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No se rindió a pesar de los golpes de la vidaEjemplos de fe
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Pero ¿obedeció Samuel de mala gana? ¿Permitió que la desilusión envenenara su corazón? Más de uno se habría amargado en su lugar, pero Samuel no lo hizo. Reconociendo que Dios había seleccionado a Saúl para gobernar al pueblo, lo ungió y hasta le dio un beso, demostrándole así que lo recibía con agrado y que le ofrecía su lealtad. Además, les señaló a los israelitas: “¿Han visto al que Jehová ha escogido, que no hay ninguno como él entre todo el pueblo?” (1 Sam. 10:1, 24).
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