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¿Qué está usted dispuesto a hacer para obtener la vida eterna?La Atalaya 2008 | 15 de octubre
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En esa misma ocasión, Jesús hizo dos preguntas que dan mucho en que pensar: “¿De qué provecho le es al hombre ganar todo el mundo y pagarlo con perder su alma?” y “¿Qué, realmente, daría el hombre en cambio por su alma?” (Mar. 8:36, 37). Muchos dirían que la respuesta a la primera pregunta de Jesús es que no sirve de nada ganar todo el mundo y perder el alma —es decir, la vida— en el intento, pues los bienes materiales solo son útiles si uno está vivo para disfrutarlos.
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¿Qué está usted dispuesto a hacer para obtener la vida eterna?La Atalaya 2008 | 15 de octubre
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Sabemos que Jesús no vino a la Tierra para darnos salud, dinero y una larga vida en este mundo. Vino para ofrecernos la oportunidad de vivir para siempre en un nuevo mundo, algo de mucho más valor para nosotros (Juan 3:16). Así, cuando el cristiano lee la primera pregunta de Jesús, seguramente la entiende de la siguiente manera: “¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo y pagarlo con perder la posibilidad de vivir para siempre?”. La respuesta es evidente: no le sirve de nada (1 Juan 2:15-17).
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