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Jehová revivifica el espíritu de los humildesLas profecías de Isaías, una luz para toda la humanidad II
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Cuando clames por socorro, tu colección de cosas no te librará, sino que un viento se las llevará aun a todas ellas. Una exhalación se las llevará” (Isaías 57:12, 13a).
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Jehová revivifica el espíritu de los humildesLas profecías de Isaías, una luz para toda la humanidad II
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Su “colección de cosas” —su gran cantidad de ídolos— no la librará. Cuando la azote la calamidad, un mero soplo de viento barrerá a los dioses en los que confía.
15 Las palabras de Jehová se cumplen en el año 607 a.E.C., cuando el rey babilonio Nabucodonosor destruye Jerusalén, quema el templo y se lleva cautivos a la mayoría de sus habitantes. “Así Judá se fue al destierro de sobre su suelo.” (2 Reyes 25:1-21.)
16. ¿Qué le espera a la cristiandad y al resto de “Babilonia la Grande”?
16 De igual modo, la gran colección de ídolos de la cristiandad no librará a esta en el día de la cólera de Jehová (Isaías 2:19-22; 2 Tesalonicenses 1:6-10). Será aniquilada junto con el resto de “Babilonia la Grande”, el conglomerado mundial de religiones falsas. La simbólica bestia salvaje de color escarlata y sus diez cuernos “harán que [Babilonia la Grande] quede devastada y desnuda, y se comerán sus carnes y la quemarán por completo con fuego” (Revelación 17:3, 16, 17). Cuánto nos alegramos de haber obedecido el mandato: “Sálganse de ella, pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados, y si no quieren recibir parte de sus plagas” (Revelación 18:4, 5). Que nunca regresemos a ella ni a sus caminos.
“El que se refugia en mí heredará la tierra”
17. ¿Qué promesa se hace al que “se refugia en [Jehová]”, y cuándo se cumple?
17 ¿Qué puede decirse de las siguientes palabras de la profecía de Isaías? “El que se refugia en mí heredará la tierra y tomará posesión de mi santa montaña.” (Isaías 57:13b.) ¿A quién se refiere Jehová? En este punto mira más allá del venidero cataclismo y predice la liberación de su pueblo cautivo en Babilonia y la restauración de la adoración pura en su santa montaña, Jerusalén (Isaías 66:20; Daniel 9:16). Sus palabras deben dar mucho ánimo a los judíos que se mantienen fieles.
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