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Preguntas de los lectoresLa Atalaya 2004 | 15 de marzo
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Por fin Ziporá tomó un pedernal y le cortó el prepucio a su hijo e hizo que este tocara los pies de él y dijo: ‘Es porque eres novio de sangre para mí’.
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Preguntas de los lectoresLa Atalaya 2004 | 15 de marzo
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¿Los pies de quién tocó Ziporá con el prepucio de su hijo a fin de zanjar el asunto? Como era el ángel de Jehová el que tenía la potestad para matar al hijo incircunciso, es lógico que fueran los pies del ángel, pues tal acto evidenciaría que ella había cumplido con su parte del pacto.
La expresión de Ziporá —“eres novio de sangre para mí”— es poco común. ¿Qué nos dice de su actitud? Al cumplir con los requisitos del pacto de la circuncisión, ella reconoció que existía un pacto con Jehová. El pacto de la Ley establecido posteriormente con los israelitas dejó claro que en un pacto, Jehová asume, por decirlo así, el papel de esposo, y la otra parte, el de esposa (Jeremías 31:32). De manera que al llamar a Jehová (mediante su representante angélico) “novio de sangre”, Ziporá estaba sometiéndose a los términos de ese pacto. Era como si hubiera aceptado la posición de esposa en el pacto de la circuncisión, teniendo por esposo a Jehová.
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