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  • ¿Es lento Dios?
    La Atalaya 1973 | 1 de septiembre
    • promesa de Dios de librar a la humanidad por medio de su reino, pero la han pasado por alto a favor del gobierno por los hombres. Algunos van hasta el grado de oponerse a la proclamación de la promesa de Dios. La Biblia describe el modo de pensar de éstos: “Por cuanto la sentencia contra una obra mala no se ha ejecutado velozmente, es por eso que el corazón de los hijos de los hombres ha quedado plenamente resuelto en ellos a hacer lo malo.”—Ecl. 8:11.

      NO LENTITUD, SINO PACIENCIA

      Sin embargo, Dios no es lento. El apóstol Pedro escribió: “No es lento Jehová respecto a su promesa, según lo que algunos consideran lentitud, sino que es paciente para con ustedes porque no desea que ninguno sea destruido, sino desea que todos alcancen el arrepentimiento.” (2 Ped. 3:9) Él ha fijado su liberación de la humanidad para esta generación. (Luc. 21:32) Dios, con todo el poder en el cielo y en la Tierra, no tiene necesidad de hacer promesas que no pueda cumplir. Uno de los apóstoles de Jesucristo dijo: ‘Dios no puede mentir.’ Y el profeta Isaías escribió: “Confíen en Jehová para siempre, porque en Jah Jehová está la Roca de tiempos indefinidos.”—Tito 1:2; Isa. 26:4.

      Si nos damos cuenta de que el gobierno por los hombres no es la solución de los problemas de la humanidad, y en cambio acudimos a Dios, comprenderemos al investigar su Palabra de verdad que su aparente ‘demora’ no es lentitud. El apóstol continúa y dice: “Además, consideren la paciencia de nuestro Señor como salvación.” (2 Ped. 3:15) Y, hoy, muchos están emprendiendo el camino de la salvación. Se están aprovechando del tiempo para aprender lo que Dios ha arreglado para la humanidad, abandonando el confiar en este sistema de cosas en decadencia. Comprenden que no es sin propósito que la Palabra de Dios advierte: ‘Cómprense todo el tiempo oportuno que queda, porque los días son inicuos.’ (Efe. 5:16) Saben que cuando se acabe la paciencia de Dios, la destrucción de este sistema de cosas no avanzará lentamente. Comenzará como si una trampa de acero se hubiese cerrado de golpe.

      Por lo tanto, en vez de culpar a Dios de ser lento, ¿no es mucho mejor examinarnos nosotros mismos, para ver si vivimos de una manera digna de un nuevo orden? ¿No es mejor aceptar el consejo de Jesucristo? Después de dar a sus oyentes una visión anticipada del fin de la Jerusalén infiel y, más tarde, el fin de este presente sistema de cosas, dijo: “Mas presten atención a ustedes mismos para que sus corazones nunca lleguen a estar cargados debido a comer con exceso y beber con exceso y por las inquietudes de la vida, y de repente esté aquel día sobre ustedes instantáneamente como un lazo. Porque vendrá sobre todos los que moran sobre la haz de toda la tierra. Manténganse despiertos, pues, en todo tiempo haciendo ruego para que logren escapar de todas estas cosas que están destinadas a suceder, y estar en pie delante del Hijo del hombre.”—Luc. 21:34-36.

  • Vale la pena el esfuerzo
    La Atalaya 1973 | 1 de septiembre
    • Vale la pena el esfuerzo

      ◆ Cuán común es que los individuos busquen ventas especiales, que compren artículos a un precio especialmente rebajado. Sin embargo, se ha observado que casi todo se puede comprar a un precio rebajado salvo la satisfacción duradera. Así es que el libro bíblico de Proverbios hace notar lo siguiente: “Si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios.” (Pro. 2:4, 5) De modo que esté bien dispuesto a ‘pagar el precio’ de tiempo y esfuerzo al estudiar la Palabra de Dios. Ciertamente vale la pena.

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