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“Primero tienen que predicarse las buenas nuevas”La Atalaya 1988 | 1 de enero
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Cuando Jesús envió a sus discípulos a predicar, también los envió directamente a las personas. Esto se ve en sus instrucciones registradas en Mateo 10:1-15, 40-42.
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“Primero tienen que predicarse las buenas nuevas”La Atalaya 1988 | 1 de enero
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Esto se ve en las palabras de Jesús en Mateo 10:14: “Dondequiera que alguien no los reciba ni escuche sus palabras, al salir de aquella casa o de aquella ciudad, sacúdanse el polvo de los pies”. Jesús describía allí el hecho de que sus discípulos visitarían sin invitación a la gente para predicarle. Es verdad que también aceptarían alojamiento de uno de los amos de casa que respondieran al mensaje. (Mateo 10:11.) Pero lo principal era la predicación. En Lucas 9:6 dice: “Partiendo entonces, ellos recorrieron el territorio de aldea en aldea, declarando las buenas nuevas y ejecutando curaciones por todas partes”. (Véase también Lucas 10:8, 9.) Los merecedores que recibieran a los discípulos en sus hogares como profetas, y quizás les dieran “un vaso de agua fría” o hasta alojamiento, no perderían su recompensa. Oirían el mensaje del Reino. (Mateo 10:40-42.)
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