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“Enderecemos los asuntos”Las profecías de Isaías, una luz para toda la humanidad I
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Tus príncipes son tercos y socios de ladrones. Cada uno de ellos es amador de un soborno y corredor tras regalos. No dictan fallo para el huérfano de padre; y ni siquiera consigue entrada a ellos la causa judicial de la viuda” (Isaías 1:22, 23).
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“Enderecemos los asuntos”Las profecías de Isaías, una luz para toda la humanidad I
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22 El versículo 23 muestra por qué merecen tal descripción los dirigentes. La Ley mosaica ennobleció al pueblo de Dios y lo separó de las demás naciones. Lo hizo, por ejemplo, al ordenar que se protegiera a los huérfanos y a las viudas (Éxodo 22:22-24). Pero en el tiempo de Isaías, los huérfanos tienen pocas probabilidades de obtener una sentencia favorable. En cuanto a las viudas, ni siquiera pueden conseguir que alguien escuche su caso, y mucho menos que lo defienda. No, esos jueces y caudillos están demasiado ocupados en sus propios intereses, procurando sobornos y regalos y haciéndose socios de ladrones, pues protegen a los delincuentes mientras dejan que sus víctimas sufran. Peor aún, se han hecho “tercos”, empedernidos en su práctica de la maldad. ¡Qué situación tan lamentable!
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