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Conservemos la paz y la limpieza de la congregaciónOrganizados para hacer la voluntad de Jehová
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“Si tu hermano comete un pecado contra ti, [1] vete a hablar con él a solas y hazle ver su falta. Si te escucha, habrás recuperado a tu hermano.
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Conservemos la paz y la limpieza de la congregaciónOrganizados para hacer la voluntad de Jehová
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15 Al tomar en cuenta la historia que Jesús contó después (Mat. 18:23-35), podemos llegar a la conclusión de que hablaba sobre problemas graves relacionados con el dinero y otros bienes materiales, como el fraude o no devolver un préstamo. El pecado también podría ser la calumnia, es decir, manchar seriamente la reputación de una persona.
16 Si tenemos pruebas de que un hermano ha cometido uno de estos pecados contra nosotros, no vayamos de inmediato a pedirles a los ancianos que intervengan. Hagamos lo que dijo Jesús: primero, hablemos con el hermano. Tratemos de resolver la situación entre los dos, sin meter a nadie más. Pero recordemos que Jesús no dijo que fuéramos solo una vez a hablar con nuestro hermano. Eso quiere decir que, si no reconoce su error y no pide perdón, podríamos tratar de hablar con él más adelante. Si de esa manera se resuelve el problema, el hermano agradecerá que no le hayamos contado a nadie lo que pasó y no hayamos manchado su reputación. Habremos recuperado a nuestro hermano.
17 No es necesario hacer nada más cuando el hermano acepta su responsabilidad, pide perdón y toma medidas para corregir el error. Una ofensa de esta clase, aunque es grave, puede resolverse entre las partes implicadas.
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