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Defendió al pueblo de DiosLa Atalaya 2011 | 1 de octubre
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La noticia debe de causar gran conmoción entre los habitantes de la lejana Jerusalén, quienes han regresado del exilio en Babilonia y están tratando de reconstruir la ciudad. ¡Si ni siquiera cuentan todavía con murallas para protegerse! Sin duda, el propio Mardoqueo no puede evitar pensar en ellos, así como en sus propios amigos y familiares de Susa. En señal de tristeza, se rasga la ropa, se viste de saco, se echa ceniza en la cabeza y sale por la ciudad dando gritos.
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