es ‘apartada’ para Dios por medio de obedecer la verdad y dejar que la verdad se ponga a trabajar en su vida.
5. (a) ¿Qué estaremos haciendo si desobedecemos la verdad, y qué dos ejemplos tenemos de esto? (b) Defina pecado, y explique cómo podemos evitar el pecar contra Dios.
5 Tenemos que comprender el hecho de que obedecer la verdad significa obedecer a nuestro Creador. El desobedecer la verdad, regresando a caminos y deseos inmundos anteriores, significaría pecar personalmente contra Jehová. Ese fue el sentir de David después de haber reflexionado en su relación de adulterio con Bat-seba. Después de arrepentirse, expresó estas enérgicas palabras: “Contra ti [Jehová], contra ti solo, he pecado, y lo que es malo a tus ojos he hecho.” (Sal. 51:4) El hijo pródigo llegó a la misma conclusión después de haberse recobrado de haber caído en un derrotero de disolución, licencioso, impío. Lo expresó de esta manera: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.” (Luc. 15:18) Puesto que el pecado se define como un fracaso moral, como no haber dado en el blanco de la perfección, haría que el cristiano estuviera en condición de impío, manchado, inmundo en sentido espiritual y moral. Por lo tanto, en aprecio a Jehová por todo lo que él ha hecho, el cristiano tiene que luchar por mantenerse en lealtad y obediencia a la verdad en vez de desobedecer y pecar contra él.
6. Puesto que los israelitas habían de hacerse santos, ¿estaba circunscrita la santidad únicamente a su actividad religiosa? ¿Por qué no?
6 A través de los siglos, Jehová ha querido que su pueblo sea santo, que progresivamente se haga más parecido a él mismo. Para entender esto mejor, consideremos brevemente los tratos de Dios con su pueblo bajo la ley mosaica. Sus palabras a esta nación judía fueron como sigue: “Deben resultar santos, porque yo Jehová su Dios soy santo.” (Lev. 19:2) Ahora bien, ¿qué facetas de la experiencia humana estaba considerando aquí Jehová? ¿Se estaba refiriendo simplemente a las actividades religiosas de la vida? No, ése no era el caso. El contexto, los treinta y cinco Lev. 19 versículos 3-37 restantes del capítulo, revela que Dios estaba hablando de actividades que reflejaban todo aspecto de la vida judía. Cosas como el hurto, la imparcialidad en el juicio, el uso de pesas y medidas, la manera de tratar con impedimentos como la sordera y la ceguera, y hasta asuntos sexuales se mencionan específicamente. Por lo tanto, había de exhibirse santidad en toda actividad de la vida. Al adherirse a las normas de Dios para la santidad en aquel tiempo, la nación podía ser un pueblo “santo,” o limpio, y apartado
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