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Una actitud equilibrada ante las bebidas alcohólicasLa Atalaya 2004 | 1 de diciembre
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Bien advierte la Biblia: “El vino es burlador, el licor embriagante es alborotador, y todo el que se descarría por él no es sabio” (Proverbios 20:1). ¿De qué manera pudiera uno descarriarse por el alcohol?a ¿Cuánto es demasiado? ¿Cuál sería una actitud equilibrada ante este asunto?
¿Cómo “descarría” a uno el alcohol?
3, 4. a) ¿Qué ejemplos podemos dar de que la Biblia condena el uso de las bebidas alcohólicas hasta el punto de embriagarse? b) ¿Cuáles son algunos efectos de la borrachera?
3 En el antiguo Israel, el hijo que era glotón y borracho incorregible tenía que ser lapidado (Deuteronomio 21:18-21). Más tarde, el apóstol Pablo exhortó a los cristianos: “Cesen de mezclarse en la compañía de cualquiera que, llamándose hermano, sea fornicador, o persona dominada por la avidez, o idólatra, o injuriador, o borracho, o que practique extorsión, y ni siquiera coman con tal hombre”. Queda claro, por tanto, que las Escrituras condenan el uso de bebidas alcohólicas hasta el punto de embriagarse (1 Corintios 5:11; 6:9, 10).
4 La Biblia menciona los efectos de la borrachera: “No mires el vino cuando rojea, cuando luce centelleante en la copa, cuando baja con suavidad. A su fin muerde justamente como una serpiente, y segrega veneno justamente como una víbora. Tus propios ojos verán cosas extrañas, y tu propio corazón hablará cosas perversas” (Proverbios 23:31-33). Así es: la bebida, tomada en exceso, muerde como una serpiente venenosa y produce mareos, confusión y hasta pérdida de la consciencia. El borracho quizás vea “cosas extrañas”, producto de alucinaciones o de su propia fantasía. Y puede que se sienta desinhibido y comience a expresar ideas y deseos perversos que normalmente reprimiría.
5. ¿Por qué son perjudiciales los excesos en la bebida?
5 ¿Y si alguien bebiera, pero procurara no llegar a emborracharse? Es cierto que hay quienes apenas dan señales de estar ebrios, incluso después de haber consumido bastante alcohol. Sin embargo, la persona que crea que esta forma de actuar es inofensiva se engaña a sí misma (Jeremías 17:9). Pudiera adquirir una dependencia del alcohol cada vez mayor y quedar ‘esclavizada a mucho vino’ (Tito 2:3). Tocante a la manera como una persona se vuelve alcohólica, la escritora Caroline Knapp dice: “Es un proceso lento, gradual, pernicioso y difícil de reconocer”. Verdaderamente, los excesos en la bebida son una trampa mortal.
6. ¿Por qué deberíamos evitar los excesos en la comida y la bebida?
6 Pensemos también en este consejo de Jesús: “Presten atención a sí mismos para que sus corazones nunca lleguen a estar cargados debido a comer con exceso y beber con exceso, y por las inquietudes de la vida, y de repente esté aquel día sobre ustedes instantáneamente como un lazo. Porque vendrá sobre todos los que moran sobre la haz de toda la tierra” (Lucas 21:34, 35). No hay que llegar a emborracharse para empezar a sentirse embotado tanto física como espiritualmente. ¿Qué sucedería si el día de Jehová nos encontrara en tal estado?
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Una actitud equilibrada ante las bebidas alcohólicasLa Atalaya 2004 | 1 de diciembre
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10. ¿Qué efectos tiene el alcohol en el cerebro, y por qué son peligrosos?
10 Beber sin moderación nos perjudica no solo física sino también espiritualmente. “Vino y vino dulce son lo que quitan el buen motivo”, advierte la Biblia (Oseas 4:11). Sin duda, el alcohol tiene efectos nocivos en el cerebro. “Cuando alguien se toma una copa —explica una publicación editada por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, de Estados Unidos—, el alcohol pasa al torrente sanguíneo a través del aparato digestivo y rápido llega al cerebro, lo que adormece las áreas que controlan el pensamiento y las emociones. Se pierden las inhibiciones y aumenta la sensación de libertad.” En tal estado, la persona “se descarría” más fácilmente, se toma más libertades y se expone a muchas tentaciones (Proverbios 20:1).
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