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  • ¿Cómo debemos orar a Dios?
    La Atalaya 1996 | 15 de julio
    • CUANDO cierto discípulo rogó a Jesús que les enseñara a orar, este no se negó. Según Lucas 11:2-4, Jesús contestó: “Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu nombre; venga tu reino; danos cada día el pan cotidiano; perdónanos nuestras deudas, porque también nosotros perdonamos a todos nuestros deudores, y no nos pongas en tentación”. (Versión Nácar-Colunga, católica.) De esta oración, conocida como el padrenuestro, obtenemos muchísima información.

  • ¿Cómo debemos orar a Dios?
    La Atalaya 1996 | 15 de julio
    • Para empezar, la misma primera palabra nos indica a quién debemos dirigir las oraciones: a nuestro Padre. Observemos que Jesús no dio pie para que oráramos a otra persona, imagen o “santo”, ni siquiera a él mismo. Después de todo, Dios había declarado: “No doy mi gloria a ningún otro ni mi honor a las imágenes fundidas”. (Isaías 42:8, Straubinger, católica.) Por consiguiente, nuestro Padre celestial no escucha ninguna oración dirigida a un objeto o persona que no sea él, prescindiendo de la sinceridad del adorador. Jehová Dios es el único a quien se denomina en la Biblia “Oidor de la oración”. (Salmo 65:2.)

      Algunas personas aducen que los “santos” son solo intercesores ante Dios. Pero el propio Jesús enseñó: “Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí. [...] También, cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, esto lo haré, para que el Padre sea glorificado con respecto al Hijo”. (Juan 14:6, 13.) Jesús excluyó la idea de que alguien a quien se llame santo pueda servir de intercesor. Fíjese también en lo que el apóstol Pablo dijo respecto a Cristo: “El que murió, aún más, el que resucitó, el que está a la diestra de Dios, es quien intercede por nosotros”. “Es, por tanto, perfecto su poder de salvar a los que por Él se acercan a Dios y siempre vive para interceder por ellos.” (Romanos 8:34; Hebreos 7:25, NC.)

      El nombre que debe santificarse

      Las siguientes palabras de la oración de Jesús fueron: “Santificado sea tu nombre”. ¿Cómo se puede santificar el nombre de Dios, o ponerlo aparte, distinguiéndolo de cualquier otro nombre, a menos que se conozca y se use? En el “Antiguo Testamento” se identifica más de seis mil veces a Dios con el nombre personal “Jehová”.

      Respecto al nombre de Dios en hebreo, una nota de Éxodo 6:3 en la versión católica Scío de San Miguel dice: “Cesó enteramente de pronunciarse, y así se olvidó su primitiva y verdadera pronunciación”. Varias traducciones católicas de la Biblia emplean el nombre “Yavé”. Aunque algunos eruditos prefieren esta pronunciación, “Jehová” es una forma legítima y tradicional de pronunciar el nombre divino en español. En otros idiomas se pronuncia de manera diferente. Lo importante, sin embargo, es que utilicemos el nombre de modo que lo santifiquemos. ¿Le ha enseñado su Iglesia a emplear el nombre “Jehová” en sus oraciones?

      Asuntos por los cuales pedir

      A continuación, Jesús enseñó a sus discípulos a pedir: “Venga tu reino”. El Evangelio de Mateo añade: “Hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo”. (Mateo 6:10, Biblia de Jerusalén, católica.) El Reino de Dios es un gobierno en manos de Jesucristo. (Isaías 9:6, 7.) Según la profecía bíblica, pronto reemplazará a los gobiernos humanos y dará inicio a una era de paz mundial. (Salmo 72:1-7; Daniel 2:44; Revelación 21:3-5.) Los verdaderos cristianos, por tanto, piden reiteradamente en sus oraciones la venida del Reino. ¿Le ha enseñado su Iglesia a hacerlo así?

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