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¿Qué lo motiva a servir a Dios?La Atalaya 1995 | 15 de junio
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En primer lugar, concentrémonos en los esclavos que recibieron cinco y dos talentos respectivamente. El amo dijo a cada uno de ellos: “¡Bien hecho, esclavo bueno y fiel!”. ¿Habría dicho eso al esclavo que recibió cinco talentos si hubiera ganado únicamente dos? Es poco probable. Sin embargo, no dijo al esclavo que ganó dos talentos: ‘¿Por qué no ganaste cinco? ¡Mira cuánto ganó para mí tu compañero!’. No, el amo compasivo, que representaba a Jesús, no hizo comparaciones. Asignó los talentos “a cada uno según su propia habilidad” y no esperó recibir más de lo que cada uno podía dar. A ambos esclavos se les encomió igual, pues ambos trabajaron de toda alma para su amo. Todos podemos aprender de este relato.
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