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La indignación de Jehová se abate sobre las nacionesLas profecías de Isaías, una luz para toda la humanidad I
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Y sus muertos serán echados afuera; y en cuanto a sus cadáveres, su hedor ascenderá; y las montañas tienen que derretirse a causa de su sangre” (Isaías 34:2, 3).
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La indignación de Jehová se abate sobre las nacionesLas profecías de Isaías, una luz para toda la humanidad I
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La ley de Jehová estableció la norma: “Tienes que dar alma por alma” (Éxodo 21:23-25; Génesis 9:4-6). Fiel a esta ley, Dios hará que la sangre de las naciones se derrame hasta que expiren. El hedor de sus cadáveres sin enterrar impregnará el aire: una muerte verdaderamente vergonzosa (Jeremías 25:33). La sangre exigida en compensación será suficiente para derretir, o disolver, por decirlo así, las montañas (Sofonías 1:17). Las naciones de este mundo verán, además de la destrucción completa de sus fuerzas militares, la caída de sus gobiernos, que en las profecías bíblicas a veces se representan con montañas (Daniel 2:35, 44, 45; Revelación [Apocalipsis] 17:9).
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