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Se arroja luz sobre la presencia de CristoLa Atalaya 1993 | 1 de mayo
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Jesús, el “Hijo del hombre”, sabía mejor que nadie en la Tierra dónde estaría cuando empezara efectivamente su presencia. No se ubicaría aquí o allí o en algún lugar particular de la Tierra. No aparecería en ningún lugar aislado, “en el desierto”, de modo que los que buscaran al Mesías pudieran ir a consultarlo allí, lejos de la vista de las autoridades del país, y donde este pudiera prepararlos para que dieran un golpe político y lo entronizaran como Gobernante Mesiánico del mundo. Tampoco se escondería en “los aposentos interiores”, de modo que solo un grupito selecto supiera dónde estaba, para que allí, sin ser observado ni detectado, pudiera conspirar y trazar planes secretos con cómplices a fin de derribar a los gobiernos del mundo y hacerse ungir como el Mesías prometido. ¡No!
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